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¿Por qué demuelen la Kid Chocolate?

¿Por qué demuelen la Kid Chocolate?

6 / febrero / 2019

Sin tabloncillo ni ventanas, la Sala Polivalente Kid Chocolate, en La Habana, es apenas un esqueleto de vigas metálicas y ruinas. Tampoco hay sillas, ni mobiliario deportivo. Los escombros que genera la destrucción se van acumulando en los pasillos y salones interiores. Dentro, unos pocos hombres rescatan lo que pueden, como pueden. Los martillos y sierras son la banda sonora del destrozo.

Porfirio Alberto González, quien fuera por años el Organizador de Eventos del lugar, mira desde una esquina cómo desarman todo. Con los brazos cruzados sobre el pecho asiste, silencioso e impotente, al desmantelamiento del lugar.

Es un hecho. La Kid Chocolate ha desaparecido. La cerraron. Ubicada en un espacio preferencial, justo frente al Capitolio, la instalación deportiva perdió el pulso contra el afán de convertir La Habana Vieja en una galería de tiendas y hoteles lujosos.

Con menos historia y sin la defensa de Eusebio Leal, no tuvo la misma suerte que el cine Payret. A la Chocolate la están desmembrando para construir otro hotel, El Pasaje, uno de los siete que les fueran encargados a la empresa francesa Bouygues-Batiment en la zona, y de los cuales ya el Manzana y el Packard se encuentran en operación.

Hasta el momento,  la construcción de hoteles se había restringido a inmuebles abandonados y muchas veces en ruinas; ese fue el caso de los hoteles Packard, Prado y Malecón, Gran Hotel y Regis, todos contratados con la Bouygues y la Unidad de Construcciones Militares (UCM), del Grupo de Administración Empresarial, Sociedad Anónima (GAESA)

Pero la Kid Chocolate no encaja en ese perfil: era una instalación en operaciones y totalmente funcional que en agosto pasado fue sede de los torneos habituales de fútbol sala y de competencias interbarriales.

Poseedora del único tabloncillo volado del país, ubicado en un segundo nivel y no a ras del suelo como sucede en el resto de las instalaciones de este tipo en Cuba, era centro del movimiento deportivo habanero. Fútbol sala, balonmano, boxeo, levantamiento de pesas, ajedrez, lucha, judo… cerca del 70% de los eventos deportivos celebrados en la capital del país, tanto provinciales como nacionales e internacionales, se realizaban allí, recuerda Porfirio.

Además, fue la sede de entrenamiento de los campeones nacionales de lucha greco, lucha libre, judo y pesas y donde radicaban también los mejores entrenadores de lucha y judo.

Pero todo eso es historia. La Kid Chocolate es un cadáver del cual queda solo el esqueleto, y eso tampoco durará mucho tiempo.

Obreros avanzan en el desmontaje de la sala Kid Chocolate. Foto: Julio Batista

Obreros avanzan en el desmontaje de la sala Kid Chocolate. Foto: Julio Batista

Construida en 21 días con las prisas de los Juegos Panamericanos de 1991, la Kid Chocolate tuvo una vida breve. Apenas 27 años.

En 1982, el edificio multifamiliar en el que se había convertido el Hotel Pasaje, se vino abajo. Cuentan los vecinos que el desastre lo ocasionó un error, la decisión de eliminar una columna de carga principal en el intento de ganar más espacio.

Casi una década más tarde, durante la euforia que vivió Cuba para organizar los únicos juegos continentales en los que ocupó el primer lugar, la sala se erigió como el sitio para albergar el torneo boxístico. En tiempo récord estuvo lista, con un añadido: la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC) se aseguró de que la moderna estructura metálica interior mantuviera intacta la fachada original del hotel.

En su construcción se trabajó día y noche, sin descanso, y su ejecución fue chequeada permanentemente por el propio Fidel Castro; quien, según cuentan los trabajadores, la inauguró personalmente.

“El mero hecho de que más de 300 000 habaneros hayan participado en estas construcciones lo dice todo… Han sido construidas estas obras con el sudor del pueblo, con la voluntad del pueblo y con el cariño del pueblo; pienso, por eso, que tienen sobrados motivos para sentirse orgullosos y sobrado derecho a disfrutar indefinidamente de este fruto de su trabajo”, dijo por entonces.

