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Embajada de EE.UU en La Habana / Foto: Wikipedia

Embajada de EE.UU en La Habana / Foto: Wikipedia

El misterio no resuelto del Síndrome de La Habana

29 / octubre / 2021

Las noticias y búsquedas en la web sobre el llamado síndrome de La Habana se han incrementado en el presente mes, a raíz de los últimos casos conocidos en Berlín y Bogotá. Reportado en un inicio por alrededor de 40 miembros del personal de las embajadas de Estados Unidos y Canadá en Cuba a finales de 2016, los principales síntomas del extraño padecimiento van desde pérdida de la audición, mareos, dolor de cabeza, fatiga y náuseas hasta problemas de memoria, dificultad para dormir y traumatismo cerebral leve.

Aunque el primer informe de estos sucesos sin precedentes fue registrado en La Habana y a ello debe su nombre, los casos reportados se han extendido luego a otros países como Alemania, Colombia, Austria, China, Rusia, así como el propio territorio de Estados Unidos. Otros eventos aislados se han informado en Uzbekistán, Serbia, Georgia, Polonia, Vietnam e India.

Las causas de los misteriosos síntomas que han aquejado fundamentalmente a diplomáticos y agentes de inteligencia estadounidenses aún se desconocen, aunque existen varias hipótesis en discusión.

¿Cómo se originó el llamado síndrome de La Habana?

El 17 de febrero de 2017 el Departamento de Estado y la Embajada de Estados Unidos en Cuba informaron al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la sede diplomática de Cuba en Washington la ocurrencia de presuntos ataques acústicos al personal diplomático en la isla entre noviembre de 2016 y febrero de 2017. Las autoridades estadounidenses anunciaron que los incidentes se habían producido con dispositivos sónicos de largo alcance y ocasionaron afectaciones a la salud de funcionarios y sus familiares.

Cuba informó en ese momento que un equipo multidisciplinar había iniciado una investigación para esclarecer los hechos. Para los expertos fue llamativo que los vecinos del lugar no fueran afectados o al menos percibieran los alegados ruidos. La parte estadounidense entregó algunas muestras sonoras vinculadas con los eventos, pero no se hallaron señales de presión acústica elevada.

A raíz de los eventos, el 29 de septiembre de 2017 el Gobierno de Estados Unidos redujo a más de la mitad su personal diplomático en Cuba, canceló por tiempo indefinido la tramitación de visas para los cubanos[i] y aconsejó a los ciudadanos estadounidenses no viajar a la isla. Poco después, el 3 de octubre, la Administración de Donald Trump ordenó la reducción del personal diplomático cubano en Washington al mismo nivel del existente en La Habana.

Estas decisiones perjudicaron los acuerdos de cooperación firmados durante la Administración del expresidente Barack Obama, pues fueron detenidas las reuniones bilaterales en la isla y la visita a Cuba de delegaciones oficiales. Los aludidos ataques sónicos sirvieron así como un catalizador para acelerar el retroceso en las relaciones entre ambos países.

El 16 de octubre de 2017 Donald Trump acusó por primera vez directamente a Cuba de los «ataques acústicos» sin ofrecer evidencias al respecto. El entonces presidente responsabilizó al Gobierno cubano por los presuntos daños a la salud del personal diplomático estadounidense en La Habana. Las relaciones entre las dos naciones llegaron al nivel más bajo desde los anuncios sobre el deshielo el 17 de diciembre de 2014.

¿Cuáles son las posibles causas del síndrome de La Habana?

Un polémico estudio de 2018 publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) que analizó a los diplomáticos presuntamente dañados en La Habana halló evidencia de lesiones generalizadas en las conexiones del cerebro similares a las sufridas luego de una conmoción cerebral grave, pero no fue concluyente acerca de las causas. La hipótesis más extendida es que se trata de armas de microondas. 

Esta posibilidad es la que valora también un comité de expertos de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos. Un reporte publicado por los científicos en 2020 apuntaba a la energía de radiofrecuencia pulsada dirigida como la causa más viable para dar explicación a los casos, aunque reconoce que sigue estando dentro del terreno de la especulación. El estudio señala que se presentan variaciones entre los casos conocidos y que no todos están vinculados a la percepción de un sonido directo y profundo. «El comité no puede descartar otros posibles mecanismos y considera probable que una multiplicidad de factores explique algunos casos y las diferencias entre otros».

