En Miami, organizar una actividad al aire libre siempre implica contar con un invitado impredecible: el clima. El domingo 25 de octubre de 2026, cuando nos preparábamos para recibir a familias y vecinos en Westwind Lakes Park, en West Kendall, la lluvia obligó a improvisar y modificar parte de lo previsto.
Entre pastelitos, café, conversaciones y juegos infantiles, el encuentro «Hablemos, Miami» reunió a personas que llegaron con inquietudes sobre su vida cotidiana y encontraron un espacio para expresarlas sin necesidad de participar en un debate político, hablar frente a un micrófono o tener respuestas preparadas.
La actividad, organizada por elTOQUE USA en colaboración con Factchequeado, tenía una intención que iba más allá de convocar a la comunidad alrededor de un tema de actualidad. Queríamos salir de la redacción, encontrarnos con la audiencia y escuchar qué asuntos merecen más atención periodística.
La cercanía de las elecciones de medio término del 3 de noviembre ofrecía un punto de partida para la conversación, pero no era necesario tener derecho al voto, estar registrado para votar ni seguir habitualmente la política para participar. La invitación estaba dirigida a quienes viven, trabajan, estudian, crían a sus hijos y construyen su vida en Miami-Dade.

Un domingo en el parque para hablar de lo que importa
La propuesta partía de una pregunta sencilla: ¿qué preocupa hoy a las familias cubanas y latinas que viven en Miami? Responderla no requería sentarse en un auditorio ni escuchar largas intervenciones. El equipo diseñó un encuentro familiar, con comida, café, música, actividades para los niños y estaciones participativas que cada visitante podía recorrer a su ritmo.
La idea era que conversar resultara tan natural como compartir un «cortadito» con un vecino. El formato también respondía a una realidad de muchas familias para las que participar en actividades comunitarias no siempre es sencillo cuando hay niños pequeños, horarios de trabajo exigentes y numerosas responsabilidades cotidianas.
Por eso, mientras los adultos conversaban o escribían sus inquietudes, los más pequeños tenían su propio espacio de entretenimiento. Un inflable, granizados, crayolas, dibujos y juegos formaron parte de la jornada.
Desde su concepción, el encuentro buscaba que las familias pudieran compartir una experiencia, sin tener que elegir entre atender a sus hijos y participar en una conversación sobre su comunidad. La lluvia alteró la organización prevista, pero también puso a prueba el carácter flexible de la actividad. El equipo tuvo que adaptarse a las condiciones del parque para mantener el encuentro y sus espacios de intercambio.
En lugar de una reunión formal, «Hablemos, Miami» conservó el ambiente de un domingo entre familias y conocidos, con la posibilidad de detenerse a conversar, participar en una dinámica o simplemente acompañar.
Para algunos de los asistentes, el encuentro también fue la oportunidad de conocer en persona a Eloy Viera, conductor de «¿Ahora qué?», uno de los espacios de elTOQUE. Quienes acostumbran a seguir sus análisis y comentarios desde el teléfono pudieron esta vez conversar con él, tomarse fotografías y compartir sus propias inquietudes. Fue también una manera de conocernos mejor: de descubrir quiénes están detrás de los contenidos que publicamos y, para nosotros, de ponerles rostros e historias a quienes nos acompañan cada día desde las redes.

