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Monumento cubano

Monumento a Máximo Gómez. Foto: Alejandro Madorrán

Máximo Gómez y la ingratitud humana

El cadáver medía un metro y setenta centímetros, y quizás no llegaba a las 140 libras. El hombre tenía 69 años mal cumplidos. La guerra, el frío y el mal comer en los campos irredentos habían pasado la cuenta a su cuerpo siempre esquelético y nervioso. Nunca tuvo suerte en los negocios. La vida le sonrió pocas veces y siempre de medio lado. A su primera novia la asesinó, a machetazos, un oficial español durante la Guerra Grande. Sus hijos pasaron hambre y él mismo tuvo que empeñar el reloj, el revólver y sus lentes para seguir peleando por Cuba.

Aunque hicieron falta veinte carrozas y una larga fila de personas para cargar las ofrendas fúnebres que acompañaban su cortejo (lo cuenta Ciro Bianchi en una crónica minuciosa), nadie se imaginó que el mismo día de su muerte, el general Máximo Gómez iniciaba la más cruenta de sus batallas: la que aún libra contra el olvido.

La casa donde murió, el 17 de junio de 1905, brinda un pobrísimo espectáculo en el centro del Vedado habanero, calle D esquina a 5ta. La visité hace poco y, aunque solo estuve unos instantes a su alrededor, me conmovieron el abandono y el aire de miseria que ronda el lugar: las paredes desconchadas, el césped despoblado y repleto de escombros, el busto macrocefálico sobre una columnata de cemento crudo.

Casa en ruinas en Cuba

Casa donde murió Máximo Gómez. Foto: Alejandro Madorrán

Alguna explicación debe haber para que Máximo Gómez tenga tan poco éxito en el altar de la Patria. Cuando uno lo veía por primera vez no parecía un general, sino un estricto campesino de Baire o el Camagüey. Era flaco, de mirada viva y penetrante, modales ásperos. Así lo describe José Miró Argenter en sus Crónicas de la Guerra. También dice que su voz era invariablemente autoritaria, lo mismo con sus subordinados que con sus amigos, incluso, sus hijos.

Igual de inflexible era consigo mismo. Se acostaba al anochecer y se levantaba con las primeras luces de la mañana; comía rápido y sin alzar la cabeza; dormía en campo abierto como el más bajo de su tropa. Una vez le enviaron desde París una hermosa tienda y él la cortó en trozos para vestir a sus soldados harapientos.

No permitía robos en el campamento ni abusos de autoridad. Tampoco admitía bromas ni sobornos. Fue siempre una espina para aquellos que medraban a la sombra del coraje, una flor de piedra que solo prosperaba en lo más crudo de la manigua.

La vida lo enfrentó con sus iguales: Carlos Manuel de Céspedes lo cesanteó por un asunto de convoyeros; tuvo sendas disputas con Flor Crombet y Antonio Maceo. Pero jamás aceptó recibir compensación por sus servicios a la Patria. «Prefiero libertar hombres a gobernarlos», respondió cuando le propusieron la presidencia de la República.

Buscaba la tarja que explica el pasado glorioso de esta casa, cuando vi un andamio… o algo parecido. La custodio me observaba recelosa desde la puerta del edificio.

—¡Qué bien! — le dije — parece que están reparando el lugar.

—¿Reparar?, aquí no están reparando nada —respondió ella.

Traté de cruzar la cerca ruinosa, mirar un poco el espacio donde vinieron a despedirse de Gómez los generales Emilio Núñez y Alejandro Rodríguez, el presidente Estrada Palma, pero la vigilante me detuvo con gesto autoritario:

—No puedes entrar, esto es una empresa estatal.

—¿Qué hay aquí?

—Un atelier —dijo la mujer poniéndose las manos en la cintura con una especie de orgullo infantil.

—¿Usted no sabe que aquí murió el general Máximo Gómez?

La vigilante miró hacia todos lados con una risa incrédula.

—No hijo, claro que nooooooo —concluyó con una carcajada.

Cuando la escuché decir eso pensé con amargura lo caro que Máximo Gómez pagó su rectitud y sobriedad. Su osadía de aconsejarle al pueblo cubano que no eligiera ministros ni administradores que alfombraran sus casas y usaran carrozas mientras las espigas no maduraran con abundancia en los campos de la Patria. Su escarnio público al mismo Estrada Palma, a Manuel Sanguily, a Calixto García y todo el que se puso a tiro de su lengua insobornable.

Comenzó a recorrer ese calvario aún en vida, y poco a poco lo despojaron de todo lo que había ganado con sudor y sangre. Le quitaron su cargo de general en jefe del Ejército Libertador, quisieron expulsarlo a Santo Domingo. El colmo fue que un político y libertador eminente amenazó con fusilarlo porque Gómez se negó a apoyar el empréstito del banquero Cohen. Y aunque el primer gobierno republicano le regaló esta casa para que muriera en paz, ella también ha comenzado a desmoronarse.

Después que tanto ha llovido solo se le cumplió al viejo general la promesa que le hizo Martí cuando reclamó sus esfuerzos para iniciar la Guerra del 95: «no tengo más remuneración que ofrecerle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres».

Monumento a Máximo GómezCasa donde murió Máximo Gómez. Foto: Alejandro Madorrán

 

Yandrey Lay
Periodista, escritor y editor. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana (2008). Egresado del IX Curso de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ganador de los premios periodísticos 26 de julio y Primero de mayo. Recibió mención especial en el concurso literario «De Cervantes a Borges», auspiciado por la Fundación Borges. Ha publicado los volúmenes Guerra del Agua (Editorial Capiro, 2012) y La vez que Borges conoció a Ilyá Prigogine (Sed de Belleza Ediciones, 2016). Textos suyos aparecen en publicaciones de Argentina y Estados Unidos.
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El manco

Increible eso , me he quedado sin palabras , no imaginaba el estado de esa casa asi como esta , es una falta de respeto a toda la nacion. Bueno que vamos a esperar de estos zatrapas que solo les interesa el poder.
El manco

Anónimo

Me da pena haber leido esta nota eso nos demuestra lo Inubano que son estos bestia que dicen ser revolucionarios es verda yo he visto esa casamuchos años atras y me parecia que estaba buena no es asi como como se ve ahora….
Anónimo

Roberto Barrera

Que pena el olvido que tienen por el General Máximo Gómez no han tenido en cuenta que siendo un extranjero(Dominicano de nacimiento) estuvo dispuesto a luchar y morir por nuestra independencia y así es como le pagan,un Gobierno que pudo haber mantenido esa casa como Museo para que las próximas generaciones no olviden un hombre tan importante en nuestra historia.
Roberto Barrera

Pedro

Yo tenía entendido que la casa donde vivió sus últimos años el generalísimo fue la Quinta de los Molinos. Ahora estoy confundido

Luar

Maximo Gomez vivio sus ultimos años en la Quinta de los Molinos. La casa de 5a y D en el Vedado, no era su casa. Cuando regresaba de su viaje en tren del oriente del pais, ya enfermo, el gobierno de Estrada Palma alquilo ese local, que pertenecia a una institucion hospitalaria para atenderlo y alli fallecio. Esa es la verdad.
Luar
Pedro

Rey

Pero Máximo gomez murio en la Quinta de los molinos, no en esa casa.
Rey

Gey

Es correcto, murió en esta casona del Vedado. El mobiliario de la habitación en la que falleció fue trasladado a Cárdenas al museo de los veteranos en 1909, ya que esta casa pensaban demolerla
Gey

Noel

Que buen articulo….excelentes armas y manera de defender la patria….asi se hace…duro con los indolentes
Noel

Noel

Que buen articulo….excelentes armas y manera de defender la patria….asi se hace…duro con los indolentes
Noel

Noel

Que buen articulo….excelentes armas y manera de defender la patria….asi se hace…duro con los indolentes
Noel

Pepe botella

EL GENERAL GOMEZ MURIO EN LA QUINTA DE LOS MOLINOS. NO EN ESA CASA QUE SE MENCIONA. EN LA QUINTA DE LOS MOLINOS SE CONSERVA HASTA LA CASA DE CAMPAÑA QUE USO AL FINAL DE LA GUERRA
Pepe botella

Lilia Castañer

Marti habló claro de lo probable de la ingratitud humana, y los humanos que el general fue a liberar era en tierra cubana.Marti estaba claro cuando le advirtió.
Lilia Castañer

Fernando José Rodríguez Bianchi

Quisiera ver la casa en orden, pero sin que se convierta en una mera cáscara. La verdad, yo no creo en las casas, creo en las personas. Tampoco en lo material, mas bien en su espíritu. Quisiera la casa esté en pie, pero más doloroso es ver la de Dulce María. Se puede conservar una fachada, y no su interior. Una estatua es fácil de levantar y lustrarla, lo difícil es multiplicar las emociones y las ideas del hombre representado en un símbolo, que ya no está. En mi caso por ejempplo yo no sé dónde está enterrado mi papá, y lo bañe y cambié hasta que murió. Otros que decían quererlo, desaparecieron. Es tarea espiritual de cada uno sostener sus columnas dentro de la casa que es nuestro cuerpo. Su casa material a él mismo no le importó, de lo contrario se hubiera quedado cómodo en ella. En estos tiempos de incertidumbre y entrega es adentro nuestro desde donde Gómez llama. Multiplicarlo es de verdad amarlo. Gracias por el artículo, abrazos.
Fernando José Rodríguez Bianchi

María

Muy buen artículo. Qué pena, una raya más para el tigre, que se desmorona como esa mansión
María

Leonardo

Muchas gracias por motivarnos a recordar este luchador incansable.
Leonardo

Manuel Ballagas

El gobierno dominicano, que reverencia a Gómez, podría intervenir para remozar esta casa histórica. Estoy seguro de que si alguien en el mundo oficial de Quiqueya ve esas fotos se animarían a ayudar.
Manuel Ballagas

Julio Rodriguez

Este fue un gran hombre pisotiado por la embidia de los cobardes
Julio Rodriguez

[email protected]

Que agradable leer estas líneas y percibir la preocupación del autor por la memoria de Máximo Gómez en estos tiempos tan convulsos. No sé si el olvido sea inconsciente, nadie en la escuela nos enseña que discutio con Maceo, que le regalaron una tienda desde París o que se negó a ser presidente de la República. Esos detalles ayudarían a formar una generación de cubanos más humildes y comprometidos. Lo felicito.
barbaragarcia.881230@gmail.com

José

Siento una vergüenza profunda al leer esto…Me disculpen pero creo que los valores ya están a la par del deterioro de lo que fue la casa de Gomez…
José

