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Segundas muertes en Cuba

Foto: Harold Cárdenas

Segundas muertes en Cuba

24 / febrero / 2015

Nadie recuerda a los que fueron grandes una vez caen en desgracia. Edith García Buchaca era la dirigente de más prestigio en el Partido Socialista Popular cuando triunfó la Revolución, casada primero con Carlos Rafael Rodríguez y luego con Joaquín Ordoqui Mesa, los máximos dirigentes comunistas junto a Blas Roca. El destino de su segundo esposo sellaría su vida en una de las historias más secretas e interesantes del proceso revolucionario.

Por Harold Cárdenas Lema

Edith había nacido en los Estados Unidos pero pronto renunció a esa nacionalidad y se hizo comunista de niña. Fue la secretaria del Consejo Nacional de Cultura cuando nació la Revolución, estaba avalada por una larga trayectoria militante y atendía desde la década del 40 la página cultural del periódico Hoy. Su esposo no era menos, Comandante y viceministro primero del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), era el epítome del cuadro político en las filas del movimiento comunista.

Nuestra protagonista tenía buena formación cultural, pero padecía un grave defecto: era profundamente estalinista. Representaba la línea más ortodoxa del marxismo en Cuba y en esa dirección hacía todo lo posible por encaminar nuestra cultura. Crítica del uso de “el arte por el arte”, defendía darle a éste un carácter utilitario que resaltara “los vicios y defectos del pasado, y los beneficios y virtudes del futuro”.

Su mirada hacia la cultura era preocupante no solo porque era ella quien tenía las riendas sino porque negaba el valor de todo aquello que había sido construido previo al 1959. Según su lógica, la Revolución había superado el pasado capitalista y “no tenía sentido recrear un arte que responde a una formación económico social totalmente superada”, es decir que aquello construido en el pasado no debía ser tenido en cuenta. Según esa lógica, no hubiera llegado a nuestras manos la Edad de Oro o las obras de nuestros pintores en la República, pero era una pionera dando indicios de una tendencia que cobraría mayor fuerza en el período que actualmente conocemos en Cuba como Quinquenio Gris.

En contraste con las intenciones de nuestra primera dirigente cultural, los sesenta posiblemente hayan sido los años de mayor esplendor en la historia nacional. Las vanguardias políticas (exceptuando la corriente estalinista) y culturales se aliaron en un clima de creación sin precedentes. Todo esto a diferencia del período republicano en el cual, según Virgilio Piñera (narrador y dramaturgo cubano de la primera mitad del siglo XX), los intelectuales eran “la última carta de la baraja”. Esta primavera cultural fue posible pese a la visión reducida de algunos funcionarios que venían ya lastrados por el aprendizaje soviético, que consideraba al realismo socialista no como una opción artística sino como una norma mecánica a reproducir.

Dice la sabiduría popular que en la vida los extremos se encuentran. Cierto o no, a nuestra pareja de protagonistas dirigentes les esperaba un destino imprevisto.

En la mañana del 16 de noviembre de 1964 ambos tenían sus manos en el timón del bote revolucionario. Imaginen la sorpresa cuando ese mismo día en la noche, Ordoqui, su esposo, estaba detenido bajo la acusación de colaborar con la CIA y, junto a Edith, fue despojado de todos sus cargos.

¿Cuándo comprendió Ordoqui que había caído en desgracia? Quizás en el momento en que llega al Palacio Presidencial y ve cómo los soldados desarman al viceministro del MINFAR, quizás cuando Fidel no responde a sus cartas, o quizás nunca, porque vivió hasta el último día pensando que sería reivindicado.

La acusación en su contra era tan débil que no le aplicaron pena de prisión y poco antes de morir Ordoqui, en junio de 1973, la Fiscalía desestimó el caso, pero reiteró su desconfianza. Edith permaneció a su lado desde el momento del arresto. Como era persona de gran disciplina y verticalidad era recriminada por subordinar los intereses del Partido a los de su esposo, pero ella aclaraba que no se ponía de parte de Joaquín sino de la verdad.

Resulta muy difícil referirse a historias complejas en pocas líneas, más aún cuando están vinculadas a una madeja histórica mayor que llega hasta los sucesos de Humboldt 7 (matanza cometida por la Policía Nacional contra los revolucionarios sobrevivientes al asalto al Palacio Presidencial durante la dictadura de Batista) y el juicio del traidor “Marquitos” (supuesto militante revolucionario que delató el asalto al Palacio Presidencial y que provocó los sucesos de Humboldt 7). Si tenemos en cuenta sus antecedentes, resulta difícil creer que tanto Edith como Ordoqui alguna vez hayan sido agentes de la CIA, en todo caso pertenecerían a la KGB. Después de tanto tiempo las suposiciones resultan infértiles así que solo queda atenerse a los hechos.

Ordoqui fue el único acusado de espionaje enemigo en aquel tiempo sin ser ejecutado, ya sea porque existieran serias dudas sobre la acusación, porque realmente era agente soviético y estos ejercieron presión o por algo más que si los protagonistas que aún quedan vivos no mencionan, nunca lo sabremos.

