eltoque_logo
Juan Valdés Paz, sociólogo cubano

Foto: Claudio Pelaez Sordo / OnCuba.

Maestro Juan

27 / octubre / 2021

La noticia de la muerte de Juan Valdés Paz me dejó sin aliento en plena calle. La pandemia de la COVID-19 ha sido brutal en todas partes; en Cuba ni un punto menos. Conversé con Juan un día antes de su último ingreso. Estaba firme su voz, el ánimo altivo, su preocupación más grande era la salud de Aurelio Alonso, su hermano de la vida. 

Juan era un maestro a tiempo completo. Su don para encantar a la juventud, a personas mayores, a auditorios dispares era mayúscula. Su capacidad para usar, como si nada, argumentos políticos, económicos, históricos, sociológicos, embadurnados de una ética humanista y una humildad antológica lo hacían atractivo, comprensible e influyente.

Juan era un hombre culto que no lucía su cultura, más bien la ocultaba detrás de su coraza de ciudadano de Pogolotti, para que nadie fuera a pensar que él era fino de fineza intelectual sino fino de fineza popular, aunque dentro de su casa al fondo del callejón pudieras encontrar el consejo bibliográfico que te hacía falta para terminar tu investigación, tu tesis, tu ponencia.

Su amistad y enseñanzas no son olvidables, tampoco su gracia, su amor por su esposa, su respeto y admiración por ella, su desprendimiento de las cosas que había usado y aprovechado en la vida. Por eso Juan regalaba sus libros, poco a poco, además de los miles que prestaba sin reparo ni sospechas. Varias veces llegó a mi casa con su portafolios a reventar, para darme algún libro que él sabía que yo debía aprovechar, porque sabía qué necesitaba cada cual, en qué estaba metido cada amigo, qué libro le vendría bien tener.

Era un sabio sin resabios Juan. Más bien era un viejo bromista, agudo como una lanza, y a la vez gentil, dulce, amable, amante de su perra azabache maravillosa, risueño; sus carcajadas resuenan en mis recuerdos como campanas llamando a recordarlo con alegría.

Juan te regalaba sus libros, recientemente publicados, con la condición de que se los comentaras, y te aceptaba las invitaciones a comer, a conversar, a participar de eventos, presentaciones de libros, programas de televisión, y también a compartir una cerveza en un bar de Barcelona, a la hora de recoger las sillas y de acostar a los ancianos. 

Lo recuerdo ahora lesionado por haberse caído en un juego de cancha, cuando tenía más de 70 años. Era su deporte preferido, que practicó con los jóvenes de Marianao, y que hacía que sus brazos fueran fuertes y juveniles como los de un muchacho. Yo lo sometía a bonche diciéndole que tenía a todo el mundo engañado en Cuba cuando en realidad era dueño de una de las mejores marcas de café del mundo y de Colombia, que lleva parte de su nombre.

Su conocimiento del mundo agrario cubano me harían decirle ahora que él, al revés de aquel rey vapuleado de Inglaterra, es Juan con tierra, Juan con gente, Juan con un ejército de admiradores, recordadores, retenedores del tesoro de su amistad y su magisterio.

Ahora sus libros autografiados son piezas de museo, sus consejos y su confianza en un socialismo renovado y en la república democrática nos deben servir de ejemplo. Su ética ante la adversidad, ante la injusticia sufrida en la propia piel, fueron una escuela viva para los que lo conocimos y disfrutamos su cercanía.

Te prometemos, Juan, que te leeremos más ahora. Será más difícil ser como tú, tan firme, tan valiente, tan digno, tan certero y tan bondadoso.

Los que fuimos tus alumnos y alumnas no te podremos olvidar porque también fuiste nuestro amigo. Gracias, Maestro Juan, las ganas de llamarte para saber de ti no se me van a quitar tan rápido. Pero ahora te podemos pedir que ayudes a Cuba a resistir el dolor y a inventar de nuevo la felicidad.

Julio Antonio Fernández Estrada
Profesor titular. Licenciado en Derecho e Historia. Doctor en Ciencias Jurídicas.
julio-antonio-fernandez-estrada

Evalúe esta noticia

Cargando ...

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Aramís

Muy buen artículo, lástima la pérdida. Un abrazo para ambos
Aramís

Wilder

Gracias Julio, por evocar a ese Juan ancho y hondo. Maestro a tiempo completo. Y hacerlo así, como puedes tú.
Wilder

Ingrid

Que triste noticia. Juan siempre parecía el más joven entre los jóvenes. Siempre muy cariñoso, bondadoso, activo. Mi más sentido pésame a su esposa y sep que la acompañamos muchos en su pena.
Ingrid

Clara CACERES

Excelente
Clara CACERES

Mercado Informal de
Divisas en Cuba (Tiempo Real)

toque_logo_white
1 EUR87 CUP
1 USD69 CUP
+1
1 MLC80 CUP
+0.3
calendar_icon

CUBA

publicidad_banenr

elTOQUE SUGIERE

test