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Ilustración: Mary Esther Lemus.

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Las cuentas turbias detrás del aumento de la tarifa eléctrica

Hasta el 17 de diciembre, un texto de Cubadebate referido a la nueva tarifa eléctrica acumulaba 1 016 comentarios. De ese total, solo 37 no criticaban la medida.

Tras dar a conocer las informaciones relacionadas con el inicio de lo que el Gobierno ha nombrado tarea ordenamiento en Cuba, fue el precio de la electricidad el principal tema que generó inquietudes y opiniones de descontento en la población. Tanto así que fue necesario realizar un programa especial en la televisión —y varios reportes periodísticos— para explicar el porqué de este aumento. A pesar de las explicaciones, las insatisfacciones de la población se mantienen.

Causas del aumento de la tarifa eléctrica, según los funcionarios

«Existen en Cuba más de 4 millones de clientes (o sea, núcleos familiares con contadores oficiales) y el 50 % consume hasta 200 kWh», dijo en Televisión nacional René Navarro, comercial de la Unión Nacional Eléctrica (UNE). «La nueva tarifa cubre de manera parcial a quienes consumen hasta 350 kWh que son más de 3 millones, el 87 % del total de consumidores».

Marino Murillo, jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, explicó que el costo de un kWh es de 3.61 CUP y, con la nueva tarifa, el presupuesto del Estado asumirá el 50 % de los costos, equivalente a casi 18 millones de pesos.

Según explicó Murillo, la causa fundamental del aumento del precio de la electricidad se debe al alto costo de la generación de energía en el país.

«Se usan 4 100 toneladas de crudo cubano, y 5 200 de fueloil y 1 200 de diésel, ambos importados, para un total de 10 500 toneladas», explicó Murillo. «El crudo nacional se utiliza en un 40-45 % para la generación de electricidad, extraerlo tiene componentes en divisa y cuesta».

De acuerdo con la intervención de Murillo, otra de las causas del aumento de la tarifa eléctrica es la transformación de la tasa cambiaria en el sector estatal. «Para la empresa eléctrica, como para todas las de la economía cubana, hoy 1 CUP = 1 CUC = 1 USD y, con el nuevo tipo de cambio, deberán multiplicar sus costos importados por 24», dijo.

«Si la empresa eléctrica usa en casi la mitad de la generación productos nacionales —gas, crudo, energía solar—, por qué ha subido tanto la tarifa», se pregunta un forista en Cubadebate. «Aunque Marino Murillo ha repetido que los precios subirán 1.6 veces, la electricidad aumenta entre 4.3 y 5 veces».

Ante la preocupación de varios cubanos sobre el aumento de la tarifa eléctrica, no pocos han calculado cuánto pagarán a partir de enero de 2021, si se mantuvieran los mismos niveles de consumo.

Un usuario que se identifica como Rui Sanz Fajardo cuenta que controló su consumo desde las 8 de la mañana de un día hasta las 8 de la mañana del día siguiente.

«Tiré una foto a mi contador que tenía registrado 22 158 kWh (…) y a la misma hora del otro día tiene registrado 22 169 kWh. No puse aire acondicionado, solo luces, cocina, refrigerador y TV, incluso, mis luces son todas de las que casi no gastan. Y se consumió 11 kWh, si multiplicamos 11 kWh por 30 días tenemos 330 kWh».

Ruiz tendría entonces que pagar 917.5 CUP. «Esta es la 3ra parte de la jubilación mía y de mi esposa, sin poner un solo minuto el aire, sin planchar, sin lavar, sin hacer un jugo en la batidora. Compañero presidente, ¿cree Ud. que eso es justo?, ¿cree Ud. que en algo me beneficie la nueva jubilación y las nuevas medidas?», se preguntó.

También el usuario Julio Elías explicó que «un núcleo de dos personas con un equipamiento básico, casi elemental, como por ejemplo: un TV, un refrigerador, un ventilador y 6 luminarias, que podrían ser bombillas ahorradoras o lámparas LED, consume como promedio más de 250 kWh. Sáquese las cuentas de los consumos promedios de esos equipos y lo constatará. Eso significa, en números redondos, un aumento de 5 veces o más con relación a las tarifas actuales».

