Des-aparecidas en Cuba

Des-aparecidas en Cuba

16 / febrero / 2023

«La muerte mata la esperanza, pero la desaparición es intolerable porque ni mata ni deja vivir»

Elena Poniatowska. En los muros de La Casa de la Memoria Indómita

El 24 de enero último elTOQUE actualizaba su nota «¿Una alerta temprana para las desapariciones de mujeres en Cuba?», tras la confirmación del feminicidio de Yeniset Rojas Pérez, desaparecida por diez meses en Ranchuelo, Villa Clara.

El caso de Yeniset Rojas es paradigmático por varias razones, pero en particular, porque revela la falta de protocolos específicos para desapariciones de mujeres en la isla, mostrándonos todas las fallas de un sistema que se niega a reconocer y a actuar sobre una realidad cada vez más frecuentemente denunciada en público. Trataré de explicarme desde la Comunicación Social, mi área de estudio, y el feminismo, que es mi activismo político. Ténganme paciencia y lleguen hasta el final de la nota. Su participación hará que estas vidas importen.

Todos los corazones para Yeniset

Yeniset, de 33 años, desapareció en Ranchuelo, un poblado de 554 kilómetros cuadrados en la región central de Cuba, con una población estimada de 51 341 habitantes en 2021.

Yeniset desapareció a las 11:00 a. m., en el trayecto de la escuela preuniversitaria Wilfredo Pérez, donde trabajaba como administradora, a su hogar. Era un recorrido de unos 800 metros llenos de casas, sin accidentes geográficos y, sobre todo, habitual para ella. Era viernes.

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Lugar donde fue vista por última vez Yeniset Rojas antes de su desaparición

La primera denuncia formal de su desaparición la realizó su padre, el 18 de marzo de 2022, a las 12 horas de que fuera vista por última vez. Pero la policía no la registró hasta 12 horas más tarde porque la familia insistió. A las 24 horas de desaparecer, la acusación quedó registrada como indica el procedimiento policial, bajo el término «Ausente del hogar»(1), pues el sistema cubano carece de un protocolo específico para las desapariciones de mujeres.

Las primeras 24 horas son vitales en casos de desapariciones. No lo digo yo, lo dicen especialistas. Pero es una norma en Cuba que las autoridades cubanas se nieguen a recibir las denuncias de familiares en tiempos menores a las 72 horas.

Y me pregunto, ¿qué es estar «ausente del hogar» para una mujer que vuelve siempre porque, además, está a cargo de una hija menor de edad y de una madre y un padre envejecidxs? ¿Qué significa estar ausente para una de nosotras sin hijxs u otras responsabilidades de cuidados o sin nadie que nos espere o denuncie que faltamos?

El Consejo de Europa definió en 2019 qué es una persona desaparecida: «una persona natural cuya existencia se ha vuelto incierta, porque ha desaparecido sin dejar rastro y no hay indicios de que esté viva».

Las causas de las desapariciones permiten clasificarlas en voluntarias, involuntarias y forzosas. En contexto de violencia machista, las tres pueden coexistir. Hay consenso en que existen mujeres y niñxs que huyen, no queriendo ser encontradxs, ante el temor de nuevas agresiones que lleguen al asesinato o feminicidio. Eso sería una desaparición voluntaria. Involuntaria es cuando la persona desaparece por causas externas y ajenas a su voluntad, sin indicios de criminalidad que hagan pensar en la intervención de terceros. Quienes han estudiado las desapariciones en el contexto de violencia machista aseguran que pueden iniciar de manera voluntaria, y luego volverse involuntarias por accidentes o por las vulnerabilidades asociadas, por ejemplo. También puede suceder en desapariciones forzosas o forzadas, que son aquellas que están basadas en un hecho delictivo o una actividad criminal, con la intervención de terceros y gran riesgo para la vida.

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El Estado cubano no es inexperto, es feminicida. Sabe que, si nombra bien, tiene que reconocer públicamente lo que nos sucede, hacer protocolos específicos, legislar acorde y rendir cuentas no solo a nosotrxs, sino ante organismos internacionales, frente a los que ha jurado protegernos.

La denuncia de desaparición es permanente y continua. No prescribe, o sea, no caduca su investigación con el paso del tiempo. Las autoridades encargadas de la búsqueda tienen la obligación de continuar con la investigación hasta que se dé con el paradero de la persona o sus restos hayan sido localizados. En ningún caso autoridad alguna puede cerrar la investigación.

