—«Cuba elimina prohibiciones al sector privado en decenas de actividades económicas».
—¿Eres de los que piensa que porque se imponga un modo de producción histórico basado en la explotación de la clase obrera por parte de los dueños de los medios de producción vamos a renunciar a construir el socialismo?
—La noticia sería que alguna vez logramos construir socialismo alguno, salvo aquel que nos impusieron los que se convirtieron en nuevos dueños de los medios de producción y nos explotaron a la enésima potencia con un plustrabajo que apestaba a plusvalía. Un periódico como Trabajadores descubre a estas alturas que había «trabas burocráticas que frenaban el desarrollo de las fuerzas productivas». ¿Hizo algo contra ello mientras eso sucedió?
—Si la medida busca «dinamizar la economía nacional, hacer un mejor aprovechamiento del capital humano capacitado con el que cuenta la nación, facilitar la prestación de servicios esenciales, impulsar sectores clave como la industria, abrir nuevas oportunidades de inversión y dar una mayor respuesta a las necesidades locales», ¿qué buscó en su momento el decreto derogado?
—Entorpecer, retrasar, paralizar, estancar, ralentizar…
—Que es lo que han hecho todos los decretos habidos y por haber en las últimas siete décadas.
—No me toques al autor intelectual de las derogaciones. El Entorpecedor en Jefe fue el mejor en eso de darse cuenta de que algo no funcionaba bien para diez años más allá rescatarlo del olvido y revocarlo de nuevo. Lástima que se nos fue en los momentos en que estuvo a punto de confirmar que el problema de la alimentación y de la agricultura no eran lo festinados que resultaron sus múltiples proyectos en el campo cubano, sino la inexistencia de ciertos encadenamientos productivos que impidieron que la moringa se convirtiera en alma de la nación cubana.
—El mejor homenaje que se le ha hecho en su centenario es fusionar el Ministerio de la Agricultura con el de la Industria Alimentaria, que ya venía de ser fusionado con el de la Pesca. Nada más que con el salario de los burócratas que han pasado en todos estos años por esas oficinas se hubieran podido financiar las inversiones para que Cuba se convierta, tal y como predijo nuestro Ralentizador en Jefe, en la principal productora de carne, leche, huevos y «problemas resueltos» a nivel mundial.
—Ya lo será cuando se implementen las 176 medidas.
—Que no significan (no, qué va) una privatización de la economía. Lo ha ratificado, frente a interrogantes sobre el rumbo del modelo económico, la titular de un organismo de reciente estreno y con siglas tan sosas como Inaene, Instituto Nacional de Actores Económicos No Estatales.
—El propio periódico Trabajadores destaca, vaya descubrimiento, que «el verano llega justo a su mitad. Agosto se inicia con un aumento salarial para buena parte de los trabajadores cubanos, conscientes de que eso no resolverá todos los problemas domésticos o familiares, pero resulta una respuesta seria y oportuna del Gobierno…
—Yo diría que graciosa y oportunista.
—…en tanto la economía encuentre, como el calor de este mes, el punto ardiente en que funcione sin quemarnos las manos».
—Fogosa nuestra prensa.
—«Las transformaciones económicas y sociales aprobadas deben comenzar a sentirse ya en la vida cotidiana a través de soluciones concretas a problemas reiterados como la falta de dinero en efectivo, empresas estatales con pérdidas, precios elevados a productos de primera necesidad y casos de corrupción en diferentes lugares».
—Bueno, la falta de dinero es tan efectiva como siempre, las empresas estatales siguen como que perdidas, y los productos, para que estén caros, no tienen que ser considerados de primera. La corrupción, nada de diferente: igual en todas partes.
—Ese pesimismo tuyo deja un sabor ácido como el de Los Tamarindos, comunidad que en «tarde de estrenos» (tan estreno como el del «Inaene») inauguró Díaz-Canel en el capitalino municipio de Playa. Le «extendió las llaves» a familias que tendrán «puerta propia» en casas «espaciosas y funcionales».
—La periodista lo afirma así porque no es ella la que va a dormir con apagón en casas de puro material ferroso. No me cabe en la cabeza un contenedor espacioso y funcional.
—Según ella, no lejos de allí, «habrá escuela y consultorio médico; y la vida se irá expandiendo poco a poco».
—Como se expanden los metales al punto ardiente en que funcionan sin quemarnos las manos.
—El Granma habla de «20 casas-contenedores», y, sin embargo, el presidente solo entregó doce llaves.
—Fidel hubiera sentenciado: «Con doce llaves basta».