Según han reiterado los funcionarios, aunque las tarifas aumentan notablemente, se mantiene el subsidio de la electricidad, sobre todo en aquellos consumidores por debajo de los 300 kWh, en cuyo rango se encuentra el consumo promedio del país (185 kWh).

Sin embargo, las personas aún manifiestan descontento y sugieren que, hasta los 300 kWh, el aumento de la tarifa sea solo hasta 2 veces.

Marino Murillo aclaró que estos precios de la electricidad pueden variar y no serán de por vida. «En la medida que los costos bajen, se terminen los procesos inversionistas y baje el costo de la generación, habrá que revisar esas tarifas», dijo.

Habrá que ver si, como suele pasar, lo temporal no se vuelve definitivo.

¿Cómo queda el teletrabajo?

Entre los comentarios publicados en Cubadebate, uno de los foristas se preguntaba qué pasará con aquellas empresas que estimulan el trabajo a través de medios electrónicos. Con las nuevas tarifas residenciales a partir de 2021, ¿estarán dispuestos los cubanos a trabajar desde la casa?

«Si la tarifa eléctrica sube, no pocas personas que trabajan desde sus casas se negarán a continuar hacerlo», dijo el usuario Yovanis. «La COVID-19 no se ha terminado y el teletrabajo sigue siendo necesario».

Reynaldo Jorge Lam Peña, profesor de Derecho del Trabajo de la Seguridad Social, explicó que «no pueden ser una carga para el trabajador las obligaciones económicas asociadas a la facturación de electricidad o teléfono, cuando el gasto se asocia al uso para desarrollar la labor encomendada, ni los deterioros de los medios personales como computadoras o teléfonos utilizados para trabajar».

Según datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en abril de 2020 más de 557 500 cubanos se acogieron al trabajo a distancia, cifra que disminuyó hasta 334 779, debido, fundamentalmente, al control de la COVID-19 en varias provincias.

Sin embargo, ante el aumento de los casos y la nueva dispersión del virus por todo el país, valdría la pena pensar qué pasará si es precisa una nueva cuarentena y el llamado al distanciamiento físico insiste en encontrar en el teletrabajo una vía para disminuir contagios y contener la enfermedad.

Entre las preocupaciones sobre el consumo residencial también resaltan aquellas vinculadas a los trabajadores por cuenta propia, cuyos negocios son altos consumidores de electricidad y, para mantener la rentabilidad, tendrán que subir los precios inevitablemente.

Murillo dijo que, para evitar un aumento de precios de más de tres veces en los negocios privados, los TCP tendrán garantías de pago y diminución de los impuestos. Sin embargo, en los negocios que consuman más de 500 KWh al mes no solo no accederán al subsidio, sino que además tendrán que pagar por encima del precio de costo de producción de 1 kWh.

«A partir de los 351 kWh el Estado no está cobrando 3.61 CUP, sino mucho más. En ese punto, la tarifa debería ser lineal y no estar por encima del precio de costo, porque si no, con el sobreprecio que pagan esas personas, estarían cubriendo parte del subsidio del resto», alertó Cubanocomoyo.

Energías renovables sí, pero ¿Dónde y cómo?

Durante las comparecencias en la prensa las autoridades cubanas han insistido en la importancia de usar las fuentes de energía renovable. No obstante, desde que fueron anunciadas las primeras ventas de calentadores solares nacionales a finales de 2019, la oferta (7 000) no ha podido satisfacer la demanda.

Un informe de 2014 de la dirección Provincial de Economía y Planificación de Cienfuegos reconocía solo un 4.3 % de la energía entregada al Sistema Energético Nacional a través de esas fuentes. Para 2020 se planificaba alcanzar el 22 %.

Según declaró recientemente el ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil, «se espera en 2021 que la generación de energía mediante fuentes de energía renovable crezca hasta un 6.3 % del total que produce el país».

