Los cubanos que emigran a España no solo experimentan nuevas formas de gestionar la vida cotidiana —que pueden ir desde el cambio de la alimentación hasta la manera de socializar—. También descubren que las estaciones del año tienen diferencias notorias y ni siquiera el calor se parece.
Desde el 5 y, al menos, hasta el martes 7 de julio de 2026 se pronostica una ola de calor en el país europeo. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha emitido un aviso especial de fenómenos adversos y ha alertado que en algunos sitios las temperaturas pudieran alcanzar los 42 ºC. Una elevada insolación, alta estabilidad y pobres vientos son condiciones que favorecen la extensión sobre territorio español de una masa seca y cálida.
La Agencia advierte de un «nivel de peligro importante» en las horas centrales del día, sobre todo para personas vulnerables (como ancianos y enfermos cardiovasculares). Durante esos episodios, también aumenta el riesgo de incendio. Sobre cuánto durará el calor extremo, la nota especifica: «existe un alto grado de incertidumbre en la extensión y duración del fenómeno, debido a la evolución en la posición de la dana».
Los expertos explican que en verano, cuando el sol calienta durante muchas horas y apenas sopla el viento, el calor se acumula sobre la península y hace que las temperaturas aumenten aún más. Esa situación, conocida como «domo de calor», se ha vuelto cada vez más frecuente en los últimos años.
Aunque los cubanos estamos acostumbrados al calor, los riesgos para la salud durante estos fenómenos extremos merecen atención. El meteorólogo cienfueguero Álvaro Pérez Senra, residente en Tenerife, explicó en declaraciones a elTOQUE las diferencias del clima entre la zona continental y las islas y por qué es importante tomar precauciones.
La ola de calor es un fenómeno que se caracteriza por varios días consecutivos con temperaturas elevadas, tanto de día como de noche. Pérez Senra sostiene que estos eventos suelen producirse principalmente en regiones continentales, donde durante el día se alcanzan temperaturas de entre 40 y 45 ºC, mientras que por la noche los termómetros pueden mantenerse por encima de los 30 ºC, una temperatura considerada alta para el horario nocturno. Ello impide que el ambiente se refresque y aumenta considerablemente el riesgo para la salud.
El experto señala que el fenómeno responde a condiciones atmosféricas específicas conocidas como subsidencia. «Significa que el viento es descendente, no permite que el vapor se eleve ni que se genere nubosidad, pese a que en algunos lugares puede registrarse bastante humedad y eso también exacerba la sensación de calor», explica. La situación provoca una radiación solar constante que recalienta la superficie terrestre durante varios días continuos.
Además, advirtió que la humedad relativa agrava la sensación térmica, de manera que en zonas del sur de España con temperaturas cercanas a los 40 ºC y humedad superior al 60 %, el cuerpo humano puede experimentar una sensación térmica de hasta 50 o incluso 60 ºC, lo que origina un calor excesivo.
En cambio, en Cuba no suele utilizarse el término «ola de calor». Aunque durante el día se registran temperaturas elevadas —existen registros de 40 ºC—, la presencia de brisas marinas permite un enfriamiento nocturno que reduce el impacto del calor acumulado. En horario nocturno, las temperaturas descienden a los 25 y 27 ºC. «También el efecto de la irradiación nocturna ayuda a que ese descenso sea más prolongado», aclara.
También menciona que muchas personas procedentes del Caribe creen estar acostumbradas al calor, pero en realidad se trata de un clima diferente: un calor más húmedo, que favorece la sudoración, mientras que en regiones continentales más secas y con menos humedad (como España y Estados Unidos) la deshidratación puede producirse con mayor rapidez sin que la persona lo perciba.
Sobre el grado de incertidumbre que acompaña la predicción de estos fenómenos, Álvaro explica que «los pronósticos estacionales son complicados, porque las variables meteorológicas pueden cambiar en cuestión de horas. Se intenta pronosticar estas olas con base en las condiciones de lluvia, porque la lluvia es un agente que contribuye a disminuir la temperatura más rápidamente». En la actualidad, fuertes anticiclones se ubican en la vertical de la troposfera, lo que impide el desarrollo de la nubosidad y de la lluvia.
El meteorólogo advierte que los modelos climáticos prevén que las condiciones extremas continúen al menos durante una semana más en gran parte de la península ibérica, sobre todo en Andalucía, Madrid y otras regiones del centro y sur del país. Recomienda evitar exposiciones prolongadas al sol, mantenerse constantemente hidratado y seguir las indicaciones emitidas por organismos oficiales.
Según datos de la Aemet a los que tuvo acceso el diario El País, junio de 2026 fue un mes «extremadamente cálido» en España con 3.2 ºC por encima de la media del período comprendido entre 1991 y 2020. El pasado mes clasificó como el segundo junio más cálido, según la serie histórica de la agencia estatal, que comienza en 1961». También, en ese mes murieron un millar de españoles y aunque no se trata de un registro específico de muertes por calor, de ese total 633 personas fallecieron en la semana de la ola de calor, del 21 al 24 de junio.





