eltoque_logo
Arte digital cubano, La gitana tropical, Víctor Manuel, criptoarte. elTOQUE

elTOQUE

Cientos de dólares por una imagen digital: el criptoarte despega en Cuba

«Todo lo aprendí en ClubHouse», cuenta el fotógrafo Gabriel Guerra Bianchini en un chat grupal en Telegram. Se refiere a una aplicación móvil de conversaciones temáticas entre usuarios de todo el mundo, entre ellas, la venta de arte con criptomonedas, razón principal por la que Bianchini participa en la charla. Brett Perlmutter, la figura al frente de los servicios de Google para Cuba compró una de sus obras, Hotel Habana, por un valor de 1.6 ethereum. Según el cambio internacional del día, más de 2 500 dólares.

Desde que la venta de Bianchini se dio a conocer en las redes sociales, comenzó el interés entre artistas cubanos alrededor de la comercialización del arte con criptomonedas. Han surgido grupos en Telegram y Facebook en los que van y vienen las recomendaciones para vender obras en forma de token no fungibles (NFT, por sus siglas en inglés) a través de Internet. No es casual: con la COVID-19, las formas presenciales de exponer y comercializar arte han permanecido cerradas. Encima, el fenómeno de los NFTs se burla de los límites geográficos, y permite incluso que compradores y vendedores permanezcan en el anonimato.

NFTs: la blockchain irrumpe en el arte

A diferencia de las criptomonedas como el bitcóin y el ethereum, los NFTs son elementos digitales de producción limitada, única en ocasiones. Su uso está dado fundamentalmente por su valor coleccionable, como ocurre con las tarjetas físicas de béisbol, por ejemplo.

Son disímiles los ítems que se han comercializado en forma de NFT en el mundo. Por ejemplo, un artículo de The New York Times se subastó a finales de marzo en más de medio millón de dólares. La NBA está vendiendo «momentos» —pequeños videos de su liga— en cientos de miles de dólares.

Para hacer efectiva la limitación de los tokens en un mundo en el cual el copia y pega es frecuente, los NFTs se valen de la tecnología blockchain (cadena de bloques), que también es la responsable del funcionamiento de las criptomonedas. Con ella, cada NFT se almacena en la cadena de bloques con la firma de la billetera electrónica de su creador. En un primer momento, esta billetera es la única vía para acceder al NFT.

Al realizarse la compraventa, se ofrece una suerte de certificado de propiedad y el acceso al NFT pasa a la billetera del comprador. Además, los datos de la transacción se almacenan en la cadena de bloques, de manera que todas las personas con el código de venta (hash) pueden verificar que la operación se realizó entre dos direcciones electrónicas válidas.

Sin embargo, almacenar una obra en la cadena de bloques supone un impuesto, que se denomina gas cuando la compraventa se realiza con ethereum. Este impuesto no es porcentual en relación con el valor de la venta ni es fijo, sino que varía con el tiempo en dependencia de factores como la concurrencia de la blockchain. Mientras más gas se pague, más rápida será la conversión de un elemento u obra en un NFT guardado en la blockchain.

Esa fue la principal traba que encontró Gabriel Guerra Bianchini. Según narró en el chat grupal del club de Bachecubano, intentó comprar ethereum por varias vías, sin éxito. La mayoría de los sitios web internacionales en los cuales se venden (exchanges o casas de cambio) no aceptan usuarios residentes en Cuba. Finalmente, un joven neoyorquino que conoció en uno de los chats grupales de ClubHouse accedió a costearle el gas.

«Yo tenía muy claro mi precio», dice Bianchini, «pero al ponerlo en la pantalla era una locura. El muchacho me dijo que lo pusiera, que contara mi historia, que hay gente con mucho dinero en ethereum».

Bianchini no es el único artista cubano que ha incursionado en el criptoarte, como también se le conoce al movimiento artístico de los NFTs. Desde hace un año, plataformas como Snark han expuesto obras cubanas para su venta. Recientemente, la creadora Alejandra Glez vendió algunas después de exponerlas de forma conjunta y momentánea, variante que se conoce como drop.

No obstante, tras el éxito del fotógrafo cubano, ha crecido el interés. Creadores consagrados de más de 50 años y hasta galerías estatales lo han contactado.

El perfil oficial de la Fábrica de Arte Cubano anunció la subasta de New York-La Habana, una obra que combina foto digital y música original de X Alfonso. La recaudación servirá para «comenzar a financiar la nft.FAC, una plataforma de apoyo y visibilidad para artistas cubanos».

Derechos, legalidad y NFTs

Con la venta de un NFT puede establecerse una comisión para el creador en caso de futuras compras del producto; sin embargo, aún no está claro si la transacción significa ceder permisos para que la obra sea reproducida o expuesta. Tampoco hay reglas establecidas de manera uniforme sobre la venta de NFTs a partir de una obra en posesión física, por ejemplo, de un coleccionista.

