¿Por qué Cuba tiene más de 96 000 pacientes esperando cirugía?

12 de junio de 2026 a las 01:00 p. m.

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Médicos en salón de operaciones. Foto: pixabay/imagen de referencia.

Médicos en salón de operaciones. Foto: pixabay/imagen de referencia.

Si usted mira la propaganda cubana y un sector importante de la prensa estadounidense (ver 1, 2) pensaría que la crisis cubana empezó el 29 de enero de 2026, cuando Donald Trump firmó una orden ejecutiva que sentó las efímeras bases legales de lo que muchos siguen denominando cerco petrolero.

Y por supuesto, ese es el equivalente a la quinta sinfonía que se orquesta desde La Habana, donde Miguel Díaz-Canel y los funcionarios castristas han dicho que en Cuba hay 96 000 personas que esperan cirugías por la falta de electricidad. 

Esa es una cifra que también ha mencionado el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, como resultado del «bloqueo petrolero de Trump». 

Pero, este número de cirugías pendientes de las que habla Díaz-Canel no son el efecto de un mes de cerco petrolero, son el acumulado de años de deterioro del sistema de salud cubano.

La matemática del deterioro sanitario en Cuba 

Según los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) en 2020, cuando corría el último año del primer mandato de Trump, en Cuba se realizaron alrededor de 785 000 cirugías. En 2021, el peor año de la pandemia de COVID-19 en Cuba, el número de cirugías cayó a poco más de 500 000. 

Anuario de Salud de 2021. Cuadro 130

Eso significa que en un solo año se dejaron de hacer más de 270 000 operaciones, más otras 500 000 menos que se hicieron en 2020 con relación a 2019. Es decir, en dos años, el número de operaciones en Cuba pasó de 1 200 000 a apenas 500 000, porque las capacidades del sistema se redujeron exponencialmente. Durante años la norma en Cuba fue de más de un millón de operaciones al año.  

Anuario de Salud de 2019

A partir de 2020 se acumuló una lista de espera de aproximadamente 800 000 pacientes pendientes de operación. 

En 2022, bajo la Administración Biden, el número de cirugías en Cuba se recuperó con relación al 2021, pero no llegó ni siquiera a los niveles de 2020. Ese año, en el 2022, apenas se realizaron 707 000 operaciones lo que significaba cerca de 80 000 operaciones menos que en 2020, un indicativo de que no habían podido cubrirse ni las necesidades anuales promedio y mucho menos la brecha que se arrastraba, al menos, desde 2020. 

Matemática básica. Si no se pudo cerrar la brecha de 2020 y 2021 y tampoco cubrir toda la demanda de 2022, la lista de espera no pudo hacer otra cosa que seguir creciendo.

En 2023, las cosas mejoraron un poco y el Ministerio de Salud Pública cubano hizo 721 000 operaciones, 14 000 más que en 2022, pero todavía 60 000 menos que en 2020.

Anuario de Salud de 2023.

Cuatro años de cirugías aplazadas 

En 2024, en el último año de la presidencia de Joe Biden, el número de cirugías dejó de crecer y se contrajo nuevamente a unas 712 000 operaciones: 10 000 menos que en 2023 y 70 000 menos que en 2020.

¿Cómo se recupera una lista de espera de cientos de miles de pacientes, si la demanda continúa estable o aumenta y el número de cirugías nunca llega a los niveles de actividad precedentes, por el contrario, lo que hace es reducirse?

Los datos oficiales disponibles llegan hasta 2024 y los informes de salud pública no mencionan datos trascendentales para estos análisis como la demanda quirúrgica anual (cuántas personas requirieron intervenciones) para poder determinar si la capacidad de los servicios sanitarios puede con la demanda.

Al no estar publicados los informes de 2025, tampoco es posible conocer cómo se comportó la actividad quirúrgica en Cuba ese año, cuando Trump estaba de vuelta en la Casa Blanca, todavía no se hablaba de cerco petrolero, y los envíos de petróleo de Venezuela y México eran regulares. 

A pesar de que no hay datos oficiales de 2025, todo apunta a que ese año el sistema sanitario cubano no pudo siquiera superar la cifra de cirugías de 2024. 

En septiembre de 2025, la Agencia Cubana de Noticias dijo que en los cuatro años previos, la actividad quirúrgica había decrecido de forma considerable, y aún con la recuperación de la labor asistencial del período 2022-2023, la cifra de cirugías solo había alcanzado el 65 % de los años precedentes, en los cuales se había logrado realizar un millón de intervenciones. 

A través de la prensa estatal las autoridades reconocieron que en lo que iba de 2025 el índice era menor, y que eso había traído como consecuencia una demanda acumulada de servicios, con una lista de espera de más de 86 000 pacientes de los cuales cerca de 10 000 se encontraban en edades pediátricas. 