A ese derecho se aferraban muchos para soñar con un futuro para la Kid Chocolate. Creían que aquellas obras de la Revolución inauguradas por Fidel serían intocables. Al parecer, en la Cuba actual no hay nada sagrado.

Para los vecinos y trabajadores de la Kid Chocolate no hubo un comunicado oficial. Al menos no al principio. Un cartel anunció la construcción del Complejo Manzana-Payret-Hotel Pasaje en la esquina de Prado y Teniente Rey. Llevaba los logotipos de las empresas constructoras y de la OHC.

Los rumores fueron en aumento cuando a mediados de 2018 una comitiva de ingenieros llegó a la instalación para hacer mediciones, acompañados por representantes del gobierno local. Aunque tampoco se habló de fechas, era evidente que había planes para la Sala.

A partir de ese momento, que iban a demoler la Kid Chocolate se convirtió en un secreto a voces. Lo que no sabían era cuándo comenzarían las obras, ni quién había tomado la decisión de eliminar el centro deportivo para plantar en su lugar otro hotel.

En Cuba, las instalaciones deportivas no son propiedad del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, INDER, sino del Gobierno. En el caso de la Chocolate, el ente deportivo cubano solo tuvo la opción de aceptar las decisiones gubernamentales.

A pesar de su clausura inminente, a finales de agosto de 2018 la Kid Chocolate recibió con normalidad los insumos que precisaba. Hasta entonces a la Dirección del centro nadie le había comunicado, al menos no oficialmente, que la Sala desaparecería en poco tiempo: ellos seguían trabajando como de costumbre y hasta tenían presupuesto para el curso 2018-2019.

Tres meses más tarde, y sin tener un sitio que la remplazara, la Chocolate comenzaba a ser desmantelada por una brigada del propio INDER. No solo debían marcharse del sitio, sino también,  dejarlo vacío.

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Interior de la sala Kid Chocolate. Foto: Julio Batista

Aunque en casi tres décadas la Sala nunca tuvo un mantenimiento capital, en 2018 se arregló parcialmente el techo y se invirtieron 49 000 pesos en la reparación de un fragmento del tabloncillo. Nunca hubo suficiente dinero para devolverle su esplendor, pero sí para destruirlo: los costos del desmantelamiento de la Kid Chocolate fueron asumidos íntegramente por el INDER.

La escena de la Kid Chocolate es lamentable: las rejas, cortadas; los cables eléctricos, arrancados de las paredes; el mobiliario y material de oficina, arrinconado; la madera del piso en todas partes. Apenas queda de la instalación el esqueleto y los cuadrantes de tabloncillo picados en piezas. La idea era reutilizarlo en otra instalación, pero eso no se definió antes de comenzar y hoy parece poco probable que se lleve a cabo.

En ese proceso de arrancar pedazos a la Chocolate ha estado todo el tiempo Porfirio, quien a sus 65 años espera la jubilación, aunque su retiro llegó con la destrucción del sitio al que dedicó sus últimos 14 años de trabajo. Nadie le dijo que viniera a supervisar el desarme, aun así, viaja a diario desde Alamar, sin transporte o almuerzo, a poner algo de orden en ello.

En estos momentos [trabajando en el desguace] hay una pequeña brigada pagada por la dirección municipal de Deportes, que junto con los trabajadores del lugar están desarmando, pero con escasas herramientas. Hay elementos que no se van a poder sacar”, comenta Porfirio al borde de las vigas que antes sostuvieron el tabloncillo.

Explica que lo reutilizable será enviado a otras instalaciones de La Habana Vieja, y muchas cosas están siendo trasladadas a la Sala Polivalente Ramón Fonst, donde radican ahora —y por el momento— los 96 empleados que conformaban la plantilla de la Chocolate. De cierta manera, esos trabajadores correrán la misma suerte que los trozos de la Kid Chocolate: eventualmente algunos servirán de piezas de recambio en diferentes sitios; otros se harán a un lado.

El sábado 26 de enero de 2019, Porfirio Alberto González Días era la última línea de resistencia ante lo inevitable: él y su pequeña oficina bajo las escaleras, el único sitio de la Kid Chocolate que no había sido destruido aún. Se supone que debía estar en la nueva sede, pero su trabajo es la Chocolate. Hasta el final.

Porfirio vive en el limbo de una institución fantasma que posee el nombre, pero no un espacio físico.

