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Criando un nómada…

Foto: Alejandro Ulloa

Criando un nómada…

Nos pasó como a todos. La regla perdida, el apetito voraz, el humor cambiante, la sospecha de un test y la confirmación del ultrasonido. Cuando el monitor nos mostró el saco gestacional, no sabíamos si celebrarlo o llorar.

Escribo en plural porque a Carlos Enrique solo me faltó parirlo. Eso de que “padre es cualquiera” no va conmigo. No lo buscábamos, pero el nuestro fue un hijo deseado desde el instante en que lo intuimos. Lo tuvimos contra viento y marea, y no hablo de que jamás he dormido 5 horas seguidas, o que tengo una maestría en asuntos fecales y un doctorado en rastreo de culeros en las tiendas, o de que he tenido que multiplicarme por mil para luchar el sustento, y ni así da la cuenta. Mi drama, que no es exclusivo, pero es el mío, es la vivienda…

De entrada, cuando anunciamos que estábamos esperando un hijo, nos sacaron del alquiler donde vivíamos porque al casero, con más miedo que dinero, le preocupaba no podernos sacar luego, asustado por una leyenda urbana sin sustento legal alguno que hace pensar que el bebé tendría derechos de convivencia sobre la casa.

Los recién nacidos reciben automáticamente la dirección que la madre tiene en su carnet de identidad. Cuando el arrendador nos preguntó si por fin íbamos a tener el niño, lo mandamos a freír tusas…

Con el anuncio de desalojo, en nuestro trabajo nos facilitaron una vivienda en el reparto El Náutico por un año. Aquello, además de un alivio al bolsillo, significó una tranquilidad, y Eli pasó su embarazo y dio a luz ese pedazo de vida mía. Macho varón masculino, saludable y fuerte, con unos pulmones de ópera y una familia gitana, pero unida. A los 10 meses nos mudamos al otro extremo de la ciudad: Alamar, el dormitorio habanero.

Si no fuera por la lejanía y los problemas de agua y transporte, aquello no estaba malo: un alquiler barato, quinto piso, buena brisa, vecinos chéveres, puntos donde comprar de todo, en fin… Pero entrar y salir de la Zona 5 era una odisea, y al final lo que ahorrábamos en casa lo gastábamos en “almendrones” y tiempo. Además, cuando uno sale con un bebé parece un arbolito de Navidad adornado con bolsos, jabas y mochilas.

Por aquella época decidimos mandar a Carlitos un tiempo con su abuela materna para el campo, para ahorrarle trajín y que cogiera anticuerpos. Pero la “papitis” me mataba, y hubo semanas en que viajaba casi a diario hasta Jovellanos –unas tres horas de carretera, viajando por tramos- para estar con el niño. A veces llegaba al anochecer, y antes de que saliera el sol salía con el corazón estrujado, de vuelta a La Habana.

hijo-de-periodista-cubano.jpg

Foto: Alejandro Ulloa

Como el colchón subvencionado de la canastilla, el Círculo Infantil nos llegó con un año de atraso, pero en Jovellanos. Por entonces habíamos decidido irnos de Alamar y recalamos en el Vedado, en un cuartucho con poca ventilación y un ambiente cargante heredado de antiguos inquilinos. Subió la renta, considerablemente, pero todo quedaba cerca. En aquella sauna pasamos un trimestre insufrible, y pronto estábamos empacando de nuevo, esta vez a Centro Habana. La nueva casa no estaba mal, pero un horno de panadería era más fresco. Ahí duramos medio año, y pronto conseguimos un apartamento vacío en la frontera de Plaza y el Cerro, donde aún vivimos.

Para resumir, en apenas 2 años de vida Carlitos ya ha vivido en 6 municipios diferentes. Ya está que ve una caja y se pone a vaciarla, pero… ¿cómo explicarle que para la inmensa mayoría de las parejas jóvenes una casa propia es una utopía? ¿Cómo hacerle entender que casi todos los alquileres en Cuba carecen de garantías legales, se convenian verbalmente y se pagan por debajo del telón? ¿Para qué contagiarlo con la angustia del pago pendiente, la preocupación del desalojo latente, el cinismo del “no-te-encariñes-que-esto-no-es-tuyo”, o el desespero del alquiler ya pactado que se cae a última hora?

Algunos dirán que tal ritmo es abusivo para un niño. Yo quisiera darle a mi hijo estabilidad, una casa que pueda llamar su hogar, raíces. Pero quiero creer que también estoy enseñándole a luchar por un sueño, curtiéndolo, mostrándole que un hogar no son cuatro paredes y un techo, sino una familia unida.

