Esposaron a la madre delante del niño y lo dejaron solo: crónica de una protesta en Zamora

3 de junio de 2026 a las 04:32 p. m.

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Fotos de enanos disfrutando el aguacero que antecedió a la manifestación y cometiendo el mayor acto de rebeldía en estos tiempos: ¡riendo, sonriendo! Para aquellos, los que desgobiernan que sepan: ¡con esa generación, ustedes tampoco cuentan!

Fotos de enanos disfrutando el aguacero que antecedió a la manifestación y cometiendo el mayor acto de rebeldía en estos tiempos: ¡riendo, sonriendo! Para aquellos, los que desgobiernan que sepan: ¡con esa generación, ustedes tampoco cuentan!

Lo que vivimos durante la manifestación en mi pedacito de Zamora, Marianao. Noche del 31 de mayo a la madrugada del primero de junio de 2026.

Mayo 31 en la noche. La manifestación comenzó a las 9:20 p. m. Primero, fue el sonido de los calderos desde las casas, porque aún estaba lloviznando después de un aguacero largo que nos duró la tarde noche. El sonido se expandió por el barrio, la gente protestando sin salir a las calles. Cuando escampó, cerca de las 11:00 p. m., ya había un grupo grande de vecinxs protestando en 124 y 35. Nos enteramos tarde de que había gente allí y nos unimos cuando el grupo era más grande. Más de una hora continua: el sonido de los calderos y la gente en las calles... Zamora en oscuridad perpetua, Zamora rodeada de luz por todas partes, por todas las fronteras de luz que nos rodean. 

En 124 y 35, donde estaba ocurriendo la manifestación, aparecieron representantes del Gobierno Municipal de Marianao: la presidenta del Consejo Zamora-CocoSolo (la tristemente célebre Sandra), el primer secretario del PCC de Marianao (demasiado prepotente y empoderado en su cargo de funcionario público como para tomarse la «molestia» de identificarse con su nombre, como si el cargo fuera un nombre que refleja su poder-ejercer) y, otrxs funcionarixs públicxs que tampoco se tomaron la «molestia» de identificarse (ni nombres ni cargos) y entre los que figuraban otras cuatro mujeres. Llegaron acompañadxs por dos patrullas, policías de la PNR uniformados y, policías políticos (sí, repitieron al menos tres de ellos, a quienes ya habíamos visto en manifestaciones anteriores) vestidos de paisano, en motos con su respectivo «casco de cosmonauta» y otros con su copia de barrio al estilo «botas de agua».

El primer secretario del PCC de Marianao se dirigió al pueblo, mientras hacía o parecía que hacía, llamadas a sus directivos, diciendo que no tenía solución lo de restablecer la electricidad, que se había caído un poste energizado, que no esperásemos que restablecieran la electricidad, que era «por gusto» que nos manifestáramos. Algunas de las funcionarias públicas intentaban persuadir a las madres y al grupo de manifestantes en general para que todxs se retiraran a sus casas.

Muchas madres pedían que restablecieran la electricidad para poder cocinar para sus hijxs. Con la lluvia, en muchas casas ni siquiera se había podido encender carbón o leña para cocinar los alimentos y la noche avanzaba con oscuridad, con hambre...

La respuesta del primer secretario del PCC de Marianao fue: «Si el problema es la comida, mañana traemos un camión con cajitas de comida y se las vendemos a 100 CUP, pero la electricidad ahora no se la vamos a poner; hay una avería y no van a tener luz, pueden irse para sus casas».

Vender comida al pueblo al que matan de hambre, con tantas donaciones de alimentos que recibe el Estado cubano, ¡¿en serio?! El colmo del cinismo y la desvergüenza gubernamental. Asco y vergüenza ajena infinita es lo que provocan. Y también asco y vergüenza el oficial que, incluso, vistiendo su uniforme, se dirigía a las madres con aliento etílico. Es que ellos mismos no se respetan ni respetan los grados militares que juraron ni respetan el uniforme que visten. ¿Cómo pretenden exigir entonces que el pueblo, hambreado, desesperado, en oscuridad casi perpetua, los respete?

Todxs lxs manifestantes decidimos quedarnos entonces en la zona de 124 y 35, en la «frontera de luz» que, al menos, estaba iluminada y donde no teníamos que sufrir el ataque de los mosquitos en la oscuridad de nuestras casas «No nos movemos hasta que restablezcan la electricidad», dijeron todxs.

Las madres continuaban exigiendo que restablecieran la electricidad: más de una semana sin poder abastecernos de agua potable, porque sin electricidad para conectar los motores es imposible rellenar los depósitos en esta zona, siempre la más afectada con los apagones. Más de una semana sufriendo cortes de electricidad de más de 16 horas, con apenas dos o tres horas de electricidad al día solo durante la madrugada. Comida impagable a precios infladísimos en una moneda que el pueblo no percibe, comida que se echa a perder, ropa sin poder lavarse, casas que parecen desiertos, sin agua, sin electricidad, sin otro método de cocción que no sea la electricidad, niñxs con hambre, madres desesperadas, ancianxs sin alimentos, cuidados imposibles...

