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Ejercicios militares para el 20N: las casualidades no existen en política

La Habana, 11 de julio de 2021. Foto: Getty Images.

Ejercicios militares para el 20N: las casualidades no existen en política

El Noticiero Nacional de la Televisión Cubana dio a conocer el 7 de octubre de 2021 una nota del Ministerio de las Fuerzas Armadas (Minfar) en la cual se anunciaba la ejecución del Ejercicio Militar Moncada en todo el país entre el 18 y 19 de noviembre. La nota informaba, además, que el 20 de ese mes se realizará una movilización para celebrar el Día Nacional de la Defensa.

La convocatoria al ejercicio militar y al Día de la Defensa se justificó «con lo aprobado en la Resolución 001 del Presidente del Consejo de Defensa Nacional para el año de Preparación para la Defensa 2021». Se notificó que, «considerando el mejoramiento de la situación epidemiológica en el país, se mantiene la realización del Ejercicio “Moncada” en la fecha programada». Se dejaba así entrever que el tempo para los ejercicios militares había sido previamente seleccionado.

En mayo de 2021, Miguel Díaz-Canel había asegurado a dirigentes del Partido Comunista que vería «con los compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, cuando pasemos la pandemia, en algún momento, tendremos que hacer algunos ejercicios, algunas actividades de fortalecimiento del Día de la Defensa, por las afectaciones que hemos tenido en estos tiempos».

Este tipo de ejercicios se ha realizado con frecuencia en los meses de noviembre. Reportes de 2019, 2016 y 2013 confirman que entre los días 16 y 24 de ese mes se ejecutan jornadas militares que luego terminan con días nacionales de la Defensa (por lo general sábados y domingos). 

Sin embargo, el anuncio de los ejercicios militares este año llega en un momento de tensiones internas incrementadas. 

Desde finales del mes de septiembre decenas de ciudadanos han presentado solicitudes en ocho provincias del país para obtener una autorización gubernamental que les garantice realizar el 20 de noviembre un ejercicio seguro del derecho de manifestación reconocido en el artículo 56 de la Constitución de la República. Ninguna de esas solicitudes ha sido respondida de manera formal y existen denuncias de activistas que fueron detenidos para impedirles presentar los documentos contentivos de estas.

Roberto Veiga, jurista e intelectual cubano coordinador de la plataforma Cuba Próxima, declaró en su perfil de Facebook que hacer coincidir los ejercicios militares «con el 20N indica que esta manifestación, la cual resulta un derecho obvio, le sugiere al poder un vértigo análogo al de una invasión de potentes fuerzas militares extranjeras, e indica además que los institutos militares asumen este rol —equívoco— porque las instancias gubernamentales carecen de capacidad para una respuesta política». 

Luego de la nota del Minfar, el dramaturgo Yunior García Aguilera, uno de los principales artífices de la convocatoria a la marcha del 20N, preguntó desde su perfil de Twitter: «¿por qué tanto miedo a que la gente diga lo que piensa? ¡Armas, no! ¡Derechos!».


EJERCICIOS MONCADA Y DÍAS NACIONALES DE LA DEFENSA

De acuerdo con una publicación de 2014 —del sitio web de la Defensa de la República (Cuba Defensa), no disponible— los ejercicios Moncada forman parte del «sistema de preparación del personal para la defensa de Cuba». Se reconocía, además, que constituyen la forma superior y más compleja de preparación de los jefes y órganos de dirección y de mando, entre uno y otro ejercicio estratégico Bastión.

El texto contemplaba que los ejercicios Moncada más importantes de los últimos años se celebraron en 2007 (cuando ocurrieron cinco en los territorios del Ejército Occidental y Central) y en 2008 (en la zona del Ejército Oriental). También notificaba que esos ejercicios «pueden llevarse a cabo local e independientemente en provincia, bajo la dirección del Presidente del Consejo de Defensa Provincial».