El uso de molinos a viento, los digestores de biogás, los paneles fotovoltaicos, los calentadores solares, las minihidroeléctricas, los sifones de agua y los arietes hidráulicos, es una de las variables anunciadas para disminuir la tarifa eléctrica, pero, al ritmo de crecimiento actual —en seis años aún no se sobrepasa el 5 %—, alcanzar el 24 % de uso de energías renovables en 2030 parece una utopía.

Entre las medidas a aplicar para lograr ese objetivo, el informe cienfueguero asegura que para el sector residencial es necesario vender cocinas de inducción, más de 100 mil calentadores solares y lámparas LED que sustituyan las de 18 por 7 W. El Gobierno no ha mantenido una oferta estable de ninguno de estos productos en las redes de comercio durante los últimos años ni ha creado los mecanismos para que la población los importe.

El Decreto Ley 345 de 2019 establece que «las personas naturales y jurídicas pueden adquirir equipos que utilicen fuentes renovables у otros que permitan el uso eficiente de la energía y, de requerirlo, acogerse al crédito bancario, según los principios para el otorgamiento establecido en la legislación vigente». No obstante, solo autoriza a las personas jurídicas a importar materias primas, componentes, partes, piezas, equipos y accesorios, para la ejecución de un proceso inversionista, о fabricar equipos, dispositivos y piezas de repuesto, destinados al aprovechamiento de las fuentes renovables de energía y disfrutar de exenciones arancelarias.

Ante la escasez de ofertas de equipos que funcionen con fuentes de energía renovable, una alternativa podría ser permitir la importación por personas naturales. Pero, para ello, deberían modificarse las normas aduaneras que solo permiten la importación de una planta eléctrica al año, pero no recogen entre los productos permitidos ninguno relacionado con paneles solares, u otros artículos que funcionen con energía renovable.

Recientemente, un reporte de TV anunció que la empresa de industria electrónica Camilo Cienfuegos, perteneciente al grupo empresarial Gelect, agiliza la producción de equipos ahorradores como los televisores LED, cocinas de inducción, cajitas y componentes plásticos para el montaje de lavadoras semiautomáticas, entre otras.

¿Cómo funcionan los subsidios energéticos en otros país?

Aunque la demanda de electricidad en Cuba ha aumentado sostenidamente durante los últimos años, la generación de energía se ha mantenido estancada, lo que ha provocado crisis de apagones y escasez. Para proteger al sector privado de los cortes de energía, el Gobierno cubano ha reducido el consumo en el sector estatal, al preservar solo las grandes industrias e instituciones sociales.

Según datos públicos, el precio medio de la electricidad en el mundo es de 0.141 USD por kWh, teniendo como el más bajo el de Venezuela (0.000 USD/kWh) y el más alto en Alemania (0.390 USD/kWh).

Con la tarifa que estará vigente hasta el 31 de diciembre, Cuba era el segundo país con más bajos precios del continente (0.01 USD/kWh), y uno de los más bajos del mundo.

Con los precios anunciados, a partir de enero de 2021 quienes consuman por debajo de los 250 kWh —71 % de la población— se mantendrán pagando una de las tarifas más bajas a nivel mundial. El resto oscilará entre el costo promedio. No obstante, la lista de precios de la electricidad en el mundo no incluye la relación factura/salario, en la cual el escenario podría ser diferente.

Cuba no es el único país que aplica subsidios a los costos residenciales de electricidad. De hecho, es una práctica extendida por casi todo el planeta. En Centroamérica, por ejemplo, Guatemala gasta tanto en subsidios de electricidad como lo hace en sus dos mayores programas de asistencia social combinados. En Nicaragua, el costo de los subsidios de electricidad empequeñece el gasto en educación secundaria y en Honduras se gasta más en subsidios de electricidad que en la educación postsecundaria.

La tendencia es, sin embargo, a eliminar gradualmente los subsidios porque estos promueven un consumo energético excesivo, que acelera el agotamiento de los recursos naturales. También reducen los incentivos para invertir en otras formas de energía más limpias.