Más de una hora de protesta, acompañada por el grito ¡Libertad! y el sonido de los calderos sonando.

Cerca de la 1:00 a. m., un nene comenzó a llorar y a dar gritos, pedía comida: «¡Mamá, mamá, tengo hambre!», insistía... gritos que sonaban con un dolor tremendo. Detrás del nene había un grupo de mujeres representantes del Gobierno Municipal de Marianao, ninguna se movió a auxiliar ni al nene que daba gritos ni a su madre; solamente observaban, inmutables, como siempre.

La madre del nene, desesperada, se levantó y empezó a caminar hacia las patrullas mientras gritaba: «¡Mi hijo tiene hambre, mi hijo, mi hijo!». Su nene iba detrás de ella repitiendo: «¡Mamá, mamá, tengo hambre!». Y cuando la madre se acercó a las patrullas, los policías la detuvieron, la esposaron y la subieron a la fuerza al carro policial. Entonces, las madres que estábamos cerca nos acercamos a la patrulla, exigíamos que la bajaran, que le quitaran las esposas, que su hijo estaba llorando y mirando cómo detenían a su madre: «¡No es justo, bájenla!». «¡Suelten a la madre, no ha hecho nada, no agredió a nadie, no ha cometido vandalismo!». Como todas las madres estábamos delante de la patrulla, impidiendo que se la llevaran, el carro dio marcha atrás y se llevaron a la madre detenida.

El nene quedó en medio de la calle, lloraba desconsolado, temblaba, viendo cómo lo habían apartado y cómo se llevaron a su madre.

Una vecina que en otros tiempos fue coordinadora de los CDR del Consejo Zamora acompañó al niño a una cafetería cercana en 124, calle que sí estaba iluminada, para comprarle al menos unas galleticas. La dueña de la cafetería le dio al nene un plato de comida y unas galleticas. En lo que el nene comía, la vecina pidió que no se lo entregaran a nadie, que ella se quedaba con el niño y fue a la casa a cambiarse de ropa para regresar y buscar a la madre del nene si era preciso.

Mi enano y yo nos quedamos con el nene hasta que terminó de comer y lo acompañamos hasta el grupo de madres que quedábamos en la calle exigiendo el regreso de su madre. El pequeño temblaba, asustado, preguntaba por su madre. Le prometimos que se la iban a regresar o íbamos todas con él a buscarla.

Para entonces, la presidenta del Consejo Zamora-CocoSolo decía que no entendía qué había pasado, por qué se llevaron a la madre del niño. Las madres que estábamos en el grupo le exigimos que intercediera con la PNR, que nos devolvieran a la madre del nene, que si no la traían nos íbamos a la 6ta Estación a buscarla. La presidenta del Consejo Zamora-CocoSolo llamó en dos ocasiones (nos informó que al jefe de la 6ta Estación, pero luego supimos que en realidad estaba llamando a la jefa de Atención a Menores, conocida como Jaquelín). Los minutos seguían pasando y no nos regresaban a la madre detenida contra su voluntad... Minutos largos en los que ya se había hecho público que habían detenido a una de las madres en la manifestación y que exigíamos que la regresaran con su hijo. Después de exigir y decir que nos íbamos todas a buscar a la madre a la 6ta Estación, cerca de la 1:15 a. m., restablecieron la electricidad en Zamora.

Comenzaron a salir muchxs vecinxs del lugar donde nos estábamos manifestando en apoyo a la madre y al nene. Todxs exigiendo lo mismo: «¡Traigan a la madre, no es justo, ella no hizo nada, estaba pidiendo comida para su hijo, su hijo tiene hambre!».

En el momento de la detención de la madre dejaron al niño solo, sin custodia policial, sin representante del Gobierno Municipal… Las fuerzas represivas dejaron al niño abandonado, solo, llorando por su madre, temblando de susto y miedo, viviendo la experiencia violenta de la represión actuando sobre los cuerpos de madres y hijxs.

Durante esos largos minutos, el primer secretario del PCC de Marianao (primera vez que lo veíamos en una manifestación en Zamora, a ese señor lo «importaron» desde alguna provincia lejana porque, obvio, en La Habana nadie del pueblo quiere servir a quienes lo oprimen) dijo que era por gusto, que ellos no tenían solución y que nos íbamos a quedar en apagón. Yo le dije: «¡Ustedes le están haciendo daño al pueblo, mantienen a la población de Zamora sin agua, sin electricidad, bajo insomnio forzado; es tortura, es privación de sueño y descanso y, por supuesto, sufren lxs niñxs, las madres y toda esta población. Nos hacen daño, están dañando al pueblo!». Su única respuesta fue: «¿Daño?».

