Agarra el niño y corre. Los trayectos de Lucy

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Tomada de Facebook.
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Descalza, con la humedad del Río Bravo aún afincada en sus huesos y el pequeño Kevin de la mano, Luz ( conocida en redes como Lucy Motivacional) llegó al centro de procesamiento en Texas el 22 de abril de 2022. Así la encontró su hermano —quien llevaba más de una década en Estados Unidos y le había enviado el dinero para los pasajes— cuando al fin pudieron pisar suelo norteamericano.

En el futuro, su cabello negro—que hoy refuerza esa imagen de virgencita descalza— se le caerá a montones. En el pasado quedarán sus zapatos empapados por el agua dulce. Despojada de cuanto tenía, excepto de su hijo, y ajena a los retos de la emigración, se sentirá libre. Como los cerca de 35 000 cubanos que ese mes tocaron la frontera sur estadounidense.

«Sí, ¿pero qué se hace con la libertad?», se pregunta años después.

***

«Yo llegué a Nicaragua y de ahí comencé el trayecto con mi niño. Fue un viaje muy difícil. Traté de sacar un salvoconducto en Nicaragua y, cuando lo tuve, nos pudimos mover. Atravesé el país hasta llegar a la frontera en Jalapa, y de ahí crucé a Honduras, de noche, y seguimos a Guatemala».

«El camino era bastante peligroso. Si hubiera sido de día, nos habríamos aterrorizado igual, porque eran barrancos y barrancos sin fin. También estaba la sofocación que tenemos los cubanos en el mundo entero por la persecución constante: el miedo a si viene Emigración, si un policía se da cuenta de que soy cubana. ¡Son sustos que pasamos todos y que me marcaron mucho!». 

«En Guatemala, dentro de lo posible, las cosas fluyeron bien. Allí estuvimos tres días en los que casi no podíamos ni bañarnos; estábamos como en un parqueo. De ahí, avanzamos hasta México, con muchos problemas».

«Apenas pisamos tierra mexicana, se me perdió la mochila con todo lo que tenía».

«Llegamos a un lugar del que ni recuerdo el nombre. Supuestamente, tenía que tomar un taxi, pero este nunca llegó. Parece que alguien nos vio y avisó a la Policía, así que tuvimos que salir corriendo. Yo corrí con mi niño cargado, no podía más, pero seguía con él en brazos. Tuve que dejar la mochila atrás. Lo dejé todo. Gracias a Dios llevé conmigo los papeles, el pasaporte y el dinero. Me quedé solo con lo que llevábamos puesto». 

—¿Y llevabas recuerdos, cosas importantes allí?

«No, realmente era ropa y lo fundamental. Tuve que mandar a alguien desde el hostal a comprarle lo básico al niño. Eso también me marcó. No por mí, porque como adulto uno se adapta, sino por el niño. Tenía sus cositas necesarias y tuve que comprarle todo de nuevo».

A comienzos de 2022, el flujo migratorio cubano alcanzó cifras récord en la frontera estadounidense tras la exención de visado para Nicaragua. En medio de esa marea humana que lo arriesgaba todo, Lucy era una madre dispuesta a enfrentar lo desconocido.

—¿Cuánto duró el trayecto?

«Salí el 23 de marzo de 2022 de Cuba y a Estados Unidos el 22 de abril. Casi un mes. No fui la única; muchas personas hicieron esa travesía y pasaron por lo mismo».

«Realmente, la gente empezó a viajar desde 2013. Ahí empecé a mirar cómo era la cosa, y en 2015 descubrí adónde y cómo se podía viajar; por eso hago la historia desde ese tiempo».

—¿Y el niño, cómo lo vivió? ¿Qué edad tenía?

«El niño tenía 3 añitos recién cumplidos. Lo tomó muy bien, se portó increíble. Yo hablaba con él y le decía: “Habla bajito, por favor”, y él me hacía caso».

«También hubo personas que me ayudaron muchísimo, a las cuales les estoy profundamente agradecida. A algunos no los he vuelto a ver, pero me auxiliaron en el momento más importante, cuando tenía que llegar a México para poder cruzar».