Las oficinas de la Kid Chocolate también en ruinas. Foto: Julio Batista

La oficina de Porfirio. Foto: Julio Batista

La Kid Chocolate debió quedar vacía el 25 de diciembre de 2018. Ese día, supuestamente, el INDER debía haber abandonado el edificio —ya desmantelado— para que la inversionista ALMEST tomara posesión del inmueble. Como la recogida no había concluido, la fecha se corrió hasta el 31 de enero de 2019.

Sin embargo, en la noche del 27 de enero pasó un tornado por La Habana y los camiones que debían ocuparse de trasladar los restos que quedaban en la Chocolate fueron movilizados para la limpieza de las zonas afectadas. El lunes 4 de febrero nada había cambiado. Porfirio seguía en su pequeña oficina bajo la escalera. La madera, la chatarra y los escombros acumulados; aún el Hotel Pasaje no comenzaba a construirse.

El destino de la Sala parece el reflejo del país. Cuba posterga sus aspiraciones sociales en la búsqueda de las divisas frescas que traerán los visitantes extranjeros. Más que una instalación deportiva, la Kid Chocolate era un símbolo del deporte popular y revolucionario, un coloso deportivo y social en una zona de la ciudad asediada por el turismo y los altos precios. La Chocolate era un sitio sin lujos, de los de abajo, de los humildes.

El Pasaje será otro hotel más en La Habana Vieja. La desaparición de la Kid Chocolate crea un vacío en el espacio deportivo habanero que la ciudad no tiene cómo llenar a corto plazo.

Pero ahora ya nada pueda hacerse. La Kid Chocolate está en ruinas.

¿Por qué demuelen la Kid Chocolate?

Foto: Julio Batista

Jessica Dominguez Delgado
Licenciada en Periodismo en 2014 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Interesada en temas de participación, política y trabajo con datos. Editora web del Toque desde 2017, actualmente a cargo de DeFacto.
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Guillermo

Y seguiremos viendo cosas como esta porque los intereses de algunos est�n por encima de la mayor�a, esto siempre suceder� en nuestro planeta querido, muy buen articulo, gracias.

Mario Marti-Brenes

La primera tontería fue destruir el Hotel Pasaje.
Sin duda la sala resultante no era un lugar “bonito” dentro de la urbanidad habanera, No pegaba allí.

Pero era la forma “guerrillera” de gobernar de Fidel Castro que se encaprichó con los Juegos Panamericanos del 91, todo lo hizo atropelladamente y nada de lo que se construyó sirve para nada.

Gastó hasta el último kilo para satisfacer a su ego, cuando ya se sabía lo que venía,
y al otro día Cuba no tenía que comer.

Le costará mucho a Cuba colocar de nuevo las cosas en su lugar [en todos los sentidos].

Pero no deben exigir responsabilidades a los que hoy recomponen entuertos,
busquen los orígenes de todos esos desgobiernos en el Máximo Líder.

Mario Marti-Brenes
Guillermo

Betty

Por estas cosas es q cada día, se pierde más y se recupera menos.
Betty

Ernesto

Deberían publicar más artículos similares , ya que nos estamos quedando sin nada y al parecer a nadie le importa. Gracias
Ernesto

Dancuba

Es una pena q sucedan esa cosas y solo nos limitamos a mirar
Dancuba

Lore

Buen comentario estás son la cosas que pasan en la actualidad ya no hay amor por las cosas antiguas que nos definen como cubanos
Lore

Javier

Destruimos un centro deportivo que muchos pueden acceder y construimos un hotel que pocos pueden ir
Javier

AGH

Es increíble como exigen que conozcamos la historia, pero la hacen desaparecer poco a poco. Sólo quedarán viejas fotos y artículos sobre el lugar de los q nadie recordará. Ahora los estudiantes de Cultura Física tienen otra fecha que aprenderse para los próximos exámenes : la desaparición de la Sala Kid Chocolate.
AGH

Reinal2

Este hecho me entristece. Debieron haber contratado ALMEST para reparar capitalmente la sala, y mejorar sus condiciones. La demolición puede ser el camino d otras instalaciones y proyectos d este tipo deberían ser consultados x la población.
Reinal2

jorge carlos

wao, increíble lo que pasa en este país. Yo pasé hace algunos dias por ahi y pensé que la reparaían, y mira la demolición para que era. Así se ha convertido nuestra Habana.
jorge carlos