A pesar de los beneficios potenciales, para muchos países la reforma de los subsidios ha sido difícil. La reforma empuja los precios al alza y eso suele causar protestas generalizadas entre el público. En Cuba, con el anuncio de las nuevas tarifas, la reacción en la población no ha sido diferente. La mayoría cuestiona que suban en demasía la tarifa de la electricidad, justo cuando han aumentado las ofertas de equipos eléctricos, se estima una inflación y las inversiones en materia de energías renovables avanzan discretamente.

«Si la nueva tarifa busca “desestimular el consumo” como bien dicen, entonces dejemos de vender aires acondicionados, ollas eléctricas, ventiladores, freezer, motos eléctricas y adiós a los autos eléctricos en Cuba. En un país con un clima muy cálido la mayor parte del año es abusiva la nueva tarifa, en mi opinión», explicó el usuario Carlos P.

Aunque las opiniones de una parte de la población aún son negativas, las autoridades insisten en recalcar que estas tarifas son subsidiadas y protegen a las personas de menores ingresos y, por tanto, de menor consumo.

«¿Hasta cuándo van a estar diciendo que es el Estado el que subsidia? El Estado no produce riquezas, las administra, es el pueblo el que produce esas riquezas y si el pueblo está en desacuerdo con la nueva tarifa eléctrica y desea que la riqueza que el mismo pueblo genera se emplee en un subsidio a la electricidad, ¿cuál es el problema? Somos nosotros los dueños de esa riqueza», publicó el usuario ABC en Cubadebate.

En las recientes sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular Marino Murillo explicó que, atendiendo a las opiniones de la población, la tarifa eléctrica está siendo reevaluada.

 

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Glenda Boza Ibarra
Cubana, seguidora de los Santamaría y fanática perdida del grupo Buena Fe. Periodista, apasionada, con defectos, siempre intentando ser justa.
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Ángel

Y qué esperaban, jajaja. Ya lo ha dicho un alto funcionario del Ministerio de Finazas y Precios, “… estamos construyendo un socialismo sin subsidios y un capitalismo sin libertades…” ¿Qué revolución es esa? Estas cosas justifican la desovediencia del pueblo. Si ellos gobiernan para poderes fácticos y no para el pueblo, entonces éste tiene toda la legitimidad del mundo para no reconocer la legalidad de sus decretos y recobrar la soberanía que le han robado…

https://fb.watch/2x4vhxjpsh/

Ángel

Pocoyo

Buen artículo. Por favor les pido que detallen los precios de los demás servicios y de los salarios, que están estrenando la 10ma parte de la guerra de las galaxias.
Gracias
Pocoyo

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Ilustración: Mary Esther Lemus.

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Tras dar a conocer las informaciones relacionadas con el inicio de lo que el Gobierno ha nombrado tarea ordenamiento en Cuba, fue el precio de la electricidad el principal tema que generó inquietudes y opiniones de descontento en la población. Tanto así que fue necesario realizar un programa especial en la televisión —y varios reportes periodísticos— para explicar el porqué de este aumento. A pesar de las explicaciones, las insatisfacciones de la población se mantienen.

Causas del aumento de la tarifa eléctrica, según los funcionarios

«Existen en Cuba más de 4 millones de clientes (o sea, núcleos familiares con contadores oficiales) y el 50 % consume hasta 200 kWh», dijo en Televisión nacional René Navarro, comercial de la Unión Nacional Eléctrica (UNE). «La nueva tarifa cubre de manera parcial a quienes consumen hasta 350 kWh que son más de 3 millones, el 87 % del total de consumidores».

Marino Murillo, jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, explicó que el costo de un kWh es de 3.61 CUP y, con la nueva tarifa, el presupuesto del Estado asumirá el 50 % de los costos, equivalente a casi 18 millones de pesos.

Según explicó Murillo, la causa fundamental del aumento del precio de la electricidad se debe al alto costo de la generación de energía en el país.

«Se usan 4 100 toneladas de crudo cubano, y 5 200 de fueloil y 1 200 de diésel, ambos importados, para un total de 10 500 toneladas», explicó Murillo. «El crudo nacional se utiliza en un 40-45 % para la generación de electricidad, extraerlo tiene componentes en divisa y cuesta».