El 21 de marzo de 2022 recibí la primera alerta de desaparición en redes sociales que hizo Giselle Sobrino, cuñada de Yeniset. Comenzaba, entonces, una alerta ciudadana que contaría con gran apoyo en las redes sociales de lxs cubanxs y otras acciones como la del grupo de teatro El Ciervo Encantado que diseñó, imprimió y puso a disposición en sus redes sociales un archivo de Drive para imprimir volantes con su foto y sus datos, para entregar a choferxs de ómnibus nacionales, maquinistas de trenes y viajerxs…

Varias personas de Ranchuelo me contaron de un cartel hecho a mano puesto en una casa de la carretera central, cerca de la curva de la salida a la Autopista Nacional.

«Era un cartel grande, con una foto impresa y tenía escrito los días que llevaba desaparecida como con carbón», me describió un ranchuelero el 27 de mayo de 2022, a dos meses de la desaparición de Yeniset.

Mientras la comunicación externa se movía entre la ciudadanía, de boca en boca, de post en post y entre la prensa independiente, el hermano de Yeniset, Yerandy Fleites, mostró en su perfil de Facebook la ausencia de comunicación de las autoridades con la familia, a 19 días de desaparecida. Fleites agradeció a «todas esas personas que de una forma u otra» los acompañaron en un momento tan difícil (2).

«Me parece mentira que desde hace seis días no tengamos ni la más remota información sobre el curso de la investigación y del caso. Nadie, nada. Me parece mentira que se pueda hacer más, mucho más, y que no se haga. Temo que el silencio, este silencio de ahora mismo, este silencio que se acumula peligrosamente se extienda sobre “el caso” y se comience a olvidar… Apenas son 19 días hoy y desde hace seis no sabemos nada… ¿Seis y contando? ¿Diecinueve y contando? ¿Quién acompaña a una madre en un momento así? ¿A una familia? ¿Quién?», escribió Fleites en una publicación de Facebook que definió como su «primera publicación al respecto», el 6 de abril de 2022.

Para países con protocolos específicos, las familias de personas desaparecidas son consideradas víctimas también. Se les reconoce su indiscutible derecho a la verdad sobre la investigación y el destino de la persona desaparecida, y se les asegura asesoramiento y representación jurídica.

Fleites alertó más sobre la visible falta del vital protocolo en este caso: «Desaparecida, repito una y otra vez, y una y otra vez. Me parece mentira. Me parece mentira que tengamos desaparecidos en Cuba y que ningún medio masivo de comunicación se haga eco de la noticia».

«Me parece mentira, por ejemplo, que no se usen los métodos quirúrgicos de Humberto López cuando en la televisión y en el Noticiero de la Televisión Cubana devela los chats de WhatsApp, grabaciones de llamadas y demás como pruebas irrefutables en contra de los “lacayos pagados por el imperialismo”», añadió en un mensaje directo al abogado devenido presentador de la televisión oficialista cubana, con vínculos evidentes con la policía política para intentar asesinar públicamente la reputación de activistas, periodistas independientes y artistas, también de manifestantes pacíficos y ciudadanía.

Pese a ser un asunto de interés nacional, no solo por lo concerniente a los protocolos internacionales, sino a la magnitud de la alerta ciudadana, ningún medio de comunicación local ni nacional oficialista publicó el aviso durante los diez meses de desaparición ni cuando la familia confirmó el hecho en sus redes sociales. Solo medios independientes respondieron.

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A los dos meses de desaparición de Yeniset, su hermano aseguró: «Hay que decir, amigas y amigos, que las altas esferas policiales (Minint, Dirección Nacional de la PNR), políticas (Consejo de Estado) y judiciales (Fiscalía General de la República) están al corriente gracias a un informe/denuncia/SOS que hemos realizado; y hay que decir que en nada han cambiado las cosas».

«Podríamos decir, incluso, que han empeorado, que el silencio es mayor y que el diálogo con la familia es ninguno. En estos momentos, por ejemplo, ni siquiera sabemos qué, quién o quiénes están al frente del caso», denunció.

Fleites mantuvo un conteo en sus redes de los días, horas, minutos y segundos que transcurrían tras la desaparición de su hermana.

