Algunos sábados al año, uno de los salones de la Biblioteca Hispana de Miami-Dade se llena de personas que estudian para convertirse en ciudadanos estadounidenses. Durante nueve semanas, los participantes repasan preguntas de educación cívica, practican inglés y se preparan para la entrevista de naturalización que podría abrirles la puerta a la ciudadanía.
Ese espacio volverá a abrir sus puertas el sábado 6 de junio de 2026, con la tercera edición de ¡Ciudadanía USA!, un programa gratuito impulsado por Miami Freedom Project.
Quienes se inscriben descubren pronto que el programa va más allá del examen: también orienta sobre cómo acceder a servicios gratuitos para enfrentar algunos de los desafíos cotidianos en el sur de Florida.
«Tenemos tres metas en un mismo programa», explicó a elTOQUE Richelle Vargas, coordinadora de Participación Cívica de Miami Freedom Project. «Ayudar a los estudiantes a aprender inglés, ayudarlos con todo lo relacionado con educación cívica, historia y gobierno de Estados Unidos, y además brindarles conocimientos sobre recursos gratuitos que existen en la comunidad y que muchas personas desconocen».
La combinación de los tres objetivos distingue a ¡Ciudadanía USA! de otros programas de preparación para la naturalización. Cada curso se desarrolla con clases presenciales de dos horas, los sábados, durante nueve semanas consecutivas. Además, ofrece tutorías virtuales para reforzar los contenidos.
En cada sesión, los participantes conocen recursos cívicos y organizaciones comunitarias que brindan servicios gratuitos a inmigrantes.
Una idea que nació ayudando a otros inmigrantes
La historia del programa comenzó en 2024, mientras un grupo de voluntarios auxiliaba a residentes permanentes a completar sus solicitudes de naturalización en las llamadas clínicas de ciudadanía.
«Mientras ayudábamos a llenar formularios, empezamos a preguntarnos qué pasaba después. ¿Habrá una clase? ¿Cómo estudian estas personas?», recordó Vargas. «Ahí surgió la idea de crear un programa que les ayudara a prepararse para el examen».
Convertir esa idea en realidad tomó tiempo. Miami Freedom Project necesitaba encontrar un espacio accesible, gratuito y céntrico, además de confirmar que existía una necesidad real dentro de la comunidad.
«Somos una organización sin fines de lucro y queríamos asegurarnos de que hubiera una necesidad real y de que los estudiantes se fueran a inscribir», explicó Vargas. «Finalmente, en el otoño de 2025 comenzamos el primer ciclo».
La primera edición reunió a 13 estudiantes. Para la segunda, la cifra había aumentado a 28 participantes registrados. «Incluso tuvimos que pedir más mesas para una de las sesiones», contó Vargas.
Luis García, de nacionalidad cubana y uno de los estudiantes de la segunda edición, asegura que las clases le permitieron adquirir conocimientos que van mucho más allá de memorizar las respuestas del examen. «Aprendimos las palabras clave, la historia de Estados Unidos y las preguntas de educación cívica. Todo te lo explican con mucho detalle. He aprendido mucho», contó a elTOQUE.
Además del contenido, valora los recursos concretos que ofrece el programa: información impresa gratuita, manuales y la posibilidad de comprar a precio módico el libro de preparación para el examen.
Más que un certificado de naturalización
Carmen Iglesias, profesora del programa, está convencida de que el proceso para obtener la ciudadanía no es solo un trámite migratorio: «Es un examen, pero también es una oportunidad para conocer mejor el país y sentirse parte de él. Cuando entiendes cómo funciona el sistema, puedes desenvolverte con más confianza en tu vida diaria».
Uno de sus principales desafíos es trabajar con participantes que llegan con niveles muy diferentes de inglés y de conocimientos. «Siempre hay estudiantes más avanzados y otros que están comenzando. Tratamos de mantener un nivel intermedio para que nadie se quede atrás, pero también para que quienes tienen más conocimientos continúen aprendiendo», explicó a elTOQUE.
Con el paso de las semanas, el cambio se nota. «Al principio muchos llegan nerviosos o inseguros. Poco a poco comienzan a participar más, responden preguntas con mayor confianza y se sienten más cómodos hablando inglés», afirmó.
Para Iglesias, ese proceso tiene un valor especial para cubanos y otros inmigrantes que intentan adaptarse a una nueva realidad. «Más allá de aprenderse las preguntas del examen, entienden cómo funciona el gobierno, conocen la historia del país y comprenden mejor muchos procesos de la vida cotidiana», señaló. «Muchos llegan con dudas sobre cómo funcionan las instituciones, cuáles son sus derechos o cómo se toman determinadas decisiones. La educación cívica les ayuda a entender mejor la sociedad donde viven y a sentirse más preparados para participar en ella».
Según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (Uscis), la mayoría de los solicitantes de ciudadanía deben demostrar conocimientos básicos de inglés y aprobar una prueba de educación cívica durante su entrevista de naturalización. Aunque muchas personas se enfocan en memorizar respuestas, Vargas coincide con Iglesias en que esa preparación trasciende el examen, y lo sabe por experiencia propia.
«Yo ayudé a mis propios padres a estudiar para la ciudadanía», recordó. «Y aprendí algo muy importante: hace falta una comunidad para prepararse. Cuando estamos solos podemos sentir pánico, miedo o inseguridad. Pero juntos somos más fuertes».
Esa experiencia personal ayudó a moldear la filosofía del programa. Más que un espacio para estudiar las preguntas del examen, ¡Ciudadanía USA! busca convertirse en una red de apoyo donde los participantes encuentran orientación, práctica y acceso a información útil para su vida diaria.
La organización también considera que la ciudadanía puede ser una puerta de entrada a una participación más activa dentro de la comunidad.
Prepararse incluso en tiempos de incertidumbre
La tercera edición del programa llega en un momento en que muchos inmigrantes observan con preocupación los cambios en las políticas migratorias y los retrasos que afectan algunos trámites federales.
Por eso, uno de los mensajes que los organizadores repiten constantemente a los estudiantes es que no abandonen la preparación, incluso cuando sienten que sus procesos avanzan más lentamente de lo esperado.
«Les decimos a las personas que sigan estudiando aunque exista una pausa migratoria», señaló Vargas. «La práctica es importante para el inglés y para la educación cívica porque de esa manera todo será más natural. Puede ser que de repente termine la pausa y tengan el examen muy pronto».
Para Vargas, el tiempo de espera puede convertirse en una oportunidad para fortalecer habilidades que serán útiles tanto durante la entrevista de naturalización como en la vida cotidiana en Estados Unidos.
García ya reúne los requisitos para solicitar la ciudadanía, pero como nacional cubano, sus trámites de naturalización quedarían sujetos a la medida que Uscis emitió en diciembre de 2025 y que pausó las solicitudes de nacionales de 19 países considerados de alto riesgo, lista que en enero de 2026 se amplió a 39. Aun así, se inscribió en el programa y adquirió el conocimiento para presentar su examen: «Es bueno tomar el curso, aprender y estar listo para cuando llegue el momento de aplicar. Hay muchas cosas que uno no sabe, y aprendes mucho», afirmó.






