En medio de la crisis económica y energética que atraviesa Cuba, 2026 ha estado marcado por una creciente suspensión de operaciones de empresas extranjeras en sectores estratégicos de la isla. Navieras internacionales, aerolíneas, cadenas hoteleras y compañías vinculadas a la minería y la energía han cancelado rutas, cerrado instalaciones o iniciado procesos para abandonar negocios en el país.
Las navieras internacionales CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron temporalmente la aceptación de nuevas reservas de carga hacia y desde Cuba tras las sanciones de Estados Unidos contra el conglomerado militar cubano Gaesa. Ambas compañías confirmaron que evalúan los riesgos legales y financieros derivados de las medidas anunciadas por Washington, que prohíben operaciones vinculadas con entidades controladas por las Fuerzas Armadas cubanas y establecen un plazo hasta el 5 de junio para cerrar negocios relacionados con ellas.
Expertos advierten que la suspensión podría afectar una porción significativa del tráfico marítimo de la isla, especialmente las importaciones procedentes de China, el norte de Europa y el Mediterráneo. Según fuentes citadas por Reuters, la suspensión temporal de nuevos pedidos por parte de dos de las mayores navieras del mundo podría poner en peligro hasta el 60% del tráfico marítimo de Cuba en términos de volumen. La cifra es significativa considerando que la isla importa alrededor del 80% de los alimentos que consume la población.
Eloy Viera, analista político y director de elTOQUE Jurídico, advirtió en su programa habitual Ahora Qué advirtió que la decisión de estas navieras podría agravar aún más la situación de las familias cubanas, en medio de una crisis marcada por la escasez y el desabastecimiento. Además, señaló que la medida también podría formar parte de una estrategia para aumentar la dependencia económica de Cuba respecto a Estados Unidos y presionar al régimen de La Habana hacia una eventual negociación sobre la crisis interna y las tensiones con la Casa Blanca.
Fuentes vinculadas al sector aseguraron a Cibercuba que la paralización no afectaría únicamente a estas dos empresas, sino que otras navieras también habrían pausado o reprogramado envíos mientras reorganizan contratos y operaciones para evitar vínculos con Gaesa, grupo que controla puertos, terminales marítimas y parte importante de la economía cubana. Cualquier reducción sostenida de operaciones por parte de grandes navieras internacionales podría encarecer importaciones, ralentizar la llegada de alimentos, combustible y mercancías, y agravar aún más el desabastecimiento que enfrenta la población cubana.
La medida se produce en medio de una creciente presión económica sobre el régimen del Partido Comunista de Cuba (PCC).
El efecto dominó: empresas extranjeras frenan inversiones y operaciones en la isla
La minera canadiense Sherritt International anunció en su último comunicado oficial que ya no continuará con el proceso de disolución y renuncia de sus negocios en Cuba anunciado el pasado 15 de mayo, incluida la empresa mixta con General Nickel Company S. A. La compañía explicó que, tras nuevas consultas con asesores, autoridades y partes interesadas, decidió frenar esas medidas mientras mantiene suspendida su participación directa en actividades de empresas conjuntas en la isla.
Además, señaló que evalúa preliminarmente una posible alternativa para preservar el valor de la empresa frente al impacto de las nuevas sanciones de Estados Unidos, aunque aclaró que no existe garantía de que esa opción llegue a concretarse.
Aunque Sherritt no ha sido incluida formalmente en la lista de entidades sancionadas por Washington, la empresa aseguró que el nuevo escenario regulatorio hace «materialmente imposible» mantener sus operaciones con normalidad. La compañía arrastraba fuertes tensiones financieras derivadas de la crisis energética y económica cubana. Durante 2024, reportó afectaciones operativas por apagones y fallas industriales que redujeron la capacidad de producción en sus operaciones en Moa, mientras la deuda acumulada del Gobierno cubano con la minera superaba los 344 millones de dólares.
La paralización de las operaciones de Sherritt podría agravar aún más la crisis económica y social de la isla, especialmente en Moa, en Holguín, donde la industria del níquel constituye una de las principales fuentes de empleo y actividad económica. La reducción de operaciones amenaza con disminuir el ingreso de divisas en un contexto de severa escasez financiera, además de afectar empleos directos e indirectos vinculados con la minería, la generación eléctrica y otros sectores dependientes de esa actividad industrial, como el transporte y pequeños negocios locales.
Por otro lado, al menos una decena de aerolíneas internacionales han suspendido rutas hacia Cuba durante 2026 en medio de la escasez de combustible, la caída del turismo y las dificultades operativas en la isla. Entre las compañías afectadas figuran Air Canada, WestJet, Sunwing, Air Transat, LATAM Perú, Air France, Iberia, World2Fly, Turkish Airlines, Rossiya y Nordwind, con impactos en conexiones clave desde Canadá, España, Francia, Rusia, Turquía y América Latina. Los principales destinos cubanos afectados incluyen La Habana, Varadero, Cayo Coco, Holguín, Santa Clara, Cienfuegos y Santiago de Cuba. El fenómeno refleja una reducción masiva de la conectividad aérea internacional del país. Ver aquí el listado completo de aerolíneas que han cancelado vuelos a la isla en 2026.
También, una decena de hoteles en los principales polos turísticos del país cerraron temporalmente durante este año debido a la crisis energética, la escasez de combustible y la baja ocupación. Las suspensiones afectaron instalaciones en destinos clave como Varadero, Cayo Coco, Cayo Santa María y Holguín, incluyendo hoteles de cadenas como Meliá, Iberostar, Valentin y Gran Muthu. La situación obligó a turoperadores y aerolíneas internacionales, especialmente de Canadá y Rusia, a reubicar viajeros, flexibilizar reservas y reorganizar vuelos de repatriación.
Según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió 1.81 millones de visitantes internacionales en 2025, un 18 % menos que en 2024 y muy lejos de los más de 4 millones de turistas registrados antes de la pandemia. En paralelo, la ocupación hotelera cayó hasta 18.9 %, reflejo de la crisis del sector turístico y del deterioro de las condiciones económicas y energéticas en la isla.
Más allá de los cierres puntuales, la salida o paralización de empresas extranjeras en sectores estratégicos evidencia un problema mayor: Cuba pierde conexiones comerciales, capacidad operativa y atractivo para inversionistas en uno de los momentos más críticos de su economía reciente.
En paralelo, también ha aumentado la presión judicial sobre compañías con negocios en Cuba. En abril de 2026, la empresa estadounidense Crowley Maritime cerró mediante un acuerdo confidencial una demanda bajo la Ley Helms-Burton relacionada con operaciones en el puerto del Mariel, administrado por Gaesa. El caso se suma al creciente riesgo legal que enfrentan compañías extranjeras vinculadas a sectores estratégicos controlados por el conglomerado militar cubano.
La reducción de conexiones marítimas, aéreas y turísticas ocurre en un contexto de apagones prolongados, desabastecimiento y una creciente dependencia de rutas y servicios cada vez más limitados para la población y la economía cubana.