Alberto

Gracias amigo por tan interesante relato pocos cubanos sabemos la verdadera historia de Cuba (nuestra patria)y gracias al pueblo dominicano por darnos al Generalísimo Máximo Gomez
Alberto

elias

qué esperaban de una dictadura? el dictador necesita a la gente sumisa, ignorante, indolente: para asi poder dominarles, controlarles, utilizarles y luego desecharles… si de verdad deseamso que vuelvan los valores perdidos: busquemos democracia real… y cuando la logremos: no repitamos los errores del pasado. ni los cometidos en el siglo 19, ni los del 20, ni los del 21…
elias

Norge Sanchez

abrazos Yandrey
Norge Sanchez

Eduardo Milian

El solo hecho de leer algunos comentarios aqui expuestos dice mucho del desconocimiento que muchos tienen de su vida, obra y final. Esa casa es un patrimonio de la Patria y debe protegerse. Como tantos otros esta en ruina. Es cierto lo que le dijo el apóstol cuando gestiona su incorporación a la contienda.Cuanta desmemoria, eso duele profundamente y da deseos de sollozar ante el altar de la patria que el Generalisimo ayudo a liberar del yugo opresor Cuanta desidia e indolencia.
Eduardo Milian

justo

Maximo Gomez
segun la historia fue unos de los generales de la guerra de independencia que no era corrompible no hacia tratos por la libertad de Cuba , solo peleaba para su liberacion , sus grados fueron ganados por sus batallas y su puesto enla historia se lo gano’ por su valentia y corage por sus batallas libradas junto con Marti y Maceo , fue unos de los generales mas rectos de la guerra y uno delos jefes mas humanos abidos en aquel entonces , al finalizar la guerra quedo en el ononimato y cuando se declaro la republica el gobierno de estradapalma le dio esa casa en el vedado pues el vivia en una casa maltrecha en el pueblecito de calabazar cerca de la iglecia del pueblo , el vivio en esta casa hasta que el presidente de la naciente republica quiso reconocer a todos los sobrevivvientes de las guerras de independencia ,pero los tiempos camiaron con la llegada del comunismo en Cuba , el gubierno le da mas gredito a lenin , al che’, julio antonio mella y muchos mas revoluciopandilleros del 59 y ruso que a los proseres de las guerras de independencia de Cuba , la historia Cubana ha sido cambiada por ideologia maxista y han tragibersado los valores de la independencia y las grandes batallas libradas por los mambises , es una falacia decir que el autor intelectual de asalto al cuertel moncada fue nuestro apostol Jose’ Marti , cosa que sucedio mas medio ciclo despues de haber sido abatido en dos rios , por esto y otras cosas mas es que el govierno actual no a savido perpetuar los valorer de la historia Cubana desde sus pricipios , lo cual es por eso que tiene todos los lugares que guardan recuerdos valiosicimos para la cultura y historia de Cuba los deja destruir por restarle importancia a los que por una cosa u otra dieron sus vidas por la patrias .
justo

Eduardo

Amarga realidad de un país, de un pueblo, y de un héroe como pocos ha habido en cualquier parte. Pobre pueblo que pierde hasta la memoria. Felicito al autor.
Eduardo

jorge tavel

maximo gomez vivio despues de la guerra en la finca de los molinos, alli murio ,es un museo que guarda su memoria, muy bien cuidado
jorge tavel

Roberto Barrueta

El 24 de febrero de 1899 hace su entrada en La Habana el Generalísimo Máximo Gómez, proveniente de la región central del país, y el alcalde de la ciudad, Perfecto Lacoste, dispone que el cuartel general del Ejército Libertador y de su General en Jefe, se establecieran en la Quinta de los Molinos debido a la gran extensión del terreno. Allí Máximo Gómez fue recibido por una población con desmedido entusiasmo y que lo vitoreó y lo aclamó a su paso.

Las discrepancias entre Gómez y el Consejo de Gobierno venían desde antes de la Asamblea de La Yaya en Camagüey, en 1897, en dicha Asamblea se redactó una constitución en la cual se suprimió el cargo de General en Jefe, lo cual fue fruto de las primeras contradicciones, pues Gómez ocupaba este cargo anteriormente.

En junio de 1899 se establece allí la Oficina de Licenciamiento del Ejército Libertador al mando de la cual estuvo el polaco Carlos Rolof. Algunas fuentes citan a la Quinta de los Molinos como la última residencia de Gómez antes de morir el 17 de junio de 1905.

Roberto Barrueta

Pedro Olive

Al margen de toda posición política, me da mucha vergüenza que la Patria que me vio nacer,que mis conciudadanos cubanos y su Gobierno, hayan permitido que esto suceda. Lo más importante de un pueblo, es su Historia, y si está está llena de tantas páginas gloriosas, como la cubana, no hay que permitir que se la quiera obviar. Cuba tiene una deuda moral muy grande con Gómez y su pueblo dominicano para no emprender una acción al respecto y rescatar estos valores.
Pedro Olive

Franklin Gutierrez

Hace tres años publiqué en varios medios dominicanos un artículo titulado “Máximo Gómez sin dolientes el en cementerio Colón, en La Habana” donde resaltaba que la tumba de Máximo Gómez en dicho camposanto ni siquiera tiene el nombre de él. De modo que los transeúntes que pasan ante ella no saben quién está sepultado en ella. El artículo en cuestión también alude a la actitud del pueblo cubano ante un individuo que dio todo por la libertad de esa nación. Incluso un hijo suyo perdió la vida en los menesteres libertarios. ¡Vaya gratitud la de los hombre!
Franklin Gutierrez

LUIS NUNEZ

Eso no me sorprende,por el Cubano tanto de aqui,como de alla nunca han apreciado lo que hizo el general Dominicano por ellos solo por el hecho de ser Dominicano.Que mal agradecidos son algunos Cubanos.
LUIS NUNEZ

Arturo Cobo

Cómo murió Máximo Gómez

Ciro Bianchi RossCiro Bianchi Ross • [email protected]
24 de Julio del 2010 21:09:09 CDT

Invita Máximo Gómez a su esposa Manana a visitar Santiago de Cuba y la propuesta llena de júbilo a la familia, pues los acompañarán sus hijas Clemencia y Margarita. Quiere el viejo guerrero abrazar a su hijo Maxito, a Candita, la esposa de este, y a los pequeños nietos, y, de paso, que sus hijas conozcan la bella capital oriental. Ese es el motivo visible del viaje. Abriga además el General una segunda intención: impugnar los planes reeleccionistas del presidente Tomás Estrada Palma y promover la candidatura presidencial del general Emilio Núñez. Corría el mes de mayo de 1905. Pocas semanas después, el 17 de junio, el General en Jefe del Ejército Libertador era cadáver. El Napoleón de la Guerrilla, como le llamaron los ingleses, el hombre que había desafiado la muerte en unos 235 combates sin sufrir más que dos heridas, moría en su cama fulminado por la septicemia.

En los tiempos precedentes al viaje ha estado alejado de la vida pública. El sueño cubano de libertad e independencia se frustró por la ocupación militar que siguió a la intervención norteamericana en la guerra contra España, y él se erige, ya en la paz, como un factor de unidad y equilibrio, ajeno al desempeño de cualquier posición política, incluso la Presidencia de la República, que rechazó de manera tajante. Pero la intransigencia y los desplantes del Gobierno lo mantuvieron momentáneamente apartado hasta que lo sacan de su retiro los propósitos del Presidente de prorrogarse en el poder. De vuelta a la brega, asiste a juntas y hace declaraciones. Ve el descontento popular e intuye la convulsión que se avecina. Dice a sus íntimos: «Siento barruntos de Revolución».
Enfermo de popularidad

Necesita por otra parte ese viaje. Los años de guerra y el duro y largo peregrinar por tierras americanas resintieron su cuerpo de acero. Las privaciones, la vida a la intemperie, las largas cabalgatas hicieron mella en su organismo. Siente que le faltan fuerzas y bien merece un descanso al lado de su familia. Sigue siendo un ídolo, y la plácida estancia en Santiago le reafirma, como si acaso lo necesitara, que su arraigo y ascendencia están intactos y siguen siendo enormes. La gente le cierra el paso en la calle. Todos quieren verlo y saludarlo. Una noche se queja el General de un dolor en la mano derecha, que tantos han insistido en estrechar en las jornadas precedentes. Un dolor que se manifiesta justo en el sitio donde días antes se hizo una pequeña herida. El malestar tolerable y aparentemente pasajero y sin importancia, se complica. Hay infección y sobreviene la fiebre, y se dispone de inmediato el regreso a La Habana. Así lo determina el doctor José Pareda, su médico de cabecera, que lo acompaña, y que ha diagnosticado una pihoemia (enfermedad purulenta). En verdad, el mayor general Máximo Gómez ha enfermado de popularidad.

En un tren especial sale hacia La Habana el ilustre paciente. Lo acompañan sus familiares, los doctores Pareda, Guimerá y Martínez Ferrer, y una enfermera, y los generales Valiente y Nodarse, del Ejército Libertador. Como el médico principal que lo asiste ha indicado que no se le lleve a su casa de la calle Galiano, que el pueblo le regaló, su hijo Urbano se ha anticipado para las gestiones pertinentes; pero el Gobierno, que vota un presupuesto para cubrir los gastos que reporte la enfermedad, alquila, para que viva o muera en ella, la residencia de 5ta. esquina a D, en el Vedado, cercana al mar, ocupada hasta poco antes por la legación alemana, y que se amuebla convenientemente.

Gómez nada tiene y nada pide. No aceptó la paga que le hubiera correspondido como Mayor General. Precisamente su negativa a respaldar el empréstito que garantizaría el licenciamiento de los mambises, le había traído, en 1899, la animadversión de la Asamblea del Cerro, que terminó destituyéndolo como General en Jefe del Ejército Libertador y donde no faltaron voces que le echaron en cara su condición de extranjero, lo conminaron a marcharse y llegaron a pedir incluso su fusilamiento. Lo que cobró por la venta de sus propiedades en Santo Domingo debió emplearlo en honrar sus deudas. No ha sido nunca hombre de excesos. Durante la guerra, a la hora del rancho, su comida era la misma que la del último soldado; dispuesto a compartir el pedazo de jutía o alguna de las cañas de azúcar que en un canutillo mantenía siempre cerca de sí. Atadas a la montura llevaba sus únicas propiedades: un costurero con hilo y agujas, el álbum con las fotos de sus hijos y el jarrito para el agua y el café.
Con honores de jefe de Estado

En Matanzas, abordan el tren miembros del gabinete de Estrada Palma. Son los generales Fernando Freyre de Andrade y Juan Rius Rivera, secretarios (ministros) de Gobernación y Hacienda, respectivamente. También el secretario de Obras Públicas, Rafael Montalvo, el secretario del Presidente, el Gobernador de La Habana y Domingo Méndez Capote, presidente del Senado y rector del gubernamental Partido Moderado. Sube también al tren el general Emilio Núñez. Acompañarán al enfermo hasta La Habana. En la capital, una multitud compacta lo espera en la estación ferroviaria de Villanueva (donde está el Capitolio), pero en la Quinta de los Molinos el tren hace una parada para que desciendan los viajeros. Los espera uno de los ayudantes de don Tomás, y en coche se trasladarán al sitio escogido.