De acuerdo con la intervención de Murillo, otra de las causas del aumento de la tarifa eléctrica es la transformación de la tasa cambiaria en el sector estatal. «Para la empresa eléctrica, como para todas las de la economía cubana, hoy 1 CUP = 1 CUC = 1 USD y, con el nuevo tipo de cambio, deberán multiplicar sus costos importados por 24», dijo.

«Si la empresa eléctrica usa en casi la mitad de la generación productos nacionales —gas, crudo, energía solar—, por qué ha subido tanto la tarifa», se pregunta un forista en Cubadebate. «Aunque Marino Murillo ha repetido que los precios subirán 1.6 veces, la electricidad aumenta entre 4.3 y 5 veces».

Ante la preocupación de varios cubanos sobre el aumento de la tarifa eléctrica, no pocos han calculado cuánto pagarán a partir de enero de 2021, si se mantuvieran los mismos niveles de consumo.

Un usuario que se identifica como Rui Sanz Fajardo cuenta que controló su consumo desde las 8 de la mañana de un día hasta las 8 de la mañana del día siguiente.

«Tiré una foto a mi contador que tenía registrado 22 158 kWh (…) y a la misma hora del otro día tiene registrado 22 169 kWh. No puse aire acondicionado, solo luces, cocina, refrigerador y TV, incluso, mis luces son todas de las que casi no gastan. Y se consumió 11 kWh, si multiplicamos 11 kWh por 30 días tenemos 330 kWh».

Ruiz tendría entonces que pagar 917.5 CUP. «Esta es la 3ra parte de la jubilación mía y de mi esposa, sin poner un solo minuto el aire, sin planchar, sin lavar, sin hacer un jugo en la batidora. Compañero presidente, ¿cree Ud. que eso es justo?, ¿cree Ud. que en algo me beneficie la nueva jubilación y las nuevas medidas?», se preguntó.

También el usuario Julio Elías explicó que «un núcleo de dos personas con un equipamiento básico, casi elemental, como por ejemplo: un TV, un refrigerador, un ventilador y 6 luminarias, que podrían ser bombillas ahorradoras o lámparas LED, consume como promedio más de 250 kWh. Sáquese las cuentas de los consumos promedios de esos equipos y lo constatará. Eso significa, en números redondos, un aumento de 5 veces o más con relación a las tarifas actuales».

Según han reiterado los funcionarios, aunque las tarifas aumentan notablemente, se mantiene el subsidio de la electricidad, sobre todo en aquellos consumidores por debajo de los 300 kWh, en cuyo rango se encuentra el consumo promedio del país (185 kWh).

Sin embargo, las personas aún manifiestan descontento y sugieren que, hasta los 300 kWh, el aumento de la tarifa sea solo hasta 2 veces.

Marino Murillo aclaró que estos precios de la electricidad pueden variar y no serán de por vida. «En la medida que los costos bajen, se terminen los procesos inversionistas y baje el costo de la generación, habrá que revisar esas tarifas», dijo.

Habrá que ver si, como suele pasar, lo temporal no se vuelve definitivo.

¿Cómo queda el teletrabajo?

Entre los comentarios publicados en Cubadebate, uno de los foristas se preguntaba qué pasará con aquellas empresas que estimulan el trabajo a través de medios electrónicos. Con las nuevas tarifas residenciales a partir de 2021, ¿estarán dispuestos los cubanos a trabajar desde la casa?

«Si la tarifa eléctrica sube, no pocas personas que trabajan desde sus casas se negarán a continuar hacerlo», dijo el usuario Yovanis. «La COVID-19 no se ha terminado y el teletrabajo sigue siendo necesario».

Reynaldo Jorge Lam Peña, profesor de Derecho del Trabajo de la Seguridad Social, explicó que «no pueden ser una carga para el trabajador las obligaciones económicas asociadas a la facturación de electricidad o teléfono, cuando el gasto se asocia al uso para desarrollar la labor encomendada, ni los deterioros de los medios personales como computadoras o teléfonos utilizados para trabajar».

Según datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en abril de 2020 más de 557 500 cubanos se acogieron al trabajo a distancia, cifra que disminuyó hasta 334 779, debido, fundamentalmente, al control de la COVID-19 en varias provincias.