El 2008 es la última fecha en la que se encuentran referencias en la prensa nacional de haberse realizado ejercicios Moncada con alcance nacional o territorial; el resto de los antecedentes remiten a operaciones locales en 2015. 

La Ley 75 (Ley de Defensa Nacional) establece que «la preparación de los ciudadanos para la defensa se realiza de forma sistemática y diferenciada, de conformidad con las disposiciones que dicte el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias». Reconoce que la preparación de la tropa incluye «a los suboficiales, sargentos, cabos y soldados (marineros) permanentes y de reserva; a los milicianos y los combatientes de las Brigadas de Producción y Defensa».

A pesar de que en ocasiones anteriores los días de la Defensa han sido convocados para una misma fecha —o fechas cercanas al 20 de noviembre—, no existe obligación legal para que se produzcan en un momento específico. Como lo establece la Ley 75, la preparación militar de los ciudadanos responde a las «disposiciones dictadas por el Minfar».

Sin embargo, esta convocatoria del Día de la Defensa para el 20N no fue dictada por el Minfar, a pesar de que este organismo la dio a conocer. La convocatoria —de acuerdo con la versión oficial— parece haberla planificado la misma persona que el 11J convocó a sus partidarios a salir a las calles y les ordenó combatir: Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez. 

La nota de prensa dada a conocer en el Noticiero Nacional refiere que la celebración del Ejercicio Moncada y el Día de la Defensa el 20N parten de lo establecido en una resolución firmada por el Presidente del Consejo de Defensa Nacional que —amén de lo estipulado en la Ley 75— es también el jefe de Estado.

El Consejo de Defensa Nacional está considerado en la legislación cubana vigente como el órgano que dirige al país en «situaciones excepcionales». La convocatoria al Ejercicio Moncada y al Día de la Defensa no se produce —si se atiende a lo que trascendió de la mentada Resolución 001— en una situación excepcional. Al contrario —de acuerdo con lo reflejado por la prensa estatal— la convocatoria se mantiene «considerando el mejoramiento de la situación epidemiológica en el país». 

De la información dispuesta se pueden extraer tres conclusiones: técnicamente la convocatoria es ilegal pues al no estar declarado el país en situación excepcional el Consejo de Defensa no debería estar en funciones; el país se está manejando de manera excepcional por el Consejo de Defensa en lugar del Consejo de Ministros o al Gobierno cubano no le interesa seguir las formalidades de sus propias leyes en este asunto.

Aun cuando se trate de un ejercicio planificado con antelación, varias son las señales que pueden convertirse en alertas por esta convocatoria. La primera es que no existen, como en otros momentos, tensiones evidentes con el enemigo histórico del Gobierno cubano —los Estados Unidos— que justifiquen el movimiento de tropas en medio de una situación sanitaria y económica compleja. Por el contrario, ante la presión de un importante sector de la emigración cubana residente en los Estados Unidos que solicita una intervención humanitaria en Cuba, el Gobierno estadounidense negó la posibilidad de que fuera una opción viable.

Por otra parte, el país ha perdido miles de vidas producto de la pandemia y de la carencia de recursos materiales para enfrentarla. En una situación así, sostener la realización de un ejercicio militar de carácter nacional requiere recursos que pudiesen dirigirse a sostener las necesidades básicas de la población en medio de la más aguda crisis económica, sanitaria y social de los últimos años. En cualquier caso, deja claro las prioridades del Gobierno.

RIESGOS DE LA MILITARIZACIÓN PARA LOS DERECHOS HUMANOS

La convocatoria del grupo Archipiélago a la marcha del 20N ha sido pública y se ha transparentado de todas las formas posibles. Poner en pie de guerra al ejército durante una marcha cívica que el poder considera enemiga puede favorecer la tentación de utilizar las fuerzas militares para reprimir o para —en lenguaje oficial— «controlar el orden interior». 

