eltoque_logo
manifestaci{on antigubernamental para el 20 de noviembre 20N

La Habana, 11 de julio de 2021. Foto: Reuters.

Réplica al artículo de Alexis Jardines Chacón sobre la marcha del 20N

Cubanet publicó, el 28 de septiembre de 2021, un artículo de la autoría de Alexis Jardines Chacón titulado «El cubano debe tomar las calles, no mendigar un espacio en ellas». Con el mayor respeto que se merece Jardines Chacón, opinaré sobre los argumentos que allí manejó.

Para Alexis Jardines la «solicitud de permiso de marcha pacífica ―según la definen los autores de la reciente misiva dirigida al gobernador de La Habana― [tiene] la ingenua pretensión de poner a la dictadura contra la espada y la pared».

Solicitar permiso para la marcha no es ingenuo en lo absoluto. Un ejercicio como este es sui géneris en la historia de la lucha cívica por los derechos en Cuba. Por otra parte, una cosa es la cuestión de hecho (de facto) y otra la cuestión de derecho (de jure). Hay quienes consideran que en Cuba existe de facto una dictadura, pero otros no lo ven así. Ese es uno de los más claros objetivos de nuestro grupo, deslindar ambas «realidades» y definir si existe o no una legalidad aparente en el Gobierno cubano. Aquí se encuentra la novedad del ejercicio de solicitud porque:

  1. O niegan e impiden la marcha, y entonces quedará claro que el Gobierno viola sus propias leyes.
  2. O aceptan y toleran la marcha, y entonces los cubanos podrían salir a pedir por cosas que solo se piden en países totalitarios; a saber: el fin de la violencia policial, la libertad de los presos políticos y la solución de nuestras diferencias a través de vías democráticas y pacíficas. Es decir, sin actos de repudio, acoso policial, acoso laboral, expulsión de centros de estudios por el solo hecho de no apoyar al Gobierno.

La fortaleza y bondad de este ejercicio cívico no radica más en el logro real de las demandas de la marcha, sino en la ocasión que propicia el hecho de hacer estas notificaciones en las diversas cabeceras provinciales para evidenciarle al Gobierno que cada vez existen más ciudadanos que ansiamos el ejercicio y respeto de nuestros derechos humanos. También crearía un precedente sobre este tipo de actos cívicos no orientados por y desde el Gobierno y sus organizaciones (CDR, FMC, PCC, FEEM, FEU, CTC), sino de la simple y llana ciudadanía; asunto que cualquier observador imparcial sabrá descubrir como singular en la Cuba comunista.

El autor del texto publicado en Cubanet dice que el régimen cubano no comparte el concepto de derechos humanos manejado en la Declaración Universal de 1948, y es cierto; pero ni la convocatoria de la marcha ni el ejercicio cívico en sí dependen o suponen lo contrario. Nosotros partimos del hecho ―reconózcase o no por parte del régimen― de la Declaración, y la asumimos como nuestra en tanto somos ciudadanos cubanos de la misma naturaleza y esencia humana a los del resto de las naciones del mundo que la han suscrito.

En cuanto al artículo 56 de la Constitución, Jardines Chacón dice que la trampa está en la frase «fines lícitos». Aquí también le concedo la razón a él. Sin embargo, la organización y realización de una marcha cívica pacífica no es constitutivo de delito en sí mismo, según las propias declaraciones del señor Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo Popular de Cuba, quien afirmó durante una conferencia en el Centro de Prensa Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores realizada el 24 de julio de 2021 ―días después de las manifestaciones antigubernamentales del 11J― que «manifestarse constituye un derecho constitucional». No es alocado pensar que una manifestación pacífica antigubernamental en Cuba, en sí misma, sea un derecho, al menos, teóricamente según sus propias leyes. ¿Que Rubén Remigio Ferro mentía? Es probable, pero eso se demostrará el 20N, el reto es de ellos.

