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Donaciones en Cuba, pandemia, solidaridad, escasez de medicamentos

Foto: Cortesía de Santa Clara por la vida.

Cubanos gestionan ayudas a través de redes solidarias en todo el país

10 / septiembre / 2021

Luego de casi un año en que Cuba realizara un manejo eficiente de la pandemia de la COVID-19 y a pesar de los resultados históricos del país en materia de salud, los últimos meses el sistema ha colapsado. El personal médico a duras penas da abasto para asistir a las más de cuatro mil personas ingresadas en este momento. La escasez de medicamentos, la sobreexplotación de hospitales y otros espacios habilitados para acoger pacientes, y el colapso de servicios necrológicos conforman el panorama de la crisis actual.

En estas circunstancias, algunos intentan sacar ventaja de la situación; mientras que otros, muchos, han decidido poner cuerpo y corazón para ayudar.

Por toda Cuba han surgido proyectos para apoyar a los más necesitados. Los integran personas, sobre todo jóvenes, que recogen donaciones de medicamentos, alimentos, productos de aseo, dinero y toda clase de insumos para repartirlos según las necesidades de cada territorio. Algunos tienen alcance nacional, como «Solo el amor», que ha llevado ayuda a casi todas las provincias del país, y otros se concentran en la localidad. elTOQUE contactó a algunos de sus gestores.

El #SOSMatanzas de Thais Liset y Frank, «el Mákina»

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Los índices de COVID-19 en Matanzas desde mediados de junio marcaron un antes y un después en la provincia y el resto del país. La desesperación vivida por el pueblo matancero en medio de la carencia de insumos médicos hizo abrir los ojos de autoridades que se resistían a reconocer la magnitud de la tragedia. El #SOSMatanzas en Twitter se convirtió en tendencia, junto al #SOSCuba.

Comenzaron las donaciones para esa provincia. Una de las iniciativas la encabezaron el youtuber habanero Frank, «el Mákina» y Thais Liset Hernández, CEO de Pixel Cubano. Desde la capital, estos jóvenes lanzaron la convocatoria y en pocos días habían reunido recursos para contribuir con modestia al alivio de los matanceros.

«La idea surge desde Twitter. Primero se nos ocurrió ir a los centros de aislamiento de allá; pero sabíamos que sería largo el proceso para obtener un permiso. Así que buscamos la forma más viable para ayudar: a través de las donaciones», relata Thais.

El núcleo del equipo, junto a Thais y Frank, lo conforman otras tres personas divididas en dos casas en las que reciben las donaciones, las clasifican y las envían a donde sea necesario.

Para los depósitos de dinero se habilitaron tarjetas nacionales en CUP y MLC, además de criptoactivos a través de la plataforma QvaPay. La información de estos movimientos bancarios, así como las compras realizadas, fue publicada en la cuenta de Twitter de Thais Liset (@thais-liset).

Lo que comenzó en Matanzas se ha extendido a otras provincias afectadas, Ciego de Ávila, Pinar del Río y, más recientemente, Cienfuegos. En La Habana la ayuda va dirigida a casos específicos muy críticos.

En cada provincia, un grupo de voluntarios se ocupa de realizar un censo de las personas positivas a su alrededor. Así se ha procedido en Matanzas y Cienfuegos, donde la ayuda se entrega puerta por puerta. 

«En Ciego de Ávila los muchachos tienen un permiso para entrar a los hospitales, por lo cual ellos preparan módulos con medicamentos, comida, nasobucos, aseo y los reparten allí. Ahora han podido llegar a los hospitales donde hay niños positivos», comenta Thais.

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Grupo de Donaciones Galeno

A Luis Daniel González lo sorprendió la efervescencia del 11 de julio pedaleando por Cienfuegos. Cuando llegó a su casa, después de las tres de la tarde, fue cuando supo que habían ocurrido manifestaciones en toda Cuba. Él estaba recogiendo y entregando donaciones para ayudar a los enfermos de su ciudad.

Era la primera semana en activo del grupo de Donaciones Galeno; el cual, debido a los cortes de Internet, pudo hacer muy poco esos días. El estado de la pandemia en la ciudad había llevado a un grupo de quince jóvenes (siete de ellos médicos) a intentar aliviar la situación de los afectados por la COVID-19.

Habilitaron una tarjeta en CUP y otra en MLC para recibir donaciones. Han recogido alrededor de 40 000 CUP, que se han utilizado para comprar insumos médicos como guantes y mascarillas, medicamentos y alimentos. Parte de este presupuesto, unos 9 000 CUP y 96 MLC, fue enviado a Matanzas en forma de ayuda.

Durante julio los voluntarios se acercaron a los centros de aislamiento, sobre todo a los de pediatría, y a algunos barrios de la ciudad. «Contactamos a los consultorios médicos para conocer quiénes necesitaban ayuda. Hacíamos dos módulos: uno con aseo y otro con comida, según lo que pudiéramos comprar», explica Antuán Andrés Silva, ingeniero eléctrico de veintitrés años y uno de los organizadores del grupo.

Estas actividades se encuentran detenidas por el momento, pues algunos de los participantes han enfermado o han debido aislarse por ser contacto de pacientes positivos. «Todavía tengo dinero encima para comprar más medicamentos», comenta Silva en medio de la pausa.

Recolectar medicamentos para quien más los necesite es la función principal de Donaciones Galeno y esta se ha mantenido todo el tiempo. A través de tres grupos de WhatsApp actualizan la lista de medicinas disponibles. Los interesados pueden comunicarse con los administradores directamente para solicitarlas.

