Los huevos están sobre el piso y alguien rompe el primero y no sale clara ni sale yema, sino que la cáscara se aplasta bajo el zapato y el dueño del pie puede presumir que el núcleo quedó intacto en otra parte. Y el dueño del pie sabe que esa es una metáfora que le viene bien a su pie que no quiere pisar en falso y camina sobre el mármol del Gran Teatro de La Habana para conectarse con las Geografías de la Transformación o, lo que es igual, el cuarto Fórum Rebirth de La Habana.

En nueve mesas de discusión en las cuales predomina la dinámica de grupo, se reúnen representantes de proyectos de distinto origen y proyección, todos nucleados alrededor de iniciativas de alimentación sana y agricultura.

Por eso Raulito Bazuk, el ponedor de estos huevos dispuestos a lo largo del salón, está aquí. Es cubano. Cree en el Tercer Paraíso del que habla el artista italiano Michelangelo Pistoletto y, lo mejor, cree en la cocina de autor como arte que también puede transformar. Y no solo el estómago.

“Con muy pocos recursos, mis ahorros luego de haber pasado cuatro años estudiando en Uruguay, transformé parte de mi casa en el restaurante Grados”, dice Raúl, quien explica que la idea de esta obra titulada No me rompas los huevos surgió a partir de la dinámica social contemporánea: “no nos preocupamos realmente por el origen de las cosas, no cultivamos y, por ejemplo, si escasean los huevos, no reflexionamos siquiera sobre la producción de estos. No es que, por ejemplo, un médico tenga que preocuparse por producir, pero sí que seamos responsables con el entorno y concienticemos que el aporte de cada uno es importante para mantener una alimentación sana”.

Para Pistoletto, esto se conecta con la idea de que la alimentación es la base de todo; un proceso transversal al resto de los procesos que involucran a las sociedades desde el inicio de la Historia. Desde su punto de vista, en Cuba esto adquiere proporciones modelos.

Cuba es lo que él llama “una sociedad menos segregada que las del resto del mundo. Una sociedad menos dividida y secular”, en la que se puede llevar a cabo su concepto de demopráctica, en tanto se comprenda a los grupos y proyectos comunitarios como estructuras de microgobiernos, autónomas, aliadas.

Destacó al respecto que Cuba dio un importante paso en este siglo al “descentralizar la economía y hacerla menos planificada, dando espacio a la iniciativa comunitaria y personal”.

Lo traducen así en un comunicado de prensa las embajadoras de Tercer Paraíso Cuba: “el fórum Rebirth es el encuentro donde se agrupan las organizaciones responsables, mapeadas durante el año, para trabajar temas de interés común a partir de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y proponer acciones conjuntas que constituyen un plan de trabajo hasta el foro siguiente. Participan en el evento todo tipo de organizaciones de la sociedad — instituciones locales, estatales, privadas, no lucrativas, asociaciones, fundaciones, academias, etc. —.

Momentos del Forum Rebirth. Foto: tomada de la página en Facebook del Forum.

Momentos del Forum Rebirth. Foto: tomada de la página en Facebook del Forum.

Bajo la coordinación de Marvelis González, procedente del Centro de Intercambio sobre Iniciativas Comunitarias (CIERIC), una de las mesas de diálogo se concentró en el ámbito temático de las comunidades y los líderes, teniendo como centro la pregunta: ¿cómo lograr mayor vinculación entre productores y decisores en pos de la alimentación sana y sostenible?

Entretanto en otro de los grupos — coordinado por Paola Hornedo, del proyecto comunitario Akokan en Los Pocitos y estudiante de Patrimonio del Colegio San Gerónimo de La Habana— los participantes debatieron sobre cómo fomentar la educación agroalimentaria y medioambiental en la sociedad cubana.

Otras discusiones se generaron en torno a las posibilidades de construir colectivamente una apuesta por la sostenibilidad de la vida y la naturaleza, desde una enseñanza consciente y responsable. En ese diálogo, la coordinadora Claudia Ortega insistió en que la base educativa debe venir desde la familia a edades tempranas.

En otra de las mesas de intercambio, la graduada de Historia del Arte y profesora del ISA, Dayma Crespo, resaltó la importancia de “rescatar el vínculo humano y espiritual con la naturaleza, incentivando el conocimiento de las prácticas de la sostenibilidad”.

“La agricultura cubana no necesita producir más”

En esa línea, también se conversó acerca de la integración de “conocimientos de tradiciones ancestrales y costumbres alimentarias para fomentar la conciencia sobre una alimentación sana, que no desconozca la diversidad de la población”. Insertaron temas como la influencia de lo que comemos en estados de ánimo, las estaciones más adecuadas para comer determinados alimentos, así como la creación de mecanismos para que las personas innoven con recetas y se establezcan conexiones entre escenarios agrícolas y urbanos.

Si es tiempo de calabaza, ¿qué voy a hacer con la calabaza?, se pregunta la permacultora Miriam Cabrera, quien considera importante que cada quien adquiera herramientas para hacer recetas con lo que tiene.

Amelis Beaton, una de las representantes de Slow food se refirió a la necesidad de  hacer un calendario de vegetales en un año como plazo de desarrollo.

Por su parte Gabriela Román, coordinadora de equipo, invitó al diálogo sobre “cómo incidir en una gestión agraria que no encarezca la oferta de productos sanos y de calidad y esté en consonancia con el poder adquisitivo de la población y sus necesidades nutricionales”.

Explicó cuán dañado se encuentra, a nivel de imaginario social, el valor de la tierra y el espacio rural; mientras, Carlos M. Borrero, autor del proyecto Hombre Goma en San Miguel del Padrón, recalcó que el Ministerio de la Agricultura debería tomar parte en el debate y, sin embargo, no respondió a la invitación al Fórum.

Como línea estratégica que conectó a todas las mesas de debate estuvo la proyección de “construir plataformas informativas y educomunicativas con vista a sensibilizar y movilizar a los diferentes grupos en función de lograr una transformación que propicie el bienestar individual y colectivo. Así lo defendió el artista colombiano Alejandro Vázquez y el resto de los participantes dilucidó mecanismos para llevar a la práctica este punto, que se enmarca en el trabajo de la Embajada Rebirth/ Tercer Paraíso Cuba, estrechamente relacionado desde sus inicios con temas tan vitales como la alimentación sana y la agricultura sostenible, a través del arte como vehículo transformador de la sociedad.

Una rápida mirada al suelo; varios huevos se han roto.