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Foto: ADN Cuba

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“No nos entendemos”. Prensa oficial y públicos en Cuba

“No nos entendemos”, dijo Maceo a Martínez Campos en Baraguá. “No nos entendemos”, repiten por estos días los medios de comunicación oficiales en sus mensajes de oposición al Título III de la Ley Helms-Burton. Pero “no nos entendemos” es algo que los cubanos llevan mucho tiempo diciéndole, de varias maneras, a esa misma prensa que por décadas, parece vivir en un universo paralelo.

Los problemas del periodismo cubano pueden escucharse a diario en las calles, forman parte del repertorio de chistes nacionales, los denuncian los periodistas en todos y cada uno de los congresos de su organización. Incluso, los propios dirigentes, que son los máximos responsables de esas limitaciones, a veces enfilan los cañones contra el “secretismo”, la “autocensura”, el “triunfalismo” y todo lo demás que ellos mismos promueven, provocan y protagonizan una vez que terminan sus discursos.

De manera general, aunque existen casos salvables, la prensa oficial cubana es básicamente mala, y todo el mundo lo sabe. 

¿De qué habla la prensa oficial cubana?

Un profesor universitario cubano lo resumió de manera bastante certera: los medios nos cuentan el paraíso en que vivimos y el infierno que nos rodea.

Esta orientación —plasmada desde las Tesis y Resoluciones del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975— tiene como trasfondo ideológico la intención de demostrar la superioridad del sistema social defendido por Cuba y unos pocos países, respecto al que impera en el resto del mundo. Una tarea que se asume prácticamente sin matices, como si el capitalismo fuera el mismo en todos los lugares y como si aquello que dice ser socialismo estuviera exento de contradicciones.

01-Tesis-y-Resoluciones.png

Varias investigaciones realizadas desde universidades cubanas han dado cuenta de esta disparidad entre el enfoque de la información nacional (positiva mayormente) y el de la internacional (generalmente negativa), y lo han denominado “nueva versión del mito del ying y el yang”, “síndrome del catalejo”, y otras formas que apuntan a deficiencias desde el punto de vista periodístico. Llama la atención que aquellas naciones capitalistas que han alcanzado importantes desarrollos económicos y en políticas sociales, por ejemplo Canadá y los países escandinavos, constituyen prácticamente zonas de silencio en la prensa cubana.

Como resumía aquel conocido sketch de El Noticiero: “El mundo entero está muy jodido. Los que estamos bien somos nosotros”.

En cuanto a la información nacional, una buena parte de las investigaciones realizadas sobre los medios de comunicación cubanos coinciden en señalar tres limitaciones básicas.

En primer lugar, las temáticas tratadas responden más a los intereses del Partido que a los de la gente. Se ha perdido el concepto de noticia y por eso las páginas de los periódicos y las noticias de la radio y la televisión están llenas de reuniones, actos, visitas, chequeos y conmemoraciones que no poseen ningún valor noticiable, mientras muchas de las cuestiones del día a día, que golpean directamente al cubano común, brillan por su ausencia para “no darle armas al enemigo”.

02-Temas-medios-provinciales.png

Este no es un problema puntual de un medio de comunicación, ni de un directivo, ni siquiera de una generación de periodistas. Es una dificultad que ha sido encontrada en casi todos los estudios realizados sin importar fecha ni geografía y es el resultado de una deformación estructural del sistema de prensa cubano subordinado al Partido.

Segunda limitación: muchas de las veces en que la prensa aborda esas temáticas que sí constituyen preocupaciones populares, lo hace de una manera deficiente. Por ejemplo, una investigación de licenciatura realizada en 2010 evidenció que mientras la población se quejaba del estado de los hospitales, la falta de medicamentos y la escasez de comida, el diario Granma se enfocaba en ejemplos puntuales de sobrecumplimientos en la agricultura y en las bondades de los servicios médicos cubanos.