Poco tiempo después, ese rol lo tuvo Iraina Pérez Valdés, la madre de Yeniset.

Era una voz adolorida, pero firme: «A mi Yeni, ponle corazón». Pedía que «buscaran a su hijita». Gritaba por ayuda, a sus vecinxs, conciudadanxs, a la sociedad civil cubana y llegó a dirigirse al presidente y secretario general del Partido Comunista designado, Miguel Díaz-Canel. Muchxs nos aseguramos de que no pasara desapercibido para el político, en cuyo mandato recayó la aprobación de leyes preteridas y urgentes para las mujeres cubanas.

La respuesta siguió siendo la misma, silencio; como consta en el post de denuncia de Iraina, del 25 de diciembre de 2022.

El 19 de enero de 2023, tras diez meses de falta de transparencia sobre el avance de la investigación, no solo pública, sino con la familia, comenzaron a circular fuertes rumores en las redes sociales de ranchuelerxs y activistas sobre la aparición del cuerpo sin vida de Yeniset Rojas y la encarcelación de un culpable, un hombre con antecedentes de violencia machista, residente de Ranchuelo.

Pedí en mis redes la transparencia de las autoridades. La familia de Yeniset desmintió la información confirmada con personas locales. Solo hay un sospechoso. No hay cuerpo, aseguró a la prensa independiente Giselle Sobrino, cuñada de Yeniset.

El 23 de enero la familia confirmó el feminicidio de Yeniset en un tristísimo y escueto post.

Su feminicida es el sospechoso de los rumores.

Algunas fuentes, que he jurado proteger, aseguran que había cumplido dos de siete años de condena por alguna forma de violencia contra otra mujer local y que se encontraba en estatus de libertad condicional.

Mis fuentes en Ranchuelo tienen miedo de la Policía y de la familia del feminicida.

Y yo me pregunto, por qué recae en las familias la confirmación pública de hechos terriblemente dolorosos para estas, cuando es una responsabilidad del Estado brindar información veraz y actualizada sobre sucesos de interés público, como son las desapariciones de mujeres y niñxs y los feminicidios.

En el IV Foro de Familias de Personas Desaparecidas (Madrid, España, 2019), las familias reivindican una serie de derechos que han sido violados en el caso de Yeniset.

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Sobre el caso, el Estado cubano aún hace silencio.

El pasado primero de febrero sostuve mi última comunicación telefónica con la cuñada de Yeniset, Giselle Sobrino. La familia llevaba diez días esperando que le entregaran su cuerpo sin vida para poder darle sepultura, sumado a otra serie de irregularidades en el procedimiento penal.

Una pausa vital

Mientras escribía esta nota, una joven desapareció del poblado Cruces, en Cienfuegos. Yoilén Acosta Torriente (de 18 años) fue reportada desaparecida por la familia el 29 de enero y su cadáver fue hallado el 31, según fuentes locales.

Periodistas independientes describieron lo que en España se nombra «feminicidio social». Denomina el asesinato de una mujer por una agresión, de carácter no sexual, por parte de un hombre con el que no se tenía una relación de pareja ni era familiar (desconocido, compañero de trabajo, vecino, amigo, empleador). Pero, otra vez, dependemos de la confirmación de las familias, en duelo.

Las definiciones españolas de feminicidios han sido adoptadas por los dos observatorios que tenemos en Cuba: los de la Plataforma de Apoyo a Personas Afectadas por la Violencia de Género Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC) y la revista feminista Alas Tensas.

Bajo el título «Rompe el silencio madre de joven asesinada en Cruces, Cienfuegos», aparece en la Página de Mauro Torres de Facebook una nota atribuida a la madre de la joven, Noelia Torriente, en lo que el perfil con vínculos con el Gobierno cubano y sus agentes califica de «duras palabras» contra quienes «especulan con el hecho».

En el post citado, Noelia escribió: «Concurrimos a las redes para pedir humildemente que nos dejen llorar nuestro dolor infinito. Basta de especulaciones que solo desgarran más nuestro corazón».

Además de agradecer el trabajo de las autoridades, pide «al pueblo crucense que no conviertan su pedido de justicia en un acto de venganza». Y agrega: «Solicitar que se haga justicia en un parque no nos devolverá a Yoilén y menos ayudará a esclarecer qué pasó. No estamos de acuerdo con esto. Dejemos que las autoridades trabajen, la Fiscalía y los jueces. Confiamos que se hará justicia sobre los viles asesinos que me arrebataron a mi niña» (3).

