«El agua está llegando con un olor y un color que antes no tenía. Al menos en mi casa yo prefiero no tomarla», cuenta una residente del municipio habanero de La Lisa, en medio de las quejas cada vez más frecuentes sobre la calidad del agua que reciben los hogares de la capital. Y aunque ha reportado esa situación durante varias semanas, todavía sigue entrando «extraña», dice.
El abastecimiento de agua ha sido un problema recurrente en los últimos meses en gran parte de La Habana, como en el resto del país, y al mismo tiempo se hacen cada vez más frecuentes los reportes de problemas estomacales que algunos residentes relacionan con la calidad del agua. El hecho no es casual: «cada año en verano es normal que se produzcan brotes diarreicos», asegura una doctora que trabaja en un centro de salud de la capital. Sin embargo, agrega, en este momento hay muchos factores que están agravando este panorama.
«La situación actual de los apagones y la escasez de gas impide o dificulta que la gente hierva el agua, lo cual aumenta significativamente la probabilidad de enfermarse», añade la galena. Entre los riesgos de contagio al consumir agua contaminada se hallan, además de las enfermedades diarreicas agudas, la hepatitis A y varias parasitosis.
Desde que comenzó el verano en Cuba han ocurrido cinco caídas totales del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y todavía no se abastece el gas licuado en la capital sino solo en la nueva modalidad de venta en dólares por medio de empresas del sector privado, con un precio privativo para gran parte de la población, por encima de los 20 USD.
En junio, la Empresa Aguas de La Habana anunció cambios en el ciclo de suministro de agua en varios territorios de la provincia. Esto ocurrió por la precariedad del SEN durante el verano y para mantener el abasto equitativo, según aseguró la empresa. No obstante, el acceso semanal a la provisión se fijó en tres a cuatro días y se han producido situaciones en las que por falta de suministro eléctrico no se ha podido abastecer del servicio por un tiempo prolongado, superior a una semana en la mayoría de los casos.
«En mi casa llevamos más de dos semanas sin agua», comenta una vecina del municipio de Guanabacoa. «El agua entra a veces por la madrugada y la coges con suerte si hay corriente. Sin embargo, el tanque mío no sube casi, así que llevo semanas dependiendo de mis vecinos», alerta sobre su caso, el cual ha reportado varias veces y no ha recibido una solución de la empresa.
En algunos pocos puntos de La Habana es posible acceder a agua purificada u ozonizada. Fundamentalmente en instituciones religiosas, hoy se encuentran fuentes en los municipios Diez de Octubre, Habana Vieja y Centro Habana, algunas vinculadas a la iniciativa Living Waters for the World.
«Es una solución ideal en este momento, pues a veces hemos estado más de una semana sin agua en casa», relata un vecino del municipio Cerro, quien busca cotidianamente agua ozonizada (gratuita) en una sección del Seminario Teológico de Matanzas en la capital. Pero esa no es la alternativa de muchos.
En los negocios privados el agua mineral en botellas de medio litro puede encontrarse en más de 200 pesos cubanos (CUP) y el tanque de cinco litros en más de 1 000 CUP, un tercio del salario promedio en Cuba.
Por otra parte, se han reportado varias denuncias acerca de la entrada de agua contaminada y sucia. Una vecina de Arroyo Naranjo confirmó esta situación y le preocupa que continúe así. «El agua que tomamos por supuesto que no es esa, es agua que buscamos en otra cuadra conectada a otra fuente de abasto, pero no podemos continuar así mucho más», explicó.
Tampoco existe una explicación clara para todos los casos en los que el agua llega sucia a las casas. Solo hay sospechas de que se debe a la contaminación con los vertederos que desbordan la ciudad. Y ese es otro de los factores que incrementan los brotes diarreicos.
«La saturación de los basureros ha aumentado la población de moscas verdes que van hasta la casa y se convierten en foco de contagio», añadió la doctora entrevistada. «Y algo de lo que no estoy segura, pero es muy probable, es que actualmente no se está tratando correctamente el agua que se abastece por las condiciones que existen, y eso a priori implica contaminación», concluyó.
Beber agua pura, lavarse constantemente las manos y los alimentos que se consumen son las recomendaciones que ofrece para evitar cualquier caso de contagio. No obstante, la médica reconoce que la escasez de agua actual atenta contra las acciones más básicas de prevención. Estar sano es un privilegio.