A fuerza de dar tumbos, Carlos va teniendo una educación ecuménica, se adapta con facilidad a nuevos entornos, y es sociable. Además, va aprendiendo a darle valor a las cosas. Al final, su padre es un pobre periodista que no pueda hacer más que amarlo con locura, y educarlo para que sea honrado, cariñoso, independiente y, sobre todo, un industrialista acérrimo. Que para eso nació en el Vedado…

periodista-cubano-charly-morales-y-su-hijo.jpg

Foto: Alejandro Ulloa

Charly Morales
Periodista y padre, o viceversa. Amo esta profesión porque me permite ser todo lo que no he sido: primer bate del Cuba, guitarrista de blues, chofer de guagua, leyenda del comic… Creo firmemente que no hay palo como el periodístico, y que cada persona puede darte una gran historia, si logramos sacársela, si sabemos escribirla…
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[email protected]

Que lindo escribe y describe sus vivencias. Qué belleza de padres tiene ese niño.
rebeca.orellana@gmail.com

Boris

Este chama será tan corajudo como su padre. Felicidades, bro.
Boris

Yaiset

Lindo niño… de tal padre. El trauma de la vivienda es tuyo, ahora no es el de él. Pero eso de Industrialista!!! Imperdonable. Villa Clara (o Matanzas) Campeón!!! Si es que hablar de pelota cubana no es más una utopía que tener una casa propia. Un abrazo.
Yaiset

Diana

Así es la vida de muchos Charly, pero no por eso te desanimes. Al final estás criando a todo un patriota de la lucha que valorará todo lo que sus padres le puedan dar, tu familia es bella, un abrazo
Diana

Daima Cardoso Valdés

Me dio risa, pero a la vez ganas de llorar. Mi bebé tiene 9 meses, y aunque tenemos un apartamento- vivimos con mi mamá- me imagino el ir y venir de ustedes, ojalá y en los beneficios que espero lleguen para nosotros los periodistas, esté también el de las viviendas, porque si mal no recuerdo en la planilla que se llena para la UPEC hay un puntico que pregunta percisamente eso. Feliz Día de los Padres, Charly.
Daima Cardoso Valdés

Eleinr

Charly. Tiempo si saber de ti. Me encanto tu articulo. Lo valiente q eres. Suerte amigo. Un abrazo de una guajira orgullosa de su tierra. Y bonitos recuerdos de 12 y malecon
Eleinr

Adianez

Ese bebo tiene dos casas enormes que son los corazones de su papá y su mamá. Con esos dos techazos nunca le faltará el abrigo…. feliz días de los padres Charly
Adianez

Fransi

Mi herma, me estremeciste hasta el dedo chiquito del pie. Pero, a pesar de su niñez «nómada», ese niño será un ser humano magnífico. Un abrazo.
Fransi

Melián

Charly, describiste detalle a detalle lo que vivi yo y mi familia. Somos una buena cntidad de miles en lo mismo. Pero nadie habla de ello. En progreso salio sobre este tema que crea tantas molestias e humillaciones :http://progresosemanal.us/20150903/vivir-alquilado/
Melián

Ivette semanat

Tan cierto y tan triste lo que sufre el corazón de padres en tan adversas circunstancias. Lo bueno es el amor, el optimismo y el espíritu de lucha, que sin duda será lo primero que tu niño aprenda. Un abrazo y mucha suerte para seguir adelante.
Ivette semanat

[email protected]

Eres un padre de verdad
luciacorrea2003@yahoo.com.br

Daily PG

Me pusiste agua salada en los ojos… Hay dolores que solo podemos sentir los padres… Los sueños se cumplen, Charly… Y lo más importante es el amor que te sobra…
Daily PG

Alexander

Padres como usted son los que deberian tener todos los niños de este mundo, porque lo material es importante, pero más aún es el amor y el cariño y todo lo demás que usted le esta enseñando a su hijo. Este niño esta bien bendecido con los padres que tiene.
Alexander

Alberto Salazar

¡Dichosas las tortugas que nacen con las casas a cuestas! Pero no desesperes, hermanito, que algún día tendrán carapacho propio y esta crónica será otro recuerdo preciado de una etapa romántica donde ciertamente no faltaron sinsabores, pero en la que tú y Eli crecieron junto a Carlitos. Para los tres, un abrazo grande como una casa.
Alberto Salazar

Janet

Entiendo y comparto lo que has escrito, pero son precisamente los pobres profesionales como nosotros los que viven más felices,menos preocupados- por las cosas que de verdad duelen: el desamor, las traiciones, las decepciones…- y más ocupados en disfrutar de una vida plena. Cariños miles amigo y sigue sin cansarte que al menos yo pienso, que Dios premia…
Janet

Anay

Suerte Charly, los hombres buenos y honestos siempre salen adelante. Saludos para toda la familia desde la conchinchina!! 🙂
Anay

Hilda

Charly q lindo q está el niño . Lástima que sea de industriales, porque hasta donde recuerdo el padre era naranja a muerte
Hilda

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Criando un nómada…

Foto: Alejandro Ulloa

Criando un nómada…

Nos pasó como a todos. La regla perdida, el apetito voraz, el humor cambiante, la sospecha de un test y la confirmación del ultrasonido. Cuando el monitor nos mostró el saco gestacional, no sabíamos si celebrarlo o llorar.