Llaman mi atención varios puntos en esta nota.

Primero, que aparezca en el perfil de un colaborador de la mal llamada Seguridad del Estado, el cual fue cancelado por Meta por sus vínculos oficialistas y por ser empleado para atacar a la ciudadanía y a la sociedad civil cubanas. Segundo, que el periodista para dar la información solo use sus redes sociales y no su puesto en Cubadebate, un medio oficialista en el que asegura, en todos sus perfiles públicos, que trabaja.

Mauro Torres también dice tener «información oficial»: «pudimos conocer que, por el suceso acontecido, se han detenido a tres personas, dos de ellas se nombran Yarelkui Aguilar y su pareja Asniel Chao, quienes estaban vinculados al proxenetismo y otros delitos. Ambos se capturaron el mismo día en que la madre de la víctima hizo la denuncia en la Estación PNR», escribe como coletilla en su publicación.

El hecho deja entrever nuevamente la ausencia de un trabajo de prevención de las autoridades que han afirmado reiteradamente, como justificación ante la escalada de feminicidios y la ausencia de tipificación en el Código Penal recién impuesto, que «no hay crímenes impunes contra mujeres».

El punitivismo frente a los aumentos de feminicidios en la isla, todos prevenibles, se reafirma en la publicación de la secretaria general de la Federación de Mujeres cubanas, Teresa Amarelle Boué, tras el feminicidio de Leydis Bacallao Carralero (17 años) el 4 de febrero en el poblado Camalote (Nuevitas, Camagüey). Se trata del tercero confirmado por plataformas feministas entre el lunes 30 de enero y el domingo 5 de febrero, y que ha estremecido Cuba entera por ocurrir en la estación policial local, donde la joven entró a pedir ayuda bajo amenazas de ser asesinada por su feminicida.

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La misma funcionaria, que comete errores graves por revictimizantes y falsos en su publicación, dijo al parlamento unicameral cubano en 2022 sentirse satisfecha con la no tipificación de los feminicidios en el nuevo Código Penal y con que solo el motivo de género fuera considerado un agravante en el asesinato.

La misma delegación del Minint donde ocurrió el feminicidio de Leydis Bacallao, encarceló a ocho personas por manifestarse pacíficamente durante las protestas de Camalote, en 2022. Entre lxs encarceladxs figura el menor de edad Kenay Perdomo (de 17 años) y su madre, que fue apresada cuando exigió su excarcelación.

Por último, quiero señalar la etiqueta que utilizan ambas cuentas oficialistas, #CubaPorLaPaz, que avala el secretismo con el que el Estado maneja las desapariciones de mujeres y niñxs y otros crímenes de género, para hacer lucir nuestro país como seguro ante la opinión pública nacional e internacional.

Tengo miedo

El jueves 26 de enero, a las 8:03 p. m. de Alemania (donde estoy con mi hija desde hace seis meses. No exiliada), envío mi primer mensaje a Isis Rodríguez Ameneiro, la madre de Madeleysis Rosales Rodríguez, una niña cubana de 16 años al momento de su desaparición en Centro Habana, La Habana, el 30 de mayo de 2021.

Me es imposible recordar cuándo me involucré en esta alerta. Busco en Internet y lo primero que encuentro es una nota de YucaByte, fechada 26 de junio de 2021. Pero nunca había hablado con su madre.

Le pedí permiso para una acción que lanzaré al final de la nota.

A partir de entonces nos comunicamos a diario. Mayde, como le llama su familia, es nuestro tema principal. Pero hablamos de casi todo.

Isis me aseguró que hizo la denuncia el 31 de mayo, tras salir de su guardia en el Zoológico de 26, donde trabajaba entonces como custodia. «Frank, la pareja de Mayde, me llamó a las 12 de la noche para decirme que ella no aparecía por ningún lado. Yo estaba muy lejos de casa. En cuanto salí de trabajar fui a hacer la denuncia», me relató.

Pero en el acta policial las fechas no coinciden. Se lee: «No. Denuncia: 30932. Unidad PNR: Centro Habana (conocida como Zanja). Fecha: 1/6/2021… Fecha de ocurrencia: 31/5/2021». Otra vez escriben: «Ausente A Domicilio».