El General empeora por horas. Sube la fiebre, desvaría, los escalofríos son insoportables. Persiste la debilidad general y se detecta un absceso hepático a punto de supurar. El día 11 su estado era ya de gravedad extrema y Gómez estaba consciente del final irremediable. El 12, por la noche, lo visitó el general Emilio Núñez, uno de los pocos que tuvo acceso en todo momento a la alcoba del paciente.

—Se te va tu amigo —dijo. Núñez rompió a llorar y Gómez tuvo fuerzas aún para consolarlo.

El 17, por la mañana, el guerrero se despidió de su esposa y de sus hijos. A las cuatro llegan a visitarlo el secretario (ministro) de Gobernación y el jefe de la Guardia Rural, general Alejandro Rodríguez. No es una mera visita de cortesía, sino una negociación. Se interesan por saber si la familia estima oportuna la visita del presidente Estrada Palma, aquel hombre a quien Gómez llamaba Tomasito y del que lo han separado sus arbitrariedades y ambiciones. A esa hora, el General da una orden, la última de su vida. Antes de caer en un letargo del que no saldría ya, dice a los que lo rodean:

—Lo reclamo. Si estoy muerto, enterradme, caballeros.

Faltan 15 minutos para las seis cuando arriba el mandatario a la casa de 5ta. y D. El paciente había entrado ya en agonía. A las seis en punto de la tarde, el doctor Pareda da la noticia, no por esperada menos dolorosa. Dice: «Señores, el General ha muerto».

El cadáver fue medido y los escultores Fernando Adelantado y Miguel Meleros hicieron sendas mascarillas mortuorias. Se embalsamó el cuerpo y se colocó en la sala principal de la casa.

A las 11:30 de la noche el Senado, en sesión extraordinaria, declaraba Luto Nacional los días 18, 19 y 20 de junio, y establecía que los cuerpos armados guardaran duelo oficial durante nueve días. Disponía que las honras fúnebres tuvieran carácter nacional y votaba un presupuesto de hasta 15 000 pesos para los gastos del sepelio. El cadáver sería velado en el Salón Rojo del Palacio Presidencial (antiguo de los Capitanes Generales) y se tributarían al difunto las honras correspondientes a un Presidente de la República. Poco después se reunía la Cámara de Representes y aprobaba, también por unanimidad, el proyecto del Senado que, sancionado por Estrada Palma, se convertía en ley y se publicaba de inmediato en una edición extraordinaria de la Gaceta oficial. Mientras, el Presidente de la República daba a conocer una Proclama al país:

«El mayor general Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, ha muerto. No hay un solo corazón en Cuba que no se sienta herido por tan rudo golpe; la pérdida es irreparable. Toda la nación está de duelo, y estando todos identificados con el mismo sentimiento de pesar profundo, el Gobierno no necesita estimularlo para que sea universal, de un extremo a otro de la Isla, el espontáneo testimonio, público y privado, de intenso dolor».

Se difunde la noticia. Cuba entera está de luto. Consternado, el pueblo llora y se aglomera frente a la casa. También llora Manana en una de las habitaciones, desconsolada por el golpe demoledor. Minutos después de la hora convenida, los hijos de Gómez —Máximo, Urbano, Bernardo y Andrés— cargan el féretro en hombros y lo sacan a la calle.

Cubren el ataúd, en el Salón Rojo, las banderas de Cuba y de Santo Domingo. Acude el Gobierno en pleno, se hacen presentes los parlamentarios, altos oficiales del Ejército Libertador, las clases vivas… ¿Y el pueblo? Clemencia se percata de que el cadáver permanece aislado de los sectores humildes y reclama su presencia. Pregunta airada: «¿Dónde está ese pueblo que liberó mi padre?». Es entonces que comienza el desfile de los desposeídos, interminable.

El erudito dominicano Pedro Henríquez Ureña, testigo de los hechos, escribiría:

«Estaba prohibido hacer música y no se oía vibrar un piano ni sonar uno de los muchos fonógrafos de La Habana. Cada media hora, durante tres días, disparaba el cañón de la fortaleza de La Cabaña; y cada hora tañían las campanas de los templos. Cerrados los teatros, las oficinas, los establecimientos, ofrecían las calles llenas de colgaduras negras y banderas enlutadas, un aspecto extraño con las multitudes que discurrían convergiendo hacia el Palacio».

La Isla quedó paralizada.
El sepelio más grande

A las tres de la tarde del martes 20 de junio, al toque de 21 cañonazos, sale el cortejo fúnebre desde el Palacio Presidencial con destino a la Necrópolis de Colón. Es el sepelio más grande que se haya visto en Cuba hasta ese momento. Veinte carruajes y dos largas hileras de personas se requieren para trasladar las ofrendas florales. Hay alteraciones del orden en Galiano y San Rafael, y en Reina y Belascoaín, porque la multitud insiste en llevar el féretro en hombros y en esos lugares, y también en el cementerio, la fuerza pública trata de controlar la muchedumbre a golpes. Por suerte, los ánimos se calman cuando José Cruz y Juan Barrena, los cornetas de siempre del General, tocan silencio y generala, el toque que tantas veces acompañó los combates en la manigua insurrecta. Los generales mambises Bernabé Boza, Emilio Núñez, Pedro Díaz y Javier de la Vega sacan el ataúd del carruaje que lo condujo a la Necrópolis y lo depositan en la fosa.

No hubo despedida de duelo.

(Fuentes: Textos de Minerva Isa y Eunice Lluberes; Eduardo Robreño y José M. González Delgado)

Arturo Cobo

Carlos García

En Calabazar, Joyeros también hay una cason en donde hay una placa que Dice que en esa vivienda vivió El General Máximo Gómez,hay una escuela en ella y estaba no se ahora mal cuidada
Carlos García

Carlos García

En Calabazar, Joyeros también hay una cason en donde hay una placa que Dice que en esa vivienda vivió El General Máximo Gómez,hay una escuela en ella y estaba no se ahora mal cuidada
Carlos García

Carlos

Cuando escribe la palabra de Boyeros el teclado lo cambió
Carlos

MAX WILSON.

No my trade quiero visitar CUBA, conocer la casa donde vivio’ MA’XIMO GOMEZ,visitar y conocer la casa donde murio’. Visitar su tumba, su busto.
MAX WILSON.

Maria pina

Muy bueno e interesante este escrito. No sabia q en esa casa, en esa direccion habia muerto quien habia defendido con su vida y la de sus hijos a nuestra patria, vomo si hubiera sido la de el. Estuvimos en una opoetunidad en Montecristi y aunque la casita es una muy modesta, habia un sr. Que nos permitio pasar y sabia de que se trataba. Es una pena que con esta no ocurra lo mismo!!
Maria pina

Victor Diaz

Creo que lo que no lo animó a ser Presidente de Cuba fue porque el sabía el regionalismo aberrante que han padecido los cubanos y que hasta el mismo Jose Martí sufrió,si la Republica hubiera empezado con un Gomez,o Marti ,Ignacio Agramonte o Maceo la historia seria otra y no hibiera cabida para la mafia que gobernado en los ultimos años.
Victor Diaz

Joe Noda

Es una verguenza y una tristeza ver esta casa, que de por si es historica,ya que en ella vivio, el Gral Maximo Gomez, del gran Doninicano que enseñó a los cubanos, como pelear en la manigua. Gracias a este digno guerrero, Cuba logró su tardia independencia; fuimos los ultimos en librarnos del yugo Español y los primeros en perder su Libertad.
Joe Noda

Sura

Comoarto las palabras de Fernando Jose R
Sura

Gloria franco

Me da dolor ver esa casa en esas condiciones…Que raro que Eusebio Leal no se hubiera ocupando de restaurarla. HAY QUE HACERLO ANTES QUE SE PIERDA DEL TODO.
Gloria franco

carlos

Tal vez deberían pedirle una ayudita económica a Haiti. Al final están teniendo mejores resultados económicos que en ese malogrado terruño
carlos

carlos

Tal vez deberían pedirle una ayudita económica a Haiti. Al final están teniendo mejores resultados económicos que en ese malogrado terruño
carlos

Hernan

Da pena que eso suceda, pero es poco en relacion a tanto de lo mal hecho en nuestro pais.Bochornoso!!
Hernan

Warriorshadow

El héroe de la República de Cuba, Máximo Gomez,vivió como nómada en Cuba,nunca tuvo un domicilio fijo en su segunda patria.
Falleció en la Quinta de los Molinos, pero de esa casa del Vedado,hay escaso dato de que fuera de su pertenencia. Lo que si es muy seguro es de que sus últimos años lo vivió en Galeano No.206 e/ Concordia y Virtudes,al frente del Palacio de los Azulejos.Hoy esa casa esta en ruina total y una placa conmemorativa de que allí vivió y murió el Generalísimo absurdamente esta colocada en un rincón del techo del portal de esa casona.
En fin,no es tan importante donde vivió ni donde murió, lo relevante es su trágica historia y las penurias que tuvo que soportar en una eterna sociedad y raza tan dividida y soberbia, como la cubana.Por ahí está otro prócer “mambi”,de origen boricua tirado al olvido, Serafin Sanchez, el creador de la actual bandera cubana.Agregando al Inglesito.y otros foreigners que nunca se hablo de ellos.y que fueron más aguerridos y entregados a una causa ajena que los altaneros nacionales.
Por ahi hay otro ejemplo,y es de la época de la tristemente supuesta “revolución “,y es de los más corajudos y valientes comandantes.Los jefes del segundo frente,el comandante yankee Williams Morgan y el comandante español Eloy Gutierrez Menoyo. Al saber las proezas de los héroes foreigner, que no tenian mayor compromiso que los verdaderos beneficiados,concluyo de que como nacionales” valemos vergas.
Hay esta nuestro castigo,tenemos lo que nos merecemos.
Warriorshadow