Como Ud. bien sabe, Alexis, quienes convocamos a la marcha en las diversas provincias hemos dicho que, incluso si no la aprobaran, nosotros iremos a las calles a ejercer nuestro derecho constitucional. ¿Que la Seguridad del Estado nos apresará antes del 20N? Es probable. ¿Que no nos dejarán salir de nuestras casas? Es probable. Precisamente por eso las cartas solo tienen pocas firmas, porque de no poder salir los firmantes, saldrán los demás ciudadanos que han manifestado en privado que asistirán. Los que firmamos pusimos la cara y el nombre, y ese fue nuestro sacrificio. El resto de la ciudadanía hará su parte. Nada es perfecto en la vida, y no digo que este ejercicio sea impecable, pero muchos cubanos de adentro estamos muy ilusionados. Piense que tras la Revolución no hemos conocido de otro episodio de estas dimensiones, en el cual actores de la sociedad civil desde varias provincias hacen públicas las solicitudes entregadas para realizar una marcha antigubernamental; y eso por sí solo le hace ilusión a muchas personas. Ayer me dijo alguien: «Coño, compadre, al fin una marcha en la que no pasen asistencia».

Jardines Chacón dice que demandar la solución de nuestras diferencias a través de vías democráticas y pacíficas posee un tono conciliador e ingenuo desde el punto de vista político. Aquí es donde más me decepcionó el autor, porque demoniza per se toda forma de diálogo con el Gobierno. Lo que a los ojos de un lector apasionado y desinformado podría resultar lógico, para quienes conocen la historia no lo es.

Citaré la famosa «Carta 77» de Václav Havel (1936-2011), aquella declaración que pedía a los dirigentes comunistas de Checoslovaquia adherirse, no solo a sus propias leyes, sino a los principios de derechos humanos recogidos en los Acuerdos de Helsinki, de los cuales el Gobierno checo formaba parte. Se dio a conocer el 6 de enero de 1977 y estaba firmada por 241 personas. La carta decía en uno de sus párrafos:

«La CARTA 77 no constituye una base para la actividad política de oposición. Quiere servir al interés común como muchas otras iniciativas ciudadanas similares en diversos países del Oeste y del Este. No quieren, pues, fijar sus propios programas de reformas o cambios políticos o sociales, sino establecer —dentro del ámbito de su actuación— un diálogo constructivo con el poder político y estatal, para señalar, sobre todo, diversos casos concretos de quebrantamiento de derechos humanos y ciudadanos, preparar la documentación correspondiente, presentar diversas propuestas de índole más general, para promover más a fondo esos derechos y garantías, y actuar como mediador en las situaciones conflictivas ocasionales a que puedan dar lugar las injusticias».

¿Desean una declaración más dialoguista y tibia que esta? Sin embargo, los efectos de la «Carta 77» se vieron con posterioridad: Havel fue encarcelado, pero la pacífica Revolución de Terciopelo, unos años después, tuvo el respaldo de la mayor parte de la población, por lo que en otoño de 1989 el régimen totalitario de Checoslovaquia cayó y Václav Havel fue elegido presidente de la República el 29 de diciembre de ese año. El resto de la historia la conocemos. Entonces, por favor, no seamos tan superficiales ni demonicemos toda forma de diálogo con el Gobierno. A veces, para ganar, hay que ceder.

Pongo otro ejemplo de la Europa oriental: Polonia. Allí, en 1989, el movimiento Solidaridad, encabezado por Lech Walesa y un grupo de intelectuales y obreros, negocia un pacto de transición con el Gobierno comunista de Wojciech Jaruzelski (1923–2014), tras una larga etapa de agitación y represión. El «Pacto Magdalenka» deja los ministerios económicos al Gobierno no-comunista de Tadeusz Mazowiecki (1927-2013), pero otras áreas quedan bajo las viejas guardias comunistas y no se permite una purga general del personal ni una investigación del pasado. Por tanto, aquí también llegó la democracia a través del diálogo con el Gobierno.

Termino comentando las siguientes declaraciones de Jardines Chacón:

