El episodio 22 del podcast El Enjambre tuvo como centro la entrevista a un especialista en ventiladores pulmonares, quien se refirió también al impacto del bloqueo económico de Estados Unidos en la compra de equipamiento médico por parte de Cuba.

“En los últimos días ha habido un debate muy serio en las redes con respecto a los ventiladores pulmonares. ¿Cómo estos se han convertido en un bien escaso y cómo puede o no influir el embargo o bloqueo en la realidad o posibilidad de Cuba para acceder a este tipo de equipamiento?”, dijo Camilo al presentar el intercambio.

Las respuestas a estas preguntas y otras tantas las ofreció el ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica Ernesto Rodríguez, quien reside en Buenos Aires, Argentina, y anteriormente se desempeñó como especialista de Soporte de vida del Centro Nacional de Electromedicina, órgano rector de la actividad de Electromedicina en Cuba. El equipamiento de soporte de vida incluye los respiradores pulmonares, las máquinas de anestesia y el equipamiento de neonatología, fundamentalmente.

Como parte de su formación, Rodríguez recibió entrenamientos avanzados internacionales sobre toda la tecnología de este tipo instalada en el país. Dentro de sus funciones estaba la gerencia a nivel nacional de la instalación, reparación y mantenimiento de este equipamiento, la coordinación de la asesoría técnica con los distintos fabricantes según la necesidad, y el asesoramiento técnico al ministerio de Salud Pública para la adquisición de nuevos equipos; además del seguimiento del desarrollo técnico a nivel mundial en el área de ventilación, anestesia y neonatología.

Con respecto a los ventiladores pulmones, de alta demanda en estos momentos a nivel mundial, el experto explicó que son equipos electrónicos capaces de ocuparse de la respiración del paciente cuando este ya no puede hacerla por sí mismo. “Si el equipo falla y no se entuba inmediatamente el paciente, corre el riesgo de fallecer. Es un equipo que trabaja sobre un paciente en estado grave o crítico y se usa en terapia intensiva”.

A partir de su experiencia de 6 años instalando, haciendo reparaciones, dando mantenimiento y en contacto directo con los fabricantes de este equipamiento, Rodríguez explicó a El Enjambre que los ventiladores pulmonares son equipos muy complejos que no se pueden confundir con otro tipo de equipos, como los electrónicos de consumo. “Un ventilador pulmonar tiene que ser fiable y seguro, no puede fallar; es un equipo que está sometido a  un régimen de trabajo intenso porque la ventilación puede tardar días, semanas y meses. La ventilación mecánica debe contar con una monitorización precisa de todo lo que está ocurriendo en el pulmón: los volúmenes, las presiones, los flujos y el equipo tienen que tener todos los mecanismos de seguridad para que no ocurra un daño accidental al pulmón. Las patologías también pueden ser muy variadas, entonces cada modo ventilatorio se ajusta mejor a una determinada condición. Estamos hablando de equipos caros. No existe posibilidad ninguna de comprar genéricos, las piezas que se le ponen al equipo solo se le pueden comprar al fabricante a un alto costo”.

Foto: Cortesía del entrevistado.

Foto: Cortesía del entrevistado.

Sobre la escasez que existe de estos equipos en el mundo entero ante el nuevo escenario de la COVID-19, Rodríguez explicó que el número de pacientes está siendo totalmente atípico y que las cantidades de camas de terapia intensiva y de ventiladores en el mundo está acorde con el nivel de pacientes que se suele tener en terapia intensiva como promedio. Los fabricantes, que no son muchos, adecuan su capacidad productiva en correspondencia con los pedidos que normalmente reciben por temporada.

“Ahora lo que ha sucedido es que ha crecido tanto la demanda de equipamiento de terapia intensiva y, por lo tanto, de ventiladores, que salió todo el mundo al mercado a pedirle a los fabricantes de ventiladores en el mundo y superaron la capacidad productiva. Lo más importante que hay que entender es que esto es una situación atípica, no es que los hospitales no estén preparados para atender a los pacientes, es que el volumen de pacientes que está entrando satura todos los servicios”, aclaró el ingeniero.