D

En muchos comentarios se dice que Máximo Gómez murió en la Quinta de los Molinos, pero hay una confusión porque quien vivió y murió en ella fue Calixto García.
D

Manny catalano

Lo que da es pena y vergüenza un hombre que tanto dio por Cuba ,este este lugar en esas condiciones
Manny catalano

[email protected]

Cada viaje a la isla trato de visitar lugares distintos y aprender y enseñarles a mus hijos nuestra rica historia. Pues el lugar donde vivo ni el himno he perdido mi tiempi en aprenderli. Ya tengo uno bien lindo. Cuba es un teatro de ideas. Me jode decirli pues siempre las cosas tienen buenas intenciones pero no hay seguimiento..
pacificonstrucciones@gmail.com

Ernesto RD

Yo no estoy de acuerdo con la idea que proyecta este artículo. Ciertamente la figura de Gómez fue grande como ninguna en la gesta libertadora cubana, ademas de controvercial en sus relaciones con los demás líderes, y vilipendiada y maltratada por algunos en aquellos años desdepues de la guerra. Pero tengo la certeza de que cada cubano, de todas las generaciones, han llevado y lleva al Viejo en un lugar especial de nuestros corazones. Las calles de nuestros pueblos, las plazas, parques, escuelas, hospitales, los mismos pueblos, los centrales azucareros, llevan el nombre de Máximo Gómez Baez. El monumento glorioso mas hermoso y mejor ubicado de la Ciudad de la Habana se yergue en su homenaje.
Por otro lado creía que Gómez habia muerto en la quinta de los molinos.
Pero ni mi ignorancia, ni la desidia de los administradores actuales podran borrar, disminuir o desmontar el primerísimo sitio que Gomez tendra Siempre en los corazones de los cubanos.

Benigno e. A.

Ya que el Gobierno de Cuba se niega a honrar al que fue uno de los mas grandes héroes de nuestro pueblo porque entonces no crear en el exterior una colección de dineros para restaurar su arruinada casa?
Benigno e. A.
Ernesto RD

Jorge

Triste final para una gran historia
Jorge

aida wodowoz

Soy uruguaya uno conozco la historia de su país, pero los hombres solemos ser ingratos y olvidadizos con nuestros héroes. Es una realidad y ellos han dado su vida por nosotros
aida wodowoz

Franklyn leroux morales

Baez dias hizo un libro del hombre General integral de integro. Macimo Gomez cuando El pacto del sanjon
Vivio en jamaimca donde———– le ayudaba con la comlda
Ese libto es bastante para haserce un juicio
Al cual lo admire pesar de como todosgerir el libro Don Tomas Baez Dias cuando ajysticiaron al Jefe G. Rafael l.
Trujillo
El partenecio al Ejercito Español
Franklyn leroux morales

Rey

Penoso. Sin embargo, tenemos monumento a Lady D y Lennon.
Rey

El patriota

Que humidad,que modestia aropo,a este ser humano,desprendido de todas sus necesidades y bienestar.solo su gran moral y compacion por el pueblo cubano,digno de admiracion, por que nada lo hiso por interes perzonal sino solo por el sacrificiode ver libre a mi patria.Te prometo mi general que en tu memoria les hare saber a mi generación cuál grande fuites seguiras siendo.
El patriota

Roberto Manuel Gómez, Pellerano

Asi como nació Murió Nuestro Generalísimo, humilde servidor libertador, dando el sacrificio final por el oprimido. “Dame Libertad o Dame la Muerte” fue su Credo y su Vida, nada más que Liberar de la Opresión y la Corrupción
De Pueblos. Lo único que parte el alma es que Su Legado se borró de los libros de historia..No aprendimos Nada por eso hoy día se repite la historia y la Corrupción hogar al pueblo día a día una enfermedad
Roberto Manuel Gómez, Pellerano

Humberto O Estenoz

De el dijo el Poeta puertorriqueño, Francisco Gonzalo Marín, muerto en la Isla de Turiguanó en Cuba, en la Guerra del 95:
Nada le importe, al que la Gloria ha ungido, que siempre, a los fueron redentores, es escupió la frente un redimido…
Humberto O Estenoz

Joshua Ramir

Los Dominicanos tienen en baja estima a Maximo Gomez, primero porque combatio de parte del ejercito español en Santo Domingo y luego porque se obsesionó con Cuba, claro que cuando se celebre ”la amistad entre los dos pueblos” lo van a mencionar pero en realidad no lo quieren. Él es nuestro, como bien dijo una vez, ”traten de escribir la historia de Cuba sin mencionarme”, es imposible

Yanira

Desacuerdo con su comentario, soy Dominicana y me parece que Máximo Gómez es bien valorado por sus hazañas. No sé que argumentos tiene para decir que el pueblo dominicano no lo quiere.
Yanira
Joshua Ramir

Arturo Lopez Calleja Hiort Lorenzen

Es una constante actitud de los hombres mal nacidos, por suerte existen los honrados y desinteresados por el poder. Increíble lo que sucedió con un luchador dominicano que dio su vida por la libertad de Cuba
Arturo Lopez Calleja Hiort Lorenzen

El Angel

Pues si, es triste como en estos mismos momentos en lo que es tan necesario preservar la historia y transmitir a la nueva generación quienes somos y de donde venimos, persistan el abandono y la ceguera de algunos dirigentes, porque al final, en Cuba, son los dirigentes los que deciden el destino final de los bienes inmuebles. Este es un lugar patrimonial del municipio Plaza, y como tal hay que darle tratamiento, debiera repararse y darsele la categoría que le corresponde. En estos mismos comentarios veo personas que desconocían que en esa casa vivió sus últimos días El Generalísimo, y como seguramente muchas personas en Cuba también tendrán el mismo error. Como ese muchísimas confusiones existen en nuestra historia y solo nos corresponde a nosotros, LOS CUBANOS, resolver esta situación rescatando los lugares históricos, poniendo la historia en su lugar. Este no es el único lugar histórico en La Habana hundiéndose en el olvido y el deterioro, si camina un poco mas este periodista, serian muchos los artículos que escribiría.
El Angel

Kike.House

K tristeza ver esos casos así
Kike.House

Káiser Obbatalá

Ojalá y todos fueran máximo gomez.
Káiser Obbatalá

Karmen

MAXIMO GOMEZ ES PARA MI UNO DE LOS HOMBRES MAS INSIGNES QUE HONRAN LA HISTORIA DE LA PATRIA…
OJALA LOS DIRIGENTES CONTEMPORANEOS HUBIESEN TOMADO UN TERCIO DE ALGUNO DE LOS VALORES CON QUE LUCHO POR CUBA EL GENERAL DOMINICANO.
Karmen

Ash

Me apena grandemente que la casa de uno de nuestros héroes y Libertador este en esas condiciones , alguien que dio la vida por nosotros como fue Máximo Gomes se merece un respeto de parte de todos los cubanos.
Ash

Carpediem

No en balde mi abuelo siempre hablaba de Máximo Gomez al cual siempre admiró y del que siempre nos contaba. es una vergüenza para nuestra historia que sitios valiosos se destruyan continuamente en todos los territorios de la isla.gracias por tu articulo, en mi opinión es una buena manera de honrrar figuras que forman parte de nuestra identidad. Gracia a MG.por su legado, gracias a mi abuelo por recordarme de pequeña los valores que deberiamos tener y que los libros de historia deberían agregar a sus paginas,así quizás pueda combatirse un poco la ignorancia.
Carpediem

Claudia Díaz de la Rosa

Hola soy estudiante de Medicina creo q debemos conservar nuestra historia y sobre todas las cosas valorarla y como vamos a olvidar algo tan simbólico y heroico como lo es el padre de la Patria q vergüenza para un pais q desde q estamos en Círculo infantil nos inculca la importancia de la historia. También q gracias a la revolución iniciada por Céspedes pudo Fidel continuarla y logar todo lo q tenemos hoy en día.
Claudia Díaz de la Rosa

Marcial

Al leer este trabajo lleno de respeto por quienes sacrifican su vida por los valores y principios de nuestra revolución la cual está llena de grandes hombres que an hecho historia y no solo son un ejemplo para Cuba sino también para el mundo , que dolor, que pena ver estas imágenes de tanto deterioro del busto de maximo Gómez, pero más pena me daría al no poder darle una explicación a nuestro hijos y mucho menos exigir respeto cuando nosotros no lo hemos hecho, es importante preocuparnos por la historia de nuestro país y por los grandes hombres que lucharon, el mejor ejemplo que podamos dar de respeto por quienes sacrifican su vida por nuestro país es no olvidar, gracias a quien con amor y orgullo tomo su tiempo para hacer este trabajo, gracias por no olvidar de donde pertenecemos.
Marcial

Jumper

No tenía idea de que abia muerto en Cuba porque esa parte de la historia no la cuentan en las escuela como cuando Marti le dijo a Maceo (No me pongas en lo oscuro a morir como un traidor…) disen que Maceo no quería que Marti fuese presidente de Cuba si la guerra ganaban. Quisiera ver más temas como este para que los seguidores y los buenos lectores conocen. Una petición más entrevisten a Ciro Bianchi mejor que el nadie conoce la historia de cuba. Saludos buena crónica
Jumper

El Barbero

Para tener futuro primero debemos mirar el pasado,que modestia y desinterés la que demostró el generalísimo.devemos copiar su moral y el empeño para así hacer crecer a este país.
El Barbero

Fernando

Siempre que en nuestro país se ensalza la figura del internacionalismo, el Che ocupa todos los focos. Y solo nos acordamos de Máximo Gómez el 4 de noviembre por la célebre Carga al Machete. Cometemos el error de ver en él solo el ejemplo de un gran estratega militar, sin saber quizás todas las vicisitudes que enfrentó en su vida, muchas de ellas por luchar por nuestro país. Desconocemos que cuando quiso unirse a nuestra causa recibió la espalda de muchos cubanos que se negaban a recibir órdenes de un militar extranjero expresando ” que para mandones sobramos “. Y más tarde, tras ser convencido por Martí, volver a pelear por Cuba en la Guerra del 95 con casi 60 años. Los cubanos deberían estar orgullosos de que semejante talla de hombre haya luchado por nuestro país. Hablemosle más a los niños de nuestro historia y menos del imperialismo.
Fernando

Arjoniana

Es doloroso ver como se abandona la historia de forma tan natural, como un sitio de trascendencia pasa de la noche a la mañana al olvido, o peor aún, al consumismo.
Cuan distinta sería la sociedad si a la historia se le diera todo el valor q merece, si a los niños no se le enseñara porqué tienen que ser como el Ché, si los héroes y mártires fueran recordados como lo q son, ángeles q dieron todo de sí para q hoy nuestra Patria sea libre
Arjoniana

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Monumento cubano

Monumento a Máximo Gómez. Foto: Alejandro Madorrán

Máximo Gómez y la ingratitud humana

El cadáver medía un metro y setenta centímetros, y quizás no llegaba a las 140 libras. El hombre tenía 69 años mal cumplidos. La guerra, el frío y el mal comer en los campos irredentos habían pasado la cuenta a su cuerpo siempre esquelético y nervioso. Nunca tuvo suerte en los negocios. La vida le sonrió pocas veces y siempre de medio lado. A su primera novia la asesinó, a machetazos, un oficial español durante la Guerra Grande. Sus hijos pasaron hambre y él mismo tuvo que empeñar el reloj, el revólver y sus lentes para seguir peleando por Cuba.