De todos modos, las madres nos quedamos en el mismo lugar con el niño y, justo en el momento en que restablecieron la electricidad, el primer secretario del PCC de Marianao, la patrulla que se había quedado y las motos con paramilitares vestidos de paisano se desplegaron y se fueron del lugar. (No olvidamos la sonrisa cínica que tuvieron al marcharse, intentando aparentar arrogancia, victoria, cuando en realidad ustedes se saben «perdidos»). No nos movimos, nos quedamos acompañando al niño y exigiéndole a la presidenta del Consejo Zamora-CocoSolo que intercediera y nos devolvieran a la madre. A la 1:56 a. m, trajeron a la madre en un auto moderno de color negro con chapa particular (¿el cambiazo para pasar desapercibidos o la patrulla que se la llevó tuvo que salir a resolver la protesta en 51?) Luego de que pudiera abrazar a su hijo, todas regresamos a casa.

El lunes primero de junio, la madre a la que detuvieron durante la manifestación acudió a la citación que le impusieron, bajo advertencia y coacción la noche anterior. Le impusieron una multa de 30 CUP, la advertencia de que si vuelve a incurrir en manifestación o protesta va a ir presa y separada de su hijo, que lo entregarán a un hogar de «hijos de la patria» y no lo verá más. (¿Qué patria trata así de inhumano a sus hijxs? ¿Qué patria, si ni país existe?).

Una de las frases de intimidación que usaron contra ella fue: ¿quién eres, eres Dama de Blanco, cómo llegó la noticia a Facebook, quién te respalda? Ni ella misma sabe cómo llegó la imagen de la citación a las redes sociales. Lo que sí es destacable es que las fuerzas represivas temen que se divulguen en redes sociales los casos de prepotencia y avasallamiento contra los cuerpos de las madres y sus hijxs y, sobre todo, temen que sus nombres queden bajo la visibilidad pública y el escrutinio internacional.

EL ÚNICO MODO DE PROTEGERNOS Y DE PROTEGER A NUESTRAS CRÍAS ES ESTAR JUNTAS TODAS LAS MADRES.

Durante la «entrevista» intentaron intimidarla, la noche anterior la amenazaban con separarla de su hijo para siempre, le decían que nadie estaba esperando que regresara a casa con su hijo. Todo era una sucia mentira: ninguna madre la abandonó y tampoco abandonamos a su hijo.

Temo por ella y por su nene porque en manifestaciones anteriores también la han citado para «entrevista» y la han intimidado. Esa vecina es también madre soltera, convive solamente con su hijo. Esa vecina también sufre la desesperación de pasar noches de insomnio entre el calor y los mosquitos en apagón casi perpetuo; con hambre y sin poder cocinar porque no hay gas, mientras el GLP se vende en dólares.

Y la represión se ensaña con los cuerpos femeninos, con las madres racializadas, con las mujeres de barrios marginados, criminalizados y empobrecidos.

El lunes primero de junio tuvimos electricidad, desde la 1:15 a. m. hasta las 4:00 p. m, solo hasta las cuatro de la tarde y, mientras intento relatar esto para que no se pierda la memoria, seguimos en apagón.

El hambre, el insomnio, el estado de alerta constante, el desabastecimiento de agua, siguen ahí... sobre nosotras, sobre nuestrxs hijxs, sobre nuestros cuerpos.

Volvemos al apagón casi perpetuo, mientras un grupo de esbirros se regodean en seguir dañándonos. Ustedes no son distintos al Batista del que tanto se jactan de haber combatido. Ustedes no son distintos ni a Hitler ni a Franco ni a Mussolini ni a los soviets con sus gulags... Ustedes haciéndonos daño constante, maldiciendo esta isla, tratándonos como algo inferior a los animales. Ni siquiera son capaces de reconocer que nos hacen daño y nos están exterminando.

Lo que ustedes no acaban de reconocer es, sobre todo, que su enfermedad de ego arrogante y poder corrupto del que tanto alarde hacen va a terminar exterminándonos, sí pero... ¿a quiénes o sobre quiénes van a ejercer su poder, su arrogancia, su corrupción desmedida? ¿Ya lo han pensado? ¿De qué les sirve autoproclamarse poderosos si no van a dejar ni a unx solx vivx sobre quién ejercer su poder? Dan asco y mucha lástima porque cuando ya no les quede nadie para devorar tendrán que devorarse los unos a los otros, entre ustedes mismxs. No los vamos a tumbar, ustedes solxs se están tumbando.

USTEDES QUE DESGOBIERNAN SON LA PEOR PLAGA SOBRE ESTA TIERRA. ESTÁN CONDENADXS... y lo saben.


Nota: el texto fue tomado de Facebook y editado mínimamente para adaptarlo a las normas de elTOQUE.


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