—Caballero, que todavía haya gente que diga que Canel es un simple peón en el ajedrez del Gobierno. A que ninguno de esos ha calibrado que ya se sitúa al lado de Marx, Engels y Lenin como uno de los grandes teóricos del socialismo, sobre todo a partir de sus planteamientos la semana pasada en el último Consejo de Ministros.
—¿Qué dijo?
—«Nos tenemos que centrar, de inmediato, en implementar las transformaciones urgentes, las más necesarias, que hay que hacerle al modelo económico y social»…
—¿Al modelo nada más?
—Si me dejas terminar… Acota que esas transformaciones «están en lo fundamental relacionadas con la autonomía empresarial; la autonomía municipal; el redimensionamiento del aparato estatal, del Gobierno y las instituciones; la producción nacional de alimentos, con los balances municipales; el cambio de la matriz energética, que no son solo las fuentes renovables, sino todo lo relacionado con el crudo nacional; las exportaciones, vinculándolas con las flexibilidades que se aprobaron para la inversión extranjera directa; aprovechar las asociaciones económicas entre el sector estatal y privado, sobre todo en la escala municipal; y la promoción de negocios con cubanos residentes en el exterior».
—Con una sola de esas transformaciones no puede. Imagínate con las demás.
—Analiza para que tú veas. La autonomía hace tiempo está lograda, porque los jefes de las empresas se la pasan dando vueltas en auto.
—Ah, ya. El «redimensionamiento del aparato estatal, del Gobierno y las instituciones» tiene que ver entonces con comprar automóviles más holgados, que se adapten al fenotipo de cada dirigente. A algunos ya les es imposible introducir su abdomen entre el asiento y el timón de los Lada, diseñados en una época menos próspera del sueño comunista.
—Exacto. La producción nacional de alimentos ha tenido un impulso extraordinario desde que se comenzó a sustituir… exportaciones. Es encomiable la cantidad de comercios que se abren en todas partes para vender nuevas producciones: desde dátiles del desierto hasta latas de pera.
—El futuro espera.
—El presente desespera.
—Hay que tener cara para hablar de «promoción de negocios con cubanos residentes en el exterior», cuando el gran negocio ha sido vivir de las remesas promovidas por los cubanos de allá.
—Ni el Manifiesto que mencionaba el fantasma que recorría Europa se ha atrevido a tanto. La reunión presidida por Marrero dictó que el «Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía» se llamará en lo adelante «Programa Económico y Social del Gobierno para el 2026».
—«Se acabó la distorsión, llegó el primer ministro y mandó a parar».
—En la mente de algunos equivocados estaba la pretensión de «hacer de Cuba un garito, y en eso llegó Canel» con conceptos renovadores. Agregó que «se tienen que preparar los municipios, pues cada vez más estos procesos que estamos abriendo se ejecutarán allí».
—Hay que ir preparándose para que nos ejecuten en el propio barrio.
—¿Imaginas a un municipio gestionando la inversión extranjera directa, con esquemas cerrados en divisas?
—A mi delegado del Poder Popular le encantaría recibir a un inversionista egipcio que decida desviar hacia el Nilo los salideros de la circunscripción.
—Es menester que se priorice, por aquello de la basura, alguna planta de tratamientos residuales.
—Prefieren quemarla. Nosotros, sus súbditos, somos parte del tratamiento residual.
—Eso se acabará pronto. «El presidente cubano convocó a los miembros del Consejo de Ministros a trabajar intensamente, con inteligencia, controlando, con análisis más profundos, con exigencia, con disciplina, aprovechando las potencialidades, y cuestionando todo lo que no avanza».
—¿Crees que tengan valor para cuestionarlo a él?
—El mismo que tendrá él para ponerlos en entredicho.
—¿Y dónde leíste todo eso?
—Dónde va a ser: en el Granma.
—Prefiero el tratamiento que le da Trabajadores al Consejo de Ministros de marzo. No te pierdas un reportaje que habla de «gallinas, huevos, agonías por falta de alimento, naves en malas condiciones y despertares en la producción».
—¿Y eso qué tiene que ver con la reunión del máximo órgano de Gobierno?
—Que se titula «Volver al cacareo habitual».








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