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Denuncia registrada

Le cuento sobre el equívoco. Ella no lo había notado. Aunque no parece sorprendida: «Con Mayde han hecho muy mal su trabajo», me escribió.

Isis ha contado a la prensa independiente los pormenores en torno a las irregularidades y la revictimización en la investigación de la desaparición de su hija menor de edad.

El último contacto que tuvo con la policía fue en diciembre de 2022. No puede precisar el día. Pero recuerda que fue luego de que su sobrina recibiera un mensaje en el que aseguraban que Mayde estaba muerta. En el chat iniciado por un perfil nombrado Ale Pérez se lee:

«¿Estás para algo casual?».

«No, gracias».

«Con razón mataron a tu prima 😂».

Entonces, Mario Guerra, el oficial que atiende homicidios en la estación policial de Zanja, le dijo molesto: «Estoy haciendo mi trabajo».

Isis ha sufrido todo tipo de revictimizaciones de agentes del Estado. Le han dicho que «buscar a su hija es como buscar una aguja en un pajar», «que se fue de casa voluntariamente» y otras que me niego a reproducir aquí por ser acusaciones más graves que nada tienen que ver con la inacción de las fuerzas policiales en este ni en ningún caso. El Estado tiene el deber de buscarla y encontrarla.

«Si está con otro hombre y haciendo su vida, como especulan por ahí, cómo es posible que no aparezca ni viva ni muerta», me escribió.

Isis ha recibido amenazas de la Policía por exigir públicamente la búsqueda de su hija. Sin embargo, ha acudido a todas las instancias. La frase que más me ha escrito en estas semanas es: «Tengo miedo».

Madeleysis está indocumentada. Su identificación de menor de edad, conocida como tarjeta de menor en Cuba, la dejó en casa.

Mayde fue vista por última vez en el parque de Malecón y Campanario, en Centro Habana, a menos de diez cuadras de su vivienda (unos 500 metros), en el municipio urbano con mayor densidad poblacional por kilómetros cuadrados, con un total de 132 294 habitantes en una superficie de 3.5 kilómetros cuadrados.

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Lugar donde fue vista por última vez Madeleysis Rosales

Al momento de desaparecer, me contó su mamá, estudiaba para ser maestra de Química. Mayde soñaba con hacer un refugio para perritos callejeros, mientras cuidaba de Luna, una de los tres perros de la casa y la que ella había adoptado en plena calle. Isis me insiste desde su esperanza, a veces nombrada en presente: «Tengo miedo».

Un repaso al subregistro de desapariciones de mujeres y niñxs en Cuba

Desde 2017 hasta el cierre de este artículo (lunes, 6 de febrero, 8:00 p. m. de Cuba), organizaciones como la plataforma feminista Yo Sí Te Creo en Cuba documentan ocho feminicidios tras desapariciones:

Taymara Gómez Macías (29 años, 2017),

Leydi Maura Pacheco Mur (18 años, 2018),

Leydi Laura García Lugo (21 años, 2019),

Claudia Montes (22 años, 2022),

Beatriz Nápoles Morales (28 años, 2022),

Yeniset Rojas Pérez (33 años, 2022, confirmado en 2023),

Yailanis Pérez Camacho (36 años, 2023),

Yoilén Acosta Torriente (18 años, 2023).

De los tres feminicidios confirmados por el Observatorio YSTCC la semana última, dos estuvieron antecedidos de alertas por desaparición(4). Estos son apenas los casos registrados por la existencia de denuncias públicas y los esfuerzos de sendos observatorios.

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La única de todas las desapariciones resultantes en feminicidios que fue publicada por la prensa oficial fue la de la joven cienfueguera madre de un bebé de diez meses, Leydi Maura Pacheco Mur (18 años).

En la entrevista a su padre, además de una terrible revictimización a la familia, hay algunos puntos interesantes:

El primero remite a las alertas tempranas: «A mi niña la secuestraron el martes, la violaron el martes y la mataron el martes», dijo su papá al periódico local de Cienfuegos, 5 de Septiembre, en su edición digital del 19 de octubre de 2017.