¿Con qué tipo de equipamiento cuenta Cuba? ¿Tenemos equipamiento moderno o seguimos trabajando con los de la era soviética?, indagó Hayes.

“La época soviética fue hace 40 años, así que te puedo decir categóricamente que no, no tenemos equipos de la época soviética”, afirmó Rodríguez. “El equipamiento que tenemos es de los fabricantes de las marcas más prestigiosas del mundo, en su mayoría europeos y líderes de este equipamiento a nivel mundial. Tenemos equipamientos más modernos, otros más antiguos, pero en ningún caso va a tener más de 15 años de explotación. Mi opinión es que el equipamiento que tiene Cuba está acorde con las necesidades, correctamente escalonado; es decir, los centros que atienden pacientes con mayor complejidad tienen mejor equipamiento y todos los ventiladores que tenemos en Cuba son importados. Cuba no tiene producción de ventiladores respiradores a nivel nacional”.

Lucía March interrogó al ingeniero sobre el impacto del bloqueo o embargo en la capacidad del estado cubano para comprar equipamiento médico, situación que denuncia el gobierno de la Isla y que niega, por su parte, el gobierno estadounidense.

“Es una pregunta compleja que lleva una respuesta compleja. En mi criterio el bloqueo impacta en todo lo que es la compra del equipamiento médico en Cuba. Los efectos del bloqueo no se ven igual en todas las áreas, pero sí son palpables y profundos, y las pérdidas que ocasionan son millonarias en la compra de equipos médicos. Esto te lo digo en base a lo que pude yo ver directamente en mi trabajo y en el día a día. Aunque teóricamente una compañía solicitando previamente la autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros que está subordinada al Departamento del Tesoro pudiera exportar equipamiento médico a Cuba, en la práctica esto hace que no sea muy viable por la parte del fabricante y del vendedor; y por la parte cubana no es aconsejable.

“Para introducir una tecnología de determinado fabricante, se pueden gastar millones de dólares, y estaríamos en los próximos 15 años a merced de que el gobierno de Estados Unidos quisiera flexibilizar o endurecer la aplicación de esas medidas que son leyes que ya están escritas y que no van a cambiar, al menos por ahora. Por ejemplo, si a un fabricante, vamos a decir, General Electric, se le permite ahora exportar determinado equipamiento a Cuba, dentro de 4 o 6 años el Poder ejecutivo puede decidir no permitirle la venta de piezas de repuesto a Cuba por cualquier razón.

“Además, hay que tener en cuenta que no se trata de comprar el equipo y ya; la introducción de una tecnología al país implica un movimiento mucho más amplio: hay que capacitar a los médicos en el uso de los equipos, a los ingenieros en su mantenimiento, en la reparación. Esas cuestiones suman bastante dinero al costo del equipo y es por eso que debemos mirar el costo de la tecnología en el país. Por otra parte, en el proceso para solicitar la autorización por el Departamento del Tesoro estamos dependiendo de que los dueños de la compañía tengan la voluntad de hacerlo. Estamos en una situación doblemente desfavorable: primero, que el Poder ejecutivo y el Gobierno de los Estados Unidos permitan que se use ese recurso para la exportación de la tecnología al país; y, en segundo lugar, que la empresa quiera hacerlo.

“Aquí entramos en una segunda variante de las restricciones del bloqueo que ha ocurrido y que lamentablemente continuará ocurriendo. Hay muchas compañías medianas y lamentablemente grandes compañías que muchas veces son absorbidas por otras empresas norteamericanas. En la mayoría de los casos, esas empresas han decidido no continuar con la comercialización de esos equipos y piezas de repuesto a Cuba, aun cuando tienen la posibilidad de solicitar la licencia a la Oficina de Control de Activos. Cuba representa una economía muy pequeña y los volúmenes de equipo que compra anualmente y de piezas de repuesto son acordes al tamaño de la economía que tiene. Por ese motivo, a muchas compañías no les es atractivo solicitar los permisos a la Oficina de Control de Activos, generar trámites, etc.

