Durante once noches consecutivas se han reportado protestas antigubernamentales en Cuba. En medio de los prolongados apagones, la escasez y la crisis en el abasto de combustible, el país sufrió el sexto colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), que dejó sin servicio eléctrico a toda la isla el 16 de marzo de 2026. Tras el corte generalizado, también se registró una caída de internet a nivel nacional.
En este escenario —y con el antecedente de que el régimen del Partido Comunista ha limitado el acceso a Internet en contextos de movilización social y represión— volvió al debate público la posibilidad de usar el Internet satelital Starlink en Cuba.
Decenas de publicaciones en redes sociales, tanto en perfiles personales como en grupos de usuarios cubanos (Ver 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10), aseguran que se trata de una «red Wi-Fi gratis para toda Cuba», «una luz de conectividad en medio de la censura», e incluso comparten supuestos métodos para conectarse al servicio desde la isla.
En este explicador te contamos qué hay de cierto en esas afirmaciones: si realmente puede funcionar Starlink en Cuba, si las autoridades pueden detectar en viviendas particulares los equipos que permiten acceder a este servicio y qué dijo exactamente el empresario tecnológico Elon Musk sobre su disponibilidad en la isla.
Elon Musk: Starlink «funciona» en Cuba, pero no está autorizado para su venta ni uso legal en la isla
Musk aseguró recientemente que el servicio de Internet satelital Starlink «funciona», en el sentido de que tiene cobertura satelital sobre Cuba, aunque aclaró que no está autorizado para su comercialización en la isla. La afirmación la hizo en la red social X el 16 de marzo de 2026, en respuesta a un usuario que preguntó por la disponibilidad del sistema en territorio cubano.
Aunque la cobertura de Starlink alcanza Cuba gracias a su red de satélites en órbita baja —lo que permite conexión en zonas con infraestructura limitada—, su uso está condicionado por la normativa vigente. Las autoridades cubanas han advertido que operar este tipo de servicios constituye una infracción, ya que cualquier uso del espectro radioeléctrico requiere autorización estatal.
Además, regulaciones como la Resolución 272/2015 del Ministerio de Comunicaciones prohíben la importación y el uso de equipos no autorizados, incluidas las antenas necesarias para conectarse a esta red. El incumplimiento puede derivar en sanciones que van desde multas hasta la incautación de los dispositivos o la interferencia de las señales.
¿Cómo funciona Starlink y por qué no es tan simple usarlo en Cuba?
A diferencia del Internet tradicional —que depende de cables, antenas terrestres o infraestructuras locales—, Starlink permite acceder a la red desde zonas remotas o con servicios limitados.
Para el usuario, el funcionamiento es relativamente simple: se requiere un kit que incluye una antena parabólica (conocida como dish), un router y una fuente de alimentación. La antena se instala en un espacio abierto con vista despejada al cielo y se conecta directamente a los satélites, lo que permite establecer la conexión a Internet sin pasar por redes nacionales convencionales.
A partir de este funcionamiento, varias de las afirmaciones que circulan en redes sociales resultan incorrectas. No es posible conectarse a Starlink directamente desde un teléfono móvil ni «engancharse» a la señal satelital. A diferencia de las redes celulares (3G, 4G o 5G), este servicio no emite una señal abierta que pueda ser captada por dispositivos comunes, sino que depende de un kit físico —antena y router— que se comunica directamente con los satélites de SpaceX.
Sin ese equipamiento, es imposible acceder a la red. Además, el sistema debe estar activado en un país donde el servicio esté autorizado y contar con una suscripción activa. En la práctica, lo único que puede ocurrir es que un usuario con ese equipo comparta su conexión vía Wi-Fi dentro de un espacio limitado, pero eso no equivale a conectarse directamente a Starlink desde un móvil.
El principal obstáculo para los usuarios sigue siendo el acceso al equipamiento. Las antenas necesarias para conectarse al sistema están prohibidas en Cuba, y su entrada al país puede acarrear sanciones.
Según información reciente de Starlink y sitios especializados, el costo del kit ha disminuido en los últimos años y actualmente suele oscilar entre unos 349 y 389 USD para el equipo estándar, aunque puede variar desde menos de 300 USD en versiones portátiles hasta cerca de 2 000 USD en equipos de alto rendimiento, dependiendo del modelo, el país y las condiciones comerciales.
Aunque sabemos que Starlink funciona de forma limitada en Cuba, su acceso dista mucho de ser generalizado, legal o asequible. En plataformas como Revolico los equipos se ofertan por más de 2 000 USD, casi seis veces su precio en mercados de Estados Unidos o Europa. Además, elTOQUE conversó en febrero de 2025 con una persona en la isla que dispone de Internet satelital en su vivienda —aunque no pudo confirmar si el proveedor es Starlink u otra compañía—. Según su testimonio, un técnico instaló un repetidor que capta la señal desde una antena ubicada en una casa cercana, lo que permite redistribuir la conexión sin depender de la compañía estatal de telecomunicaciones Etecsa, la única autorizada en el país. Por una velocidad media, el servicio ronda los 40 USD mensuales, aunque existen opciones más económicas y otras más costosas. Este modelo —en el que alguien adquiere el equipo y luego revende el acceso a menor precio— ya ha comenzado a replicarse en algunas zonas del país. No obstante, según la fuente, que pidió anonimato, las autoridades estarían persiguiendo a quienes proveen este tipo de conexión.
Tras la publicación del reportaje, otras personas de la audiencia también aseguraron haber contratado el servicio en ese momento.
¿Es posible rastrear los dispositivos de Starlink en la isla?
Una de las dudas más recurrentes es si las autoridades cubanas pueden detectar el uso de Starlink en viviendas particulares. Aunque el Gobierno ha advertido que estos equipos son ilegales y ha insistido en que las telecomunicaciones deben permanecer bajo control estatal —al considerarlas un sector estratégico para la seguridad nacional—, no está claro hasta qué punto tiene la capacidad técnica para identificar estos dispositivos en la práctica.
En teoría, cualquier aparato que emita señales puede ser rastreado. Sin embargo, especialistas consultados por elTOQUE señalan que detectar equipos de Starlink no sería sencillo. La señal que utilizan opera en frecuencias altas y es relativamente débil, lo que dificulta su localización desde tierra. Además, los sistemas necesarios para analizar el espectro radioeléctrico son costosos y es probable que la infraestructura disponible en el país no esté actualizada para este tipo de tecnología. Factores como la densidad urbana —edificios, árboles u otros obstáculos— también pueden interferir en la detección.
Ante estas limitaciones técnicas, algunas fuentes apuntan a que la vigilancia podría depender más de mecanismos tradicionales, como la denuncia ciudadana. Aunque hasta el momento no hay reportes confirmados de personas sancionadas por el uso de Starlink, sí existen indicios de persecución a quienes comercializan o instalan estos equipos. Las autoridades han advertido que pueden imponer multas, confiscar dispositivos e incluso aplicar sanciones penales, en un contexto donde el acceso a alternativas al monopolio estatal de las telecomunicaciones sigue estando fuertemente restringido.