El segundo, a la inexistencia de registros de agresores, ofensores sexuales y violentos, una iniciativa legal que se realiza en países como México. Uno de los feminicidas de Leydi Maura tenía antecedentes de agresor sexual, que se mencionan en esta nota como «violación» sin más detalles sobre su condena y estatus legal. Solo fue incriminado por el testimonio de un vecino, tras seis días de búsqueda organizada por la familia y la sociedad civil.

Este es el primer reporte oficial sobre desapariciones de mujeres y niñxs, incluso con desenlaces fatales. La nota nunca llegó a un medio de alcance nacional, quedando solo en lo local.

No todas las desapariciones de mujeres reportadas desde 2017 han podido ser siquiera confirmadas por el silencio de las fuentes cercanas y la imposibilidad de contrastar la información con metodologías validadas por observatorios de violencias contra las mujeres en el mundo.

Sobre algunas de ellas, establecí contactos más o menos cercanos, que perdí luego, sin explicaciones lógicas: Yosleny López Carpio, de Santa Clara (menos de 30 años, 2022) y Addys López Rosales, de La Habana (21 años, 2022). De ninguna de ellas han trascendido noticias.

Durante estos siete años, solo dos de las mujeres reportadas a la Policía como desaparecidas, a cuyas familias acompañé, aparecieron con vida. Sus familiares no ofrecieron más detalles sobre su estado al momento de ser encontradas ni de la existencia siquiera de sospechosos. Ambas en Matanzas, una provincia en la que en 2022 el Observatorio de Género de Alas Tensas registró cinco casos de feminicidios; lo cual lo convierte en uno de los territorios con más incidencia de todo el país, según el subregistro.

En Ranchuelo se reportaron dos desapariciones que resultaron en feminicidios: Leydi Laura García Lugo (21 años, 2019) y Yeniset Rojas Pérez (33 años, 2022, confirmado en 2023).

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El caso de Leydi Laura fue el segundo feminicidio tras desaparición en registrarse en un medio de comunicación local: la emisora radial de la provincia Villa Clara, donde la joven cursaba el cuarto año de la carrera de Medicina, publicó una nota oficial del Ministerio del Interior de esa provincia, que se refirió a ella únicamente como «occisa» y «estudiante de Medicina».

En su declaración fechada 3 de abril de 2019, el Minint erró al calificar su feminicidio como «asesinato» y reconoció que la denuncia fue recogida «por la ausencia a su domicilio», el 30 de marzo.

Quizá el motivo por el que la nota oficial ya no puede consultarse en el sitio web sea que las autoridades aseguraron que «un equipo especializado del Ministerio del Interior trabaja en el esclarecimiento del hecho» y, sobre todo, que el «resultado se informará a través de los medios de comunicación». Han pasado casi cuatro años. Ni una letra sobre los resultados de la investigación. Lxs ranchuelerxs aún desconocen si ha aparecido un culpable. El caso jamás llegó a un medio nacional.

Lxs habitantes de Ranchuelo recordaron en estos días de duelo a una enfermera local que «supuestamente se tiró delante de un tren en marcha». No pueden precisar la fecha ni su nombre pero sí que la Policía cerró el caso como «suicidio». «Estaba loca», dijeron. Sin embargo, aseguraron que el maquinista juraba haber visto algo raro antes de impactar el cuerpo: «eran partes separadas». (Si alguien tiene más información, puede escribirme, prometo protección absoluta (5).

No puedo aportar datos de transfeminicidios, también conocidos como travesticidios (asesinato de mujeres trans por el hecho de serlo). No se identifican denuncias y al menos dos alertas recibidas han sido imposibles de verificar.

Con las desapariciones de niñxs sucede otro tanto. El subregistro elaborado por mí para esta nota, a partir de denuncias de familiares y reportes de medios independientes, da un total de 21 niñxs desaparecidos desde 2018, 13 niñas y 8 niños, según las clasificaciones binarias a las que tuve acceso: tres niños aparecieron sin vida y una niña fue víctima de un feminicidio social.

Hasta el cierre de la nota, la mayoría de lxs desparecidxs tenían 14 años de edad (7), siendo los 11 años la edad mínima (2) y 18 la máxima que establecí (2). Con 15 años de edad se registraron otros dos y en tres reportes este dato no fue aportado.

Hay tres menores de edad de cuyo estado de la alerta no se dispone de información, luego del primer reporte de su desaparición. Hay, además, una muerte accidental y solo permanece desaparecida Madeleysis Rosales Rodríguez (879 días, al cierre de nota).