Nieves

En esas obras trabajamos muchos, los estudiantes de la universidad pusimos un granito de arena en nuestras vacaciones. y no solo los de la Habana, ¿pasará lo mismo con todo lo que no genere presupuesto en moneda dura al país?
Nieves

Heydy

Jorge Carlos, La Habana no, así está toda Cuba.
Y por momentos me parece increíble, me parece increíble, como salido de una película CAPITALISTA, si, CAPITALISTA, demuelen una sala completamente funcional (el deporte, derecho del pueblo, no??) , para construir un hotel. Por cierto, lo que recaude el hotel, yo, que estudio periodismo, si lo llego a ejercer, no representaría ningún cambio económico para mi, ni me van a subir el salario, ni me van a pagar estipulación, ni divisas.
Ah! Pero eso sí, ya habrán más gerentes, y gente enriqueciendose, como sucede aquí en Varadero.
Heydy

Zacarias

Excelente cronica. Les felicito
Zacarias

Lachy

Increible como destruyen una sala deportiva emblematica de la habana para construir un hotel q muy pocos cubanos podran disfrutar
Lachy

Alex

Desgraciadamente los más afectados con este tema ademas de los trabajadores de la entidad, somos la mayoria de los Cubanos q sentimos algo x esto son los mismos q van a votar SI x la constitucion y los mismos q van a la Plaza el 1ro de Mayo a levantar Banderitas y a gritar consignas así q aguantense para lo que viene
Alex

Julia

Porque demuelen la Kid Chocolate?
Por la vieja trampa de apostar, luego endeudarse, y volver a apostar para pagar la deuda… y así sucesivamente perdemos todo.
————”’
Dentro de poco aparecerá un tal Prometeo hablando sandeces. No le hagan caso que es un troll.
Julia

Musa

Es una vergüenza para los que dirigen el país o mejor dicho los dueños destruir una institución que reporta al pueblo un gratificante descanso y bienestar tengo 38 años y asistí a unos fabulosos juegos tanto deportivos civiles cómo los qué no “militares donde se demostraba las habilidades de combate de las tropas especiales para nadie es un secreto que la Kid Chocolate fue el lugar de recreación deportiva de toda la nación los campeonatos de boxeo, de tenis de mesa y otros que desastre pero me dejarán entrar a este hotel a recrearme sin ninguna objeción ni que me echen los perros
Musa

El Papasito

Muy buen artículo, eso es como todo en Cuba q quieren hacer dinero fácil y después quieren q tengamos buenos deportistas y no tienen ni donde entrenar con condiciones ni donde formarse.
El Papasito

Mario Marti-Brenes

La primera tontería fue destruir el Hotel Pasaje.
Sin duda la sala resultante no era un lugar “bonito” dentro de la urbanidad habanera, No pegaba allí.

Pero era la forma “guerrillera” de gobernar de Fidel Castro que se encaprichó con los Juegos Panamericanos del 91, todo lo hizo atropelladamente y nada de lo que se construyó sirve para nada.

Gastó hasta el último kilo para satisfacer a su ego, cuando ya se sabía lo que venía,
y al otro día Cuba no tenía que comer.

Le costará mucho a Cuba colocar de nuevo las cosas en su lugar [en todos los sentidos].

Pero no deben exigir responsabilidades a los que hoy recomponen entuertos,
busquen los orígenes de todos esos desgobiernos en el Máximo Líder.

Mario Marti-Brenes

el coco

¿Y que me dicen del Capitolio? Donde han invertido millones para repararlo y convertirlo en prostíbulo más grande de Cuba? ja, ja, ja..
el coco

Pollo De Dieta

Hasta cuando será esto Nawe
Pollo De Dieta

juan

De los comunistas no esperen mas que destruccion ,hambre ,miseria ,atropello , y todo lo malo que despide un ser malbado
juan

Betty

Es una lastima que las edificaciones que cumplen un objetivo sean demolida para cumplir otro.Sin importar el fruto que dan y sobre todo el personal que durante a�os laboraron o laboran en ese lugar.La opini�n del pueblo no vale, lo que vale son las decisiones de algun Jefe que se le mete entre ceja y ceja desvaratar en vez de desarrollar.
Betty

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