Varios expertos como el físico Peter Zimmerman, los bioingenieros Kenneth R. Foster y Andrei G. Pakhomov, y el neurólogo de UCLA Robert Baloh han calificado las hipótesis anteriores como científicamente inverosímiles. Baloh llegó a denominar la conclusión de las Academias Nacionales como «ciencia ficción».

«La evidencia de efectos de microondas del tipo categorizado como síndrome de La Habana es extremadamente débil», ha explicado Cheryl Rofer, quien trabajó como química en el Laboratorio Nacional de Los Álamos. «Ningún proponente de la idea ha descrito cómo funcionaría realmente el arma. No se ha ofrecido ninguna prueba de que ninguna nación haya desarrollado tal arma. Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, y no se ha ofrecido ninguna prueba para respaldar la existencia de esta arma misteriosa».

Algunos médicos externos han contemplado que los trabajadores podrían haber sufrido simplemente histeria masiva. «Desde un punto de vista objetivo, se parece más a una histeria colectiva que a cualquier otra cosa», dijo Mark Hallett, jefe de la sección de Control Motor Humano del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos. «Es importante señalar que síntomas como este no son voluntarios. No son un signo de debilidad en la personalidad de un individuo».

El también presidente de la Federación Internacional de Neurofisiología Clínica explica que es factible la afectación de personas con este fenómeno cuando trabajaban en estrecha colaboración en un entorno tenso y hostil. Opina que el brote podría haber comenzado con una o dos personas enfermas con dolores de cabeza o problemas de audición, que se propagaron en una atmósfera de alto estrés y luego en medio de conversaciones sobre un «ataque sónico».

Sin embargo, los médicos que evaluaron a los pacientes en la Universidad de Pensilvania a través de imágenes cerebrales avanzadas encontraron diferencias en sus cerebros, incluida menos materia blanca y conectividad en las áreas que controlan la visión y la audición que las presentadas por personas sanas. Asimismo, un conjunto de pruebas realizadas en el hospital de Pittsburgh a una cantidad no especificada de diplomáticos canadienses que dijeron presentar los síntomas arrojó evidencia de daño cerebral parecido al hallado en el personal estadounidense.

Por otro lado, un análisis científico desclasificado que encargó el Departamento de Estado y publicó BuzzFeed News en septiembre de este año concluyó que los ruidos relacionados con los padecimientos de ocho de los diplomáticos estadounidenses en Cuba probablemente fueron causados por grillos y no por armas de microondas. El informe fue hecho por el grupo asesor JASON, una junta científica que ha revisado las preocupaciones de seguridad nacional de Estados Unidos desde la Guerra Fría. 

«Ninguna fuente de energía plausible (ni radio / microondas ni sónica) puede producir tanto las señales de audio / video grabadas como los efectos médicos reportados. Creemos que los sonidos grabados son de origen mecánico o biológico, más que electrónico. La fuente más probable es el grillo de cola corta de las Indias», apuntó el estudio. Los científicos también agregan que la psicología de masas puede desencadenar lesiones neurológicas en las personas. «JASON cree que estos efectos psicógenos pueden servir para explicar componentes importantes de las lesiones informadas».

Un portavoz del Departamento de Estado declaró a BuzzFeed News su agradecimiento con el grupo JASON por la ayuda para la investigación en curso, aunque se negó a responder las preguntas de por qué los hallazgos del grupo científico, concluidos en 2018, no se habían hecho públicos.

Con respecto a las investigaciones criminalísticas, la Associated Press dio a conocer que en un informe no divulgado del FBI constaba la inexistencia de pruebas sobre un ataque intencional mediante ondas de sonido. Mientras, otro reporte publicado en The New Yorker afirmaba que la indagación del FBI se había dificultado por sus conflictos con la CIA y el Departamento de Estado: la CIA no había revelado las identidades del personal que padeció los síntomas y tampoco se pudo acceder a los registros médicos de los afectados debido a las normas federales sobre privacidad.