  1. «Esta misiva reconoce que las calles son de los revolucionarios». No es cierto, ¿dónde lo dice?
  2. «Aboga por el diálogo con el Gobierno». No toda forma de diálogo implica renunciar a nuestros principios, y desde lo político puede ser una excelente estrategia, como lo demuestra la historia de Checoslovaquia y Polonia.
  3. «Reconoce a la dictadura como la autoridad y le da tratamiento de régimen democrático». No es así. La carta le supone como tal en tanto que parte del propio discurso del régimen —aunque somos conscientes de que no es real—. Basta escuchar las declaraciones de los organizadores de la marcha. Léanse las siguientes palabras de Yunior García Aguilera publicadas en su perfil de Facebook: «El 20 de noviembre marcharemos porque no nos sentimos representados, porque nadie en el Parlamento se ha pronunciado por los manifestantes del 11J que sufren prisión sin que ni siquiera nos digan las cifras oficiales. Marcharemos contra el llamado a la violencia que el poder lanzó desde su trono». Si las anteriores son palabras que se dirigen a un régimen democrático, ¡menuda democracia!
  4. «La llama del levantamiento resuelto y sin matices del cubano de a pie, exigiendo el cambio de sistema, es decir, el fin del socialismo, podría quedar extinta en una tibia protesta liderada por intelectuales de izquierda y con tendencias socialdemócratas». Los socialdemócratas son respetuosos de la democracia, ¿Cuál es el problema con ellos? ¿Si el que organiza la iniciativa es socialdemócrata, entonces es mala? Pregunto, ¿eso no es fanatismo político?
  5. «El cubano de a pie no quiere socialismo hoy, mucho menos lo quiere para la Cuba futura. Eso es axiomático». No lo creo así, de hecho, si algo sabemos quienes vivimos dentro de Cuba es que todavía muchos cubanos sienten algún tipo de devoción o respeto por la Revolución, con modalidades distintas, pero la defienden, o al menos son rápidos en desligarse de los sectores de la oposición más viscerales y radicales. Así que esta declaración de que «El cubano de a pie no quiere socialismo hoy» no es un certero juicio de la realidad, sino el más profundo deseo del autor.
  6. «Un grupo de intelectuales izquierdosos pretende usar ese ímpetu del 11 de julio para montar en él otra ideología socialistoide». Esto es una calumnia que ni merece refutación.
  7. «El cubano de a pie no necesita líderes ni quiere socialismo del tipo que sea. Su lucha no es una lucha de izquierda. Así que los intelectuales cubanos ―izquierdosos todos y embriagados con el oxímoron del socialismo democrático― deberían dejarle saber a esas multitudes cuál es su posicionamiento ideológico y el tipo de sistema que quieren para Cuba». Entre los firmantes de esta incitativa hay personas de varias ideologías: liberales, conservadores y socialdemócratas, pero eso no es un problema, sino una riqueza que prueba su carácter heterogéneo y dinámico.
  8. «No tenemos nada que ganar con esa modalidad de lucha que diluye el sacrificio pasado en humillantes pasarelas». No es cierto, nuestra marcha lejos de diluir reivindica el sacrificio de todos los presos políticos del 11J; de hecho, es su natural sucesora en la historia de la resistencia contra el totalitarismo en Cuba.

En efecto, estamos de acuerdo en que el cubano debe tomar las calles y no mendigar rutas, pero nuestro ejercicio no supone lo contrario y tampoco difiere en el fin, sino en el método. Es hora de que nos unamos todos los cubanos que deseamos la libertad plena de Cuba. Dejemos para otro momento nuestras diferencias ideológicas.

El Padre Félix Varela dijo que Cuba debía ser en lo político lo que por Divina Providencia era geográficamente; a saber: una isla independiente de España. Así hoy, mutatis mutandis, nosotros decimos que Cuba ha de ser desde lo político lo que por Divina Providencia es geográficamente; a saber: un archipiélago, eso, un conjunto de islas de distintos tamaños y formas que conviven juntas y forman esa gran y gloriosa nación, a la cual nos enorgullecemos de pertenecer.

**El autor del texto es firmante de la carta del 20N en Cienfuegos.


TAMBIÉN TE SUGERIMOS:






David A. Martínez Espinosa
Nació en 1990. Es graduado de ingeniería química en la Universidad de Cienfuegos en 2016. Trabaja como profesor de química aplicada en la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos. Es firmante de la notificación de marcha del 20 de noviembre en Cienfuegos.
David A. Martínez Espinosa

Evalúe esta noticia

Cargando ...

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Aleida Barja

Todos solidarios con el movimiento 27N apoyando la marcha del día 20 Nov Patria y Vida
Aleida Barja

Aleida Barja

Todos a apoyar la marcha del 29 Nov Patria y Vida

Aleida Barja

Jesus Valladares

saludos, no pasara nada el susodicho dia! Los principales estarán advertidos y en sus casas. Recuerden la época de Franco en Espana.
Jesus Valladares

noticias relacionadas

elTOQUE SUGIERE

manifestaci{on antigubernamental para el 20 de noviembre 20N

La Habana, 11 de julio de 2021. Foto: Reuters.