Escribo en plural porque a Carlos Enrique solo me faltó parirlo. Eso de que “padre es cualquiera” no va conmigo. No lo buscábamos, pero el nuestro fue un hijo deseado desde el instante en que lo intuimos. Lo tuvimos contra viento y marea, y no hablo de que jamás he dormido 5 horas seguidas, o que tengo una maestría en asuntos fecales y un doctorado en rastreo de culeros en las tiendas, o de que he tenido que multiplicarme por mil para luchar el sustento, y ni así da la cuenta. Mi drama, que no es exclusivo, pero es el mío, es la vivienda…

De entrada, cuando anunciamos que estábamos esperando un hijo, nos sacaron del alquiler donde vivíamos porque al casero, con más miedo que dinero, le preocupaba no podernos sacar luego, asustado por una leyenda urbana sin sustento legal alguno que hace pensar que el bebé tendría derechos de convivencia sobre la casa.

Los recién nacidos reciben automáticamente la dirección que la madre tiene en su carnet de identidad. Cuando el arrendador nos preguntó si por fin íbamos a tener el niño, lo mandamos a freír tusas…

Con el anuncio de desalojo, en nuestro trabajo nos facilitaron una vivienda en el reparto El Náutico por un año. Aquello, además de un alivio al bolsillo, significó una tranquilidad, y Eli pasó su embarazo y dio a luz ese pedazo de vida mía. Macho varón masculino, saludable y fuerte, con unos pulmones de ópera y una familia gitana, pero unida. A los 10 meses nos mudamos al otro extremo de la ciudad: Alamar, el dormitorio habanero.

Si no fuera por la lejanía y los problemas de agua y transporte, aquello no estaba malo: un alquiler barato, quinto piso, buena brisa, vecinos chéveres, puntos donde comprar de todo, en fin… Pero entrar y salir de la Zona 5 era una odisea, y al final lo que ahorrábamos en casa lo gastábamos en “almendrones” y tiempo. Además, cuando uno sale con un bebé parece un arbolito de Navidad adornado con bolsos, jabas y mochilas.

Por aquella época decidimos mandar a Carlitos un tiempo con su abuela materna para el campo, para ahorrarle trajín y que cogiera anticuerpos. Pero la “papitis” me mataba, y hubo semanas en que viajaba casi a diario hasta Jovellanos –unas tres horas de carretera, viajando por tramos- para estar con el niño. A veces llegaba al anochecer, y antes de que saliera el sol salía con el corazón estrujado, de vuelta a La Habana.

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Foto: Alejandro Ulloa

Como el colchón subvencionado de la canastilla, el Círculo Infantil nos llegó con un año de atraso, pero en Jovellanos. Por entonces habíamos decidido irnos de Alamar y recalamos en el Vedado, en un cuartucho con poca ventilación y un ambiente cargante heredado de antiguos inquilinos. Subió la renta, considerablemente, pero todo quedaba cerca. En aquella sauna pasamos un trimestre insufrible, y pronto estábamos empacando de nuevo, esta vez a Centro Habana. La nueva casa no estaba mal, pero un horno de panadería era más fresco. Ahí duramos medio año, y pronto conseguimos un apartamento vacío en la frontera de Plaza y el Cerro, donde aún vivimos.

Para resumir, en apenas 2 años de vida Carlitos ya ha vivido en 6 municipios diferentes. Ya está que ve una caja y se pone a vaciarla, pero… ¿cómo explicarle que para la inmensa mayoría de las parejas jóvenes una casa propia es una utopía? ¿Cómo hacerle entender que casi todos los alquileres en Cuba carecen de garantías legales, se convenian verbalmente y se pagan por debajo del telón? ¿Para qué contagiarlo con la angustia del pago pendiente, la preocupación del desalojo latente, el cinismo del “no-te-encariñes-que-esto-no-es-tuyo”, o el desespero del alquiler ya pactado que se cae a última hora?