The New York Times informó sobre una investigación de la Oficina de Asesores Especiales de Estados Unidos que argumentaba sobre la probabilidad sustancial de irregularidad en la investigación por parte de los líderes del Departamento de Estado. A ello se añade la acusación del oficial de seguridad diplomática Mark Lenzi, quien se encontraba en Cantón, China, de «encubrimiento deliberado de alto nivel» y de no proteger a sus empleados.

Algunos altos funcionarios del Departamento de Estado y exoficiales de inteligencia dicen sospechar de Rusia, pero no cuentan con información para asegurarlo con certeza. Rusia, por su parte, ha negado ser parte de los incidentes. Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, calificó cualquier insinuación de la participación de Moscú como «absolutamente absurda y bizarra». Un portavoz de la Embajada rusa en Washington dijo que los supuestos ataques probablemente fueron un caso de «histeria masiva».

¿Cuál ha sido la respuesta de Cuba?

Los expertos de la Academia de Ciencias de Cuba encargados de evaluar los eventos de salud que aquejaron a trabajadores estadounidenses en La Habana informaron que los acontecimientos no cuentan con una explicación aceptable.

El doctor Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba, afirmó que la investigación multidisciplinar estuvo integrada por profesionales en audiología, neurología, neurofisiología, neuroimágenes, epidemiología, medicina interna, psiquiatría y psicología. También fueron consultados expertos en telecomunicaciones, bioingeniería, biología, biofísica y física.

Valdés-Sosa sostiene que la afirmación alusiva a daños cerebrales presenta evidencias neuropsicológicas no válidas, resultados cuestionados de neuroimágenes y que ha sido puesta en duda por las propias Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos (NASEM).

Sobre las posibles fuentes de energía que podrían haber provocado el daño cerebral, el doctor argumenta que tendrían que haber sido sentidas u oídas por otras personas, alterar los dispositivos electrónicos en el caso de las microondas y producir otras lesiones, como rotura de los tímpanos o quemaduras en la piel, hechos que no acontecieron. «Hay armas basadas en sonido o microondas, pero por su tamaño no caben en los escenarios de los incidentes. Después de cinco años, ni la policía cubana ni el FBI ni la Real Policía Montada de Canadá han encontrado evidencia alguna de un ataque. No existe un síndrome novedoso».

La investigación realizada por el Ministerio del Interior (Minint) no halló evidencias de un hecho criminal contra diplomáticos en La Habana ni asociadas a un ataque sónico o con microondas. «Tampoco se encontró ningún elemento que apunte a un supuesto autor o sospechoso ni a personas con motivos, intenciones o medios para ejecutar ese tipo de acciones», aseguró el teniente coronel Roberto Hernández Caballero, de la Dirección General de Investigación Criminal del Minint, quien formó parte desde el principio del equipo designado para esclarecer los hechos.

«Según la nota presentada, referían sentir náuseas, mareos, falta de equilibrio, dolor facial, abdominal, de cabeza, vista borrosa, problemas de memoria y zumbidos, entre otras dolencias. Y los ruidos se describían como semejantes a los de los insectos, fricciones entre metales, muy fuertes; incluso, en uno de los casos alegaron que provocó la vibración de una puerta. Ante la denuncia, la dirección del Estado cubano indicó iniciar una investigación exhaustiva con todos los recursos científicos necesarios; el Minint designó a un grupo de trabajo permanente, y fue abierto el expediente investigativo 10/2017 por un posible delito de Actos contra los Jefes y Representantes Diplomáticos de Estados Extranjeros», explicó Hernández Caballero.

El teniente coronel declara que a los investigadores del Minint no se les permitió entrevistar directamente a los funcionarios afectados ni acudir a los lugares donde habían ocurrido los hechos, de ahí que la investigación se desarrollara sobre la base de supuestos y con informaciones parciales entregadas de manera indirecta por la parte estadounidense. «Nuestros criminalistas, peritos y expertos científicos tuvieron que investigar sin contar con información primaria, fiable y contrastable».

En los análisis efectuados dentro de los hoteles Capri y Nacional, donde también se reportaron casos, el Minint y el FBI efectuaron mediciones, búsqueda de huellas y no se halló nada. Ni los huéspedes de habitaciones colindantes ni otros clientes o empleados sintieron ruidos o síntomas como los descritos por el Gobierno estadounidense. «No se encontraron evidencias de exposición a fuentes de energía en ningún caso, ni en los hoteles ni en las residencias ni entre los vecinos».