Aunque hicieron falta veinte carrozas y una larga fila de personas para cargar las ofrendas fúnebres que acompañaban su cortejo (lo cuenta Ciro Bianchi en una crónica minuciosa), nadie se imaginó que el mismo día de su muerte, el general Máximo Gómez iniciaba la más cruenta de sus batallas: la que aún libra contra el olvido.

La casa donde murió, el 17 de junio de 1905, brinda un pobrísimo espectáculo en el centro del Vedado habanero, calle D esquina a 5ta. La visité hace poco y, aunque solo estuve unos instantes a su alrededor, me conmovieron el abandono y el aire de miseria que ronda el lugar: las paredes desconchadas, el césped despoblado y repleto de escombros, el busto macrocefálico sobre una columnata de cemento crudo.

Casa en ruinas en Cuba

Casa donde murió Máximo Gómez. Foto: Alejandro Madorrán

Alguna explicación debe haber para que Máximo Gómez tenga tan poco éxito en el altar de la Patria. Cuando uno lo veía por primera vez no parecía un general, sino un estricto campesino de Baire o el Camagüey. Era flaco, de mirada viva y penetrante, modales ásperos. Así lo describe José Miró Argenter en sus Crónicas de la Guerra. También dice que su voz era invariablemente autoritaria, lo mismo con sus subordinados que con sus amigos, incluso, sus hijos.

Igual de inflexible era consigo mismo. Se acostaba al anochecer y se levantaba con las primeras luces de la mañana; comía rápido y sin alzar la cabeza; dormía en campo abierto como el más bajo de su tropa. Una vez le enviaron desde París una hermosa tienda y él la cortó en trozos para vestir a sus soldados harapientos.

No permitía robos en el campamento ni abusos de autoridad. Tampoco admitía bromas ni sobornos. Fue siempre una espina para aquellos que medraban a la sombra del coraje, una flor de piedra que solo prosperaba en lo más crudo de la manigua.

La vida lo enfrentó con sus iguales: Carlos Manuel de Céspedes lo cesanteó por un asunto de convoyeros; tuvo sendas disputas con Flor Crombet y Antonio Maceo. Pero jamás aceptó recibir compensación por sus servicios a la Patria. «Prefiero libertar hombres a gobernarlos», respondió cuando le propusieron la presidencia de la República.

Buscaba la tarja que explica el pasado glorioso de esta casa, cuando vi un andamio… o algo parecido. La custodio me observaba recelosa desde la puerta del edificio.

—¡Qué bien! — le dije — parece que están reparando el lugar.

—¿Reparar?, aquí no están reparando nada —respondió ella.

Traté de cruzar la cerca ruinosa, mirar un poco el espacio donde vinieron a despedirse de Gómez los generales Emilio Núñez y Alejandro Rodríguez, el presidente Estrada Palma, pero la vigilante me detuvo con gesto autoritario:

—No puedes entrar, esto es una empresa estatal.

—¿Qué hay aquí?

—Un atelier —dijo la mujer poniéndose las manos en la cintura con una especie de orgullo infantil.

—¿Usted no sabe que aquí murió el general Máximo Gómez?

La vigilante miró hacia todos lados con una risa incrédula.

—No hijo, claro que nooooooo —concluyó con una carcajada.

Cuando la escuché decir eso pensé con amargura lo caro que Máximo Gómez pagó su rectitud y sobriedad. Su osadía de aconsejarle al pueblo cubano que no eligiera ministros ni administradores que alfombraran sus casas y usaran carrozas mientras las espigas no maduraran con abundancia en los campos de la Patria. Su escarnio público al mismo Estrada Palma, a Manuel Sanguily, a Calixto García y todo el que se puso a tiro de su lengua insobornable.

Comenzó a recorrer ese calvario aún en vida, y poco a poco lo despojaron de todo lo que había ganado con sudor y sangre. Le quitaron su cargo de general en jefe del Ejército Libertador, quisieron expulsarlo a Santo Domingo. El colmo fue que un político y libertador eminente amenazó con fusilarlo porque Gómez se negó a apoyar el empréstito del banquero Cohen. Y aunque el primer gobierno republicano le regaló esta casa para que muriera en paz, ella también ha comenzado a desmoronarse.

Después que tanto ha llovido solo se le cumplió al viejo general la promesa que le hizo Martí cuando reclamó sus esfuerzos para iniciar la Guerra del 95: «no tengo más remuneración que ofrecerle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres».

Monumento a Máximo GómezCasa donde murió Máximo Gómez. Foto: Alejandro Madorrán

 

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comentarios

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El manco

Increible eso , me he quedado sin palabras , no imaginaba el estado de esa casa asi como esta , es una falta de respeto a toda la nacion. Bueno que vamos a esperar de estos zatrapas que solo les interesa el poder.
El manco

Anónimo

Me da pena haber leido esta nota eso nos demuestra lo Inubano que son estos bestia que dicen ser revolucionarios es verda yo he visto esa casamuchos años atras y me parecia que estaba buena no es asi como como se ve ahora….
Anónimo

Roberto Barrera

Que pena el olvido que tienen por el General Máximo Gómez no han tenido en cuenta que siendo un extranjero(Dominicano de nacimiento) estuvo dispuesto a luchar y morir por nuestra independencia y así es como le pagan,un Gobierno que pudo haber mantenido esa casa como Museo para que las próximas generaciones no olviden un hombre tan importante en nuestra historia.
Roberto Barrera

Pedro

Yo tenía entendido que la casa donde vivió sus últimos años el generalísimo fue la Quinta de los Molinos. Ahora estoy confundido

Luar

Maximo Gomez vivio sus ultimos años en la Quinta de los Molinos. La casa de 5a y D en el Vedado, no era su casa. Cuando regresaba de su viaje en tren del oriente del pais, ya enfermo, el gobierno de Estrada Palma alquilo ese local, que pertenecia a una institucion hospitalaria para atenderlo y alli fallecio. Esa es la verdad.
Luar
Pedro

Rey

Pero Máximo gomez murio en la Quinta de los molinos, no en esa casa.
Rey

Gey

Es correcto, murió en esta casona del Vedado. El mobiliario de la habitación en la que falleció fue trasladado a Cárdenas al museo de los veteranos en 1909, ya que esta casa pensaban demolerla
Gey

Noel

Que buen articulo….excelentes armas y manera de defender la patria….asi se hace…duro con los indolentes
Noel

Noel

Que buen articulo….excelentes armas y manera de defender la patria….asi se hace…duro con los indolentes
Noel

Noel

Que buen articulo….excelentes armas y manera de defender la patria….asi se hace…duro con los indolentes
Noel

Pepe botella

EL GENERAL GOMEZ MURIO EN LA QUINTA DE LOS MOLINOS. NO EN ESA CASA QUE SE MENCIONA. EN LA QUINTA DE LOS MOLINOS SE CONSERVA HASTA LA CASA DE CAMPAÑA QUE USO AL FINAL DE LA GUERRA
Pepe botella

Lilia Castañer

Marti habló claro de lo probable de la ingratitud humana, y los humanos que el general fue a liberar era en tierra cubana.Marti estaba claro cuando le advirtió.
Lilia Castañer

Fernando José Rodríguez Bianchi

Quisiera ver la casa en orden, pero sin que se convierta en una mera cáscara. La verdad, yo no creo en las casas, creo en las personas. Tampoco en lo material, mas bien en su espíritu. Quisiera la casa esté en pie, pero más doloroso es ver la de Dulce María. Se puede conservar una fachada, y no su interior. Una estatua es fácil de levantar y lustrarla, lo difícil es multiplicar las emociones y las ideas del hombre representado en un símbolo, que ya no está. En mi caso por ejempplo yo no sé dónde está enterrado mi papá, y lo bañe y cambié hasta que murió. Otros que decían quererlo, desaparecieron. Es tarea espiritual de cada uno sostener sus columnas dentro de la casa que es nuestro cuerpo. Su casa material a él mismo no le importó, de lo contrario se hubiera quedado cómodo en ella. En estos tiempos de incertidumbre y entrega es adentro nuestro desde donde Gómez llama. Multiplicarlo es de verdad amarlo. Gracias por el artículo, abrazos.
Fernando José Rodríguez Bianchi

María

Muy buen artículo. Qué pena, una raya más para el tigre, que se desmorona como esa mansión
María

Leonardo

Muchas gracias por motivarnos a recordar este luchador incansable.
Leonardo

Manuel Ballagas

El gobierno dominicano, que reverencia a Gómez, podría intervenir para remozar esta casa histórica. Estoy seguro de que si alguien en el mundo oficial de Quiqueya ve esas fotos se animarían a ayudar.
Manuel Ballagas

Julio Rodriguez

Este fue un gran hombre pisotiado por la embidia de los cobardes
Julio Rodriguez

[email protected]

Que agradable leer estas líneas y percibir la preocupación del autor por la memoria de Máximo Gómez en estos tiempos tan convulsos. No sé si el olvido sea inconsciente, nadie en la escuela nos enseña que discutio con Maceo, que le regalaron una tienda desde París o que se negó a ser presidente de la República. Esos detalles ayudarían a formar una generación de cubanos más humildes y comprometidos. Lo felicito.
barbaragarcia.881230@gmail.com

José

Siento una vergüenza profunda al leer esto…Me disculpen pero creo que los valores ya están a la par del deterioro de lo que fue la casa de Gomez…
José