«Los tokens son otro tipo de obras», opina Gabriel Guerra Bianchini. Para él, es válido que un artista cree un NFT a partir de una obra propia ya vendida, pero notificándole al poseedor de la obra física. «Si no accede, puedes modificar la obra para venderla en forma de criptoarte. Consejo: haz una obra seriada y la vendes».

«Recomiendo crear la obra desde cero», aconseja SPHYNX, uno de los artistas cubanos en la plataforma Rarible —bloqueada para Cuba— y que se ha creado un álter ego digital para no interferir con sus obras no digitales. «Hay plataformas que piden que cedas derechos comerciales, pero no de autor».

Con estas dos variantes de creación, la burbuja de los NFTs parece no haber estallado aún, aunque hay una disminución del comercio respecto a los últimos días de marzo. Algunos expertos pronostican que la fiebre por el criptoarte se desvanecerá, pero que esta forma de compraventa de las obras permanecerá. Según el sitio estadístico Non Fungible, al momento de escribir este texto 7 516 billeteras electrónicas habían realizado 23 393 compras en el día por un valor de 66 513 695.62 dólares. A mediados de marzo, las ventas se habían disparado por encima de los 72 millones de dólares.

Además, sobre el fenómeno de los NFTs está pendiente también qué se considera arte. Las ventas más altas están sucediendo con elementos con valor artístico cuestionable para algunos. En abril, la plataforma Nifty Gateway subastó un NFT por 1.36 millones de dólares con la imagen de un píxel gris.

«Lo más importante es que tenemos otra ventana para vender», opina Bianchini.

 

También te sugerimos:

¿HAS RECIBIDO OFERTAS DE INTERNET «GRATIS»? SON FALSAS

NUEVO TALLER ONLINE DE FOTOGRAFÍA: RETRATOS DE LA VIDA EN PANDEMIA

CUENTAS MILLONARIAS: EL DINERO QUE NUNCA EXISTIÓ

Alberto C. Toppin
Graduado de Periodismo en la Universidad de La Habana en 2017. Editor web en Juventud Técnica (2017-2019) y reportero en YucaByte (2018-2020). Ha colaborado también con OnCuba, El Estornudo y Progreso Semanal.
alberto-c-toppin

Evalúe esta noticia

Cargando ...

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

noticias relacionadas

elTOQUE SUGIERE

Arte digital cubano, La gitana tropical, Víctor Manuel, criptoarte. elTOQUE

elTOQUE

Cientos de dólares por una imagen digital: el criptoarte despega en Cuba

«Todo lo aprendí en ClubHouse», cuenta el fotógrafo Gabriel Guerra Bianchini en un chat grupal en Telegram. Se refiere a una aplicación móvil de conversaciones temáticas entre usuarios de todo el mundo, entre ellas, la venta de arte con criptomonedas, razón principal por la que Bianchini participa en la charla. Brett Perlmutter, la figura al frente de los servicios de Google para Cuba compró una de sus obras, Hotel Habana, por un valor de 1.6 ethereum. Según el cambio internacional del día, más de 2 500 dólares.

Desde que la venta de Bianchini se dio a conocer en las redes sociales, comenzó el interés entre artistas cubanos alrededor de la comercialización del arte con criptomonedas. Han surgido grupos en Telegram y Facebook en los que van y vienen las recomendaciones para vender obras en forma de token no fungibles (NFT, por sus siglas en inglés) a través de Internet. No es casual: con la COVID-19, las formas presenciales de exponer y comercializar arte han permanecido cerradas. Encima, el fenómeno de los NFTs se burla de los límites geográficos, y permite incluso que compradores y vendedores permanezcan en el anonimato.

NFTs: la blockchain irrumpe en el arte

A diferencia de las criptomonedas como el bitcóin y el ethereum, los NFTs son elementos digitales de producción limitada, única en ocasiones. Su uso está dado fundamentalmente por su valor coleccionable, como ocurre con las tarjetas físicas de béisbol, por ejemplo.

Son disímiles los ítems que se han comercializado en forma de NFT en el mundo. Por ejemplo, un artículo de The New York Times se subastó a finales de marzo en más de medio millón de dólares. La NBA está vendiendo «momentos» —pequeños videos de su liga— en cientos de miles de dólares.

Para hacer efectiva la limitación de los tokens en un mundo en el cual el copia y pega es frecuente, los NFTs se valen de la tecnología blockchain (cadena de bloques), que también es la responsable del funcionamiento de las criptomonedas. Con ella, cada NFT se almacena en la cadena de bloques con la firma de la billetera electrónica de su creador. En un primer momento, esta billetera es la única vía para acceder al NFT.