Sin embargo, ante el aumento de los casos y la nueva dispersión del virus por todo el país, valdría la pena pensar qué pasará si es precisa una nueva cuarentena y el llamado al distanciamiento físico insiste en encontrar en el teletrabajo una vía para disminuir contagios y contener la enfermedad.

Entre las preocupaciones sobre el consumo residencial también resaltan aquellas vinculadas a los trabajadores por cuenta propia, cuyos negocios son altos consumidores de electricidad y, para mantener la rentabilidad, tendrán que subir los precios inevitablemente.

Murillo dijo que, para evitar un aumento de precios de más de tres veces en los negocios privados, los TCP tendrán garantías de pago y diminución de los impuestos. Sin embargo, en los negocios que consuman más de 500 KWh al mes no solo no accederán al subsidio, sino que además tendrán que pagar por encima del precio de costo de producción de 1 kWh.

«A partir de los 351 kWh el Estado no está cobrando 3.61 CUP, sino mucho más. En ese punto, la tarifa debería ser lineal y no estar por encima del precio de costo, porque si no, con el sobreprecio que pagan esas personas, estarían cubriendo parte del subsidio del resto», alertó Cubanocomoyo.

Energías renovables sí, pero ¿Dónde y cómo?

Durante las comparecencias en la prensa las autoridades cubanas han insistido en la importancia de usar las fuentes de energía renovable. No obstante, desde que fueron anunciadas las primeras ventas de calentadores solares nacionales a finales de 2019, la oferta (7 000) no ha podido satisfacer la demanda.

Un informe de 2014 de la dirección Provincial de Economía y Planificación de Cienfuegos reconocía solo un 4.3 % de la energía entregada al Sistema Energético Nacional a través de esas fuentes. Para 2020 se planificaba alcanzar el 22 %.

Según declaró recientemente el ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil, «se espera en 2021 que la generación de energía mediante fuentes de energía renovable crezca hasta un 6.3 % del total que produce el país».

El uso de molinos a viento, los digestores de biogás, los paneles fotovoltaicos, los calentadores solares, las minihidroeléctricas, los sifones de agua y los arietes hidráulicos, es una de las variables anunciadas para disminuir la tarifa eléctrica, pero, al ritmo de crecimiento actual —en seis años aún no se sobrepasa el 5 %—, alcanzar el 24 % de uso de energías renovables en 2030 parece una utopía.

Entre las medidas a aplicar para lograr ese objetivo, el informe cienfueguero asegura que para el sector residencial es necesario vender cocinas de inducción, más de 100 mil calentadores solares y lámparas LED que sustituyan las de 18 por 7 W. El Gobierno no ha mantenido una oferta estable de ninguno de estos productos en las redes de comercio durante los últimos años ni ha creado los mecanismos para que la población los importe.

El Decreto Ley 345 de 2019 establece que «las personas naturales y jurídicas pueden adquirir equipos que utilicen fuentes renovables у otros que permitan el uso eficiente de la energía y, de requerirlo, acogerse al crédito bancario, según los principios para el otorgamiento establecido en la legislación vigente». No obstante, solo autoriza a las personas jurídicas a importar materias primas, componentes, partes, piezas, equipos y accesorios, para la ejecución de un proceso inversionista, о fabricar equipos, dispositivos y piezas de repuesto, destinados al aprovechamiento de las fuentes renovables de energía y disfrutar de exenciones arancelarias.

Ante la escasez de ofertas de equipos que funcionen con fuentes de energía renovable, una alternativa podría ser permitir la importación por personas naturales. Pero, para ello, deberían modificarse las normas aduaneras que solo permiten la importación de una planta eléctrica al año, pero no recogen entre los productos permitidos ninguno relacionado con paneles solares, u otros artículos que funcionen con energía renovable.

Recientemente, un reporte de TV anunció que la empresa de industria electrónica Camilo Cienfuegos, perteneciente al grupo empresarial Gelect, agiliza la producción de equipos ahorradores como los televisores LED, cocinas de inducción, cajitas y componentes plásticos para el montaje de lavadoras semiautomáticas, entre otras.