Alberto

Gracias amigo por tan interesante relato pocos cubanos sabemos la verdadera historia de Cuba (nuestra patria)y gracias al pueblo dominicano por darnos al Generalísimo Máximo Gomez
Alberto

elias

qué esperaban de una dictadura? el dictador necesita a la gente sumisa, ignorante, indolente: para asi poder dominarles, controlarles, utilizarles y luego desecharles… si de verdad deseamso que vuelvan los valores perdidos: busquemos democracia real… y cuando la logremos: no repitamos los errores del pasado. ni los cometidos en el siglo 19, ni los del 20, ni los del 21…
elias

Norge Sanchez

abrazos Yandrey
Norge Sanchez

Eduardo Milian

El solo hecho de leer algunos comentarios aqui expuestos dice mucho del desconocimiento que muchos tienen de su vida, obra y final. Esa casa es un patrimonio de la Patria y debe protegerse. Como tantos otros esta en ruina. Es cierto lo que le dijo el apóstol cuando gestiona su incorporación a la contienda.Cuanta desmemoria, eso duele profundamente y da deseos de sollozar ante el altar de la patria que el Generalisimo ayudo a liberar del yugo opresor Cuanta desidia e indolencia.
Eduardo Milian

justo

Maximo Gomez
segun la historia fue unos de los generales de la guerra de independencia que no era corrompible no hacia tratos por la libertad de Cuba , solo peleaba para su liberacion , sus grados fueron ganados por sus batallas y su puesto enla historia se lo gano’ por su valentia y corage por sus batallas libradas junto con Marti y Maceo , fue unos de los generales mas rectos de la guerra y uno delos jefes mas humanos abidos en aquel entonces , al finalizar la guerra quedo en el ononimato y cuando se declaro la republica el gobierno de estradapalma le dio esa casa en el vedado pues el vivia en una casa maltrecha en el pueblecito de calabazar cerca de la iglecia del pueblo , el vivio en esta casa hasta que el presidente de la naciente republica quiso reconocer a todos los sobrevivvientes de las guerras de independencia ,pero los tiempos camiaron con la llegada del comunismo en Cuba , el gubierno le da mas gredito a lenin , al che’, julio antonio mella y muchos mas revoluciopandilleros del 59 y ruso que a los proseres de las guerras de independencia de Cuba , la historia Cubana ha sido cambiada por ideologia maxista y han tragibersado los valores de la independencia y las grandes batallas libradas por los mambises , es una falacia decir que el autor intelectual de asalto al cuertel moncada fue nuestro apostol Jose’ Marti , cosa que sucedio mas medio ciclo despues de haber sido abatido en dos rios , por esto y otras cosas mas es que el govierno actual no a savido perpetuar los valorer de la historia Cubana desde sus pricipios , lo cual es por eso que tiene todos los lugares que guardan recuerdos valiosicimos para la cultura y historia de Cuba los deja destruir por restarle importancia a los que por una cosa u otra dieron sus vidas por la patrias .
justo

Eduardo

Amarga realidad de un país, de un pueblo, y de un héroe como pocos ha habido en cualquier parte. Pobre pueblo que pierde hasta la memoria. Felicito al autor.
Eduardo

jorge tavel

maximo gomez vivio despues de la guerra en la finca de los molinos, alli murio ,es un museo que guarda su memoria, muy bien cuidado
jorge tavel

Roberto Barrueta

El 24 de febrero de 1899 hace su entrada en La Habana el Generalísimo Máximo Gómez, proveniente de la región central del país, y el alcalde de la ciudad, Perfecto Lacoste, dispone que el cuartel general del Ejército Libertador y de su General en Jefe, se establecieran en la Quinta de los Molinos debido a la gran extensión del terreno. Allí Máximo Gómez fue recibido por una población con desmedido entusiasmo y que lo vitoreó y lo aclamó a su paso.

Las discrepancias entre Gómez y el Consejo de Gobierno venían desde antes de la Asamblea de La Yaya en Camagüey, en 1897, en dicha Asamblea se redactó una constitución en la cual se suprimió el cargo de General en Jefe, lo cual fue fruto de las primeras contradicciones, pues Gómez ocupaba este cargo anteriormente.

En junio de 1899 se establece allí la Oficina de Licenciamiento del Ejército Libertador al mando de la cual estuvo el polaco Carlos Rolof. Algunas fuentes citan a la Quinta de los Molinos como la última residencia de Gómez antes de morir el 17 de junio de 1905.

Roberto Barrueta

Pedro Olive

Al margen de toda posición política, me da mucha vergüenza que la Patria que me vio nacer,que mis conciudadanos cubanos y su Gobierno, hayan permitido que esto suceda. Lo más importante de un pueblo, es su Historia, y si está está llena de tantas páginas gloriosas, como la cubana, no hay que permitir que se la quiera obviar. Cuba tiene una deuda moral muy grande con Gómez y su pueblo dominicano para no emprender una acción al respecto y rescatar estos valores.
Pedro Olive

Franklin Gutierrez

Hace tres años publiqué en varios medios dominicanos un artículo titulado “Máximo Gómez sin dolientes el en cementerio Colón, en La Habana” donde resaltaba que la tumba de Máximo Gómez en dicho camposanto ni siquiera tiene el nombre de él. De modo que los transeúntes que pasan ante ella no saben quién está sepultado en ella. El artículo en cuestión también alude a la actitud del pueblo cubano ante un individuo que dio todo por la libertad de esa nación. Incluso un hijo suyo perdió la vida en los menesteres libertarios. ¡Vaya gratitud la de los hombre!
Franklin Gutierrez

LUIS NUNEZ

Eso no me sorprende,por el Cubano tanto de aqui,como de alla nunca han apreciado lo que hizo el general Dominicano por ellos solo por el hecho de ser Dominicano.Que mal agradecidos son algunos Cubanos.
LUIS NUNEZ

Arturo Cobo

Cómo murió Máximo Gómez

Ciro Bianchi RossCiro Bianchi Ross • [email protected]
24 de Julio del 2010 21:09:09 CDT

Invita Máximo Gómez a su esposa Manana a visitar Santiago de Cuba y la propuesta llena de júbilo a la familia, pues los acompañarán sus hijas Clemencia y Margarita. Quiere el viejo guerrero abrazar a su hijo Maxito, a Candita, la esposa de este, y a los pequeños nietos, y, de paso, que sus hijas conozcan la bella capital oriental. Ese es el motivo visible del viaje. Abriga además el General una segunda intención: impugnar los planes reeleccionistas del presidente Tomás Estrada Palma y promover la candidatura presidencial del general Emilio Núñez. Corría el mes de mayo de 1905. Pocas semanas después, el 17 de junio, el General en Jefe del Ejército Libertador era cadáver. El Napoleón de la Guerrilla, como le llamaron los ingleses, el hombre que había desafiado la muerte en unos 235 combates sin sufrir más que dos heridas, moría en su cama fulminado por la septicemia.

En los tiempos precedentes al viaje ha estado alejado de la vida pública. El sueño cubano de libertad e independencia se frustró por la ocupación militar que siguió a la intervención norteamericana en la guerra contra España, y él se erige, ya en la paz, como un factor de unidad y equilibrio, ajeno al desempeño de cualquier posición política, incluso la Presidencia de la República, que rechazó de manera tajante. Pero la intransigencia y los desplantes del Gobierno lo mantuvieron momentáneamente apartado hasta que lo sacan de su retiro los propósitos del Presidente de prorrogarse en el poder. De vuelta a la brega, asiste a juntas y hace declaraciones. Ve el descontento popular e intuye la convulsión que se avecina. Dice a sus íntimos: «Siento barruntos de Revolución».
Enfermo de popularidad

Necesita por otra parte ese viaje. Los años de guerra y el duro y largo peregrinar por tierras americanas resintieron su cuerpo de acero. Las privaciones, la vida a la intemperie, las largas cabalgatas hicieron mella en su organismo. Siente que le faltan fuerzas y bien merece un descanso al lado de su familia. Sigue siendo un ídolo, y la plácida estancia en Santiago le reafirma, como si acaso lo necesitara, que su arraigo y ascendencia están intactos y siguen siendo enormes. La gente le cierra el paso en la calle. Todos quieren verlo y saludarlo. Una noche se queja el General de un dolor en la mano derecha, que tantos han insistido en estrechar en las jornadas precedentes. Un dolor que se manifiesta justo en el sitio donde días antes se hizo una pequeña herida. El malestar tolerable y aparentemente pasajero y sin importancia, se complica. Hay infección y sobreviene la fiebre, y se dispone de inmediato el regreso a La Habana. Así lo determina el doctor José Pareda, su médico de cabecera, que lo acompaña, y que ha diagnosticado una pihoemia (enfermedad purulenta). En verdad, el mayor general Máximo Gómez ha enfermado de popularidad.

En un tren especial sale hacia La Habana el ilustre paciente. Lo acompañan sus familiares, los doctores Pareda, Guimerá y Martínez Ferrer, y una enfermera, y los generales Valiente y Nodarse, del Ejército Libertador. Como el médico principal que lo asiste ha indicado que no se le lleve a su casa de la calle Galiano, que el pueblo le regaló, su hijo Urbano se ha anticipado para las gestiones pertinentes; pero el Gobierno, que vota un presupuesto para cubrir los gastos que reporte la enfermedad, alquila, para que viva o muera en ella, la residencia de 5ta. esquina a D, en el Vedado, cercana al mar, ocupada hasta poco antes por la legación alemana, y que se amuebla convenientemente.

Gómez nada tiene y nada pide. No aceptó la paga que le hubiera correspondido como Mayor General. Precisamente su negativa a respaldar el empréstito que garantizaría el licenciamiento de los mambises, le había traído, en 1899, la animadversión de la Asamblea del Cerro, que terminó destituyéndolo como General en Jefe del Ejército Libertador y donde no faltaron voces que le echaron en cara su condición de extranjero, lo conminaron a marcharse y llegaron a pedir incluso su fusilamiento. Lo que cobró por la venta de sus propiedades en Santo Domingo debió emplearlo en honrar sus deudas. No ha sido nunca hombre de excesos. Durante la guerra, a la hora del rancho, su comida era la misma que la del último soldado; dispuesto a compartir el pedazo de jutía o alguna de las cañas de azúcar que en un canutillo mantenía siempre cerca de sí. Atadas a la montura llevaba sus únicas propiedades: un costurero con hilo y agujas, el álbum con las fotos de sus hijos y el jarrito para el agua y el café.
Con honores de jefe de Estado

En Matanzas, abordan el tren miembros del gabinete de Estrada Palma. Son los generales Fernando Freyre de Andrade y Juan Rius Rivera, secretarios (ministros) de Gobernación y Hacienda, respectivamente. También el secretario de Obras Públicas, Rafael Montalvo, el secretario del Presidente, el Gobernador de La Habana y Domingo Méndez Capote, presidente del Senado y rector del gubernamental Partido Moderado. Sube también al tren el general Emilio Núñez. Acompañarán al enfermo hasta La Habana. En la capital, una multitud compacta lo espera en la estación ferroviaria de Villanueva (donde está el Capitolio), pero en la Quinta de los Molinos el tren hace una parada para que desciendan los viajeros. Los espera uno de los ayudantes de don Tomás, y en coche se trasladarán al sitio escogido.