Los militares, por naturaleza, no son policías, por eso no deben ser llamados a resolver problemas internos del Estado, ajenos a su misión. Bastante riesgo se corre en Cuba al haberse normalizado la idea de que los militares son el único instrumento capaz de solucionar las contrariedades más comunes en el país. Ese riesgo pudiese aumentar de manera dramática si se normaliza también que sean los militares quienes tengan que reprimir/ordenar manifestaciones ciudadanas legítimas.

El 11J las fuerzas del orden interno en Cuba dieron muestras evidentes de la capacidad e impunidad con que cuentan para reprimir el disenso de la ciudadanía. El 11J se vio cómo soldados del servicio militar activo y oficiales de las fuerzas armadas participaron de forma violenta, y por indicación, en la represión e intimidación de los manifestantes. 

La convocatoria al Ejercicio Moncada y al Día de la Defensa para hacerlo coincidir con una iniciativa ciudadana que pretende emular con el 11J no solo debería leerse como un mensaje «disuasorio», como la respuesta indirecta a las notificaciones que han recibido los Gobiernos locales de cada lugar donde Archipiélago ha conseguido articularse. Podría leerse también como la disposición de quien detenta el poder en Cuba de llevar la misma represión que desplegó el 11J a niveles insospechados. 

Las prácticas de este año harán patente lo que, entre líneas, se ha dicho desde hace mucho tiempo: la seguridad estatal en Cuba (elevada en la Constitución de 2019 a Seguridad Nacional) entiende al enemigo no solo como un actor externo, sino también considera como tales a ciudadanos cubanos que puedan «alterar el orden interior».

En 2008 la prensa oficial reflejó que durante la realización del Ejercicio Moncada en el territorio del Ejército Oriental «los integrantes de la Brigada de Producción y Defensa, con sus grupos de combate, cumplieron su misión de proteger los objetivos económicos y sociales del territorio donde actúan y de rechazo a las acciones de los grupos subversivos al servicio del enemigo, que pretendieron alterar el orden interior».

El grupo Archipiélago realizó una conferencia de prensa en su plataforma de Telegram en la tarde del 8 de octubre. Allí anunciaron que en la mañana de ese día entregaron una nueva solicitud ante la Asamblea Nacional del Poder Popular en la cual adelantan la fecha de la manifestación para el 15 de noviembre.




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La nota hace la curiosa omisión de la petición de varias figuras públicas norteamericanas de una invasión militar en las pasadas protestas.
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La convocatoria al ejercicio militar y al Día de la Defensa se justificó «con lo aprobado en la Resolución 001 del Presidente del Consejo de Defensa Nacional para el año de Preparación para la Defensa 2021». Se notificó que, «considerando el mejoramiento de la situación epidemiológica en el país, se mantiene la realización del Ejercicio “Moncada” en la fecha programada». Se dejaba así entrever que el tempo para los ejercicios militares había sido previamente seleccionado.

En mayo de 2021, Miguel Díaz-Canel había asegurado a dirigentes del Partido Comunista que vería «con los compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, cuando pasemos la pandemia, en algún momento, tendremos que hacer algunos ejercicios, algunas actividades de fortalecimiento del Día de la Defensa, por las afectaciones que hemos tenido en estos tiempos».

Este tipo de ejercicios se ha realizado con frecuencia en los meses de noviembre. Reportes de 2019, 2016 y 2013 confirman que entre los días 16 y 24 de ese mes se ejecutan jornadas militares que luego terminan con días nacionales de la Defensa (por lo general sábados y domingos). 

Sin embargo, el anuncio de los ejercicios militares este año llega en un momento de tensiones internas incrementadas. 

Desde finales del mes de septiembre decenas de ciudadanos han presentado solicitudes en ocho provincias del país para obtener una autorización gubernamental que les garantice realizar el 20 de noviembre un ejercicio seguro del derecho de manifestación reconocido en el artículo 56 de la Constitución de la República. Ninguna de esas solicitudes ha sido respondida de manera formal y existen denuncias de activistas que fueron detenidos para impedirles presentar los documentos contentivos de estas.