Réplica al artículo de Alexis Jardines Chacón sobre la marcha del 20N

Cubanet publicó, el 28 de septiembre de 2021, un artículo de la autoría de Alexis Jardines Chacón titulado «El cubano debe tomar las calles, no mendigar un espacio en ellas». Con el mayor respeto que se merece Jardines Chacón, opinaré sobre los argumentos que allí manejó.

Para Alexis Jardines la «solicitud de permiso de marcha pacífica ―según la definen los autores de la reciente misiva dirigida al gobernador de La Habana― [tiene] la ingenua pretensión de poner a la dictadura contra la espada y la pared».

Solicitar permiso para la marcha no es ingenuo en lo absoluto. Un ejercicio como este es sui géneris en la historia de la lucha cívica por los derechos en Cuba. Por otra parte, una cosa es la cuestión de hecho (de facto) y otra la cuestión de derecho (de jure). Hay quienes consideran que en Cuba existe de facto una dictadura, pero otros no lo ven así. Ese es uno de los más claros objetivos de nuestro grupo, deslindar ambas «realidades» y definir si existe o no una legalidad aparente en el Gobierno cubano. Aquí se encuentra la novedad del ejercicio de solicitud porque:

  1. O niegan e impiden la marcha, y entonces quedará claro que el Gobierno viola sus propias leyes.
  2. O aceptan y toleran la marcha, y entonces los cubanos podrían salir a pedir por cosas que solo se piden en países totalitarios; a saber: el fin de la violencia policial, la libertad de los presos políticos y la solución de nuestras diferencias a través de vías democráticas y pacíficas. Es decir, sin actos de repudio, acoso policial, acoso laboral, expulsión de centros de estudios por el solo hecho de no apoyar al Gobierno.

La fortaleza y bondad de este ejercicio cívico no radica más en el logro real de las demandas de la marcha, sino en la ocasión que propicia el hecho de hacer estas notificaciones en las diversas cabeceras provinciales para evidenciarle al Gobierno que cada vez existen más ciudadanos que ansiamos el ejercicio y respeto de nuestros derechos humanos. También crearía un precedente sobre este tipo de actos cívicos no orientados por y desde el Gobierno y sus organizaciones (CDR, FMC, PCC, FEEM, FEU, CTC), sino de la simple y llana ciudadanía; asunto que cualquier observador imparcial sabrá descubrir como singular en la Cuba comunista.

El autor del texto publicado en Cubanet dice que el régimen cubano no comparte el concepto de derechos humanos manejado en la Declaración Universal de 1948, y es cierto; pero ni la convocatoria de la marcha ni el ejercicio cívico en sí dependen o suponen lo contrario. Nosotros partimos del hecho ―reconózcase o no por parte del régimen― de la Declaración, y la asumimos como nuestra en tanto somos ciudadanos cubanos de la misma naturaleza y esencia humana a los del resto de las naciones del mundo que la han suscrito.

En cuanto al artículo 56 de la Constitución, Jardines Chacón dice que la trampa está en la frase «fines lícitos». Aquí también le concedo la razón a él. Sin embargo, la organización y realización de una marcha cívica pacífica no es constitutivo de delito en sí mismo, según las propias declaraciones del señor Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo Popular de Cuba, quien afirmó durante una conferencia en el Centro de Prensa Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores realizada el 24 de julio de 2021 ―días después de las manifestaciones antigubernamentales del 11J― que «manifestarse constituye un derecho constitucional». No es alocado pensar que una manifestación pacífica antigubernamental en Cuba, en sí misma, sea un derecho, al menos, teóricamente según sus propias leyes. ¿Que Rubén Remigio Ferro mentía? Es probable, pero eso se demostrará el 20N, el reto es de ellos.