Al realizarse la compraventa, se ofrece una suerte de certificado de propiedad y el acceso al NFT pasa a la billetera del comprador. Además, los datos de la transacción se almacenan en la cadena de bloques, de manera que todas las personas con el código de venta (hash) pueden verificar que la operación se realizó entre dos direcciones electrónicas válidas.

Sin embargo, almacenar una obra en la cadena de bloques supone un impuesto, que se denomina gas cuando la compraventa se realiza con ethereum. Este impuesto no es porcentual en relación con el valor de la venta ni es fijo, sino que varía con el tiempo en dependencia de factores como la concurrencia de la blockchain. Mientras más gas se pague, más rápida será la conversión de un elemento u obra en un NFT guardado en la blockchain.

Esa fue la principal traba que encontró Gabriel Guerra Bianchini. Según narró en el chat grupal del club de Bachecubano, intentó comprar ethereum por varias vías, sin éxito. La mayoría de los sitios web internacionales en los cuales se venden (exchanges o casas de cambio) no aceptan usuarios residentes en Cuba. Finalmente, un joven neoyorquino que conoció en uno de los chats grupales de ClubHouse accedió a costearle el gas.

«Yo tenía muy claro mi precio», dice Bianchini, «pero al ponerlo en la pantalla era una locura. El muchacho me dijo que lo pusiera, que contara mi historia, que hay gente con mucho dinero en ethereum».

Bianchini no es el único artista cubano que ha incursionado en el criptoarte, como también se le conoce al movimiento artístico de los NFTs. Desde hace un año, plataformas como Snark han expuesto obras cubanas para su venta. Recientemente, la creadora Alejandra Glez vendió algunas después de exponerlas de forma conjunta y momentánea, variante que se conoce como drop.

No obstante, tras el éxito del fotógrafo cubano, ha crecido el interés. Creadores consagrados de más de 50 años y hasta galerías estatales lo han contactado.

El perfil oficial de la Fábrica de Arte Cubano anunció la subasta de New York-La Habana, una obra que combina foto digital y música original de X Alfonso. La recaudación servirá para «comenzar a financiar la nft.FAC, una plataforma de apoyo y visibilidad para artistas cubanos».

Derechos, legalidad y NFTs

Con la venta de un NFT puede establecerse una comisión para el creador en caso de futuras compras del producto; sin embargo, aún no está claro si la transacción significa ceder permisos para que la obra sea reproducida o expuesta. Tampoco hay reglas establecidas de manera uniforme sobre la venta de NFTs a partir de una obra en posesión física, por ejemplo, de un coleccionista.

«Los tokens son otro tipo de obras», opina Gabriel Guerra Bianchini. Para él, es válido que un artista cree un NFT a partir de una obra propia ya vendida, pero notificándole al poseedor de la obra física. «Si no accede, puedes modificar la obra para venderla en forma de criptoarte. Consejo: haz una obra seriada y la vendes».

«Recomiendo crear la obra desde cero», aconseja SPHYNX, uno de los artistas cubanos en la plataforma Rarible —bloqueada para Cuba— y que se ha creado un álter ego digital para no interferir con sus obras no digitales. «Hay plataformas que piden que cedas derechos comerciales, pero no de autor».

Con estas dos variantes de creación, la burbuja de los NFTs parece no haber estallado aún, aunque hay una disminución del comercio respecto a los últimos días de marzo. Algunos expertos pronostican que la fiebre por el criptoarte se desvanecerá, pero que esta forma de compraventa de las obras permanecerá. Según el sitio estadístico Non Fungible, al momento de escribir este texto 7 516 billeteras electrónicas habían realizado 23 393 compras en el día por un valor de 66 513 695.62 dólares. A mediados de marzo, las ventas se habían disparado por encima de los 72 millones de dólares.

Además, sobre el fenómeno de los NFTs está pendiente también qué se considera arte. Las ventas más altas están sucediendo con elementos con valor artístico cuestionable para algunos. En abril, la plataforma Nifty Gateway subastó un NFT por 1.36 millones de dólares con la imagen de un píxel gris.

«Lo más importante es que tenemos otra ventana para vender», opina Bianchini.

 

También te sugerimos:

¿HAS RECIBIDO OFERTAS DE INTERNET «GRATIS»? SON FALSAS

NUEVO TALLER ONLINE DE FOTOGRAFÍA: RETRATOS DE LA VIDA EN PANDEMIA

CUENTAS MILLONARIAS: EL DINERO QUE NUNCA EXISTIÓ

Evalúe esta noticia

Cargando ...

Mercado Informal de
Divisas en Cuba (Tiempo Real)

toque_logo_white
1 EUR84 CUP
+1
1 USD64 CUP
1 MLC70 CUP
-3
calendar_icon

CUBA

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

boletin_elTOQUE