Una compilación de los datos que diariamente ofrece la Unión Nacional Eléctrica (UNE) —entidad que detenta el monopolio de ese sector en Cuba— contradice la versión sostenida por el régimen cubano y por varios medios de prensa internacionales de que la crisis energética se ha agudizado desde que Estados Unidos inició un cerco marítimo a la isla, luego de haber sacado por la fuerza a Nicolás Maduro de Venezuela.
«Ahora es un crudo que tenemos que refinar —dijo el gobernante de Cuba, Miguel Díaz-Canel, a la cadena estadounidense NBC News sobre el primer barco de combustible que llega a la isla desde enero pasado—, que tenemos que distribuir por todo el país, que vamos a dedicar una parte importante a aprovechar una capacidad de generación eléctrica de más de 1 200 megawatts que ha estado inutilizada en cuatro meses y nos podría dar una mejor situación en el suministro de energía, y también para apoyar algunas actividades de la economía».
Según las estadísticas de la Unión Nacional Eléctrica analizadas por un equipo de elTOQUE, desde septiembre de 2025 a marzo de 2026 el pico crítico de afectaciones eléctricas no se ubica en enero de 2026, sino en diciembre de 2025; mes que no solo tiene el mayor promedio de afectaciones (Tabla 1), sino nueve de los diez registros más altos del período estudiado (Tabla 2).
A continuación de diciembre se ubican marzo, enero (2026) y septiembre (2025), mientras febrero (2026), octubre y noviembre (2025) se mantienen en la parte baja de una lista en la que, en dos de los siete meses registrados, la disponibilidad de energía eléctrica apenas cubrió la mitad de la demanda y se quedó por debajo en los otros cinco (Tabla 3).

Tabla 1. Afectación eléctrica diaria (real) en Cuba.
Narrativa fallida
El hecho de que el período de mayor presión sobre el sistema eléctrico cubano en los últimos siete meses haya sido del primero al 9 de diciembre de 2025 (con valores de afectación en el horario pico entre los 1 981 y 2 185 MW, más de una vez y media la cifra que según Díaz-Canel pudieran recuperar luego del arribo del tanquero ruso), debilita la versión de que la causa principal de los apagones en Cuba sean las presiones de Washington, una narrativa que algunos medios internacionales han asumido y siguen repitiendo sin contrastarla:
«Cuba sufre apagones desde hace años, pero estos se han agravado en las últimas semanas tras el bloqueo impuesto por el inquilino de la Casa Blanca», es la información que ofrece El País a sus lectores en un artículo que se publicó el 29 de marzo de 2026 bajo el título «Estados Unidos flexibiliza el bloqueo a Cuba y autoriza la llegada de un buque petrolero ruso».
Un vistazo al promedio mensual de afectaciones (Tabla 1) señala que enero, mes de la captura de Maduro e inicio del cerco, tiene un promedio de afectaciones superior al de febrero, que por ser posterior debería mantener o acentuar los mismos problemas que enero.
Según la Tabla 1, la afectación real promedio en estos siete meses ha sido de 1 785.1 MW con valores que oscilan entre los 2 185 y los 1 063 MW. Es decir, estamos hablando de un sistema de generación muy inestable, que desde el inicio está ampliamente superado por la demanda y que puede desplomarse ante la salida de alguna unidad por rotura o reparación, la falta y la calidad del combustible, entre otros muchos factores.
Por otra parte, la Tabla 4 y el Gráfico 1 muestran que las tasas de recuperación del sistema tienden a ser cada vez más pequeñas: las afectaciones disminuyeron 9.08 y 10.01 % en octubre y noviembre de 2025, seguidas por un incremento del 32.43 % en diciembre, luego descendieron 6.09 y 3.42 % en enero y febrero de 2026, para finalmente comenzar otro repunte durante marzo.

