El boletín del Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba (OMFi) de abril de 2026 advierte sobre una nueva depreciación moderada del peso cubano en el mercado informal, con proyecciones que llevarían al euro por encima de los 600 CUP al cierre del mes.
A pesar de que el mercado actualmente mantiene estabilidad en las ofertas de compra y venta de divisas, los modelos de pronóstico señalan un escenario central probable donde el euro alcanzaría los 604 CUP, el dólar 533 CUP y el MLC 393 CUP.
«Los pronósticos para este mes siguen estando cargados de una muy alta incertidumbre, por lo cual se mantiene elevado el rango máximo y mínimo para los pronósticos», precisa el análisis.
Por ejemplo, el euro podría variar entre 574 CUP y 640 CUP y el dólar entre 503 y 590, reflejando la volatilidad potencial en un mes donde factores macroeconómicos como la crisis energética y la caída del turismo podrían amplificar las presiones al mercado informal de divisas.
La moderación relativa del mercado se explica principalmente por la reducción en la contratación de importaciones por parte de las mipymes, así como por la desaceleración de la actividad comercial, provocada por el déficit energético, la caída del turismo y la depresión económica generalizada.
No obstante, esa estabilidad aparente en el mercado informal no elimina el riesgo de fluctuaciones bruscas, especialmente ante la brecha persistente con las tasas oficiales del Banco Central.
«La tasa de cambio oficial del Banco Central para el Segmento III se ubica en 480 CUP por USD y 554,16 CUP por euro. Ello implica una brecha de 40 CUP en el caso del dólar y de 32,34 CUP en el caso del euro, equivalentes a 8,3 % y 5,8 % por debajo de las tasas informales», añade el boletín del OMFi.
La moderación reciente del peso —solo 0,98% en marzo frente al dólar— contrasta con el acumulado del primer trimestre de 2026 (18% de depreciación), en un entorno de contracción económica severa.
Los datos oficiales muestran una caída del 56% interanual en turistas durante febrero, sumada a déficits en exportaciones como el níquel y los servicios médicos, lo que reduce la entrada de divisas y el aumento de la tensión en el mercado informal.
La escasez de combustible, pese a alivios temporales como importaciones privadas y el arribo de buques de petróleo ruso, sigue limitando la movilidad de mercancías y personas, encarecen los costos logísticos, obligan a paralizar la maquinaria y restringen la actividad productiva en todos los sectores.
Esto impacta directamente la planificación financiera de negocios y familias, ya que elevan los costos de importaciones y erosionan el poder adquisitivo en pesos.
Además, la reciente emisión de billetes de mayor denominación ofrece un alivio operativo a los negocios privados e incluso al mercado informal de divisas, pero no revierte la tendencia depreciatoria de la moneda nacional.








