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Israel Rojas: una niñez política

Foto: Israel Rojas

Israel Rojas: una niñez política

17 / noviembre / 2015

El artista viene del más humilde de los barrios y hará todo lo posible por no olvidar su compromiso con la gente de Cuba.

Por: Harold Cárdenas Lema ([email protected])

Es junio de 1989 y un muchacho está pegado al televisor Caribe viendo el juicio del general Arnaldo Ochoa que terminará en fusilamiento. Tiene 16 años, no entiende mucho lo que ocurre pero se siente atraído por los sucesos, será su primer acercamiento a la política. Nació en un barrio humilde de Guantánamo en una casa que tiene menos de cinco metros de ancho. Su nombre es Israel Rojas Fiel.

A San Justo le dicen eufemísticamente “barrio periférico”, que suena elegante pero es una zona precaria que no tiene siquiera acueducto. Si el niño Israel quiere salir a jugar debe saltar las dos zanjas abiertas con aguas albañales que tiene frente a su puerta. En esa casa pequeña viven nueve personas, casi menos porque él y los otros niños se suben a la mata de ciruela en el patio y nunca saben cómo bajar. La inspiración de escribir canciones vendrá después, ahora son tiempos de una humildad muy digna.

Su niñez transcurre tan tranquila como puede ser en un barrio así pero no está exenta de lecciones. Frente a su casa vive un chico llamado Orestes que es hijo de una maestra y ha entrenado su perro para que sea fiero. Un día los muchachos de la calle molestan a la mascota y sale Orestes a la calle con machete en mano. Se lanza sobre uno de ellos decidido a cortarle la cabeza y ese lo evita a tiempo, pero no lo suficiente para evitar que el machete le agarre varios dedos que vuelan por los aires. La vida no vale demasiado en las calles de San Justo.

A unos metros está un Israel de escuela primaria mirando todo eso, sin saber que un ser humano podía ser tan atroz por tan poco.

Es un alumno desastroso, nunca lo escogen para representar a sus compañeros de clase, dedica buena parte de su tiempo a pugnar con los demás. Es habitual escucharlo decir: “nos vemos allá afuera” y verlo agarrado a trompadas en la calle, pero son tiempos en los que los golpes no duelen demasiado. La verdadera pelea es llegar a la casa con la camisa rota, esa nunca la gana. Recibir golpes y devolverlos con la misma velocidad, será una habilidad necesaria para su futuro de artista orgánico, de alguien que no teme hablar de política.

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Aprende a cantar a los 13 años en la enseñanza secundaria. Utiliza la música como herramienta para enamorar a las muchachas con resultados dudosos, su versión de We are the World en una jerigonza que no es inglés, sería algo memorable. Los años pasan rápido y llega a un preuniversitario en el campo que no es poca cosa. Hay que estar en forma y en guardia siempre porque el bullying es cosa cotidiana.

Un día contrasta sus charlas en el pre con la de sus antiguos compañeros de escuela que estudian ahora en la escuela vocacional. Mientras aquellos hablan de estudios, matemáticas e inglés, en el ambiente que se mueve Israel hay que hablar de guapería. Comienza a estudiar con un grupo de amigos, a los 16 años se está leyendo El Capital y le comienza una vocación por entender las cosas.

Su entrada al mundo de la política será con la Perestroika, a través de las revistas Sputnik y las noticias que llegan a Cuba. Tiene muchas ganas de irse a luchar a Angola pero llega tarde y al graduarse se acaban la URSS, la guerra y todo.

Había pasado los exámenes de contrainteligencia pensando estudiar con los soviéticos pero ese sueño también se viene abajo. El muchacho indisciplinado del barrio de San Justo termina en una escuela militar de Santiago de Cuba, ahí terminará su formación.

De regreso en Guantánamo le asignan el sector cultural y es entonces que su dialéctica choca con la ortodoxia. El pensamiento esquemático y las contradicciones lo inundan. El resultado de esto son experiencias muy fuertes en lo personal, de las que todavía no habla. Aun así, es delegado en la Asamblea provincial por segunda vez, la primera fue cuando lo seleccionaron por su escuela y fue el representante público más joven de la provincia, con 15 años.