Tabla 2. Valores más altos de afectación eléctrica diaria (septiembre 2025 – marzo 2026).
Y, si tomamos en cuenta que el mínimo de febrero (Gráfico 1 y Tabla 3), el mes de menor promedio de afectaciones durante 2026, es visiblemente más alto que los de octubre y noviembre del año pasado, esto pudiera presagiar una crisis superior a la de diciembre en el transcurso de esta primavera o con la llegada del verano. Marzo de 2026, por ejemplo, tuvo valores de afectación 96 MW por debajo de la de diciembre de 2025, pero con una demanda promedio 272.7 MW menor que este último mes.
Un sistema siempre al borde de colapso
A pesar de que, según afirmó Díaz-Canel, Cuba ha tenido que recortar 1 200 MW diarios presumiblemente debido al cerco iniciado en enero último, la diferencia entre el máximo de generación eléctrica en horario pico (septiembre de 2025) y el mínimo de generación (marzo de 2026) es de 587.1 MW, mientras que la brecha entre diciembre (no bloqueo) y marzo (tres meses de bloqueo) es de 255.9 MW; o sea, más de la mitad de la diferencia de generación entre septiembre y marzo se perdió cuando todavía el crudo llegaba con relativa normalidad.
Si tomamos en cuenta que la tendencia de caída de la disponibilidad entre octubre, noviembre y diciembre de 2025 (sin bloqueo) es de 331.2 MW (un promedio de 110.4 MW/mes), mientras la de enero, febrero y marzo de 2026 (con bloqueo) suma 255.9 MW (a 85.3 MW/mes), salta a la vista que el deterioro en el sistema de generación eléctrica es mayor antes del bloqueo que después.
La conclusión es que si damos por verdadera la afirmación del mandatario cubano —el hecho de que en algún lugar hay 1 200 MW de reserva o inutilizados— esta no se podría justificar con las presiones de Washington sino con el deterioro progresivo del sistema electroenergético de la isla, su incapacidad para obtener combustible incluso desde aliados como Venezuela, México y Rusia, o por las conocidas debilidades del régimen económico y político que ha imperado en ese país caribeño durante casi 70 años.

Tabla 3. Los valores de cobertura en hora pico.
El comportamiento impredecible de tal sistema explica, por ejemplo, que la crisis de diciembre no alcanzara su punto máximo en torno a las festividades de Navidad o Fin de Año, como era de esperar, sino en los primeros nueve días del mes, que acumulan seis de los diez valores más altos de afectación, con cifras que van desde 2 084 a 2 185 MW diarios (Tabla 2).
También es bastante preocupante, otro ejemplo, que incluso septiembre de 2025 —el mes con mayor capacidad de generación pronosticada (Tabla 3)— tuviera en el horario pico un promedio de afectaciones que supera la capacidad de generación, una situación de la cual solo se salvaron octubre y noviembre de los siete meses compilados.
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Este trabajo se hizo con base en la variable afectación diaria (la cantidad de MW que se tuvieron que apagar) en el horario pico del día anterior, porque es el único dato real que brinda la UNE en su parte diario. Los demás (demanda, disponibilidad, déficit) son pronósticos que esta corporación ofrece al empezar el día, pero que nunca valida.
La afectación real es la diferencia entre la demanda y la disponibilidad de generación, a lo cual la UNE le suma generalmente entre 70 y 30 MW para compensar las pérdidas de energía por transmisión o distribución, mantener algún margen de reserva operativa y para cubrir posibles variaciones en la generación o la demanda.

Tabla 4. Incremento-disminución de la afectación eléctrica entre meses consecutivos.
Si se observa bien la Tabla 1, el análisis se realizó con 181 registros, entre los cuales faltan 11 de septiembre, dos de octubre, siete de noviembre, uno de diciembre, cuatro de febrero y seis de marzo, para un total de 31.
¿Dónde están, qué pasó con ellos?
Esos días, la Unión Nacional Eléctrica no actualizó su página web ni tampoco hizo circular el informe por algún otro canal oficial. Es decir, esos datos, esas estadísticas que se le deben a la opinión pública, quedaron en el mismo limbo informativo en el cual se encuentran los 1 200 MW que se espera reflotar con el petróleo del buque ruso.