“Como parte de mi trabajo conocí a gerentes regionales de varias compañías y más de uno en conversaciones informales me aseguraba que aun cuando la representación regional de la firma X que era europea y fue comprada por una compañía norteamericana decía que Cuba era un mercado importante para ellos dentro del área, que sí les interesaba el mercado cubano, los directivos de la compañía desde arriba les prohibían hacer negocios con Cuba. Les decían que sí se podía hacer el trámite desde el Departamento del Tesoro y les contestaban “no nos interesa el mercado cubano, no quiero ponerme bajo la lupa del Departamento del Tesoro”. Lamentablemente, no son pocas las compañías que han estado en estos casos y han sido absorbidas por compañías norteamericanas”.

Durante el intercambio con el ingeniero Ernesto Rodríguez, Camilo Condis comentó: “Hay comentarios en las redes sociales de cubanos, sobre todo en Twitter, diciendo que aquí en Cuba podemos fabricar nuestros propios ventiladores, y no solo el gobierno de Cuba, algunos incluso han llegado a decir, y cito textualmente, que ‘una persona natural, es decir, un cubano cualquiera, podría inventar uno de estos ventiladores en el garaje de su casaʼ. ¿Crees que esto sea posible?”.

“No, no, para nada. Pensar que una persona en 2020 pueda desarrollar un equipo de este tipo en un ambiente de su casa o semindustrial denota un desconocimiento de esta tecnología. Desarrollar un equipamiento de este tipo implica una inversión millonaria y no años sino décadas de desarrollo de una tecnología propia”.

Con respecto a si es pertinente producirlos en el país, Rodríguez explicó que se requiere de una inversión millonaria y que luego de muchísimos años sería muy difícil colocarla en el mercado internacional. “Habría que ver si es factible desarrollar ese tipo de inversión para destinarla solamente al mercado nacional.

“Por otra parte, los requerimientos técnicos para la producción de ventiladores, aunque sean estos más básicos que desarrolla la industria automotriz ahora, son todavía lo suficientemente elevados para que queden fuera del alcance de cualquier pequeña empresa que se decida a producir estos equipos en un ambiente semindustrial, por decirlo de alguna manera”.

Foto: Cortesía del entrevistado.

Foto: Cortesía del entrevistado.

Sobre los comentarios en redes sociales acerca de que un mismo ventilador pueda ventilar a dos pacientes diferentes Rodríguez aclaró: “No existe un ventilador en el mundo que conecte a dos pacientes, y si lo hiciera, se pondrían en severo riesgo a los pacientes. No existen dos pacientes iguales; es imposible tener dos pacientes en el mismo estado, con las mismas características del pulmón. Si tú aplicas el mismo modo ventilatorio a dos pacientes distintos no vas a saber lo que está pasando en los pulmones de cada uno, porque al requerir una monitorización precisa de cada uno es imposible hacerlo si tienes dos conectados a un mismo equipo porque el equipo no va a saber lo que está pasando.

“El hecho de que se esté haciendo —si se está haciendo— es una muestra del estado de desesperación que ha habido en algunos lugares por no contar con suficientes equipos para conectar a los pacientes. La única justificación sensata que tendría conectar a dos pacientes a un solo ventilador es que se esté seguro de que en un periodo de 4 horas se pudiera liberar un segundo ventilador, para mantener vivo de cualquier forma a esos pacientes, y habría que hacerlo teniendo un médico al lado, dándoles un seguimiento a su evolución, y que además no estén muy complicados desde el punto de vista respiratorio; porque en mi criterio, por los fundamentos técnicos, si hay dos pacientes muy comprometidos, al hacerles una ventilación prolongada con un ventilador, lo más probable es que fallezcan los dos”.