Esto se logra a partir de dos estrategias fundamentales. Por una parte, dirigir la mirada hacia aspectos menos conflictivos del problema desviando así la mirada de aquello que no se quiere ver; y por otra, con la estrategia del buen ejemplo: aunque el mundo se esté cayendo, la noticia se enfoca en la excepción y no en la regla, con la intención de mostrar que los problemas se deben a falta de ganas, errores humanos, mala implementación de lo establecido y no a cuestiones estructurales, como parece sugerir la persistencia de las mismas dificultades durante décadas.

Como resultado de todo esto tenemos una tercera limitación: una prensa que no cumple con su función social de vigilancia. Una prensa mansa, que en vez de parecerse a la figura del perro guardián, se asemeja más a la de un perro faldero de quien la dirige: el Partido. Una prensa triunfalista, que publica luego de que todos se han enterado de la noticia por otras vías, que no cuestiona al poder, que posee un sinnúmero de zonas oscuras y temas tabú, que casi no critica, que cuando lo hace parece que pidiera disculpas por hacerlo aun cuando generalmente se queda en la epidermis de los problemas, desactualizada en cuanto a las nuevas tendencias del periodismo; y que —para ponerle la tapa al pomo—, se ha contaminado de la “seriedad y rectitud” de nuestros cuadros, resultando generalmente aburrida.

Si nos ponemos a escarbar, podemos encontrar ejemplos que desmientan lo anterior, pero casi siempre se trata de casos aislados, intermitentes, de breves momentos en que sueltan las riendas y que parece que “ahora sí”, para luego volver a la misma postal de siempre, al panorama general entumecido desde hace décadas, y que es consustancial al modelo de prensa existente en Cuba, donde los medios no tienen autonomía, por ser parte del aparato político.

No obstante, esa es la prensa que continúa siendo la principal fuente de noticias de muchos cubanos, en los soportes tradicionales e incluso en el mundo virtual, donde Cubadebate  es el medio de comunicación más visitado desde el país.

En ello influye evidentemente la ausencia de opciones, el poco desarrollo de hábitos para diversificar el consumo de noticias y la dificultad aún notable para acceder a otras fuentes que han ido perfilándose con la llegada de internet. No obstante, tampoco puede desconocerse que todavía una parte importante de la población cubana confía en la prensa oficial y vuelve a ella, ya sea para consultarla, para exigirle o para criticarla, como esperando que en algún momento le ofrezca aquello que en teoría debería darle, pero que no lo hace.

¿Qué le interesa a la gente en Cuba?

Esta es una pregunta muy difícil de responder, por dos razones fundamentales. La primera es que no existen en Cuba agencias encuestadoras ni estudios sistemáticos de audiencias o de opinión pública que permitan tomar el pulso a los intereses populares de manera certera. Los recursos que poseen algunos medios para estos fines son muy limitados y el mecanismo de recogida de opiniones que posee el Partido, es un instrumento cuasi-secreto a cuyos resultados es muy difícil acceder. Por otra parte, como sucede en todo el mundo, el público cubano se ha diversificado y fragmentado muchísimo, de manera que estamos ante múltiples intereses de grupos específicos, cada vez más distantes de esa idea del gran público homogéneo.

Aunque la pregunta sea difícil de contestar y la respuesta sea necesariamente imprecisa, hay varias pistas que pueden dar algunos nortes.

Investigaciones realizadas en diferentes universidades cubanas en la última década, exhiben la presencia constante y estable de un grupo de temas bien precisos: aquellos problemas que preocupan y afectan la vida diaria de la gente. Alimentación, salud, vivienda, gestión del gobierno, economía, transporte, precios, salarios. Las cosas que golpean a diario y que las personas necesitan sentir que alguien las visibiliza, las denuncia o les muestra una solución real. Son las preocupaciones más básicas, esas que pueden escucharse en cualquier parada de guagua o cola de bodega sin necesidad de muchos estudios.

Otra pista puede encontrarse en las trazas de lectura de los medios digitales. En aquellos que incluyen la sección de lo más visto, puede observarse cómo se repiten, junto a las noticias de alto impacto, las informaciones de utilidad, las temáticas poco tratadas en los medios oficiales, las historias llamativas de gente común y los temas polémicos.