Hernández Caballero asevera que el FBI les notificó por escrito el 4 de junio de 2018 que tampoco habían encontrado pruebas de que el infrasonido, el ultrasonido o el sonido audible hayan sido utilizados para dañar a los funcionarios de su sede diplomática en La Habana, que los síntomas podían ser causados por otra cosa, pero no por una agresión de ese tipo. También añade que la Unidad de Análisis Conductual del FBI realizó una evaluación psicológica de las supuestas víctimas y concluyó que estaban sufriendo una especie de enfermedad psicogénica, lo cual informaron al Departamento de Estado.

¿Qué ha pasado en los países donde se ha reportado el síndrome de La Habana?

El oficial de la CIA Marc Polymeropoulos declaró haber experimentado en diciembre de 2017 dentro de un hotel en Moscú un vértigo severo y luego dolores de cabeza por migraña que lo obligaron a retirarse. Polymeropoulos califica los síntomas que sufrió como un ataque.

A inicios de 2018 varios diplomáticos estadounidenses en China afirmaron sentir síntomas parecidos a los reportados en La Habana. A mediados del propio año, el diario The New York Times confirmó que dos diplomáticos más habían sido evacuados de la nación asiática, aunque reafirmó la falta de claridad sobre si estos eran resultados de algún ataque. A raíz de los reportes, el Departamento de Estado lanzó una alerta sanitaria a toda la China continental y anunció la creación de un grupo de trabajo para el análisis de los nuevos informes.

En Estados Unidos, las agencias federales comenzaron a estudiar sucesos similares ocurridos en noviembre de 2020 dentro del propio territorio estadounidense, incluido uno cerca de la Casa Blanca. Aunque estos episodios se asemejen a los acontecidos a diplomáticos, oficiales de la CIA y trabajadores estadounidenses en Cuba, Rusia y China, las investigaciones hasta el momento no han arrojado luces en cuanto a la posible conexión con los sucesos anteriores ni sus posibles causas.

En julio del presente año se conoció que más de 20 miembros del personal de Estados Unidos en Viena, Austria, informaron haberse visto afectados por los extraños padecimientos. Los síntomas iban desde zumbidos y presión en la cabeza hasta náuseas, mareos y fatiga. El Ministerio Federal de Asuntos Europeos e Internacionales declaró estar investigando los informes de padecimientos de los diplomáticos junto con las autoridades estadounidenses.

A inicios de octubre la policía alemana informó sobre otro presunto ataque sónico al personal de la Embajada de Estados Unidos en Berlín. Estos nuevos casos se suman a los alrededor de 200 reportados por diplomáticos y oficiales de inteligencia de la nación norteamericana en varios países. Los síntomas registrados desde agosto incluyen mareos, náuseas y dolores de cabeza severos.

Los casos más recientes fueron reportados en Colombia hace pocos días, a una semana de que el secretario de Estado, Antony Blinken, visitara el país. Al menos cinco familias estadounidenses vinculadas a la Embajada de Estados Unidos en la nación suramericana han sufrido el llamado Síndrome de La Habana. El Departamento de Estado prometió abordar el tema en serio, con objetividad y sensibilidad, mientras trabajan para determinar el alcance de las aflicciones en una de sus embajadas más grandes del mundo.

El presidente Joe Biden firmó a inicios de octubre la Ley de La Habana, que indemniza y brinda apoyo al personal de la CIA y del Departamento de Estado afectado por estos incidentes. A cinco años de conocidos los primeros reportes en La Habana de los extraños síntomas —denominados ahora incidentes de salud anómalos—, el Gobierno estadounidense no ha podido dilucidar sus causas y qué o quiénes están detrás de los supuestos ataques a diplomáticos y personal de inteligencia de la nación norteamericana.

[i]  En octubre de 2017 Estados Unidos trasladó hacia la Embajada de Colombia los trámites de visados para los cubanos. Luego, en abril de 2018, el servicio de tramitación de visas de inmigrante para cubanos se reubicó en la Embajada estadounidense en Guyana.

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María Carla Gárciga
Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana (2012). Máster en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (2019). Colaboradora de elToque.
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