Acerca de las críticas que se le han hecho a Cuba por no comprar estos equipos a compañías más pequeñas con menores costos y que no estén limitadas por el bloqueo norteamericano, el ingeniero aclaró:

“Cuba apuesta por comprar tecnología sólida, establecida, duradera, de compañías que nos den una garantía de sostenibilidad a largo plazo. No es prudente ir a fabricantes pequeños que aunque puedan ofrecer equipamiento más barato, no va ser un equipamiento que esté técnicamente a la altura del nivel de prestación de equipos de otras compañías establecidas y con más prestigio. Esos fabricantes van a dar un mayor nivel de incertidumbre con el tema de la sostenibilidad a largo plazo. El tema de la adquisición de la tecnología médica en Cuba es consensuado entre la parte asistencial, comercial y técnica: antes de comprar ese equipo, la compañía tiene que hacer demostraciones del uso de ese equipo, traer unidades de prueba al país para usar por periodos largos —al menos un año—; comparar la experiencia de ese equipo en otros países para garantizar que el equipamiento que se compre en Cuba sea robusto y de buenas prestaciones, y que esté probado tanto en Cuba como a nivel internacional para que rinda lo más posible”.

Los enjambreros agradecieron al invitado por sus valiosas aclaraciones y seguidamente Hayes introdujo otro tema que ha sido debatido en las redes: el uso de las gotas homeopáticas por parte de las autoridades sanitarias cubanas. Condis argumentó que luego de la conferencia de prensa en la cual se anunciara esta medida comenzó la polémica con respecto a este tema, y que “siendo justos, el Dr. Durán especificó que estas gotas homeopáticas no son una cura para el coronavirus ni una medida efectiva para la prevención, sino una forma de subirle las defensas a aquellas personas que más lo necesiten. También explicó que la polémica sigue activa en redes, los usuarios se preguntan “si es ciencia o es agua diluida”. Al respecto, aconsejó a los oyentes seguir las medidas de higiene generales recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y no pensar que las gotas homeopáticas los libran del contagio de la COVID-19.

También conversaron sobre el reto de asumir una cuarentena sin salir de casa, situación en la que muchas veces se pierde la perspectiva del día y la hora en que se está viviendo.

Para Lucía, Camilo y Hayes fue un reto técnico grabar esta vez: lo hicieron de forma remota debió a la cuarentena por la COVID-19, con micrófonos de diferentes calidades y con una conexión a Internet generalmente mala. Aunque sabían que el episodio no quedaría con los estándares deseados, no quisieron dejar de lanzarlo debido a lo valioso de la información que contiene. Como dejan claro en la presentación: “Hicimos todo lo que pudimos para ofrecerles lo mejor de nosotros (…). Esperamos que les sea útil, y que nuestra misión haya sido un fracaso, pero un fracaso exitoso”.

Su esfuerzo tuvo una recompensa pues, como es costumbre, los comentarios de agradecimiento comenzaron a aparecer en su cuenta de Twitter. “@radioenjambre @luciamarch12 @camilocondis @MiguelAHayes muchas, pero muchas gracias por su esfuerzo. Excelente episodio a pesar de todo y sigan con esto de invitar a especialistas al “poscas”. Hoy a las 9, mi aplauso también va para ustedes”, escribió el usuario identificado como @AlmaNelsinho.

Kmilo Noa también se sumó a los elogios: “Gracias a @radioenjambre por regalarnos otro capítulo, aunque se sabe lo difícil que es hacer un #podcast a 3 voces de manera remota, con las características de nuestras comunicaciones”. Mientras, Amador Maurín dijo sentirse complacido porque el episodio 22 “aclara muchas dudas sobre el real impacto del bloqueo en la adquisición de equipamiento para la salud pública en Cuba; y nos da una verdadera clase sobre los respiradores artificiales, tan demandados hoy en el mundo, en la voz de un profesional”.

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