Un día Israel Rojas se encierra en la oficina, se sienta en el buró y escribe las razones de su renuncia al cargo. Un rayo de luz le había indicado seguir lo único que siempre le había apasionado: escribir canciones. La tarde que los superiores aceptaron su solicitud y salió a la calle sin trabajo ni un futuro concreto, sigue siendo la mejor de su vida.

Es el primer minuto del resto de su existencia para hacer con ella lo que quiere.

Un día está ofreciendo sus canciones a un grupo musical cuando un muchacho más joven le propone que las cante con él, su nombre es Yoel. Viajan juntos a Cienfuegos y la experiencia es una pesadilla de problemas estomacales y nervios. En su mochila está la libreta de composiciones, el día que ensayan un tema los trovadores se ríen de ellos en tono de burla. La canción se llama “No juegues con mi soledad” y será de las más escuchadas en Cuba los próximos años.

Falta poco para que Israel Rojas sorprenda también con canciones vinculadas a la política del país, que están en la libreta esperando su turno, desde el primer minuto. Los próximos años serán de éxito profesional pero el hijo de Guantánamo seguirá viviendo en una humildad que los demás ignoran, no verá una langosta en un plato hasta que tiene 30 años, y hará todo lo posible para que el éxito no lo cambie. Pero eso ya es la próxima historia.

Harold Cárdenas Lema
En mi tiempo libre administro un blog llamado La Joven Cuba que inicié junto a dos colegas en mi época de profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Matanzas. En el blog puedo escribir sobre muchos temas de la realidad cubana y los cambios que tienen lugar en estos momentos en Cuba.
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Yandy Rodríguez Cueto

Los escuche por primera vez en el IPVCE Federico Engels de Pinar del Río en el año 2001. Desde ese momento soy 100% fan de Buena Fé. Nunca pensé que detrás de tan excelente artista existiera historia tan impresionante. Gracias Harold por compartirla y gracias a Israel por contarla.
Yandy Rodríguez Cueto

anon

Solia ser un fan asiduo de buena fe, pero el desafortunado incidente de las declaraciones sobre el acceso a internet en Cuba me hizo perder el gusto de oir sus canciones.
anon

Jose Antonio Tamayo

No juegues con mi soledad y Psicologia al dia,fueron las primeras canciones que escuche de ellos, desde ese tiempo me gustaron mucho las canciones,creo que como jovenes cubanos que tenemos puntos de coincidencia, soy de Palma Soriano, Santiago de Cuba, he ir a sus conciertos en el Cuartel Moncada, al teatro Heredia, ha sido genial, tuve la oportunidad de estar en la celebracion de los 15 años de fundacion del grupo, la pase muy bien, era jueves 10 de Julio,el lunes 14, ya estaba en Venezuela, solo me traje las canciones del grupo en un CD.
Jose Antonio Tamayo

Harold

Veo que haymuchas historias sobre Buena Fe, no solo la de Israel sino muchas buenas historias sobre nuestras vidas y cómo la música de ellos ha sido parte de nuestra banda sonora en estos años. En lo particular les agradezco su postura crítica y su compromiso social, lo fácil es cantarle al amor e irse de fiesta en la noche, lo difícil es hacer lo que hacen ellos.
Saludos a todos, un abrazo
Harold
Harold

Pedro Antonio Duany Fernandez

Fue la primera canción que trato de cantar mi hijo mucho antes de que se hubiera grabado
Pedro Antonio Duany Fernandez

Reinier

Fue una experiencia inolvidable. Recuerdo que cantaron ¨Embajadora del Sexo¨ de Frank Delgado y fue una furia hehe. Igual que Guajiro Guantanamero y No juegues con mi soledad. Tendria yo 16 años. Recordar es volver a vivir
Reinier

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