La columna de Fernández Era: Percepción

Ilustración: Ramsés Morales
—¿De verdad que te estás disparando la complacencia esa?
—Se dice «comparecencia».
—¿Por la «parecencia» a otras de similar corte?
—Esta no tiene concomitancia con los clarividentes discursos que ha hecho Díaz-Canel en los últimos tiempos.
—No hay que ser clarividente para imaginar las bazofias que trae escritas en las tarjeticas. No hacen más que anunciar que son los últimos tiempos de ese al frente del frente. Si aprovecharas mejor el tiempo en ayudarme a pensar qué vamos a cocinar para la «comitancia» de hoy…
—Déjame oír, ¿quieres?
—Óyelo a él, no a mí, y sigue con tu hambre de conocimiento, que volverás a chocar con el conocimiento del hambre.
—¿Ves que esto es otra cosa? Dice Arleen que «el presidente responde a la solicitud de varios medios de prensa en las últimas horas y ha decidido dedicar una parte de su apretada agenda para responder las preguntas».
—En todo caso, para congraciarse desde su apretado pulóver con sus solícitos periodistas.
—El encuentro con ellos le da la oportunidad «de poder explicar en todo un grupo de temas cuáles son las proyecciones, cuáles son las maneras en que estamos buscando salir de esta situación en el menor tiempo posible y, sobre todo, con qué disposición, con qué voluntad y también con qué empeños».
—Como no sea empeñado las pocas joyas que heredaste de tu madre.
—Han tenido que hacer «un grupo de valoraciones». Acaban de efectuar un encuentro en el Consejo de Ministros para actualizar el plan.
—Ah, porque existe un plan. El único que le va quedando al pueblo es el Plan de la Calle.
—Sabe que «vamos a vivir tiempos difíciles, hemos vivido tiempos difíciles, estos en particular son muy difíciles, pero los vamos a superar entre todos, con resistencia creativa».
—Habla más alto, que estoy en la cocina. Creí oír que tú tampoco lo resistes.
—«Petrocaribe fue un grupo de proyectos con un enfoque energético». El primer secretario habla en pretérito.
—Ahora dependemos de «Petroméxico», que se ha convertido en la «Misión Milagro». Eso, si Claudia no «Changebaum».
—Lo que tienen con nosotros es «una guerra de cuarta generación».
—¿En qué termoeléctrica se cayó el cuarto bloque de generación?
—No, chica. Es Canel explicando el concepto de Guerra no Convencional. «Es política, es ideológica, tiene también un componente cultural».
—Abel Prieto.
—No entiendes nada. Eres víctima de la «guerra mediática que manipula la opinión pública».
—Y tú de las medias tintas de esa farsa mediática que manipula una opinión que ni expresar puedo.
—«Hay bloques que ofrecen perspectivas distintas para el Sur Global. El Movimiento de Países no Alineados tiene que jugar un papel fundamental en esto».
—¿Y qué papel juega el bloque de periodistas alineados (y alienados) en esas tres filas de asientos?
—Oye qué idea más interesante: «Vamos a comer lo que va a producir el municipio». Para que los municipios «puedan producir para ellos mismos, aprovechar sus capacidades endógenas, desarrollar sus estrategias de desarrollo territorial y local tienen que tener, ante todo, sistemas productivos locales robustos».
—Como el de Centro Habana.
—«Tenemos una cantidad de instituciones que duplican funciones, una cantidad de personas en el ámbito de lo que no es productivo que hay que reestructurar».
—Se refiere, por supuesto, al Partido.
—«Se están instalando sistemas fotovoltaicos domésticos. Cuando logremos esto estaríamos completando la electrificación de un ciento por ciento del país, o sea, la posibilidad de que todo el mundo tenga electricidad».
—De que todo el mundo agarre sus apagones.
—«Tenemos aire, tenemos agua, tenemos sol, tenemos biomasa».
—No nos dejan respirar, el agua entra cuando le da la gana, el sol no colabora con los paneles chinos, y con la biomasa que suelta Canel por esa boca podríamos generar electricidad como para no depender de un puñetero fogón solar… ¡Manda tarro, se fue la luz!
—El presidente afirma que no es así, que eso es pura «percepción».
—Como la de él de pensar que ha brindado una conferencia de prensa.










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