Como Ud. bien sabe, Alexis, quienes convocamos a la marcha en las diversas provincias hemos dicho que, incluso si no la aprobaran, nosotros iremos a las calles a ejercer nuestro derecho constitucional. ¿Que la Seguridad del Estado nos apresará antes del 20N? Es probable. ¿Que no nos dejarán salir de nuestras casas? Es probable. Precisamente por eso las cartas solo tienen pocas firmas, porque de no poder salir los firmantes, saldrán los demás ciudadanos que han manifestado en privado que asistirán. Los que firmamos pusimos la cara y el nombre, y ese fue nuestro sacrificio. El resto de la ciudadanía hará su parte. Nada es perfecto en la vida, y no digo que este ejercicio sea impecable, pero muchos cubanos de adentro estamos muy ilusionados. Piense que tras la Revolución no hemos conocido de otro episodio de estas dimensiones, en el cual actores de la sociedad civil desde varias provincias hacen públicas las solicitudes entregadas para realizar una marcha antigubernamental; y eso por sí solo le hace ilusión a muchas personas. Ayer me dijo alguien: «Coño, compadre, al fin una marcha en la que no pasen asistencia».

Jardines Chacón dice que demandar la solución de nuestras diferencias a través de vías democráticas y pacíficas posee un tono conciliador e ingenuo desde el punto de vista político. Aquí es donde más me decepcionó el autor, porque demoniza per se toda forma de diálogo con el Gobierno. Lo que a los ojos de un lector apasionado y desinformado podría resultar lógico, para quienes conocen la historia no lo es.

Citaré la famosa «Carta 77» de Václav Havel (1936-2011), aquella declaración que pedía a los dirigentes comunistas de Checoslovaquia adherirse, no solo a sus propias leyes, sino a los principios de derechos humanos recogidos en los Acuerdos de Helsinki, de los cuales el Gobierno checo formaba parte. Se dio a conocer el 6 de enero de 1977 y estaba firmada por 241 personas. La carta decía en uno de sus párrafos:

«La CARTA 77 no constituye una base para la actividad política de oposición. Quiere servir al interés común como muchas otras iniciativas ciudadanas similares en diversos países del Oeste y del Este. No quieren, pues, fijar sus propios programas de reformas o cambios políticos o sociales, sino establecer —dentro del ámbito de su actuación— un diálogo constructivo con el poder político y estatal, para señalar, sobre todo, diversos casos concretos de quebrantamiento de derechos humanos y ciudadanos, preparar la documentación correspondiente, presentar diversas propuestas de índole más general, para promover más a fondo esos derechos y garantías, y actuar como mediador en las situaciones conflictivas ocasionales a que puedan dar lugar las injusticias».

¿Desean una declaración más dialoguista y tibia que esta? Sin embargo, los efectos de la «Carta 77» se vieron con posterioridad: Havel fue encarcelado, pero la pacífica Revolución de Terciopelo, unos años después, tuvo el respaldo de la mayor parte de la población, por lo que en otoño de 1989 el régimen totalitario de Checoslovaquia cayó y Václav Havel fue elegido presidente de la República el 29 de diciembre de ese año. El resto de la historia la conocemos. Entonces, por favor, no seamos tan superficiales ni demonicemos toda forma de diálogo con el Gobierno. A veces, para ganar, hay que ceder.

Pongo otro ejemplo de la Europa oriental: Polonia. Allí, en 1989, el movimiento Solidaridad, encabezado por Lech Walesa y un grupo de intelectuales y obreros, negocia un pacto de transición con el Gobierno comunista de Wojciech Jaruzelski (1923–2014), tras una larga etapa de agitación y represión. El «Pacto Magdalenka» deja los ministerios económicos al Gobierno no-comunista de Tadeusz Mazowiecki (1927-2013), pero otras áreas quedan bajo las viejas guardias comunistas y no se permite una purga general del personal ni una investigación del pasado. Por tanto, aquí también llegó la democracia a través del diálogo con el Gobierno.

Termino comentando las siguientes declaraciones de Jardines Chacón:

