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El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó en una reunión del Comité Central del Partido Comunista, realizada el 12 de marzo, y en una conferencia de prensa transmitida en la mañana del 13, que funcionarios cubanos han mantenido recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de Estados Unidos.
De acuerdo con Díaz-Canel, esos contactos —que el presidente estadounidense Donald Trump había mencionado en varias ocasiones, pero que La Habana había negado de forma reiterada— «han estado encaminados a buscar soluciones, mediante el diálogo, a las diferencias bilaterales existentes entre ambos países».
El gobernante cubano señaló además que determinados factores internacionales habrían favorecido estos intercambios, cuyo objetivo sería «identificar los problemas bilaterales que requieren solución» y explorar posibles vías para resolverlos. Sin embargo, en ninguna de las intervenciones relacionadas con el tema declaró qué temas estarían en la mesa de negociaciones.
Asimismo, explicó que las conversaciones también pretenden «evaluar la disposición de ambas partes para concretar acciones en beneficio de los pueblos de los dos países», así como «identificar ámbitos de cooperación para enfrentar amenazas comunes y garantizar la seguridad y la paz» tanto de Cuba y Estados Unidos como de la región de América Latina y el Caribe.
Por último, Díaz-Canel reiteró que «no ha sido ni es práctica de la Revolución cubana responder a campañas especulativas sobre este tipo de asuntos», en una aparente referencia a informaciones difundidas por medios estadounidenses y por medios independientes cubanos acerca de presuntos contactos entre el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y Raúl Guillermo Rodríguez Castro —nieto y jefe de seguridad de Raúl Castro, conocido como «El Cangrejo». Rodríguez Castro hizo una rara aparición en televisión en la reunión que tuvo lugar en el Comité Central del Partido Comunista. El guardaespaldas también fue visto en la rueda de prensa.
En la noche del 12 de marzo, el Gobierno cubano informó la liberación de varios reclusos que «han cumplido una parte significativa de sus condenas y han mantenido buena conducta en prisión». Sin embargo, el comunicado no alude de forma directa a los más de 1 000 presos políticos que, recuerdan organizaciones de derechos humanos, continúan encarcelados en la isla. Díaz-Canel aseguró que la decisión fue soberana y no condicionada por ninguna negociación.
Han transcurrido exactamente 43 días desde que la administración del presidente estadounidense Donald Trump declaró una emergencia nacional relacionada con Cuba, una medida que ha limitado el suministro de combustible que el país recibía de aliados. Desde entonces, la situación cotidiana en la isla —ya marcada por la escasez— se ha deteriorado aún más, agravando una crisis energética y económica que se refleja en apagones y dificultades para el transporte y la producción.
Esa presión económica parece formar parte de la estrategia de Washington. De acuerdo con diversos reportes, el plan estaría siendo impulsado por Trump junto con su secretario de Estado, Marco Rubio, quien supuestamente lidera desde hace semanas contactos con figuras cercanas al poder en La Habana, incluidos miembros del entorno de la familia Castro.
A pesar de hablar durante varios minutos sobre la situación energética, el designado no comentó cuándo va a entrar combustible en el país ni si era parte de las conversaciones con Estados Unidos. En su lugar, se dedicó a explicar detalles aleatorios del estado de las baterías de parques solares, los autos eléctricos o la entrega de paneles a trabajadores estatales seleccionados.
En la conferencia de prensa se comentó que el lunes, 16 de marzo de 2026, se anunciarán medidas que pretenderían relajar trámites burocráticos para los cubanos emigrados, especialmente para quienes quieran participar en la vida económica del país.







Fidel Castro