eltoque_logo
Taller con niños de Los Pocitos, como parte del proyecto comunitario Akokán

Taller con niños de Los Pocitos, como parte del proyecto comunitario Akokán

Un proyecto “de corazón” en Los Pocitos

La raza negra. El sol. El polvo. El silencio. El reggaetón. Los templos de la sociedad Abakuá. Eso, y más, sobresale –a simple vista– en Los Pocitos, un asentamiento informal a orillas del río Quibú, donde habitan más de 4 mil personas. ¿Marginales? ¿Marginados? ¿Culpables? ¿Inocentes? Hay en cada casa, en cada retazo de casa, o en cada intento de casa armada en esa tierra que es de todos y no es de nadie, historias que no caben en certezas.

Si Michael Sánchez Torres hubiese pensado en los porqués, hoy no habría nada diferente en la comunidad, ubicada en el municipio capitalino de Marianao. Una sola mirada prejuiciosa a ese lugar, en el que no nació, en el que parece un outsider, lo hubiera hecho desistir de “hacer algo por la gente de Los Pocitos y por Los Pocitos”.

Akokán, término que en la religión afrocubana significa De Corazón, surge de una experiencia de trabajo en la comunidad, como extensión universitaria. Yo comencé a traer a mis estudiantes del Colegio San Gerónimo de La Habana para que conocieran la historia de la barriada, las antigüedades, los elementos de valor patrimonial, entre otros aspectos. Pero el día a día, el aprendizaje, la convivencia, me demostró que hacía falta más, que no podíamos quedarnos en el plano académico y continuar enfocados en el pasado”, cuenta este profesor universitario y arqueólogo.

Michael Sánchez, promotor del proyecto comunitario Akokán

Michael Sánchez, promotor del proyecto comunitario Akokán

De ese entendimiento emergieron, “las primeras acciones comunitarias, en alianza con el Centro de Estudios Martianos. Ellos traían estudiantes internacionales, nosotros les hacíamos recorridos por el área y estos, de acuerdo con sus posibilidades, realizaban donaciones con las cuales arreglamos aceras, hicimos parques e, incluso, construimos una vivienda”. Pero estas eran gestiones aisladas; faltaba la sistematicidad y la concreción, que llegó hace un año cuando la Dirección Municipal de Cultura lo reconoció como Proyecto Comunitario.

Potenciar los espacios de participación, la conservación del patrimonio, la identidad cultural, la protección del entorno y capacitación a los comunitarios como agentes facilitadores de las transformaciones sociales, son algunos de los objetivos que se propone Akokán, “siempre desde el respeto hacia la individualidad y con los pequeños como protagonistas de las acciones”.

Talleres sobre plantas medicinales, narración oral, preparación de dulces tradicionales, clases de inglés para niños y adultos son algunas de las actividades promovidas, cada mes, por el proyecto. “Casi siempre tenemos una agenda bastante cargada, pero el programa varía, en dependencia de la disponibilidad de tiempo de los profesores, aunque, siempre hay personas que nos llaman, que se ofrecen para compartir lo que saben, y de esta forma se consolidan las iniciativas”.

Los talleres sobre plantas medicinales son una de las actividades que se realizan como parte del proyecto.

Los talleres sobre plantas medicinales son una de las actividades que se realizan como parte del proyecto.

La gratuidad es condición esencial para los Proyectos Comunitarios en Cuba. Sin embargo, los implementos para hacerlos funcionar —pizarras, lápices, crayolas, plumones, hojas— se adquieren en el mercado minorista. “Tenemos el reto de no cobrar nada, pero debemos subsistir de algo, pues las cosas no caen del cielo; hay que ser súper creativos para sostener lo que hemos logrado”, plantea Michael.