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Por otro lado, el alto nivel educacional de una parte importante de la población cubana y la ruptura de la burbuja en que vivía el país hasta la última década del pasado siglo, ha propiciado la aparición de intereses que suelen ser mucho más visibles en las redes sociales, donde logran articularse grupos afines, que en las calles.

Así pueden encontrarse porciones de públicos muy preocupados por temáticas relacionadas con libertades políticas, derechos civiles, económicos, libertad de expresión. Aunque no constituyan grupos mayoritarios, estos logran dar visibilidad y solidez a sus agendas no solo por la importancia de las temáticas sino por la vehemencia con que las sostienen y la calidad con que las presentan. En este mismo contexto se encuentran los grupos interesados por la protección animal, los derechos de colectivos en condición de vulnerabilidad y otros similares.

Al igual que sucede en muchos países del mundo, en Cuba también una parte importante del consumo mediático se dirige más a las noticias relacionadas con el entretenimiento que con la política o cuestiones sociales. Una revisión de los sitios más visitados desde Cuba muestra claramente el lugar privilegiado que ocupan Facebook, páginas deportivas, plataformas de videos y webs de compraventa.

Otro dato relevante es el surgimiento de publicaciones independientes dentro del país, enfocadas en intereses específicos como música, moda, deportes, animales, millenials, cómics, videojuegos, etc. El interés de estos medios no es llegar a grandes públicos generales, sino cubrir carencias e intereses de sectores que no encuentran una oferta que les satisfaga en los medios oficiales.

También vale destacar el consumo de noticias blandas o presentadas de forma sensacionalista, lo cual se refleja en el número de visitas que registran medios y programas al estilo de CiberCuba o el show de Alex Otaola.

En resumen, los cubanos necesitan medios que sean capaces de contarles un país tan variado y real como ellos mismos, algo que es muy difícil lograr desde un sistema mediático centralizado, lo cual abre un sinnúmero de posibilidades para la hornada de revistas, sitios y periódicos digitales que han surgido en los últimos años y que a medida que se democratice el acceso a internet deben crecer en visibilidad y públicos fidelizados.

Este texto fue publicado originalmente en ADN Cuba  Se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer contenidos e ideas variadas y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias. Lo que aquí se reproduce no es necesariamente la postura editorial de nuestro medio.

José Raúl Gallego Ramos
Periodista e investigador. Estudio la comunicación como una clave para tratar de entender lo que me rodea y transformarlo -hasta donde pueda. Por alguna extraña razón, que no logro explicar del todo, tengo la necesidad de regresar siempre, para vivir en Camagüey y en Cuba, donde tengo mi casa, mi familia, mis perros, amigos que disminuyen constantemente por obra y gracia de la emigración y donde sufro y gozo a diario la compleja condición de estar aquí.
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LRC

Hace unos años en mi municipio de Santa Cruz del Norte se creó un canal de televisión le decían el canal 42 donde ponían una gran variedad de contenidos para el entrenamiento y noticias y muchas veces estaban siempre adelantados a las noticias, era mucho mejor este canal que los canales del ICRT, núnca te aburrias era lo mejor que había pasado en Santa Cruz a principios del siglo XXI hasta que un día dejó de ser entretenido,lo único que ponían era un programa de guateque como el de Palmas y Cañas el pronóstico del tiempo algunas noticias locales de lo bien que va la producción de esto o aquello los cumplimientos de la producción etc.En aquél tiempo hubo rumores de que el cambio en el canal 42 se debía al gobierno que no le gustaba lo que ponían en el canal y prohibieron poner muchos contenidos solo poner lo que a ellos le cuadraban.Sinceramente no se decirles que pasó con el canal hoy en día si volvió a ser lo que fue a principio de su creación porque hace años que dejé de verlo y de no ser por este artículo seguiría sin recordarlo a pesar de que sigo viviendo en el mismo lugar no me acordaba es increíble y como son estos tiempos de ahora que hay más acceso a la tecnología y la internet y la tv digital ese canal por señal analógica.En este mismo momento que escribo Díaz Canel está hablando de la programación de la tv en el noticiero.
LRC

