El misterio del Síndrome de La Habana podría estar más cerca de resolverse. Nuevas revelaciones apuntan a que «un arma de microondas clasificada» estaría relacionada con los llamados «incidentes de salud anómalos» que han afectado a diplomáticos, funcionarios y agentes de inteligencia estadounidenses, así como a algunos de sus familiares.
El Síndrome de La Habana se describe como un conjunto de síntomas neurológicos reportados por diplomáticos y funcionarios estadounidenses tras escuchar un sonido agudo o experimentar una presión intensa.
Los primeros casos fueron reportados en 2016 en La Habana, de ahí el nombre del fenómeno. Hay, además, registro de afectaciones similares a funcionarios estadounidenses en Rusia, China, Colombia, Alemania, Austria y Estados Unidos, entre otros países.
Una investigación anterior publicada en marzo de 2024 por la revista independiente rusa The Insider, la revista alemana Der Spiegel y el programa 60 Minutos de CBS (EE. UU.) concluyó que la inteligencia rusa podría estar detrás de los incidentes. El Kremlin lo negó.
Pero, en el programa televisivo 60 Minutes de la cadena CBS News se ofrecieron otros detalles, el 8 de marzo de 2026, sobre una misión clasificada de inteligencia que obtuvo un arma previamente desconocida que podría desvelar el enigma.
El dispositivo que podría explicar el Síndrome de La Habana
60 Minutos conoció de un arma de microondas que «es portátil, se puede ocultar y consume relativamente poca energía». El ejército estadounidense ha analizado durante más de un año el dispositivo adquirido en una operación encubierta en los días finales de la Administración Biden; y todo apunta a que está relacionado con el Síndrome de La Habana.
Según publicó el citado programa, agentes encubiertos de Seguridad Nacional adquirieron el arma de microondas en una compleja red criminal rusa, utilizando fondos del Pentágono que alcanzaron los 15 millones de dólares.
«Está diseñada para ocultarse y es lo suficientemente pequeña como para que la lleve una persona. Es silenciosa y no genera calor como un horno microondas. Nuestras fuentes afirman que el dispositivo es programable para diferentes situaciones y se puede operar por control remoto. El alcance del haz es de varios cientos de pies. Puede penetrar ventanas y paneles de yeso. Los componentes vitales se fabricaron en Rusia. Nuestras fuentes afirman que la clave no es el hardware, sino el software. La programación crea una onda electromagnética única que sube y baja bruscamente y pulsa» con rapidez, precisaron.
De acuerdo con las revelaciones, el dispositivo ha sido probado en un laboratorio militar estadounidense. Las pruebas realizadas en ratas y ovejas muestran lesiones consistentes con las observadas en humanos. Además, como parte independiente de la investigación, se han recopilado videos de cámaras de seguridad que muestran a estadounidenses siendo alcanzados.
Los videos, que son clasificados, pero fueron descritos en 60 Minutos, muestran imágenes de una cámara en un restaurante de Estambul que capturó a dos agentes del FBI de vacaciones sentados a una mesa con sus familias. Un hombre con una mochila entra y, de repente, todos en la mesa se agarran la cabeza como si sintieran dolor. «Nuestras fuentes dicen que otro video proviene de una escalera en la Embajada de Estados Unidos en Viena. Las escaleras conducen a una instalación segura. En el video, dos personas en las escaleras se desploman repentinamente».
Las advertencias que Washington no quiso escuchar
El hallazgo más reciente coincide con lo que había reportado el equipo del doctor David Relman, profesor de medicina de la Universidad de Stanford, a quien el Gobierno pidió dirigir dos investigaciones sobre el Síndrome de La Habana. Sus paneles, compuestos por médicos, físicos, ingenieros y otros profesionales, propusieron una teoría sobre los incidentes. «La explicación más plausible para un subconjunto de estos casos fue una forma de radiofrecuencia o energía de microondas», declaró Relman en el programa.
Tras ser consultado sobre si el Gobierno estadounidense minimizó sus estudios, respondió: «sin duda». «Y no solo los minimizó, sino que los desestimó, en algunos casos, los enterró», añadió.
Relman también afirmó que los estudios revelaron que la Unión Soviética había realizado una gran cantidad de investigaciones sobre la creación de un patrón único de microondas que puede dañar el cerebro.
Las alarmas ahora se centran en si es probable que «existan muchos de estos dispositivos». Y si agentes encubiertos pudieron comprar uno a gánsteres, entonces «los rusos han perdido el control de un arma sigilosa que cualquiera podría usar en cualquier lugar», advirtieron en 60 Minutos.
Durante el programa periodístico, un exoficial de la CIA señaló que las investigaciones y lo que revelan «se reduce a una cuestión política». «Es decir, si reconocemos que fue un agente estatal el que hizo esto, es esencialmente una declaración de guerra contra Estados Unidos, que requiere una respuesta del Gobierno estadounidense. En mi opinión, no sé si existía la voluntad de responder a los rusos en ese momento».
El expresidente Joe Biden evitó señalar de manera pública a algún país y su Administración sostuvo que seguía «investigando el origen de esos incidentes», pero que era «improbable» que se tratara de ataques de un adversario extranjero. El actual Gobierno de Donald Trump no ha variado el informe sobre el Síndrome de La Habana.
Para las actuales investigaciones, la oficina del director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos —que supervisa 18 agencias, incluida la CIA— declaró que se hará una nueva revisión «exhaustiva y completa» de los «incidentes de salud anómalos» y que mantienen el «compromiso de revelar la verdad».
No obstante, tras casi una década de estudios relacionados con el Síndrome de La Habana y los descartes realizados por funcionarios estadounidenses de información clave, que ahora vuelven a salir a luz, en el programa se cuestionó el presunto encubrimiento por parte de las agencias de inteligencia de EE. UU. y sus ramificaciones alrededor del orbe. «Parte de esta historia consiste en investigar el posible encubrimiento dentro de la comunidad de inteligencia», señalaron los presentadores.










Tayli