El Café Oddara —expresión que significa “Todo está bien”— es una de las soluciones que él, junto a su esposa Déborah Vásquez Tamayo, encontró para sostener el proyecto. “La idea fue crear un espacio no convencional, socialmente responsable, donde la experiencia gastronómica permitiera contribuir al financiamiento de Akokán. Los principales clientes son grupos de estudiantes y docentes, porque operamos por reservaciones para más de cuatro personas, acota Deborah, quien obtuvo con el Café, ubicado en la casa de ambos, en Los Pocitos, un premio de emprendimiento femenino.

No obstante esto, por sí solo, no es suficiente. “El mes pasado, por ejemplo —dice Michael— no tuvimos comensales en el Café”. Por ello, el profesor defiende la idea de que “la base de sostenibilidad del proyecto sea sobre aquello que podamos generar, apoyándonos en emprendimientos privados, pero también en las instituciones estatales, de tal forma que todos aportemos ingresos de manera solidaria para mejorar la comunidad”.

Los vecinos de Los Pocitos, como resultado del proyecto Akokán, han arreglado aceras, hecho parques y pintado viviendas.

Los vecinos de Los Pocitos, como resultado del proyecto Akokán, han arreglado aceras, hecho parques y pintado viviendas.

Esa filosofía de responsabilidades compartidas no solo va encaminada hacia lo económico. “Akokán es una plataforma para que la gente que quiera hacer cosas por el desarrollo de Los Pocitos, tenga las puertas abiertas en la barriada”;  y agrega, “al principio costó trabajo que las personas se involucraran; sin embargo, poco a poco, han ido cambiando de actitud, es un proceso que requiere mucha paciencia, y cuyos resultados se verán a largo plazo”.

Aun así, ya hay vecinos motivados por el espíritu Akokán, que comienzan a desarrollar sus propias inventivas. Uno de ellos es Junior Lamas. Él, junto con otros padres, intenta, “ayudar a los pequeños más necesitados” y, a través de esfuerzos propios, les facilitan recursos materiales de los cuales carecen, explica, sentado en el Café Oddara, vestido con un overall azul de mecánico, manchado de grasa.

Pero, basta caminar por el barrio y mirar a los alrededores para comprender que no son pocos los niños (y adultos) que carecen de lo indispensable.

Como parte del proyecto comunitario Akokán, se desarrolla la iniciativa Adopta una casa en Los Pocitos

Como parte del proyecto comunitario Akokán, se desarrolla la iniciativa Adopta una casa en Los Pocitos

Deisy, como la mayoría de quienes la rodean, vive entre paredes de madera y techo de fibrocemento. Ella fue una de las vecinas que permitió que su vivienda formara parte de la iniciativa Adopta una casa en Los Pocitos. “Queremos pintar, con la autorización de todas las personas, 500 hogares; eso podría ayudar a dignificar y embellecer la comunidad, y de esta manera celebramos el aniversario de La Habana, en 2019”, explica Michael.

Aunque Akokán “cuenta con el acompañamiento y la colaboración de entidades estatales”, no ha recibido respaldo económico. Por otro lado, el espacio que les concedió la Dirección de Cultura para establecer la sede del proyecto, continúa sin poder repararse “porque carecemos de un documento legal que oficialice la decisión. De ahí la idea de emplear locales en desuso o desatendidos para nuestras actividades. El barrio entero es la sede del Proyecto”. Y, esa determinación ha permitido que hoy el consultorio, el estadio y algunas viviendas de Los Pocitos, tengan un sello De Corazón.

Leydis Luisa Hernández Mitjans
Periodista. Nadie me describe mejor que Pablito Milanés. (…) Soy como quisieron ser, pero tratando de ser yo, ni menos mal, pero en verdad, ni menos bien. No ha sido fácil tener una opinión que haga valer mi vocación, mi libertad para escoger (…)
leydis-luisa-hernandez

Evalúe esta noticia

Cargando ...

