—¿Leíste lo que yo en el Granma?: «Haber concluido, conforme a lo previsto en tiempo y forma, la caracterización y digitalización de perfiles priorizados, es decir, de personas y hogares vulnerables, es apenas el comienzo de un proceso profundamente humano que a partir de ahora requerirá mucha más precisión, control, sensibilidad humana y seguimiento, para que nada ni nadie tuerza la muy noble intención de ese empeño».
—Claro que leo el Granma. ¿De qué otra manera podría informarme sobre lo que pasa en el mundo? Ese reportaje, «Para estar más cerca del vulnerable», me hizo preguntarme cuán próximo al vulnerable están el periodista, el periódico y los organismos que realizan el estudio: si a dos o a tres años luz.
—¡Eso! Porque para darse cuenta de la proverbial pobreza que posee esta nación no hace falta caracterizar ni digitalizar nada: con un censo de población basta.
—No dormí pensando en los «perfiles priorizados». ¿Qué está priorizado: entregarte una vez al mes una latica de sardina o intentar echar palante la economía para que puedas comprarte cuantos peces de la familia clupeidos te dé la gana?
—Demasiada proteína. El órgano del Comité Central del Partido dice que solo en Sancti Spíritus «más de 25 000 personas u hogares esperan una ayuda y una atención que si bien no resolverá todas las necesidades, sí debe contribuir a aliviarlas». Si multiplican eso por dieciséis territorios y pretenden entregarles una cantidad de pescado que no alcanza ni para merendar…
—Difícil gobernar así, con tanta gente necesitada de calcio.
—Oye lo que dice el periodista: «Como en otras provincias, la cifra no salió de suposiciones o de valoraciones a ras de un buró. Fue resultado del contacto directo, en el terreno, hogar por hogar, en una cruzada que incluyó desde la capacitación inicial a las direcciones de las Asambleas y Consejos de Administración, comisiones de atención a políticas sociales, grupos de atención a ellas y grupos comunitarios, hasta la siempre decisiva labor de trabajadores sociales y delegados de circunscripción».
—No queda claro si pide que un ras se lleve los burós, o si la cruzada es para emplear en algo útil los recursos que requiere toda esa gente capacitándose en cosas tan sencillas como intuir que el país está jodido.
—Blasfemas. ¿No oíste al compañero Canel afirmar, en el discurso de clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que «no vamos a abandonar a los vulnerables»?
—No puede abandonarse lo abandonado. Suena cursi, mas cualquier intervención del primer secretario es puro kitsch.
—Pero si dijo cosas muy lindas… Como eso de que «el primer deber del Partido Comunista y del Gobierno revolucionario no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que haya que cambiar para salir de ella». Mira que darse cuenta ahora de que «la realidad nos impone cambios urgentes y necesarios».
—Peor es que declare que «Se requiere una agenda económica profunda y ágil, ejecutable en corto plazo, que combine estabilización macroeconómica, incentivos para estimular y promover una apertura productiva, seguridad jurídica, atracción de inversión, uso intensivo de tecnología y una protección social focalizada y efectiva». ¿No era eso lo que buscaban los «Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución» y la «Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista»?
—A esto que acaba de discutirse en el Palacio de Convenciones pudiera llamársele Descontextualización de los Curvamentos de la Política Antisocial del Subdesarrollo Sociolista.
—El mismo perro con diferente collar.
—Yo diría que el mismo collar con diferente perro.
—El problema es la gente. Anda apurada pensando que el socialismo llegará en cien años y el «desarrollo» una centuria después.
—Para el Gobierno cubano cada cosa lleva su cosa. De ahí el llamado a vivir 120 años. La gente tendrá tiempo de constatar cómo pasa el tiempo.
—Dice Canel que «continuamos avanzando».
—Y que «La justicia social, como la ha concebido la Revolución, con su vocación humanista, ayudando a los que están más desfavorecidos, generalmente, con programas y proyectos asistencialistas y gratuitos, no les cuesta a las personas, pero le cuesta al Estado». Hay que tener vocación de cara de guante. ¿Sabes si en la caracterización y digitalización de perfiles de personas y hogares vulnerables están Miguel, el Estado y el Palacio de la Revolución?
—Les pides una honestidad excesiva. Ya bastante que el excelentísimo presidente de la República declare que «Cuba resiste heroica y creativamente, pero sufre hace demasiado tiempo un castigo bárbaro, inmerecido, insoportable». Imagino se refiera a su pertinaz presencia.