«Recuerdo que andaba con el niño cargado y ya no podía ni correr».

—¿En el momento en que los persiguieron o al momento de cruzar?

«Todavía estábamos en México, había que correr y saltar un muro. Yo no podía, no me daban las fuerzas. Un muchacho me vio y me dijo: “Dame al niño y corre. Yo te lo llevo, dale, que voy contigo”. Él me ayudó mucho y eso nunca lo olvidaré».

Después, cruzó el Río Bravo de noche, sin saber nadar.

«No me importó la lavadora»

Para entender a la mujer que en abril de 2022 cruzaba la frontera de la mano de su hijo, hay que regresar a Santiago de Cuba. Allí creció Lucy, con el cariño de su abuela materna, y el apoyo en la distancia de su abuela paterna. «No se quedaba quieta un minuto. Nos ayudó mucho y gracias a ella vivimos un poquito mejor».

Al graduarse en Contabilidad y Finanzas, el Estado le asignó el servicio social por tres años en un banco local como analista de deudas.

«El servicio social era obligatorio. Si no lo cumplías, te quitaban el título. Ganaba como 315 CUP nada más. Me decía: “Si sigo trabajando aquí, nunca voy a lograr nada de lo que quiero”. En Cuba, con un salario nunca se ha podido vivir».

En 2015, la llamada de una amiga desde Ecuador la motivó a replantearse sus prioridades financieras.

«Me escribe y me dice: “Luci, ve y saca tu pasaporte”. Yo le digo que el dinero que tengo es para comprarme una lavadora; pero me quedé pensando y luego me dije: “No, voy a sacar el pasaporte”. No me importó la lavadora. Cuando lo tuve en la mano sentí algo diferente. No sabía qué iba a hacer ni cómo, pero ya lo tenía». Más adelante, finalmente, pudo salir de la isla. Viajó embarazada a Rusia y estuvo dos veces en Haití con cinco meses de embarazo, hasta que un breve desmayo la hizo frenar para cuidar la salud de su hijo.

Cuando la gerencia del banco detectó sus viajes comerciales al extranjero, le dio un ultimátum. Dije: «Ok, no trabajo más, porque voy a seguir viajando».

Aprendió a aplicar tratamientos de keratina e importó mercancías de belleza y ropa desde Haití, República Dominicana y Rusia. 

Unos meses después de la exención de visado a Nicaragua, Lucy vendió sus pertenencias, recuperó lo invertido en otro viaje a Rusia, compró pasajes hacia Centroamérica y emprendió el viaje.

«Trabajar en lo que sea»

Salió de la custodia migratoria con un parole, lo cual le permitiría después obtener la residencia sin mayor dificultad. En ese primer momento, la prioridad fue estabilizarse.

«Llegar fue un cambio muy brusco. Uno se siente perdido. La palabra de orden es trabajar en lo que sea. El mismo día que encontré un daycare para el niño, salí a buscar trabajo».

Caminó por las calles de Coral Gables hasta entrar a una cafetería colombiana.

«Pregunté si necesitaban a alguien. Me dijeron que me llamarían, pero volví al día siguiente y me quedé allí parada, esperando. De tanto verme ahí, me dijeron: “Bueno, empieza mañana si quieres”».

En tanto, cursó estudios nocturnos para certificarse como Asistente de Enfermería y Técnico de Diálisis.

Pero en otro abril, de 2024, cuando los documentos legales finalmente estuvieron en regla y Lucy planeaba buscar trabajo en el sector sanitario como técnica de diálisis, un diagnóstico de cáncer de mama frenó sus planes.

«Perder el pelo te baja la autoestima»

Vinieron dos cirugías, una mastectomía parcial y sesiones de quimioterapia que la dejaron sin fuerzas para seguir trabajando en la cafetería.

Poco antes había logrado traer a su madre desde Cuba mediante una reclamación familiar; ella y su hermano se hicieron cargo del niño. También reapareció un viejo conocido de Santiago de Cuba con quien inició una relación de pareja durante el tratamiento. «Psicológicamente, a una mujer le afecta mucho perder el pelo, te baja la autoestima —recuerda—. Pero él estuvo ahí y eso me ayudó a pasarlo con más tranquilidad».