El caso es que ambos debieron vivir desde entonces en prisión domiciliaria en su finca de Calabazar hasta que Joaquín murió de cáncer sin ser rehabilitado, solo, en la sala de un hospital teniendo como única compañera a Edith.

Este relato no lo encontrarás en la enciclopedia cubana ni en los libros de historia, solos los investigadores que se han adentrado en la política cultural del país o la historia profunda del período revolucionario, aún por escribir en su mayoría, tienen nociones de lo ocurrido. Edith ha muerto hace unos días en La Habana, hasta su último día insistió en la inocencia de los cargos que sufrieron ella y su marido.

Con una mezcla de sacrificio y dogmatismo se despide a los 99 años sobreviviendo a la mayoría de sus acusadores, quizás para no darles el gusto de verla partir. Habrá que esperar a que la CIA desclasifique sus archivos sobre el caso Ordoqui-Buchaca para saber si era real o no la acusación. Lo cierto es que ésta es su segunda muerte, Edith ya había muerto desde esa noche del 16 de noviembre en que vio su mundo derrumbarse. Su reciente partida es solo un formalismo.

Harold Cárdenas Lema
En mi tiempo libre administro un blog llamado La Joven Cuba que inicié junto a dos colegas en mi época de profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Matanzas. En el blog puedo escribir sobre muchos temas de la realidad cubana y los cambios que tienen lugar en estos momentos en Cuba.
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jose mario

la primera vez que tuve referencia de Edith García Buchaca fue leyendo Polemicas de los 60 de G.Pogolotti, realmente el tema esta custodiado por un halo de misterio y enigma, con tufo al viejo estanilismo, en fin brinda un buen libro de historia o una excelente novela. gracias harold
jose mario

Albio

Es cierto, murió por segunda vez y es duro ser “no persona”por tantos años….!!!
Albio

Elpidio valdes

Sobre el tema de la Buchaca y Ordoqui, tengo algunas informaciones de primera mano, por supuesto no voy a decir la fuente, la fecha y el lugar en que conoci en detalle los hechos sobre MARQUITO, LA BUCHACA Y ORDOQUI, no pretendo hacer picadillo de dos seres humanos que hoy no son nadie en el pais y al mismo tiempo no merecen ser considerados como elementos positivos para el pais y su histori a pesar de sus aportes al socialismo de la epoca en que ellos vivieron dentro del capitalismo, conozco los errores garrafales del PSP en la epoca del 30 y posteriormente, el abandono de Guiteras en su momento mas crucial y definitorio para su vida y el pacto con los sicarios del regimen de los Estados Uniddos de America, como conozco tambien las posiciones de algunos de los dirigentes del PSP con relacion a la lucha inserrecciona cubana contra el Dictador Batista, como politica el PSP critico con dureza el ataque al Moncada, el alzamiento en la Sierra, el ataque al palacio presidencial por el Directorio Revolucionario, pues ellos seguian las orientaciones de los dirigentes de la URSS de consegjuir el poder por elecciones y participando en el coro de lucha pacifica, todo mientras el dictador como hizo con Guiteras y Aponte, asesino a 20 mil cubanos en las calles de pueblos y ciudades del pais, en lo que respecta a la ciudad de la Habana, vi en multiples ocasiones, jovenes colgados de las faroles del alumbrado en distintas partes de la ciudad, muertos en el separador central de las grandes avenidas y en algunas ocasiones tirados como basura al lado de los tanques de desechos en diferentes puntos de la ciudad, todo en horas de la madrugada pues yo trabajaba de 8 de la noche a las 6 de la manana cada dia y algunos dias saliamos mas tempranos 4 o 5 de la manana y veiamos el orgasmo de sangre de los sicarios de Batista y el gobierno de los Estados Unidos.
Ordoqui y la Buchaca, nunca van a decir la verdad de su conocimiento de la traicion de Marquito, si les puedo decir que si tuvieron conocimiento del hecho y sacaron a Marquito para Mejico para evitar que lo sucedido se supiese, pero como todo en la tierra no hay algo oculto y la revolucion no confiando totalmente en las declaraciones de Marquito, decidio eliminar ambos personajes de la direccion delartido y el gobierno pues es mejor dejar a un supuesto culpable vivo, que condenar a un inocente a la pena de muerte , como a la que fue condenado Marquito por la traicion a los martires y heroes de Humbold Siete, aunque en mi muy personal opinion, ellos tuvieron una alta responsabilidad en lo ocurrido y la proteccion que le dieron a Marquito para evitar verse manchados con la sangre de los companero de Humbold 7.

Quizas no sepamos nunca la verdad, pues Ordoqui y la Buchaca nunca hablaran sobre este tema y si lo hacen justificaran todo lo que pueden y no pueden, Marquito esta muerto y sus declaraciones estan selladas hasta que la verdad surja, si es que se logra ello, entonces se hara justicia completamente. Estuve y estoy de acuerdo con la posicion adoptada por el gobierno y principalmente el companero Fidel Castro que jugo un papel central, definitorio y aclaratorio, hasta donde se pudo, de los hechos en cuestion, tarde o temprano la verdad vera la luz no lo duden.

Elpidio valdes

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