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El Jet

Bendiciones pa ti esa comunidad,son eternos luchadores#go brothers
El Jet

JovenToday

Tremenda la idea de Michael Sánchez, de Cuba solo se dice lo mejor pero en muchas ocasionaes se olvidan de lugares como éstos, bien por ti amigo y por toda la gente de Los Pocitos, persevera y aunque el gobierno no te de su apoyo se que existe mucha gente que si lo hace y confio en Dios que este país esta próximo a ser muy bendecido así que palante pueblo.
JovenToday

Relativo

Ojal� y para bien de esa comunidad todo marche, fui uno de los fundadores del proyecto pocitin y la verdad cont� con mucho apoyo del barrio y los templos, puedo atreverme con toda seguridad que hay una imagen errada de esa comunidad marginada sin rodeo alguno, viv� 4 a�os y tengo muy buenas amistades m�s el apoyo del gobierno y de cultura con los talleres de pintura, modelaje, musica, fue igual a 0, talento hay, y calidad humana tambi�n, pero por desgracia no tienen apoyo, ojal� lo logren y se quiten la imagen de quien es de los pocito na sale de all�, cuenten conmigo
Relativo

Manuel

La muchacha trigueña de la foto que tiene un short corto es Deisy???? si alguien sabe que me diga como ponerme en contacto con ella
Manuel

Alejandro Fonseca Sancho

Es increíble que el presidente de Cuba declaró en su cuenta en Twitter que su voto a favor del proyecto de Constitución es,” sí”, si an tenido que hacer cambios en el 60 por ciento de los artículos del proyecto y no está publicado el nuevo documento con los cambios.
Alejandro Fonseca Sancho

Armando21

Excelente proyecto amigo,felicidades sigue luchando que vas a triunfar al lado de los que habitan en los pocitos,esto es un ejemplo a seguir en todas las comunidades del país, no importa sí hay aprobación o no el pueblo es el que manda,eso es hacer revolución.
Armando21

Jesús

Que buen proyecto! Los felicito por tan noble labor. Sigan adelante, Cuba y su pueblo necesitan emprendedores como ustedes.
Jesús

noticias relacionadas

elTOQUE SUGIERE

Taller con niños de Los Pocitos, como parte del proyecto comunitario Akokán

Taller con niños de Los Pocitos, como parte del proyecto comunitario Akokán

Un proyecto “de corazón” en Los Pocitos

La raza negra. El sol. El polvo. El silencio. El reggaetón. Los templos de la sociedad Abakuá. Eso, y más, sobresale –a simple vista– en Los Pocitos, un asentamiento informal a orillas del río Quibú, donde habitan más de 4 mil personas. ¿Marginales? ¿Marginados? ¿Culpables? ¿Inocentes? Hay en cada casa, en cada retazo de casa, o en cada intento de casa armada en esa tierra que es de todos y no es de nadie, historias que no caben en certezas.

Si Michael Sánchez Torres hubiese pensado en los porqués, hoy no habría nada diferente en la comunidad, ubicada en el municipio capitalino de Marianao. Una sola mirada prejuiciosa a ese lugar, en el que no nació, en el que parece un outsider, lo hubiera hecho desistir de “hacer algo por la gente de Los Pocitos y por Los Pocitos”.

Akokán, término que en la religión afrocubana significa De Corazón, surge de una experiencia de trabajo en la comunidad, como extensión universitaria. Yo comencé a traer a mis estudiantes del Colegio San Gerónimo de La Habana para que conocieran la historia de la barriada, las antigüedades, los elementos de valor patrimonial, entre otros aspectos. Pero el día a día, el aprendizaje, la convivencia, me demostró que hacía falta más, que no podíamos quedarnos en el plano académico y continuar enfocados en el pasado”, cuenta este profesor universitario y arqueólogo.