La Habana fue la ciudad donde más se reportaron desapariciones (12), seguida de Pinar del Río (2) y Villa Clara, Cienfuegos, Mayabeque, Santiago de Cuba, Las Tunas, Granma y Camagüey, con un menor desaparecidx cada una.

Los tiempos de las desapariciones están entre 879 días (1) y un día (3). Pero en la mayoría (4) no pueden precisarse con los datos disponibles.

Dos de lxs niñxs fueron encontrados gracias a las alertas difundidas por la ciudadanía: Yan Carlos Avilés (13 años, La Habana) fue hallado tres días después de la alerta por un ciudadano informado por las redes sociales y, recientemente, Salet Berovides Moisés (14 años, Santiago de Cuba). Su madre, la activista política de la Unión Patriótica Cubana y promotora de la plataforma Cuba Decide, Ana Milagros Moisés Goicochea, aseguró que «gracias a uno de esos posts, alguien le notificó a ella y la Policía pudo encontrarla». Una de las niñas contabilizadas en la investigación había desaparecido y aparecido tres veces, entre diciembre de 2021 y el 25 de mayo de 2022, según informaciones proporcionadas por su madre.

Mientras, un asesinato fue confirmado en nota del Ministerio del Interior, y otros dos por las familias, José Manuel López Piña (17 años) y Yosvany Villar Ávila (14 años).

En el último caso, su mamá Airovis Ávila fue citada para identificar el cadáver de su hijo, el 17 de enero de 2022. Pero no se trataba de su hijo. El 17 de mayo de ese año confirmó a Diario de Cuba: «al niño lo pudimos identificar por la ropa y una prueba de ADN que dio positiva». Lo que nos deja con la duda de quién es el niño no identificado a inicios de 2022.

Airovis Ávila había denunciado reiteradamente las amenazas de la Policía para que no hablara con la prensa independiente ni publicara las alertas de desaparición de su hijo en redes.

Varias activistas y plataformas hemos exigido una Alerta Amber para desapariciones de niñxs en Cuba. Uno solo de estos casos llegó al periódico local oficial, en su versión digital, sin réplica en medios nacionales, para dar la noticia del hallazgo del cuerpo. Nunca dieron la alarma. El resto de los casos tampoco llegó a la prensa oficial.

Nuestra exigencia ha sido ignorada. El mensaje de quienes juraron protegernos es claro y brutal: no les importamos, ni nosotras ni nuestrxs hijxs.

La prevención en las alertas tempranas estatales

Vuelvo a la publicación de Yerandy Fleites, el hermano de Yeniset: «Me parece mentira que tengamos desaparecidos en Cuba».

¿Si el Estado reconociera públicamente las desapariciones de mujeres y niñxs, podríamos como familias prevenirlas con los recursos que sus instituciones deberían brindarnos para ello?

En otros países con alertas rojas por violencia machista estatales o no, las familias con mujeres y niñas crean sus propios protocolos. Se llaman cada cierto tiempo, si se mueven mandan sus localizaciones por mensajería móvil, van acompañadas y, aun así, no son infalibles porque la violencia machista es sistémica. Mientras alguien piense: «se lo buscaron», «son de malas familias», «se fueron voluntariamente», «son prostitutas», «se fueron del país en una balsa», «la violencia no distingue si eres mujer u hombre»… están condenando a alguna mujer o niñx cubano a no ser encontradxs.

Los medios de comunicación asumen el compromiso no solo de reportar, sino de intencionar campañas de bien público en este sentido.

¿Podrían crearse en Cuba bases de datos públicas con datos de agresores sexuales como en otros países? Es recurrente que en las denuncias realizadas por las familias y las escasísimas de las autoridades se hable de hombres con antecedentes de violencia machista, en libertad condicional, indultados o con órdenes de alejamiento y vinculados al proxenetismo de manera no precisada (el delito tipificado en el Código Penal aunque apenas se usa esta figura) o drogas, también sin detalles.

¿Se crearía una Fiscalía para desapariciones y se realizarían las investigaciones normadas también como en otras partes del mundo?

Siempre pienso que lo terrible y denunciable del totalitarismo cubano para lo único que nos serviría es para las alertas tempranas, aunque sabemos de países clasificados de democráticos en los que estas alertas funcionan.