Algunos dirán que tal ritmo es abusivo para un niño. Yo quisiera darle a mi hijo estabilidad, una casa que pueda llamar su hogar, raíces. Pero quiero creer que también estoy enseñándole a luchar por un sueño, curtiéndolo, mostrándole que un hogar no son cuatro paredes y un techo, sino una familia unida.

A fuerza de dar tumbos, Carlos va teniendo una educación ecuménica, se adapta con facilidad a nuevos entornos, y es sociable. Además, va aprendiendo a darle valor a las cosas. Al final, su padre es un pobre periodista que no pueda hacer más que amarlo con locura, y educarlo para que sea honrado, cariñoso, independiente y, sobre todo, un industrialista acérrimo. Que para eso nació en el Vedado…

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Boris

Este chama será tan corajudo como su padre. Felicidades, bro.
Boris

Yaiset

Lindo niño… de tal padre. El trauma de la vivienda es tuyo, ahora no es el de él. Pero eso de Industrialista!!! Imperdonable. Villa Clara (o Matanzas) Campeón!!! Si es que hablar de pelota cubana no es más una utopía que tener una casa propia. Un abrazo.
Yaiset

Diana

Así es la vida de muchos Charly, pero no por eso te desanimes. Al final estás criando a todo un patriota de la lucha que valorará todo lo que sus padres le puedan dar, tu familia es bella, un abrazo
Diana

Daima Cardoso Valdés

Me dio risa, pero a la vez ganas de llorar. Mi bebé tiene 9 meses, y aunque tenemos un apartamento- vivimos con mi mamá- me imagino el ir y venir de ustedes, ojalá y en los beneficios que espero lleguen para nosotros los periodistas, esté también el de las viviendas, porque si mal no recuerdo en la planilla que se llena para la UPEC hay un puntico que pregunta percisamente eso. Feliz Día de los Padres, Charly.
Daima Cardoso Valdés

Eleinr

Charly. Tiempo si saber de ti. Me encanto tu articulo. Lo valiente q eres. Suerte amigo. Un abrazo de una guajira orgullosa de su tierra. Y bonitos recuerdos de 12 y malecon
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Adianez

Ese bebo tiene dos casas enormes que son los corazones de su papá y su mamá. Con esos dos techazos nunca le faltará el abrigo…. feliz días de los padres Charly
Adianez

Fransi

Mi herma, me estremeciste hasta el dedo chiquito del pie. Pero, a pesar de su niñez «nómada», ese niño será un ser humano magnífico. Un abrazo.
Fransi

Melián

Charly, describiste detalle a detalle lo que vivi yo y mi familia. Somos una buena cntidad de miles en lo mismo. Pero nadie habla de ello. En progreso salio sobre este tema que crea tantas molestias e humillaciones :http://progresosemanal.us/20150903/vivir-alquilado/
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Tan cierto y tan triste lo que sufre el corazón de padres en tan adversas circunstancias. Lo bueno es el amor, el optimismo y el espíritu de lucha, que sin duda será lo primero que tu niño aprenda. Un abrazo y mucha suerte para seguir adelante.
Ivette semanat

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Eres un padre de verdad
luciacorrea2003@yahoo.com.br

Daily PG

Me pusiste agua salada en los ojos… Hay dolores que solo podemos sentir los padres… Los sueños se cumplen, Charly… Y lo más importante es el amor que te sobra…
Daily PG

Alexander

Padres como usted son los que deberian tener todos los niños de este mundo, porque lo material es importante, pero más aún es el amor y el cariño y todo lo demás que usted le esta enseñando a su hijo. Este niño esta bien bendecido con los padres que tiene.
Alexander

Alberto Salazar

¡Dichosas las tortugas que nacen con las casas a cuestas! Pero no desesperes, hermanito, que algún día tendrán carapacho propio y esta crónica será otro recuerdo preciado de una etapa romántica donde ciertamente no faltaron sinsabores, pero en la que tú y Eli crecieron junto a Carlitos. Para los tres, un abrazo grande como una casa.
Alberto Salazar

Janet

Entiendo y comparto lo que has escrito, pero son precisamente los pobres profesionales como nosotros los que viven más felices,menos preocupados- por las cosas que de verdad duelen: el desamor, las traiciones, las decepciones…- y más ocupados en disfrutar de una vida plena. Cariños miles amigo y sigue sin cansarte que al menos yo pienso, que Dios premia…
Janet

Anay

Suerte Charly, los hombres buenos y honestos siempre salen adelante. Saludos para toda la familia desde la conchinchina!! 🙂
Anay

Hilda

Charly q lindo q está el niño . Lástima que sea de industriales, porque hasta donde recuerdo el padre era naranja a muerte
Hilda
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