Michael Sánchez, promotor del proyecto comunitario Akokán

Michael Sánchez, promotor del proyecto comunitario Akokán

De ese entendimiento emergieron, “las primeras acciones comunitarias, en alianza con el Centro de Estudios Martianos. Ellos traían estudiantes internacionales, nosotros les hacíamos recorridos por el área y estos, de acuerdo con sus posibilidades, realizaban donaciones con las cuales arreglamos aceras, hicimos parques e, incluso, construimos una vivienda”. Pero estas eran gestiones aisladas; faltaba la sistematicidad y la concreción, que llegó hace un año cuando la Dirección Municipal de Cultura lo reconoció como Proyecto Comunitario.

Potenciar los espacios de participación, la conservación del patrimonio, la identidad cultural, la protección del entorno y capacitación a los comunitarios como agentes facilitadores de las transformaciones sociales, son algunos de los objetivos que se propone Akokán, “siempre desde el respeto hacia la individualidad y con los pequeños como protagonistas de las acciones”.

Talleres sobre plantas medicinales, narración oral, preparación de dulces tradicionales, clases de inglés para niños y adultos son algunas de las actividades promovidas, cada mes, por el proyecto. “Casi siempre tenemos una agenda bastante cargada, pero el programa varía, en dependencia de la disponibilidad de tiempo de los profesores, aunque, siempre hay personas que nos llaman, que se ofrecen para compartir lo que saben, y de esta forma se consolidan las iniciativas”.

Los talleres sobre plantas medicinales son una de las actividades que se realizan como parte del proyecto.

Los talleres sobre plantas medicinales son una de las actividades que se realizan como parte del proyecto.

La gratuidad es condición esencial para los Proyectos Comunitarios en Cuba. Sin embargo, los implementos para hacerlos funcionar —pizarras, lápices, crayolas, plumones, hojas— se adquieren en el mercado minorista. “Tenemos el reto de no cobrar nada, pero debemos subsistir de algo, pues las cosas no caen del cielo; hay que ser súper creativos para sostener lo que hemos logrado”, plantea Michael.

El Café Oddara —expresión que significa “Todo está bien”— es una de las soluciones que él, junto a su esposa Déborah Vásquez Tamayo, encontró para sostener el proyecto. “La idea fue crear un espacio no convencional, socialmente responsable, donde la experiencia gastronómica permitiera contribuir al financiamiento de Akokán. Los principales clientes son grupos de estudiantes y docentes, porque operamos por reservaciones para más de cuatro personas, acota Deborah, quien obtuvo con el Café, ubicado en la casa de ambos, en Los Pocitos, un premio de emprendimiento femenino.

No obstante esto, por sí solo, no es suficiente. “El mes pasado, por ejemplo —dice Michael— no tuvimos comensales en el Café”. Por ello, el profesor defiende la idea de que “la base de sostenibilidad del proyecto sea sobre aquello que podamos generar, apoyándonos en emprendimientos privados, pero también en las instituciones estatales, de tal forma que todos aportemos ingresos de manera solidaria para mejorar la comunidad”.

Los vecinos de Los Pocitos, como resultado del proyecto Akokán, han arreglado aceras, hecho parques y pintado viviendas.

Los vecinos de Los Pocitos, como resultado del proyecto Akokán, han arreglado aceras, hecho parques y pintado viviendas.

Esa filosofía de responsabilidades compartidas no solo va encaminada hacia lo económico. “Akokán es una plataforma para que la gente que quiera hacer cosas por el desarrollo de Los Pocitos, tenga las puertas abiertas en la barriada”;  y agrega, “al principio costó trabajo que las personas se involucraran; sin embargo, poco a poco, han ido cambiando de actitud, es un proceso que requiere mucha paciencia, y cuyos resultados se verán a largo plazo”.

Aun así, ya hay vecinos motivados por el espíritu Akokán, que comienzan a desarrollar sus propias inventivas. Uno de ellos es Junior Lamas. Él, junto con otros padres, intenta, “ayudar a los pequeños más necesitados” y, a través de esfuerzos propios, les facilitan recursos materiales de los cuales carecen, explica, sentado en el Café Oddara, vestido con un overall azul de mecánico, manchado de grasa.

