La crisis energética que atraviesa Cuba continúa impactando el funcionamiento del sistema sanitario de Camagüey, una de las principales provincias del país, donde los prolongados apagones están afectando la atención en centros de salud y dejando a decenas de pacientes sin servicios médicos durante horas.
Camagüey, con una población aproximada de 314 000 habitantes, tiene una red de 13 hospitales y nueve policlínicos. Sin embargo, las interrupciones eléctricas y la escasez de combustible han reducido la capacidad operativa de varias de estas instituciones, especialmente en los servicios de atención primaria, según testimonios recogidos por elTOQUE.
Tres madres residentes en esa provincia denunciaron que en febrero de 2026 acudieron a policlínicos en busca de atención para sus hijos y no pudieron recibir asistencia debido a los apagones.
María Pérez*, residente de Camagüey, quien aseguró que acudió al Policlínico Centro con su hijo de tres años para que le administraran un aerosol porque estaba sufriendo un ataque de asma.
«Mi niño empezó con mucha dificultad para respirar en la madrugada. Yo sabía que lo que necesitaba era el aerosol porque ya otras veces le ha pasado. Lo llevé rápido al Policlínico Centro pensando que allí podían ayudarme enseguida», relató.
«Cuando llegué había varias personas esperando y me dijeron que no nos podían atender porque no había corriente. Les expliqué que mi bebé estaba con un ataque de asma, pero me respondieron que sin electricidad no podían usar algunos equipos ni garantizar la atención. Me dijeron que tratara de llevarlo a un hospital, pero a esa hora no tenía transporte. Fue un momento de mucha angustia porque uno siente que el niño se te ahoga en los brazos y nadie puede ayudarlo», añadió.
Otro testimonio corresponde a Yanet Rodríguez*, quien explicó que acudió con su hijo de diez años para realizarle análisis de urgencia en el Policlínico de Montecarlo.
«Mi hijo llevaba varios días con fiebre alta y decaimiento. El médico de la familia nos indicó que había que hacerle análisis de urgencia para saber qué tenía. Yo pensé que en el Policlínico de Montecarlo se resolvería rápido. Cuando llegué me dijeron que el laboratorio no estaba funcionando, que sin corriente no podían procesar las muestras ni usar los equipos. Les pregunté qué podía hacer y me dijeron que regresara cuando hubiera electricidad o que intentara en un hospital», explicó Rodríguez.
Una situación similar fue denunciada por Liset García*, quien también acudió al Policlínico de Montecarlo con su hijo, que presentaba un fuerte dolor de muela.
«Mi bebé no podía dormir del dolor de muela. Lo llevé al policlínico para que lo viera el estomatólogo porque el dolor era muy fuerte. Cuando llegamos me dijeron que no podían atender porque no había agua en el policlínico. Con los apagones la turbina no se pudo poner a funcionar y el centro estaba sin suministro. Me dijeron que así no podían hacer ningún procedimiento dental. Mi hijo salió llorando del dolor y yo sin saber qué hacer porque todo depende de que haya corriente», relató.
Los apagones, que ya eran significativos en 2025, se han agudizado tras la captura de Nicolás Maduro en enero y el aumento de la presión energética de Estados Unidos. De acuerdo con una funcionaria del sistema de salud en Camagüey, ante la escasez de combustible recibieron la indicación de priorizar el funcionamiento de los grupos electrógenos (generadores de electricidad) únicamente en los hospitales, específicamente en los cuerpos de guardia y las salas de terapia intensiva.
La funcionaria, quien habló con elTOQUE en condición de anonimato, explicó que esta medida busca garantizar la atención a pacientes críticos, lo que ha dejado a muchos policlínicos sin capacidad de funcionamiento durante los cortes eléctricos.
Una doctora del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico «Amalia Simoni», que también pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias laborales, señaló que el personal médico enfrenta condiciones cada vez más complejas.
«Cuando hay apagones prolongados muchas áreas dejan de funcionar. Hay equipos médicos que dependen totalmente de la electricidad y sin ellos no se pueden realizar determinados procedimientos. El personal trata de mantener los servicios esenciales, pero trabajar así complica mucho la atención y genera tensión tanto en médicos como en pacientes», explicó.
elTOQUE trató de obtener una versión oficial sobre la situación en la provincia, por lo que se intentó comunicar con Jorge Sutil Sarabia, gobernador provincial, y Carlos Morán, director provincial de Salud Pública. Sin embargo, los funcionarios no respondieron a las llamadas realizadas y posteriormente bloquearon los números desde los que se les intentó contactar.
Las autoridades sanitarias han reconocido el impacto de la crisis energética en el sistema de salud. Durante una comparecencia en el programa oficialista Mesa Redonda, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal, admitió que la escasez de combustible y electricidad ha obligado a reorganizar los servicios hospitalarios y a reducir la actividad quirúrgica programada en varios centros del país, con el objetivo de priorizar las urgencias médicas.
Diversos informes de organizaciones y observatorios independientes también han advertido sobre el deterioro del sistema sanitario cubano.
El 26 de febrero, varias organizaciones internacionales de la sociedad civil, presentes desde hace años en Cuba y apoyando procesos de desarrollo local y respuesta humanitaria, emitieron una declaración sobre la situación de la isla y lo que consideraban puntos críticos. En el caso de la salud, apuntaron que las interrupciones eléctricas comprometen «la provisión de servicios hospitalarios, de emergencia, cuidados intensivos y la cadena de frío para vacunas, sangre y medicamentos por la concentración en lugares específicos, afectando a la población rural, particularmente a pacientes crónicos y la atención materno-infantil».
Reportes en redes sociales y de medios independientes indican que con la actual crisis en varias provincias los apagones han superado las 24 horas diarias, lo que impacta directamente la operatividad de hospitales, policlínicos y laboratorios.
«Uno sale del policlínico con impotencia porque no hay forma de que lo atiendan», así resume la situación Yanet Rodríguez, una de las madres afectadas.
Nota: *Las identidades de las madres han sido protegidas a su solicitud por temor a represalias.