LD

Me ha gustado esta crítica, llena de puntos importantes de los que realmente carece la prensa cubana y lo que realmente se “espera” pueda lograse en la prensa cubana. Pero (porque todo tiene un pero!!! ) cuando el autor de este artículo crítica habla sobre un sinnúmero de estudios (cuáles son??) y deja de mensionar los estudios y el año de dicho estudio deja fuera de lugar tal palabras que si estos “supuestos estudios no se mencionaran” cabrían con toda razón como crítica u opinión sobre la prensa cubana. Por lo que a pesar de ser buen artículo para mi persona y conocimiento carece de elementos verificables que sustenten lo que dice. De ahí en fuera como crítica está bien pues nuestra sociedad está opacada por muchas cosas y que muchos tienen fe de que con el abrír paulatino a la Internet exista un “cambio de mentalidad” del que tanto se viene hablando. Saludos cordiales
LD

Rube

Cada día trato de descargar al móvil las noticias y diferentes artículos como esté de el toque ya sea por datos o por WiFi,hace muchos años opte por no ver la TV cubana,solo en algunas ocasiones el estado del tiempo,razón única cansado de las tantas mentiras que presentan como noticias,en los años 90’s tuve la posibilidad de leer periódicos que venían en pacas como materia prima a la antigua papelera cubana de puentes grandes(hoy droguería)en Marianao ya fuesen de Colombia, Canadá o USA pude ver cómo funcionaba la prensa en el capitalismo y créanme¡Me gustó más que la del PVC! Gracias una vez más al equipo de realización .
Rube

SinPudor

Creeo que lo que nos sucede es que tenemos tanta ansiedad por saber cosas que no afectan y q nuestros medios de prensa no tocan por diferentes motivos que buscamos informaci�n como locos, estamos escasos de eso.
Hace poco Lazaro Manuel Alonzo (Lazarito, hoy director del Noticiero) dirigia un especio que CRITICABA fuertemente problemas que aquejaban a la poblaci�n, donde sin pelos en la lengua criticaba instituciones y dirigentes, resolviendo varios problemas puntuales. Pero que paso despu�s, ya todos lo sabemos, es mejor tenerlo aqi de nuestro lado, manteniendolo ocupado que haciendo buen periodismo.
Soy de Cmg y conozco y tengo muchos amigos periodistas y todos piensan asi pero cdo se graduan y pasan al preiodico ADELANTE tiene que hacer el periodismo que le ordenan, sino ya ellos saben. Por eso lo hacen a traves de las redes sociales con nombres an�nimos para que asi llega a mas personas, sobretodo las j�venes.
Esto tiene que cambiar y tengo fe de que entre todos, denunciando sin miedo y actuando podemos lograrlo, para ese esta esta juventud.
“Los jovenes son los que hacen las resoluciones”

Saludos al Toque, excelente articulo, de verdad.

SinPudor

Yuyu

Excelente articulo sin dudas no habia leido algo asi tan sincero y sin pelos en la lengua , siempre he pensado que cuba como pais es maravilloso pero…. no es menos cierto que vivimos engañados , que no podemos comentar la realidad y que si vamos a decir lo que pensamos tenemos que ver como se dice y delante de quien se dice , todavia no me explico porque tenemos que vivir con miedo ha expresarnos en un pais donde existe “la libertad de exprecion”…..Gracias por hacer llegar este articulo al publico joven…..
Yuyu

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Los problemas del periodismo cubano pueden escucharse a diario en las calles, forman parte del repertorio de chistes nacionales, los denuncian los periodistas en todos y cada uno de los congresos de su organización. Incluso, los propios dirigentes, que son los máximos responsables de esas limitaciones, a veces enfilan los cañones contra el “secretismo”, la “autocensura”, el “triunfalismo” y todo lo demás que ellos mismos promueven, provocan y protagonizan una vez que terminan sus discursos.