Esto fue cuando nadie hablaba de cerco petrolero: ya habían 86 000 personas esperando para ser operadas en Cuba. De modo que las 96 000 mencionadas por Díaz-Canel recientemente no son únicamente por el efecto de un mes de cerco petrolero, como se intenta hacer creer. 

El descenso de la capacidad quirúrgica en Cuba frente a sistemas globales funcionales 

Según datos del Banco Mundial y estudios internacionales, los países con sistemas funcionales realizan miles de cirugías por cada 100 000 habitantes.

En países desarrollados, el número puede rondar entre las 10 000 o 20 000 cirugías por cada 100 000 personas. También es mayor el volumen de cirugías electivas. 

En países más limitados, las cifras pueden caer a solo unos cientos o pocos miles.

Es decir: la capacidad quirúrgica depende directamente de los recursos del sistema.

Una demanda de más de un millón de cirugías anuales es perfectamente posible en la Cuba de 2026. Aunque la población del país ha disminuido en los últimos años debido a la emigración masiva, también se ha producido un acelerado envejecimiento demográfico. Según especialistas independientes, la población se habría reducido cerca de un 20 % en el último lustro, mientras que aproximadamente un tercio de los habitantes supera hoy los 60 años. Ese envejecimiento incrementa la incidencia de enfermedades crónicas, los riesgos de salud y, en consecuencia, las necesidades de intervenciones quirúrgicas. 

Por eso es importante señalar que, desde 2020, el sistema de salud cubano no ha logrado cubrir la demanda quirúrgica del país. Lo que ha ocurrido, en realidad, es una reducción sostenida del número de intervenciones realizadas. Cada déficit anual se ha ido acumulando sobre el anterior, hasta generar una lista de espera de decenas de miles de pacientes. No se trata de una coyuntura puntual ni de una crisis reciente, sino del resultado de años de deterioro progresivo y de la pérdida de capacidades dentro del sistema de salud pública cubano. 

Desempeño menguante que no solo tiene que ver con las sanciones de Estados Unidos, sino con la decisión voluntaria del régimen cubano de priorizar la inversión estatal, incluso durante la pandemia, en sector como el turismo y no en la atención de salud.

Cuba invierte 18 veces más en hoteles que en salud 

Las políticas del embargo pueden influir en el acceso del sistema sanitario cubano a algunos elementos y equipos que se requieran para la labor quirúrgica. Pero la disminución de la actividad quirúrgica en Cuba es también el resultado de la decisión del régimen cubano de no priorizar el presupuesto estatal en la salud pública. 

En 2024, según datos oficiales, Cuba destinó 36 843.8 millones de pesos —unos 1 535 millones de dólares al cambio oficial— en Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler, que incluye la construcción de hoteles o el aumento de habitaciones disponibles, y eso representó aproximadamente el 30 % de todo el dinero que ejecutó ese año en inversiones. 

Sin embargo, para salud pública y asistencia social apenas destinó 1 977.4 millones de pesos (82 millones de dólares). Y quiero resaltar que exactamente no sabemos cuánto dedicaron a Salud Pública, porque el rubro reportado oficialmente se comparte entre las inversiones en el sector de la salud y en el de la asistencia social, que incluyen los servicios a las personas más vulnerables.

En 2024, a pesar de toda la acumulación quirúrgica que ya tenían, el régimen de La Habana decidió invertir 18 veces más en hoteles que en salud pública y en atender a los más pobres.

Se trata de una decisión gubernamental de priorizar la construcción de hoteles que no se llenan.

Y lo más grave es que este problema —presentado ante el mundo, y asumido por parte del público estadounidense, como una consecuencia directa del trumpismo— en realidad no desaparecerá ni siquiera cuando Trump ya no esté en la Casa Blanca. Si se mantienen los niveles de actividad quirúrgica de los últimos cinco años, la crisis seguirá acumulando pacientes y profundizando el colapso del sistema sanitario cubano.

Incluso si el sistema de salud lograra estabilizarse, los niveles actuales de actividad quirúrgica no bastarían para resolver el problema. No solo habría que atender las nuevas cirugías que se demandan cada año, sino también las decenas de miles de operaciones acumuladas en la lista de espera. Eso implicaría realizar, de manera sostenida y creciente, todas las intervenciones necesarias para cubrir la demanda anual, además de un volumen adicional que permita reducir progresivamente el atraso acumulado.

Con la lista de espera actual, incluso si el sistema cubano lograra cubrir toda la demanda quirúrgica anual y realizar 10 000 operaciones extra cada año, tardaría cerca de una década en eliminar el atraso existente.

Y el panorama apunta a empeorar mientras no cambien las causas estructurales que han llevado al colapso del sistema sanitario cubano.

El problema no es Trump o su cerco petrolero. El problema es el castrismo que, por incapacidad y decisión propia, ya no puede sostener ni lo que otrora fuera una de sus más publicitadas conquistas.

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