La noche del 13 de mayo de 2026 es nuevamente de protestas en Cuba. Al mediodía, vecinos de San Miguel del Padrón, en La Habana, se habían reunido frente a la sede del Poder Popular indignados y hastiados de los apagones y de la imposibilidad de la vida en la isla. Horas después, casi toda la capital está protestando de una forma u otra. En la Mesa Redonda de la tarde, el ministro de Energía y Minas confirmó que el crudo ruso que había llegado al país en marzo se terminó a inicios de mayo; por lo que, de aquí en adelante, los cortes de luz solo empeorarían.
La quema de basura en las calles parece ser el nuevo símbolo de las manifestaciones, como si los cubanos estuviesen convencidos de que algo tiene que arder. Los videos que de inmediato se propagan en redes sociales muestran un paisaje oscuro y en llamas; y se escuchan golpes fuertes de calderos, tocan con fuerza y furia. La gente también grita: «abajo Díaz-Canel» y la gente también es reprimida de inmediato allí donde la Policía política (que siempre tiene combustible) llega primero.
El periodista José Raúl Gallego publicó en sus redes que tenía confirmación desde La Habana de que habían cortado Internet y que había «muchas motos de la Seguridad pasando» en Santo Suárez. También reportó que en algunos barrios de los que protestan, pusieron la corriente rato después; lo cual, es muy probable, solo haya sido posible quitándole la corriente a alguien más porque la demanda del país supera con creces la disponibilidad de la Unión Eléctrica. Adelth Bonne mapeó los basureros de Santo Suárez que ardieron esta noche.
El comunicador Yosvany Mayeta aseguró que había toques de calderos en el reparto Portuondo, en Santiago de Cuba, al otro extremo de la isla. La Empresa Eléctrica había anunciado la desconexión total de la provincia Granma para evitar que colapsara el Sistema Electroenergético Nacional luego de un bajón de frecuencia.
En la capital cubana, las manifestaciones alcanzan esta noche bastante terreno. La desesperación, el cansancio y la resistencia a cambio de nada no pueden ser aliados de la paz. Protesta Santo Suárez, Lawton, San Lázaro y calle M, San Francisco de Paula, Marianao, Guanabacoa, Luyanó, La Güinera, Boyeros, El Vedado, Cotorro, Cojímar, Puentes Grandes, Diez de Octubre. En Playa, desembarcó un camión lleno de policías que empezaron a dar golpes a los manifestantes. Al régimen solo le queda, desde hace mucho tiempo, la represión para hacer creer que el pueblo está con ellos; para callar a la gente.
La crisis en Cuba es sistémica y estructural. El agravamiento de la situación desde enero de 2026 tras la extracción de Maduro ha puesto más al descubierto a un régimen que no puede con el país. Las tensiones con Washington y la narrativa de sacrificio y sangre derramada que profesa la cúpula de poder de la isla solo alargan el sufrimiento de un pueblo que no puede dormir en las noches ni puede hacer una vida medianamente normal. En la tarde de hoy, el Departamento de Estado comunicó que EE. UU. está dispuesto a donar 100 millones de dólares en ayuda humanitaria directa al pueblo cubano, pero el régimen de La Habana no lo acepta.
Sobre el pueblo cubano pesan casi siete décadas de opresión. El pueblo cubano lo ha dicho de muchas maneras y el Estado se resiste a escuchar. No puede haber país sin libertad y sin bienestar. La perpetuidad del régimen no es más importante que salvar a una nación fracturada, descompuesta y mutilada. El miedo paraliza, pero también es móvil para la acción, mucho más cuando se mezcla con la rabia. El pueblo de Cuba tiene rabia. Una rabia que no desea controlar porque cuando mira para el refrigerador todo se ha echado a perder. Es verdad que el pueblo de Cuba se enfrenta a un monstruo que aún domina, pero tampoco hay monstruos eternos.
El destino cubano se enciende y se despierta con cada cacerola que suena en la oscuridad de la noche.
.