De manera general, aunque existen casos salvables, la prensa oficial cubana es básicamente mala, y todo el mundo lo sabe. 

¿De qué habla la prensa oficial cubana?

Un profesor universitario cubano lo resumió de manera bastante certera: los medios nos cuentan el paraíso en que vivimos y el infierno que nos rodea.

Esta orientación —plasmada desde las Tesis y Resoluciones del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975— tiene como trasfondo ideológico la intención de demostrar la superioridad del sistema social defendido por Cuba y unos pocos países, respecto al que impera en el resto del mundo. Una tarea que se asume prácticamente sin matices, como si el capitalismo fuera el mismo en todos los lugares y como si aquello que dice ser socialismo estuviera exento de contradicciones.

01-Tesis-y-Resoluciones.png

Varias investigaciones realizadas desde universidades cubanas han dado cuenta de esta disparidad entre el enfoque de la información nacional (positiva mayormente) y el de la internacional (generalmente negativa), y lo han denominado “nueva versión del mito del ying y el yang”, “síndrome del catalejo”, y otras formas que apuntan a deficiencias desde el punto de vista periodístico. Llama la atención que aquellas naciones capitalistas que han alcanzado importantes desarrollos económicos y en políticas sociales, por ejemplo Canadá y los países escandinavos, constituyen prácticamente zonas de silencio en la prensa cubana.

Como resumía aquel conocido sketch de El Noticiero: “El mundo entero está muy jodido. Los que estamos bien somos nosotros”.

En cuanto a la información nacional, una buena parte de las investigaciones realizadas sobre los medios de comunicación cubanos coinciden en señalar tres limitaciones básicas.

En primer lugar, las temáticas tratadas responden más a los intereses del Partido que a los de la gente. Se ha perdido el concepto de noticia y por eso las páginas de los periódicos y las noticias de la radio y la televisión están llenas de reuniones, actos, visitas, chequeos y conmemoraciones que no poseen ningún valor noticiable, mientras muchas de las cuestiones del día a día, que golpean directamente al cubano común, brillan por su ausencia para “no darle armas al enemigo”.

02-Temas-medios-provinciales.png

Este no es un problema puntual de un medio de comunicación, ni de un directivo, ni siquiera de una generación de periodistas. Es una dificultad que ha sido encontrada en casi todos los estudios realizados sin importar fecha ni geografía y es el resultado de una deformación estructural del sistema de prensa cubano subordinado al Partido.

Segunda limitación: muchas de las veces en que la prensa aborda esas temáticas que sí constituyen preocupaciones populares, lo hace de una manera deficiente. Por ejemplo, una investigación de licenciatura realizada en 2010 evidenció que mientras la población se quejaba del estado de los hospitales, la falta de medicamentos y la escasez de comida, el diario Granma se enfocaba en ejemplos puntuales de sobrecumplimientos en la agricultura y en las bondades de los servicios médicos cubanos.

Esto se logra a partir de dos estrategias fundamentales. Por una parte, dirigir la mirada hacia aspectos menos conflictivos del problema desviando así la mirada de aquello que no se quiere ver; y por otra, con la estrategia del buen ejemplo: aunque el mundo se esté cayendo, la noticia se enfoca en la excepción y no en la regla, con la intención de mostrar que los problemas se deben a falta de ganas, errores humanos, mala implementación de lo establecido y no a cuestiones estructurales, como parece sugerir la persistencia de las mismas dificultades durante décadas.

Como resultado de todo esto tenemos una tercera limitación: una prensa que no cumple con su función social de vigilancia. Una prensa mansa, que en vez de parecerse a la figura del perro guardián, se asemeja más a la de un perro faldero de quien la dirige: el Partido. Una prensa triunfalista, que publica luego de que todos se han enterado de la noticia por otras vías, que no cuestiona al poder, que posee un sinnúmero de zonas oscuras y temas tabú, que casi no critica, que cuando lo hace parece que pidiera disculpas por hacerlo aun cuando generalmente se queda en la epidermis de los problemas, desactualizada en cuanto a las nuevas tendencias del periodismo; y que —para ponerle la tapa al pomo—, se ha contaminado de la “seriedad y rectitud” de nuestros cuadros, resultando generalmente aburrida.