Tras superar las radiaciones, trabajó un tiempo como asistente de mánager en una tienda a la que solía ir a hacer compras. Pero no quiso quedarse allí. 

«Estudié por mi cuenta, quise entender cómo funcionaba la economía en Estados Unidos porque noté que muchas personas no lo entienden. Siempre he sabido manejar mis finanzas y, además, me gusta ayudar a la gente a salir adelante». 

Decidió pagar cursos en academias privadas de crédito y finanzas personales para entender cómo funcionaba el sistema bancario e impositivo norteamericano y así buscar una salida laboral independiente que aprovechara su viejo título de Contabilidad en Cuba.

Después de un examen federal, hoy es Consultora de Créditos: «Ayudo a mejorar historial crediticio y ayudo a compañías pequeñas a obtener capital de inversión, entre otras cosas».

«No hay nada más lindo que ser libre»

Para quienes llegan de la isla, la adaptación económica en Estados Unidos suele ser un choque fuerte. La transición de una economía estatal a un sistema basado en historial crediticio, deudas y tasas de interés deja a muchos migrantes desorientados. Las personas, cuando llegan, no saben cómo funciona una tarjeta de crédito, cómo manejar sus números o pedir un préstamo.

«En Cuba no tenemos educación financiera de ningún tipo; nos enseñan a pensar de una sola manera —comenta quien hoy ofrece asesorías independientes sobre crédito y finanzas para migrantes a través de redes sociales—. Aquí, he tenido que volver a estudiar prácticamente desde cero».

Cuando mira hacia atrás, Lucy no habla de una vida perfecta después de emigrar, sino de haberlo intentado. De haber cruzado porque quedarse ya no le parecía una opción suficiente.

Al mirar en perspectiva su trayectoria, recuerda aquel momento final antes de cruzar a Estados Unidos, decisivo, y quizá en ese recuerdo se apoye para empezar de cero, las veces que sea necesario. 

«Un muchacho alto que andaba con una muchacha de Cienfuegos me ayudó. Ella me dijo: “No te preocupes, el flaco te va a cruzar el niño. Este muchacho es un pez en el agua”. Y así fue; el niño ni se mojó. Cuando llegué al otro lado, me tuve que cambiar y me quité los zapatos mojados. Los dejé allí y entré descalza al centro donde nos procesaron».

Habla de la decisión de cambiar una lavadora por un pasaporte, de aprender oficios, viajar, y cruzar una frontera con su hijo en brazos. No niega el miedo que acompañó cada uno de esos pasos; lo asume como parte del riesgo. 

«Todos tenemos miedo. Hay dos tipos de personas: las que tienen miedo y no hacen nada, y las que tenemos miedo pero nos arriesgamos. Si te arriesgas, a lo mejor no ganas, pero aprendes».

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Mercado Informal de Divisas en Cuba

(Tiempo Real)
1 USDDólar Estadounidense
815.00 CUP+5
1 EUREuro
883.01 CUP-4.34
1 MLCUSD en saldo de cuenta bancaria
571.03 CUP-6.03
1 CADDólar Canadiense
519.29 CUP+0.23
1 MXNPeso Mexicano
51.83 CUP-0.12
1 ZELLEZelle
779.08 CUP+4.3
1 CLAClásica
737.41 CUP+3.47

Los valores de REFERENCIA que aquí se muestran son el resultado del cálculo de la mediana de los números escritos en ofertas de compra y venta de divisas registradas por nuestro sistema automatizado en sitios web de clasificados y grupos de redes sociales. No son operaciones concretadas, sino expresiones de «deseos» de los actores del mercado informal. El precio final de la compraventa entre privados puede y suele variar. Las flechas indican la variación del precio de cada tasa en las últimas 24 horas. Insistimos en que los números que mostramos no son la tasa OFICIAL, sino que deben ser tomados solo como REFERENCIA.

Registro de elTOQUE sobre cubanos muertos y desaparecidos en rutas migratorias

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