«Deben explicarnos los síntomas del paciente. Lo debatimos dentro de la dirección para decidir el tratamiento y las cantidades», aclara Antuán.

El principal obstáculo ha sido la escasez de productos en Cienfuegos, lo que les ha impedido adquirir mayor cantidad de insumos médicos. Para acceder a los medicamentos han tenido que recurrir, junto a las donaciones, al mercado negro y a quienes los traen de otros países, con precios que suelen ser exorbitantes.

Yo vengo a ofrecer mi corazón

El 25 de julio de 2021 la periodista pinera Yuliet Pérez Calaña convocó a través de Facebook a quienes estuvieran dispuestos a enviar ayuda a Ciego de Ávila, Santiago de Cuba y Guantánamo en su enfrentamiento a la COVID-19. Todos los ojos (y las donaciones) continuaban puestos en Matanzas; mientras el resto del país también se complicaba cada día más. Pocas horas después, Pérez Calaña había creado un chat por esta red social con decenas de personas.

Al principio había caos; faltaba un plan preciso. Poco a poco las ayudas fueron organizándose según las necesidades de cada provincia. Hoy la dinámica más activa del proyecto tiene lugar en los grupos de WhatsApp. Ahí se dan a conocer casos específicos y los administradores evalúan cómo gestionar la ayuda. Todos los días tratan de solucionar alguna necesidad de al menos una persona.

En Ciego de Ávila el trabajo ha estado más orientado a los niños y las niñas en situación de vulnerabilidad, tanto por la COVID-19 como por condiciones de vida precarias. «Hemos ido llegando a ellos con juguetes, útiles escolares, yogur, compota, leche…», relata Yuliet.

La primera entrega la realizaron en un centro de aislamiento para niños y embarazadas en Morón, ciudad en la que también llevan adelante una iniciativa para reunir y repartir libros infantiles.

Cynthia Valdés, coordinadora del proyecto en este municipio, cuenta: «Me apoyo en mis compañeros de estudio que pesquisan para hacer un levantamiento de las personas más vulnerables. Por ahí vamos trabajando».

Por su parte, Leidy López, quien gestiona la ayuda en la capital provincial, comenta que han creado cuentas bancarias para recibir donaciones. En su casa se acopian las demás entregas y a través de un grupo de WhatsApp se determina cómo gestionar los recursos de que dispongan según las necesidades, tanto con medicamentos como con productos de aseo y alimentos. 

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En Guantánamo, el proyecto se enfoca en ayudar a quienes se encuentran en situación de ingreso domiciliario. Además de hacerles llegar insumos imprescindibles a quienes lo necesiten, crearon «un grupo de WhatsApp para los médicos de la provincia que estuvieran dispuestos a visitar a pacientes luego de su jornada de trabajo. Además, ellos contestan preguntas y dudas de los enfermos, pues hay muchas personas que no han sido atendidas por un profesional y se automedican», cuenta Yuliet.

La organización del proyecto en la provincia más oriental recae en ocho personas, a las que se suman otros voluntarios. «Cada uno tiene su función. Hay dos chicas en La Habana que se encargan de recoger las ayudas allá y enviarlas; tenemos también en la Terminal de Ómnibus un amigo que nos encamina esas donaciones para que lleguen lo más pronto posible», explica Vivi Gonzále Balben, coordinadora en la provincia.

En Santiago de Cuba cuentan con apoyo institucional. En la sede de la Asociación Hermanos Saíz se recopilan los insumos mediante un sistema de mensajería creado por la institución y que se usa tanto para donar como para repartir. La primera gran donación la destinaron a un centro de embarazadas sospechosas de estar contagiadas de SARS-CoV-2 o confirmadas. Desde entonces no se han detenido.

Santa Clara por la vida

En el centro del país nació otro proyecto que crece cada día: Santa Clara por la vida. Al calor de la situación en Matanzas y el incremento de casos en Villa Clara, la escritora Débora García decidió ayudar a sus conciudadanos. Contactó a la actriz Lizandra Martín y juntas eligieron como centro de operaciones la casa de todos: El Mejunje de Silverio. Raúl E. Gutiérrez (el Yuka), realizador audiovisual, creó un video promocional para las redes sociales.

Sobre este proyecto cuenta Lizandra: «Éramos cuatro o cinco personas cuando empezamos. A los pocos días, en un grupo de WhatsApp contamos veinticinco voluntarios y se ha sumado el doble de personas. Apoyan con transporte, distribuyen las donaciones, las reciben, llevamos comida a casa de los abuelos y regalamos medicamentos.

»Yinet, administradora del grupo de Facebook “Dónde hay en Santa Clara”, nos coordina todo viaje que sea fuera de la provincia. Pedro, cuentapropista, creó los adaptadores de oxígeno que se están usando en el hospital y llegaron hasta Remedios y Cienfuegos. Silverio junto con amigos de la comunidad LGBT+ elaboran comida en sus casas para entregar los fines de semana. Otro grupo sale en camión y motocicletas a distribuir combos de ayuda. Estos últimos se compran con dinero que la gente dona al grupo y se notifica de manera transparente todo lo que se gasta y en qué.

»Y así vamos aprendiendo por el camino y viendo en qué se desenvuelve mejor cada uno. Es un proyecto joven en el que todavía nos estamos equivocando y aprendiendo, pero intentando la mayor transparencia posible».

Hasta el momento han ayudado a alrededor de trescientas personas y han llegado a más de cuarenta hogares con toda clase de insumos y medicamentos.


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