Pero, basta caminar por el barrio y mirar a los alrededores para comprender que no son pocos los niños (y adultos) que carecen de lo indispensable.

Como parte del proyecto comunitario Akokán, se desarrolla la iniciativa Adopta una casa en Los Pocitos

Como parte del proyecto comunitario Akokán, se desarrolla la iniciativa Adopta una casa en Los Pocitos

Deisy, como la mayoría de quienes la rodean, vive entre paredes de madera y techo de fibrocemento. Ella fue una de las vecinas que permitió que su vivienda formara parte de la iniciativa Adopta una casa en Los Pocitos. “Queremos pintar, con la autorización de todas las personas, 500 hogares; eso podría ayudar a dignificar y embellecer la comunidad, y de esta manera celebramos el aniversario de La Habana, en 2019”, explica Michael.

Aunque Akokán “cuenta con el acompañamiento y la colaboración de entidades estatales”, no ha recibido respaldo económico. Por otro lado, el espacio que les concedió la Dirección de Cultura para establecer la sede del proyecto, continúa sin poder repararse “porque carecemos de un documento legal que oficialice la decisión. De ahí la idea de emplear locales en desuso o desatendidos para nuestras actividades. El barrio entero es la sede del Proyecto”. Y, esa determinación ha permitido que hoy el consultorio, el estadio y algunas viviendas de Los Pocitos, tengan un sello De Corazón.

Evalúe esta noticia

Cargando ...

Mercado Informal de
Divisas en Cuba (Tiempo Real)

toque_logo_white
1 EUR84 CUP
+1
1 USD64 CUP
1 MLC70 CUP
-3
calendar_icon

CUBA

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El Jet

Bendiciones pa ti esa comunidad,son eternos luchadores#go brothers
El Jet

JovenToday

Tremenda la idea de Michael Sánchez, de Cuba solo se dice lo mejor pero en muchas ocasionaes se olvidan de lugares como éstos, bien por ti amigo y por toda la gente de Los Pocitos, persevera y aunque el gobierno no te de su apoyo se que existe mucha gente que si lo hace y confio en Dios que este país esta próximo a ser muy bendecido así que palante pueblo.
JovenToday

Relativo

Ojal� y para bien de esa comunidad todo marche, fui uno de los fundadores del proyecto pocitin y la verdad cont� con mucho apoyo del barrio y los templos, puedo atreverme con toda seguridad que hay una imagen errada de esa comunidad marginada sin rodeo alguno, viv� 4 a�os y tengo muy buenas amistades m�s el apoyo del gobierno y de cultura con los talleres de pintura, modelaje, musica, fue igual a 0, talento hay, y calidad humana tambi�n, pero por desgracia no tienen apoyo, ojal� lo logren y se quiten la imagen de quien es de los pocito na sale de all�, cuenten conmigo
Relativo

Manuel

La muchacha trigueña de la foto que tiene un short corto es Deisy???? si alguien sabe que me diga como ponerme en contacto con ella
Manuel

Alejandro Fonseca Sancho

Es increíble que el presidente de Cuba declaró en su cuenta en Twitter que su voto a favor del proyecto de Constitución es,” sí”, si an tenido que hacer cambios en el 60 por ciento de los artículos del proyecto y no está publicado el nuevo documento con los cambios.
Alejandro Fonseca Sancho

Armando21

Excelente proyecto amigo,felicidades sigue luchando que vas a triunfar al lado de los que habitan en los pocitos,esto es un ejemplo a seguir en todas las comunidades del país, no importa sí hay aprobación o no el pueblo es el que manda,eso es hacer revolución.
Armando21

Jesús

Que buen proyecto! Los felicito por tan noble labor. Sigan adelante, Cuba y su pueblo necesitan emprendedores como ustedes.
Jesús
boletin_elTOQUE