¿Cómo funcionan los subsidios energéticos en otros país?

Aunque la demanda de electricidad en Cuba ha aumentado sostenidamente durante los últimos años, la generación de energía se ha mantenido estancada, lo que ha provocado crisis de apagones y escasez. Para proteger al sector privado de los cortes de energía, el Gobierno cubano ha reducido el consumo en el sector estatal, al preservar solo las grandes industrias e instituciones sociales.

Según datos públicos, el precio medio de la electricidad en el mundo es de 0.141 USD por kWh, teniendo como el más bajo el de Venezuela (0.000 USD/kWh) y el más alto en Alemania (0.390 USD/kWh).

Con la tarifa que estará vigente hasta el 31 de diciembre, Cuba era el segundo país con más bajos precios del continente (0.01 USD/kWh), y uno de los más bajos del mundo.

Con los precios anunciados, a partir de enero de 2021 quienes consuman por debajo de los 250 kWh —71 % de la población— se mantendrán pagando una de las tarifas más bajas a nivel mundial. El resto oscilará entre el costo promedio. No obstante, la lista de precios de la electricidad en el mundo no incluye la relación factura/salario, en la cual el escenario podría ser diferente.

Cuba no es el único país que aplica subsidios a los costos residenciales de electricidad. De hecho, es una práctica extendida por casi todo el planeta. En Centroamérica, por ejemplo, Guatemala gasta tanto en subsidios de electricidad como lo hace en sus dos mayores programas de asistencia social combinados. En Nicaragua, el costo de los subsidios de electricidad empequeñece el gasto en educación secundaria y en Honduras se gasta más en subsidios de electricidad que en la educación postsecundaria.

La tendencia es, sin embargo, a eliminar gradualmente los subsidios porque estos promueven un consumo energético excesivo, que acelera el agotamiento de los recursos naturales. También reducen los incentivos para invertir en otras formas de energía más limpias.

A pesar de los beneficios potenciales, para muchos países la reforma de los subsidios ha sido difícil. La reforma empuja los precios al alza y eso suele causar protestas generalizadas entre el público. En Cuba, con el anuncio de las nuevas tarifas, la reacción en la población no ha sido diferente. La mayoría cuestiona que suban en demasía la tarifa de la electricidad, justo cuando han aumentado las ofertas de equipos eléctricos, se estima una inflación y las inversiones en materia de energías renovables avanzan discretamente.

«Si la nueva tarifa busca “desestimular el consumo” como bien dicen, entonces dejemos de vender aires acondicionados, ollas eléctricas, ventiladores, freezer, motos eléctricas y adiós a los autos eléctricos en Cuba. En un país con un clima muy cálido la mayor parte del año es abusiva la nueva tarifa, en mi opinión», explicó el usuario Carlos P.

Aunque las opiniones de una parte de la población aún son negativas, las autoridades insisten en recalcar que estas tarifas son subsidiadas y protegen a las personas de menores ingresos y, por tanto, de menor consumo.

«¿Hasta cuándo van a estar diciendo que es el Estado el que subsidia? El Estado no produce riquezas, las administra, es el pueblo el que produce esas riquezas y si el pueblo está en desacuerdo con la nueva tarifa eléctrica y desea que la riqueza que el mismo pueblo genera se emplee en un subsidio a la electricidad, ¿cuál es el problema? Somos nosotros los dueños de esa riqueza», publicó el usuario ABC en Cubadebate.

En las recientes sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular Marino Murillo explicó que, atendiendo a las opiniones de la población, la tarifa eléctrica está siendo reevaluada.

 

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Y qué esperaban, jajaja. Ya lo ha dicho un alto funcionario del Ministerio de Finazas y Precios, “… estamos construyendo un socialismo sin subsidios y un capitalismo sin libertades…” ¿Qué revolución es esa? Estas cosas justifican la desovediencia del pueblo. Si ellos gobiernan para poderes fácticos y no para el pueblo, entonces éste tiene toda la legitimidad del mundo para no reconocer la legalidad de sus decretos y recobrar la soberanía que le han robado…

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Gracias
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