Imaginen Etecsa con una alerta que llega a todxs sus clientes. Es una alarma que no se puede cancelar. Suena diferente a todas tus alarmas y llega con la información de la mujer o niñx desaparecidx. Eso, más la televisión oficial, más la radio nacional, las salas de cine, los medios locales y comunitarios, las radio bases, lxs informantes de la cuadra, del barrio, la Policía que acosa a feministas… en un país rodeado de mar y sin importantes accidentes geográficos, podrían hacer de Cuba el lugar seguro que intentan vender al turismo internacional. Pero, teniendo todo el andamiaje totalitario, les falta sensibilidad. No les importamos. Ni nosotras ni nuestros hijxs.

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A la acción

Lanzo aquí, con el consentimiento de ambas familias, la creación de sendas alertas ciudadanas: #AlertaYeniset para desapariciones de mujeres y #AlertaMayde para desapariciones de niñxs en la isla. Y un concurso para crear sus identidades visuales y fichas para denuncias, según protocolos internacionales adaptados para Cuba, con el apoyo de Yo Sí Te Creo en Cuba, Cubalex, Alas Tensas y elTOQUE. ( Convocatoria completa en el enlace. No tiene más premio que el de aportar a la justicia y al derecho de las familias de mujeres y niñxs desaparecidxs).

Como he escrito, es imposible sustituir al Estado. Pero es nuestro deber ciudadano ayudar a las familias a buscarlxs, encontrarlxs y presionar a las autoridades insensibles. Con las alertas no solo se quiere la máxima difusión, sino que se fomente la solidaridad ciudadana local e internacional a través de Internet, redes telefónicas y otros medios de comunicación para el objetivo mayor: que aparezcan con vida.

La #AlertaMayde es una alerta ciudadana inspirada en la Alerta Amber, un acrónimo de «America’s Missing: Broadcasting Emergency Response», que utiliza el nombre de la niña estadounidense de nueve años secuestrada y asesinada en enero de 1996, Amber Hagerman.

Es también una forma de ejercer presión al Estado para que cumpla su responsabilidad de buscarla y encontrarla.

La #AlertaYeniset es un homenaje a la joven madre cubana y a su familia que la sobrevive.

Muchas gracias por llegar hasta aquí. Si conoce a diseñadorxs, comunicadorxs sociales, artistas visuales, envíeles la convocatoria.

También puede sumarse a otras acciones que mis colegas feministas y un grupo de mujeres cubanas impulsan: la tercera exigencia a las autoridades cubanas para que decrete el estado de emergencia por feminicidios que suscribí, y a una manifestación pacífica para denunciar la barbarie que vivimos mujeres y niñxs, bajo la etiqueta #LaCalleSeráTestigo.

No sea cómplice. Yo también tengo miedo.


Notas al pie

(1) Hasta una semana antes de la aparición de su cuerpo, Yeniset Rojas figuró para las autoridades como «ausente del hogar», me confirmó su cuñada en conversación el pasado primero de febrero. «Ella está desaparecida, secuestrada, pero ausente no», escribió su madre en el post de Facebook en el que emplazaba al sucesor Díaz-Canel.

(2) Como sus publicaciones parecen no estar más disponibles en sus redes (última revisión sábado 4 de febrero, 5:41 p. m. de Cuba), enlazo con notas de prensa independiente que se hicieron eco de la queja pública.

(3) Al cierre de la nota (lunes, 6 de febrero, 8:00 p. m. de Cuba) no había logrado confirmar las protestas a las que se refiere Noelia en el post citado por la página oficialista.

(4) Cuando comencé a escribir este artículo eran 5. Y aunque fuera solo 1.

(5) Si tiene información relevante sobre el tema puede contactar a la autora en la dirección de correo [email protected]. Con Asunto: tengo información para ustedes.

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Adrián

"El Estado cubano no es inexperto, es feminicida"· Ahi en esa frase se acabó toda la objetividad del artìculo, por muchos datos que aporte, y mucha elucubraciòn. Llamar feminicida al mismo estado que protege a la mujer con màs derechos laborales, salariales y sociales que incluso en la "culta" Europa o en el resto de América Latina es solo indicio de por donde va el artículo. Otro màs para la campaña anticubana.
Adrián

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