Roberto Veiga, jurista e intelectual cubano coordinador de la plataforma Cuba Próxima, declaró en su perfil de Facebook que hacer coincidir los ejercicios militares «con el 20N indica que esta manifestación, la cual resulta un derecho obvio, le sugiere al poder un vértigo análogo al de una invasión de potentes fuerzas militares extranjeras, e indica además que los institutos militares asumen este rol —equívoco— porque las instancias gubernamentales carecen de capacidad para una respuesta política». 

Luego de la nota del Minfar, el dramaturgo Yunior García Aguilera, uno de los principales artífices de la convocatoria a la marcha del 20N, preguntó desde su perfil de Twitter: «¿por qué tanto miedo a que la gente diga lo que piensa? ¡Armas, no! ¡Derechos!».


EJERCICIOS MONCADA Y DÍAS NACIONALES DE LA DEFENSA

De acuerdo con una publicación de 2014 —del sitio web de la Defensa de la República (Cuba Defensa), no disponible— los ejercicios Moncada forman parte del «sistema de preparación del personal para la defensa de Cuba». Se reconocía, además, que constituyen la forma superior y más compleja de preparación de los jefes y órganos de dirección y de mando, entre uno y otro ejercicio estratégico Bastión.

El texto contemplaba que los ejercicios Moncada más importantes de los últimos años se celebraron en 2007 (cuando ocurrieron cinco en los territorios del Ejército Occidental y Central) y en 2008 (en la zona del Ejército Oriental). También notificaba que esos ejercicios «pueden llevarse a cabo local e independientemente en provincia, bajo la dirección del Presidente del Consejo de Defensa Provincial».

El 2008 es la última fecha en la que se encuentran referencias en la prensa nacional de haberse realizado ejercicios Moncada con alcance nacional o territorial; el resto de los antecedentes remiten a operaciones locales en 2015. 

La Ley 75 (Ley de Defensa Nacional) establece que «la preparación de los ciudadanos para la defensa se realiza de forma sistemática y diferenciada, de conformidad con las disposiciones que dicte el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias». Reconoce que la preparación de la tropa incluye «a los suboficiales, sargentos, cabos y soldados (marineros) permanentes y de reserva; a los milicianos y los combatientes de las Brigadas de Producción y Defensa».

A pesar de que en ocasiones anteriores los días de la Defensa han sido convocados para una misma fecha —o fechas cercanas al 20 de noviembre—, no existe obligación legal para que se produzcan en un momento específico. Como lo establece la Ley 75, la preparación militar de los ciudadanos responde a las «disposiciones dictadas por el Minfar».

Sin embargo, esta convocatoria del Día de la Defensa para el 20N no fue dictada por el Minfar, a pesar de que este organismo la dio a conocer. La convocatoria —de acuerdo con la versión oficial— parece haberla planificado la misma persona que el 11J convocó a sus partidarios a salir a las calles y les ordenó combatir: Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez. 

La nota de prensa dada a conocer en el Noticiero Nacional refiere que la celebración del Ejercicio Moncada y el Día de la Defensa el 20N parten de lo establecido en una resolución firmada por el Presidente del Consejo de Defensa Nacional que —amén de lo estipulado en la Ley 75— es también el jefe de Estado.

El Consejo de Defensa Nacional está considerado en la legislación cubana vigente como el órgano que dirige al país en «situaciones excepcionales». La convocatoria al Ejercicio Moncada y al Día de la Defensa no se produce —si se atiende a lo que trascendió de la mentada Resolución 001— en una situación excepcional. Al contrario —de acuerdo con lo reflejado por la prensa estatal— la convocatoria se mantiene «considerando el mejoramiento de la situación epidemiológica en el país». 