Si nos ponemos a escarbar, podemos encontrar ejemplos que desmientan lo anterior, pero casi siempre se trata de casos aislados, intermitentes, de breves momentos en que sueltan las riendas y que parece que “ahora sí”, para luego volver a la misma postal de siempre, al panorama general entumecido desde hace décadas, y que es consustancial al modelo de prensa existente en Cuba, donde los medios no tienen autonomía, por ser parte del aparato político.

No obstante, esa es la prensa que continúa siendo la principal fuente de noticias de muchos cubanos, en los soportes tradicionales e incluso en el mundo virtual, donde Cubadebate  es el medio de comunicación más visitado desde el país.

En ello influye evidentemente la ausencia de opciones, el poco desarrollo de hábitos para diversificar el consumo de noticias y la dificultad aún notable para acceder a otras fuentes que han ido perfilándose con la llegada de internet. No obstante, tampoco puede desconocerse que todavía una parte importante de la población cubana confía en la prensa oficial y vuelve a ella, ya sea para consultarla, para exigirle o para criticarla, como esperando que en algún momento le ofrezca aquello que en teoría debería darle, pero que no lo hace.

¿Qué le interesa a la gente en Cuba?

Esta es una pregunta muy difícil de responder, por dos razones fundamentales. La primera es que no existen en Cuba agencias encuestadoras ni estudios sistemáticos de audiencias o de opinión pública que permitan tomar el pulso a los intereses populares de manera certera. Los recursos que poseen algunos medios para estos fines son muy limitados y el mecanismo de recogida de opiniones que posee el Partido, es un instrumento cuasi-secreto a cuyos resultados es muy difícil acceder. Por otra parte, como sucede en todo el mundo, el público cubano se ha diversificado y fragmentado muchísimo, de manera que estamos ante múltiples intereses de grupos específicos, cada vez más distantes de esa idea del gran público homogéneo.

Aunque la pregunta sea difícil de contestar y la respuesta sea necesariamente imprecisa, hay varias pistas que pueden dar algunos nortes.

Investigaciones realizadas en diferentes universidades cubanas en la última década, exhiben la presencia constante y estable de un grupo de temas bien precisos: aquellos problemas que preocupan y afectan la vida diaria de la gente. Alimentación, salud, vivienda, gestión del gobierno, economía, transporte, precios, salarios. Las cosas que golpean a diario y que las personas necesitan sentir que alguien las visibiliza, las denuncia o les muestra una solución real. Son las preocupaciones más básicas, esas que pueden escucharse en cualquier parada de guagua o cola de bodega sin necesidad de muchos estudios.

Otra pista puede encontrarse en las trazas de lectura de los medios digitales. En aquellos que incluyen la sección de lo más visto, puede observarse cómo se repiten, junto a las noticias de alto impacto, las informaciones de utilidad, las temáticas poco tratadas en los medios oficiales, las historias llamativas de gente común y los temas polémicos.

05-m--s-le--do.jpeg

Por otro lado, el alto nivel educacional de una parte importante de la población cubana y la ruptura de la burbuja en que vivía el país hasta la última década del pasado siglo, ha propiciado la aparición de intereses que suelen ser mucho más visibles en las redes sociales, donde logran articularse grupos afines, que en las calles.

Así pueden encontrarse porciones de públicos muy preocupados por temáticas relacionadas con libertades políticas, derechos civiles, económicos, libertad de expresión. Aunque no constituyan grupos mayoritarios, estos logran dar visibilidad y solidez a sus agendas no solo por la importancia de las temáticas sino por la vehemencia con que las sostienen y la calidad con que las presentan. En este mismo contexto se encuentran los grupos interesados por la protección animal, los derechos de colectivos en condición de vulnerabilidad y otros similares.

