Mientras la Administración de Donald Trump endurecía las sanciones contra el régimen cubano y elevaba el tono de su discurso hacia el poder en La Habana, continuó ampliándose una red de cooperación del castrismo con aliados como Rusia, China y México, según dos informes publicados por la organización Gobierno y Análisis Político A.C. (Gapac), a partir de un monitoreo realizado durante mayo y junio de 2026.
Los expertos de la organización con sede en México analizan el período desde dos perspectivas complementarias: una examina la cooperación entre el Estado cubano y gobiernos aliados; la otra estudia las redes políticas y sociales que respaldan al régimen de La Habana en el exterior.
Leídos en conjunto, ambos informes enviados a elTOQUE sostienen que la creciente presión de Washington no debilitó esos vínculos, sino que coincidió con una mayor activación de «mecanismos de coordinación previamente existentes, permitiendo al régimen proyectar una imagen de respaldo internacional precisamente cuando enfrenta mayores niveles de presión».
La cronología del bimestre muestra que, mientras Estados Unidos anunciaba nuevas sanciones contra empresas vinculadas a los militares cubanos, y el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmaba que el sistema político cubano no podía reformarse bajo su liderazgo actual, La Habana avanzaba en acuerdos y gestos de cooperación con algunos de sus principales aliados.
Uno de los hechos más relevantes registrados fue la firma, el 28 de mayo, del Plan de Cooperación 2026-2030 entre Cuba y la Unión Económica Euroasiática (UEEA), integrada por Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y Kirguistán. El acuerdo, confirmado tanto por la Comisión Económica Euroasiática como por medios oficiales cubanos, establece una hoja de ruta para ampliar la cooperación económica, comercial, científica y tecnológica entre la isla y el bloque euroasiático.
Otro de los acontecimientos documentados fue la firma, a finales de junio en San Petersburgo, de un programa de cooperación para 2026-2027 entre el Tribunal Supremo Popular de Cuba y el Servicio Federal de Alguaciles de Rusia.
El convenio, que no está disponible para el público, fue anunciado por el propio organismo ruso y posteriormente divulgado por el Tribunal Supremo Popular cubano. Las autoridades cubanas justifican su firma en «la necesidad de perfeccionar el sistema de ejecuciones de decisiones judiciales».
China también figura como uno de los principales apoyos internacionales del Gobierno cubano. El 19 de mayo, la Cancillería china reiteró públicamente su rechazo a las sanciones estadounidenses contra la isla, y días después ambos países revisaron proyectos de cooperación agrícola durante una visita del viceministro cubano Telce González a Beijing. Según Gapac, estos movimientos reflejan la continuidad de una relación estratégica que combina respaldo diplomático con cooperación económica y tecnológica.
En América Latina, México concentra buena parte de las acciones registradas por el monitoreo, incluidas la llegada de un nuevo cargamento de ayuda humanitaria, la continuidad de la cooperación académica y diversas actividades de solidaridad organizadas por la Embajada de Cuba. Además, el documento dedicado al denominado sharp power (o poder agudo) cubano sostiene que el Gobierno mexicano trabajaba en un mecanismo para facilitar que empresas nacionales suministraran petróleo a la isla en medio del recrudecimiento de las sanciones estadounidenses.
En otra investigación reciente, los expertos de Gapac defendieron la idea de que la erosión de los contrapesos institucionales en México en los últimos años abrió un espacio que Cuba, a través del conglomerado de empresas militares Gaesa, «ha aprovechado para asegurarse recursos públicos mexicanos sin auditoría, sin debate legislativo y sin que la ciudadanía tenga forma de exigir información».
Más allá de los casos nacionales descritos en los informes, Gapac describe una evolución en las formas de apoyo al Gobierno cubano durante los dos meses estudiados. Según la ONG, la solidaridad internacional ya no se expresa únicamente mediante declaraciones políticas o campañas contra el embargo estadounidense, sino también a través de mecanismos concretos de cooperación económica, institucional y material.
Entre los ejemplos cita iniciativas energéticas impulsadas desde el País Vasco, campañas en Argentina para financiar paneles solares, envíos de ayuda desde Europa y la oferta del presidente colombiano Gustavo Petro de destinar excedentes de arroz a la isla.
Gapac concluye que el endurecimiento de la política estadounidense funciona como un catalizador que activa y consolida redes internacionales de apoyo previamente establecidas.