De la información dispuesta se pueden extraer tres conclusiones: técnicamente la convocatoria es ilegal pues al no estar declarado el país en situación excepcional el Consejo de Defensa no debería estar en funciones; el país se está manejando de manera excepcional por el Consejo de Defensa en lugar del Consejo de Ministros o al Gobierno cubano no le interesa seguir las formalidades de sus propias leyes en este asunto.

Aun cuando se trate de un ejercicio planificado con antelación, varias son las señales que pueden convertirse en alertas por esta convocatoria. La primera es que no existen, como en otros momentos, tensiones evidentes con el enemigo histórico del Gobierno cubano —los Estados Unidos— que justifiquen el movimiento de tropas en medio de una situación sanitaria y económica compleja. Por el contrario, ante la presión de un importante sector de la emigración cubana residente en los Estados Unidos que solicita una intervención humanitaria en Cuba, el Gobierno estadounidense negó la posibilidad de que fuera una opción viable.

Por otra parte, el país ha perdido miles de vidas producto de la pandemia y de la carencia de recursos materiales para enfrentarla. En una situación así, sostener la realización de un ejercicio militar de carácter nacional requiere recursos que pudiesen dirigirse a sostener las necesidades básicas de la población en medio de la más aguda crisis económica, sanitaria y social de los últimos años. En cualquier caso, deja claro las prioridades del Gobierno.

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La convocatoria del grupo Archipiélago a la marcha del 20N ha sido pública y se ha transparentado de todas las formas posibles. Poner en pie de guerra al ejército durante una marcha cívica que el poder considera enemiga puede favorecer la tentación de utilizar las fuerzas militares para reprimir o para —en lenguaje oficial— «controlar el orden interior». 

Los militares, por naturaleza, no son policías, por eso no deben ser llamados a resolver problemas internos del Estado, ajenos a su misión. Bastante riesgo se corre en Cuba al haberse normalizado la idea de que los militares son el único instrumento capaz de solucionar las contrariedades más comunes en el país. Ese riesgo pudiese aumentar de manera dramática si se normaliza también que sean los militares quienes tengan que reprimir/ordenar manifestaciones ciudadanas legítimas.

El 11J las fuerzas del orden interno en Cuba dieron muestras evidentes de la capacidad e impunidad con que cuentan para reprimir el disenso de la ciudadanía. El 11J se vio cómo soldados del servicio militar activo y oficiales de las fuerzas armadas participaron de forma violenta, y por indicación, en la represión e intimidación de los manifestantes. 

La convocatoria al Ejercicio Moncada y al Día de la Defensa para hacerlo coincidir con una iniciativa ciudadana que pretende emular con el 11J no solo debería leerse como un mensaje «disuasorio», como la respuesta indirecta a las notificaciones que han recibido los Gobiernos locales de cada lugar donde Archipiélago ha conseguido articularse. Podría leerse también como la disposición de quien detenta el poder en Cuba de llevar la misma represión que desplegó el 11J a niveles insospechados. 

Las prácticas de este año harán patente lo que, entre líneas, se ha dicho desde hace mucho tiempo: la seguridad estatal en Cuba (elevada en la Constitución de 2019 a Seguridad Nacional) entiende al enemigo no solo como un actor externo, sino también considera como tales a ciudadanos cubanos que puedan «alterar el orden interior».

En 2008 la prensa oficial reflejó que durante la realización del Ejercicio Moncada en el territorio del Ejército Oriental «los integrantes de la Brigada de Producción y Defensa, con sus grupos de combate, cumplieron su misión de proteger los objetivos económicos y sociales del territorio donde actúan y de rechazo a las acciones de los grupos subversivos al servicio del enemigo, que pretendieron alterar el orden interior».

El grupo Archipiélago realizó una conferencia de prensa en su plataforma de Telegram en la tarde del 8 de octubre. Allí anunciaron que en la mañana de ese día entregaron una nueva solicitud ante la Asamblea Nacional del Poder Popular en la cual adelantan la fecha de la manifestación para el 15 de noviembre.




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