Al igual que sucede en muchos países del mundo, en Cuba también una parte importante del consumo mediático se dirige más a las noticias relacionadas con el entretenimiento que con la política o cuestiones sociales. Una revisión de los sitios más visitados desde Cuba muestra claramente el lugar privilegiado que ocupan Facebook, páginas deportivas, plataformas de videos y webs de compraventa.

Otro dato relevante es el surgimiento de publicaciones independientes dentro del país, enfocadas en intereses específicos como música, moda, deportes, animales, millenials, cómics, videojuegos, etc. El interés de estos medios no es llegar a grandes públicos generales, sino cubrir carencias e intereses de sectores que no encuentran una oferta que les satisfaga en los medios oficiales.

También vale destacar el consumo de noticias blandas o presentadas de forma sensacionalista, lo cual se refleja en el número de visitas que registran medios y programas al estilo de CiberCuba o el show de Alex Otaola.

En resumen, los cubanos necesitan medios que sean capaces de contarles un país tan variado y real como ellos mismos, algo que es muy difícil lograr desde un sistema mediático centralizado, lo cual abre un sinnúmero de posibilidades para la hornada de revistas, sitios y periódicos digitales que han surgido en los últimos años y que a medida que se democratice el acceso a internet deben crecer en visibilidad y públicos fidelizados.

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Me ha gustado esta crítica, llena de puntos importantes de los que realmente carece la prensa cubana y lo que realmente se “espera” pueda lograse en la prensa cubana. Pero (porque todo tiene un pero!!! ) cuando el autor de este artículo crítica habla sobre un sinnúmero de estudios (cuáles son??) y deja de mensionar los estudios y el año de dicho estudio deja fuera de lugar tal palabras que si estos “supuestos estudios no se mencionaran” cabrían con toda razón como crítica u opinión sobre la prensa cubana. Por lo que a pesar de ser buen artículo para mi persona y conocimiento carece de elementos verificables que sustenten lo que dice. De ahí en fuera como crítica está bien pues nuestra sociedad está opacada por muchas cosas y que muchos tienen fe de que con el abrír paulatino a la Internet exista un “cambio de mentalidad” del que tanto se viene hablando. Saludos cordiales
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Creeo que lo que nos sucede es que tenemos tanta ansiedad por saber cosas que no afectan y q nuestros medios de prensa no tocan por diferentes motivos que buscamos informaci�n como locos, estamos escasos de eso.
Hace poco Lazaro Manuel Alonzo (Lazarito, hoy director del Noticiero) dirigia un especio que CRITICABA fuertemente problemas que aquejaban a la poblaci�n, donde sin pelos en la lengua criticaba instituciones y dirigentes, resolviendo varios problemas puntuales. Pero que paso despu�s, ya todos lo sabemos, es mejor tenerlo aqi de nuestro lado, manteniendolo ocupado que haciendo buen periodismo.
Soy de Cmg y conozco y tengo muchos amigos periodistas y todos piensan asi pero cdo se graduan y pasan al preiodico ADELANTE tiene que hacer el periodismo que le ordenan, sino ya ellos saben. Por eso lo hacen a traves de las redes sociales con nombres an�nimos para que asi llega a mas personas, sobretodo las j�venes.
Esto tiene que cambiar y tengo fe de que entre todos, denunciando sin miedo y actuando podemos lograrlo, para ese esta esta juventud.
“Los jovenes son los que hacen las resoluciones”

Saludos al Toque, excelente articulo, de verdad.

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Excelente articulo sin dudas no habia leido algo asi tan sincero y sin pelos en la lengua , siempre he pensado que cuba como pais es maravilloso pero…. no es menos cierto que vivimos engañados , que no podemos comentar la realidad y que si vamos a decir lo que pensamos tenemos que ver como se dice y delante de quien se dice , todavia no me explico porque tenemos que vivir con miedo ha expresarnos en un pais donde existe “la libertad de exprecion”…..Gracias por hacer llegar este articulo al publico joven…..
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