¿Qué le preocupa a Miami? Las respuestas comenzaron en los murales
Uno de los principales objetivos del encuentro era recoger información de primera mano sobre los asuntos que afectan la vida diaria de los asistentes. Para hacerlo, se diseñaron estaciones con preguntas abiertas. La dinámica permitía que una persona expresara una preocupación o sus ideas sin tener que contar públicamente su historia o explicar sus circunstancias personales.
No todos se sienten cómodos hablando frente a desconocidos. Algunas personas prefieren escribir, otras necesitan tiempo para organizar sus pensamientos y otras simplemente quieren señalar qué asunto les preocupa más.
La pregunta «¿Qué te preocupa más en tu día a día?» guiaba a las personas en la primera estación y les permitía identificar mediante pegatinas los temas que consideraban más importantes. Entre las opciones estaban el costo de la vivienda, el costo de la alimentación y de los seguros médicos, el acceso al trabajo, el valor de los salarios, la calidad de la educación, el impacto de las medidas de inmigración, la seguridad y el alza de los impuestos. También existía la posibilidad de añadir otros asuntos.
La intención era construir un mapa de preocupaciones a partir de las respuestas de los propios participantes, en lugar de partir de las prioridades que periodistas, instituciones o figuras públicas consideran relevantes. Las inquietudes sobre el impacto de las leyes de inmigración, las dificultades de acceso a la vivienda y el costo de vida estuvieron entre las más repetidas. Son temas que atraviesan distintas dimensiones de la experiencia de las familias en Miami-Dade, desde la posibilidad de pagar un alquiler y cubrir los gastos del hogar hasta la incertidumbre que puede acompañar los procesos migratorios.
Otra estación proponía la pregunta «A quien salga electo, ¿qué le dirías?». En este caso, los participantes podían escribir mensajes o preguntas dirigidas a quienes ocuparán cargos públicos y tomarán decisiones que afectan a la comunidad luego de las midterms.

Escuchar también significa dejar que la gente decida de qué hablar
La dinámica de «Hablemos, Miami» respondía a la idea de que escuchar a una comunidad no es solamente invitarla a responder preguntas previamente definidas, sino permitir que sus experiencias ayuden a determinar qué preguntas debe hacer el periodismo.
Para elTOQUE USA, esto implica reconocer que los asuntos de interés público no siempre aparecen de la misma manera en los discursos oficiales y en la agenda de los medios. Una noticia sobre vivienda puede traducirse, para una familia, en la dificultad de encontrar un alquiler que pueda pagar. Una decisión relacionada con inmigración puede representar incertidumbre sobre el futuro. Una conversación sobre economía puede comenzar con algo tan concreto como el precio de los alimentos o la necesidad de trabajar más horas para cubrir los gastos.
El encuentro buscaba acercarse a esas experiencias desde las preguntas de quienes las viven. Por eso, además de los murales, las conversaciones informales fueron una parte importante de la propuesta. El formato permitía que el equipo escuchara dudas, identificara asuntos que necesitan más explicación y conociera de primera mano cómo las personas perciben los problemas de su entorno.
La información recogida está concebida como un insumo para futuras coberturas, en especial aquellas orientadas a explicar decisiones públicas, responder preguntas frecuentes y dar seguimiento a preocupaciones que no desaparecen después de una elección. Los murales, por tanto, no eran solamente una actividad recreativa: también constituían una herramienta de escucha periodística.
En el parque, los integrantes del equipo de elTOQUE USA pudieron conversar directamente con asistentes, explicar el trabajo del medio y escuchar preocupaciones sin las barreras habituales de las plataformas digitales.
Más allá de las preguntas recogidas, la jornada ofreció oportunidades para encontrarse con otros vecinos y compartir un espacio familiar. Los pastelitos y cortaditos, los juegos infantiles y las conversaciones espontáneas ayudaron a crear un ambiente menos rígido que el de una conferencia o un foro tradicional.

La presencia de negocios locales también fue importante para hacer posible la actividad. El encuentro contó con el apoyo de emprendimientos y pequeñas empresas que contribuyeron a la organización de la jornada y ayudaron a crear un ambiente acogedor para las familias.
Gracias a la colaboración de Deluxe Party Rentals, Macondo Coffee Roasters, García Construction Specialists, NBS Permit Experts, TEG School of Real Estate, Locqube, Latitude Business Services y Donna Glow Hair Salon, «Hablemos, Miami» también fue una oportunidad para conectar a vecinos, emprendedores y periodistas, compartir experiencias y fortalecer esos vínculos que hacen comunidad más allá de las redes sociales.
El parque se convirtió así en un punto de encuentro donde las personas podían conversar sobre asuntos serios sin renunciar a disfrutar de una mañana en familia.












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