El General empeora por horas. Sube la fiebre, desvaría, los escalofríos son insoportables. Persiste la debilidad general y se detecta un absceso hepático a punto de supurar. El día 11 su estado era ya de gravedad extrema y Gómez estaba consciente del final irremediable. El 12, por la noche, lo visitó el general Emilio Núñez, uno de los pocos que tuvo acceso en todo momento a la alcoba del paciente.

—Se te va tu amigo —dijo. Núñez rompió a llorar y Gómez tuvo fuerzas aún para consolarlo.

El 17, por la mañana, el guerrero se despidió de su esposa y de sus hijos. A las cuatro llegan a visitarlo el secretario (ministro) de Gobernación y el jefe de la Guardia Rural, general Alejandro Rodríguez. No es una mera visita de cortesía, sino una negociación. Se interesan por saber si la familia estima oportuna la visita del presidente Estrada Palma, aquel hombre a quien Gómez llamaba Tomasito y del que lo han separado sus arbitrariedades y ambiciones. A esa hora, el General da una orden, la última de su vida. Antes de caer en un letargo del que no saldría ya, dice a los que lo rodean:

—Lo reclamo. Si estoy muerto, enterradme, caballeros.

Faltan 15 minutos para las seis cuando arriba el mandatario a la casa de 5ta. y D. El paciente había entrado ya en agonía. A las seis en punto de la tarde, el doctor Pareda da la noticia, no por esperada menos dolorosa. Dice: «Señores, el General ha muerto».

El cadáver fue medido y los escultores Fernando Adelantado y Miguel Meleros hicieron sendas mascarillas mortuorias. Se embalsamó el cuerpo y se colocó en la sala principal de la casa.

A las 11:30 de la noche el Senado, en sesión extraordinaria, declaraba Luto Nacional los días 18, 19 y 20 de junio, y establecía que los cuerpos armados guardaran duelo oficial durante nueve días. Disponía que las honras fúnebres tuvieran carácter nacional y votaba un presupuesto de hasta 15 000 pesos para los gastos del sepelio. El cadáver sería velado en el Salón Rojo del Palacio Presidencial (antiguo de los Capitanes Generales) y se tributarían al difunto las honras correspondientes a un Presidente de la República. Poco después se reunía la Cámara de Representes y aprobaba, también por unanimidad, el proyecto del Senado que, sancionado por Estrada Palma, se convertía en ley y se publicaba de inmediato en una edición extraordinaria de la Gaceta oficial. Mientras, el Presidente de la República daba a conocer una Proclama al país:

«El mayor general Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, ha muerto. No hay un solo corazón en Cuba que no se sienta herido por tan rudo golpe; la pérdida es irreparable. Toda la nación está de duelo, y estando todos identificados con el mismo sentimiento de pesar profundo, el Gobierno no necesita estimularlo para que sea universal, de un extremo a otro de la Isla, el espontáneo testimonio, público y privado, de intenso dolor».

Se difunde la noticia. Cuba entera está de luto. Consternado, el pueblo llora y se aglomera frente a la casa. También llora Manana en una de las habitaciones, desconsolada por el golpe demoledor. Minutos después de la hora convenida, los hijos de Gómez —Máximo, Urbano, Bernardo y Andrés— cargan el féretro en hombros y lo sacan a la calle.

Cubren el ataúd, en el Salón Rojo, las banderas de Cuba y de Santo Domingo. Acude el Gobierno en pleno, se hacen presentes los parlamentarios, altos oficiales del Ejército Libertador, las clases vivas… ¿Y el pueblo? Clemencia se percata de que el cadáver permanece aislado de los sectores humildes y reclama su presencia. Pregunta airada: «¿Dónde está ese pueblo que liberó mi padre?». Es entonces que comienza el desfile de los desposeídos, interminable.

El erudito dominicano Pedro Henríquez Ureña, testigo de los hechos, escribiría:

«Estaba prohibido hacer música y no se oía vibrar un piano ni sonar uno de los muchos fonógrafos de La Habana. Cada media hora, durante tres días, disparaba el cañón de la fortaleza de La Cabaña; y cada hora tañían las campanas de los templos. Cerrados los teatros, las oficinas, los establecimientos, ofrecían las calles llenas de colgaduras negras y banderas enlutadas, un aspecto extraño con las multitudes que discurrían convergiendo hacia el Palacio».

La Isla quedó paralizada.
El sepelio más grande

A las tres de la tarde del martes 20 de junio, al toque de 21 cañonazos, sale el cortejo fúnebre desde el Palacio Presidencial con destino a la Necrópolis de Colón. Es el sepelio más grande que se haya visto en Cuba hasta ese momento. Veinte carruajes y dos largas hileras de personas se requieren para trasladar las ofrendas florales. Hay alteraciones del orden en Galiano y San Rafael, y en Reina y Belascoaín, porque la multitud insiste en llevar el féretro en hombros y en esos lugares, y también en el cementerio, la fuerza pública trata de controlar la muchedumbre a golpes. Por suerte, los ánimos se calman cuando José Cruz y Juan Barrena, los cornetas de siempre del General, tocan silencio y generala, el toque que tantas veces acompañó los combates en la manigua insurrecta. Los generales mambises Bernabé Boza, Emilio Núñez, Pedro Díaz y Javier de la Vega sacan el ataúd del carruaje que lo condujo a la Necrópolis y lo depositan en la fosa.

No hubo despedida de duelo.

(Fuentes: Textos de Minerva Isa y Eunice Lluberes; Eduardo Robreño y José M. González Delgado)

Arturo Cobo

Carlos García

En Calabazar, Joyeros también hay una cason en donde hay una placa que Dice que en esa vivienda vivió El General Máximo Gómez,hay una escuela en ella y estaba no se ahora mal cuidada
Carlos García

Carlos García

En Calabazar, Joyeros también hay una cason en donde hay una placa que Dice que en esa vivienda vivió El General Máximo Gómez,hay una escuela en ella y estaba no se ahora mal cuidada
Carlos García

Carlos

Cuando escribe la palabra de Boyeros el teclado lo cambió
Carlos

MAX WILSON.

No my trade quiero visitar CUBA, conocer la casa donde vivio’ MA’XIMO GOMEZ,visitar y conocer la casa donde murio’. Visitar su tumba, su busto.
MAX WILSON.

Maria pina

Muy bueno e interesante este escrito. No sabia q en esa casa, en esa direccion habia muerto quien habia defendido con su vida y la de sus hijos a nuestra patria, vomo si hubiera sido la de el. Estuvimos en una opoetunidad en Montecristi y aunque la casita es una muy modesta, habia un sr. Que nos permitio pasar y sabia de que se trataba. Es una pena que con esta no ocurra lo mismo!!
Maria pina

Victor Diaz

Creo que lo que no lo animó a ser Presidente de Cuba fue porque el sabía el regionalismo aberrante que han padecido los cubanos y que hasta el mismo Jose Martí sufrió,si la Republica hubiera empezado con un Gomez,o Marti ,Ignacio Agramonte o Maceo la historia seria otra y no hibiera cabida para la mafia que gobernado en los ultimos años.
Victor Diaz

Joe Noda

Es una verguenza y una tristeza ver esta casa, que de por si es historica,ya que en ella vivio, el Gral Maximo Gomez, del gran Doninicano que enseñó a los cubanos, como pelear en la manigua. Gracias a este digno guerrero, Cuba logró su tardia independencia; fuimos los ultimos en librarnos del yugo Español y los primeros en perder su Libertad.
Joe Noda

Sura

Comoarto las palabras de Fernando Jose R
Sura

Gloria franco

Me da dolor ver esa casa en esas condiciones…Que raro que Eusebio Leal no se hubiera ocupando de restaurarla. HAY QUE HACERLO ANTES QUE SE PIERDA DEL TODO.
Gloria franco

carlos

Tal vez deberían pedirle una ayudita económica a Haiti. Al final están teniendo mejores resultados económicos que en ese malogrado terruño
carlos

carlos

Tal vez deberían pedirle una ayudita económica a Haiti. Al final están teniendo mejores resultados económicos que en ese malogrado terruño
carlos

Hernan

Da pena que eso suceda, pero es poco en relacion a tanto de lo mal hecho en nuestro pais.Bochornoso!!
Hernan

Warriorshadow

El héroe de la República de Cuba, Máximo Gomez,vivió como nómada en Cuba,nunca tuvo un domicilio fijo en su segunda patria.
Falleció en la Quinta de los Molinos, pero de esa casa del Vedado,hay escaso dato de que fuera de su pertenencia. Lo que si es muy seguro es de que sus últimos años lo vivió en Galeano No.206 e/ Concordia y Virtudes,al frente del Palacio de los Azulejos.Hoy esa casa esta en ruina total y una placa conmemorativa de que allí vivió y murió el Generalísimo absurdamente esta colocada en un rincón del techo del portal de esa casona.
En fin,no es tan importante donde vivió ni donde murió, lo relevante es su trágica historia y las penurias que tuvo que soportar en una eterna sociedad y raza tan dividida y soberbia, como la cubana.Por ahí está otro prócer “mambi”,de origen boricua tirado al olvido, Serafin Sanchez, el creador de la actual bandera cubana.Agregando al Inglesito.y otros foreigners que nunca se hablo de ellos.y que fueron más aguerridos y entregados a una causa ajena que los altaneros nacionales.
Por ahi hay otro ejemplo,y es de la época de la tristemente supuesta “revolución “,y es de los más corajudos y valientes comandantes.Los jefes del segundo frente,el comandante yankee Williams Morgan y el comandante español Eloy Gutierrez Menoyo. Al saber las proezas de los héroes foreigner, que no tenian mayor compromiso que los verdaderos beneficiados,concluyo de que como nacionales” valemos vergas.
Hay esta nuestro castigo,tenemos lo que nos merecemos.
Warriorshadow

D

En muchos comentarios se dice que Máximo Gómez murió en la Quinta de los Molinos, pero hay una confusión porque quien vivió y murió en ella fue Calixto García.
D

Manny catalano

Lo que da es pena y vergüenza un hombre que tanto dio por Cuba ,este este lugar en esas condiciones
Manny catalano

[email protected]

Cada viaje a la isla trato de visitar lugares distintos y aprender y enseñarles a mus hijos nuestra rica historia. Pues el lugar donde vivo ni el himno he perdido mi tiempi en aprenderli. Ya tengo uno bien lindo. Cuba es un teatro de ideas. Me jode decirli pues siempre las cosas tienen buenas intenciones pero no hay seguimiento..
pacificonstrucciones@gmail.com

Ernesto RD

Yo no estoy de acuerdo con la idea que proyecta este artículo. Ciertamente la figura de Gómez fue grande como ninguna en la gesta libertadora cubana, ademas de controvercial en sus relaciones con los demás líderes, y vilipendiada y maltratada por algunos en aquellos años desdepues de la guerra. Pero tengo la certeza de que cada cubano, de todas las generaciones, han llevado y lleva al Viejo en un lugar especial de nuestros corazones. Las calles de nuestros pueblos, las plazas, parques, escuelas, hospitales, los mismos pueblos, los centrales azucareros, llevan el nombre de Máximo Gómez Baez. El monumento glorioso mas hermoso y mejor ubicado de la Ciudad de la Habana se yergue en su homenaje.
Por otro lado creía que Gómez habia muerto en la quinta de los molinos.
Pero ni mi ignorancia, ni la desidia de los administradores actuales podran borrar, disminuir o desmontar el primerísimo sitio que Gomez tendra Siempre en los corazones de los cubanos.