  1. «Esta misiva reconoce que las calles son de los revolucionarios». No es cierto, ¿dónde lo dice?
  2. «Aboga por el diálogo con el Gobierno». No toda forma de diálogo implica renunciar a nuestros principios, y desde lo político puede ser una excelente estrategia, como lo demuestra la historia de Checoslovaquia y Polonia.
  3. «Reconoce a la dictadura como la autoridad y le da tratamiento de régimen democrático». No es así. La carta le supone como tal en tanto que parte del propio discurso del régimen —aunque somos conscientes de que no es real—. Basta escuchar las declaraciones de los organizadores de la marcha. Léanse las siguientes palabras de Yunior García Aguilera publicadas en su perfil de Facebook: «El 20 de noviembre marcharemos porque no nos sentimos representados, porque nadie en el Parlamento se ha pronunciado por los manifestantes del 11J que sufren prisión sin que ni siquiera nos digan las cifras oficiales. Marcharemos contra el llamado a la violencia que el poder lanzó desde su trono». Si las anteriores son palabras que se dirigen a un régimen democrático, ¡menuda democracia!
  4. «La llama del levantamiento resuelto y sin matices del cubano de a pie, exigiendo el cambio de sistema, es decir, el fin del socialismo, podría quedar extinta en una tibia protesta liderada por intelectuales de izquierda y con tendencias socialdemócratas». Los socialdemócratas son respetuosos de la democracia, ¿Cuál es el problema con ellos? ¿Si el que organiza la iniciativa es socialdemócrata, entonces es mala? Pregunto, ¿eso no es fanatismo político?
  5. «El cubano de a pie no quiere socialismo hoy, mucho menos lo quiere para la Cuba futura. Eso es axiomático». No lo creo así, de hecho, si algo sabemos quienes vivimos dentro de Cuba es que todavía muchos cubanos sienten algún tipo de devoción o respeto por la Revolución, con modalidades distintas, pero la defienden, o al menos son rápidos en desligarse de los sectores de la oposición más viscerales y radicales. Así que esta declaración de que «El cubano de a pie no quiere socialismo hoy» no es un certero juicio de la realidad, sino el más profundo deseo del autor.
  6. «Un grupo de intelectuales izquierdosos pretende usar ese ímpetu del 11 de julio para montar en él otra ideología socialistoide». Esto es una calumnia que ni merece refutación.
  7. «El cubano de a pie no necesita líderes ni quiere socialismo del tipo que sea. Su lucha no es una lucha de izquierda. Así que los intelectuales cubanos ―izquierdosos todos y embriagados con el oxímoron del socialismo democrático― deberían dejarle saber a esas multitudes cuál es su posicionamiento ideológico y el tipo de sistema que quieren para Cuba». Entre los firmantes de esta incitativa hay personas de varias ideologías: liberales, conservadores y socialdemócratas, pero eso no es un problema, sino una riqueza que prueba su carácter heterogéneo y dinámico.
  8. «No tenemos nada que ganar con esa modalidad de lucha que diluye el sacrificio pasado en humillantes pasarelas». No es cierto, nuestra marcha lejos de diluir reivindica el sacrificio de todos los presos políticos del 11J; de hecho, es su natural sucesora en la historia de la resistencia contra el totalitarismo en Cuba.

En efecto, estamos de acuerdo en que el cubano debe tomar las calles y no mendigar rutas, pero nuestro ejercicio no supone lo contrario y tampoco difiere en el fin, sino en el método. Es hora de que nos unamos todos los cubanos que deseamos la libertad plena de Cuba. Dejemos para otro momento nuestras diferencias ideológicas.

El Padre Félix Varela dijo que Cuba debía ser en lo político lo que por Divina Providencia era geográficamente; a saber: una isla independiente de España. Así hoy, mutatis mutandis, nosotros decimos que Cuba ha de ser desde lo político lo que por Divina Providencia es geográficamente; a saber: un archipiélago, eso, un conjunto de islas de distintos tamaños y formas que conviven juntas y forman esa gran y gloriosa nación, a la cual nos enorgullecemos de pertenecer.

**El autor del texto es firmante de la carta del 20N en Cienfuegos.


TAMBIÉN TE SUGERIMOS:






Evalúe esta noticia

Cargando ...

Mercado Informal de
Divisas en Cuba (Tiempo Real)

toque_logo_white
1 EUR86 CUP
1 USD66 CUP
+1
1 MLC76 CUP
calendar_icon

CUBA

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Aleida Barja

Todos solidarios con el movimiento 27N apoyando la marcha del día 20 Nov Patria y Vida
Aleida Barja

Aleida Barja

Todos a apoyar la marcha del 29 Nov Patria y Vida

Aleida Barja

Jesus Valladares

saludos, no pasara nada el susodicho dia! Los principales estarán advertidos y en sus casas. Recuerden la época de Franco en Espana.
Jesus Valladares
boletin_elTOQUE

Noticias Relacionadas