Benigno e. A.

Ya que el Gobierno de Cuba se niega a honrar al que fue uno de los mas grandes héroes de nuestro pueblo porque entonces no crear en el exterior una colección de dineros para restaurar su arruinada casa?
Benigno e. A.
Ernesto RD

Jorge

Triste final para una gran historia
Jorge

aida wodowoz

Soy uruguaya uno conozco la historia de su país, pero los hombres solemos ser ingratos y olvidadizos con nuestros héroes. Es una realidad y ellos han dado su vida por nosotros
aida wodowoz

Franklyn leroux morales

Baez dias hizo un libro del hombre General integral de integro. Macimo Gomez cuando El pacto del sanjon
Vivio en jamaimca donde———– le ayudaba con la comlda
Ese libto es bastante para haserce un juicio
Al cual lo admire pesar de como todosgerir el libro Don Tomas Baez Dias cuando ajysticiaron al Jefe G. Rafael l.
Trujillo
El partenecio al Ejercito Español
Franklyn leroux morales

Rey

Penoso. Sin embargo, tenemos monumento a Lady D y Lennon.
Rey

El patriota

Que humidad,que modestia aropo,a este ser humano,desprendido de todas sus necesidades y bienestar.solo su gran moral y compacion por el pueblo cubano,digno de admiracion, por que nada lo hiso por interes perzonal sino solo por el sacrificiode ver libre a mi patria.Te prometo mi general que en tu memoria les hare saber a mi generación cuál grande fuites seguiras siendo.
El patriota

Roberto Manuel Gómez, Pellerano

Asi como nació Murió Nuestro Generalísimo, humilde servidor libertador, dando el sacrificio final por el oprimido. “Dame Libertad o Dame la Muerte” fue su Credo y su Vida, nada más que Liberar de la Opresión y la Corrupción
De Pueblos. Lo único que parte el alma es que Su Legado se borró de los libros de historia..No aprendimos Nada por eso hoy día se repite la historia y la Corrupción hogar al pueblo día a día una enfermedad
Roberto Manuel Gómez, Pellerano

Humberto O Estenoz

De el dijo el Poeta puertorriqueño, Francisco Gonzalo Marín, muerto en la Isla de Turiguanó en Cuba, en la Guerra del 95:
Nada le importe, al que la Gloria ha ungido, que siempre, a los fueron redentores, es escupió la frente un redimido…
Humberto O Estenoz

Joshua Ramir

Los Dominicanos tienen en baja estima a Maximo Gomez, primero porque combatio de parte del ejercito español en Santo Domingo y luego porque se obsesionó con Cuba, claro que cuando se celebre ”la amistad entre los dos pueblos” lo van a mencionar pero en realidad no lo quieren. Él es nuestro, como bien dijo una vez, ”traten de escribir la historia de Cuba sin mencionarme”, es imposible

Yanira

Desacuerdo con su comentario, soy Dominicana y me parece que Máximo Gómez es bien valorado por sus hazañas. No sé que argumentos tiene para decir que el pueblo dominicano no lo quiere.
Yanira
Joshua Ramir

Arturo Lopez Calleja Hiort Lorenzen

Es una constante actitud de los hombres mal nacidos, por suerte existen los honrados y desinteresados por el poder. Increíble lo que sucedió con un luchador dominicano que dio su vida por la libertad de Cuba
Arturo Lopez Calleja Hiort Lorenzen

El Angel

Pues si, es triste como en estos mismos momentos en lo que es tan necesario preservar la historia y transmitir a la nueva generación quienes somos y de donde venimos, persistan el abandono y la ceguera de algunos dirigentes, porque al final, en Cuba, son los dirigentes los que deciden el destino final de los bienes inmuebles. Este es un lugar patrimonial del municipio Plaza, y como tal hay que darle tratamiento, debiera repararse y darsele la categoría que le corresponde. En estos mismos comentarios veo personas que desconocían que en esa casa vivió sus últimos días El Generalísimo, y como seguramente muchas personas en Cuba también tendrán el mismo error. Como ese muchísimas confusiones existen en nuestra historia y solo nos corresponde a nosotros, LOS CUBANOS, resolver esta situación rescatando los lugares históricos, poniendo la historia en su lugar. Este no es el único lugar histórico en La Habana hundiéndose en el olvido y el deterioro, si camina un poco mas este periodista, serian muchos los artículos que escribiría.
El Angel

Kike.House

K tristeza ver esos casos así
Kike.House

Káiser Obbatalá

Ojalá y todos fueran máximo gomez.
Káiser Obbatalá

Karmen

MAXIMO GOMEZ ES PARA MI UNO DE LOS HOMBRES MAS INSIGNES QUE HONRAN LA HISTORIA DE LA PATRIA…
OJALA LOS DIRIGENTES CONTEMPORANEOS HUBIESEN TOMADO UN TERCIO DE ALGUNO DE LOS VALORES CON QUE LUCHO POR CUBA EL GENERAL DOMINICANO.
Karmen

Ash

Me apena grandemente que la casa de uno de nuestros héroes y Libertador este en esas condiciones , alguien que dio la vida por nosotros como fue Máximo Gomes se merece un respeto de parte de todos los cubanos.
Ash

Carpediem

No en balde mi abuelo siempre hablaba de Máximo Gomez al cual siempre admiró y del que siempre nos contaba. es una vergüenza para nuestra historia que sitios valiosos se destruyan continuamente en todos los territorios de la isla.gracias por tu articulo, en mi opinión es una buena manera de honrrar figuras que forman parte de nuestra identidad. Gracia a MG.por su legado, gracias a mi abuelo por recordarme de pequeña los valores que deberiamos tener y que los libros de historia deberían agregar a sus paginas,así quizás pueda combatirse un poco la ignorancia.
Carpediem

Claudia Díaz de la Rosa

Hola soy estudiante de Medicina creo q debemos conservar nuestra historia y sobre todas las cosas valorarla y como vamos a olvidar algo tan simbólico y heroico como lo es el padre de la Patria q vergüenza para un pais q desde q estamos en Círculo infantil nos inculca la importancia de la historia. También q gracias a la revolución iniciada por Céspedes pudo Fidel continuarla y logar todo lo q tenemos hoy en día.
Claudia Díaz de la Rosa

Marcial

Al leer este trabajo lleno de respeto por quienes sacrifican su vida por los valores y principios de nuestra revolución la cual está llena de grandes hombres que an hecho historia y no solo son un ejemplo para Cuba sino también para el mundo , que dolor, que pena ver estas imágenes de tanto deterioro del busto de maximo Gómez, pero más pena me daría al no poder darle una explicación a nuestro hijos y mucho menos exigir respeto cuando nosotros no lo hemos hecho, es importante preocuparnos por la historia de nuestro país y por los grandes hombres que lucharon, el mejor ejemplo que podamos dar de respeto por quienes sacrifican su vida por nuestro país es no olvidar, gracias a quien con amor y orgullo tomo su tiempo para hacer este trabajo, gracias por no olvidar de donde pertenecemos.
Marcial

Jumper

No tenía idea de que abia muerto en Cuba porque esa parte de la historia no la cuentan en las escuela como cuando Marti le dijo a Maceo (No me pongas en lo oscuro a morir como un traidor…) disen que Maceo no quería que Marti fuese presidente de Cuba si la guerra ganaban. Quisiera ver más temas como este para que los seguidores y los buenos lectores conocen. Una petición más entrevisten a Ciro Bianchi mejor que el nadie conoce la historia de cuba. Saludos buena crónica
Jumper

El Barbero

Para tener futuro primero debemos mirar el pasado,que modestia y desinterés la que demostró el generalísimo.devemos copiar su moral y el empeño para así hacer crecer a este país.
El Barbero

Fernando

Siempre que en nuestro país se ensalza la figura del internacionalismo, el Che ocupa todos los focos. Y solo nos acordamos de Máximo Gómez el 4 de noviembre por la célebre Carga al Machete. Cometemos el error de ver en él solo el ejemplo de un gran estratega militar, sin saber quizás todas las vicisitudes que enfrentó en su vida, muchas de ellas por luchar por nuestro país. Desconocemos que cuando quiso unirse a nuestra causa recibió la espalda de muchos cubanos que se negaban a recibir órdenes de un militar extranjero expresando ” que para mandones sobramos “. Y más tarde, tras ser convencido por Martí, volver a pelear por Cuba en la Guerra del 95 con casi 60 años. Los cubanos deberían estar orgullosos de que semejante talla de hombre haya luchado por nuestro país. Hablemosle más a los niños de nuestro historia y menos del imperialismo.
Fernando

Arjoniana

Es doloroso ver como se abandona la historia de forma tan natural, como un sitio de trascendencia pasa de la noche a la mañana al olvido, o peor aún, al consumismo.
Cuan distinta sería la sociedad si a la historia se le diera todo el valor q merece, si a los niños no se le enseñara porqué tienen que ser como el Ché, si los héroes y mártires fueran recordados como lo q son, ángeles q dieron todo de sí para q hoy nuestra Patria sea libre
Arjoniana
boletin_elTOQUE