¿Cómo emigrarán los cubanos tras la nueva visa para Nicaragua?

Foto: Sadiel Mederos
El 9 de febrero de 2026, la Embajada de Nicaragua en La Habana amaneció rodeada de cubanos. Esperaban más información sobre una noticia que había circulado el día anterior en redes sociales y medios independientes y que luego fue confirmada por la prensa oficialista: los cubanos deberán ahora solicitar, sin costo, una visa consular para pisar territorio nicaragüense.
Desde noviembre de 2021, cuando el régimen de Daniel Ortega estableció la exención de visado para los cubanos, Nicaragua había sido el punto de entrada a la travesía que llevó a miles de cubanos a Estados Unidos entre 2022 y 2024. Durante ese período se produjo el mayor éxodo en la historia reciente de la isla.
Una investigación del Inter-American Dialogue reveló que, al menos, 100 000 pasajeros de Haití y Cuba llegaron en vuelos chárteres a Nicaragua en 2023; desde ahí, continuaron camino hacia la frontera entre México y Estados Unidos.
En ese período, en el corredor centroamericano (que incluye a Nicaragua, Guatemala, Honduras y México) se reportaron al menos 48 eventos mortales cuyas víctimas eran cubanos, según recoge el especial de elTOQUE «Migrar: una decisión de vida o muerte».
Aunque las políticas migratorias de la Administración Trump redujeron considerablemente la posibilidad de ingresar a Estados Unidos por vías terrestres irregulares desde 2025 (se registró la cifra más baja de encuentros fronterizos en 50 años), el anuncio de Nicaragua tendrá un impacto significativo en los flujos de la región.
La investigadora cubana Elaine Acosta advierte: «Mientras se mantengan las actuales condiciones en Cuba —e incluso si continúan deteriorándose, como parece ser el escenario actual—, la migración no se detendrá. Sin embargo, implicará mayores costos y riesgos, especialmente por el uso de rutas migratorias irregulares».
A finales de 2025, un equipo de investigadores coordinados por Acosta y la Fundación 4Métrica presentó el estudio Nuevos Flujos en las Américas. La investigación constataba que, «incluso cuando estaba abierto el corredor vía Nicaragua, los costos de traslado y movilidad ya habían aumentado considerablemente, así como los riesgos, dado que gran parte del trayecto debía realizarse por vía terrestre».
El estudio también identificó el uso de Guyana como vía de ingreso legal a la región latinoamericana, desde donde los migrantes continuaban hacia Brasil, Colombia o Chile. «Con la cancelación de la exención de visado en Nicaragua, es probable que se intensifique esa ruta», comenta Acosta.
El 5 de febrero de 2026, medios brasileños reportaron sobre la «Operación Malecón», un operativo realizado por la Policía Civil de Roraima ese día contra una red acusada de trata de personas y estafa. De acuerdo con la Delegación de Crimen Organizado, los migrantes eran captados en Cuba e ingresaban a Brasil por la llamada «Ruta de las Guayanas», a través de Lethem (Guyana).
Guyana, país al que los cubanos pueden viajar sin visado y permanecer hasta 90 días, no solo constituye una puerta de acceso a otros países de la región. En 2025, más de 135 000 cubanos se establecieron allí impulsados por el auge petrolero y la alta demanda de mano de obra en la construcción, según Bloomberg.
En el caso de Brasil, en 2025 el país recibió más de 41 919 solicitudes de refugio de ciudadanos cubanos, aunque el Ministerio de Justicia solo aprobó dos. La cifra representa el 55.4 % de las 75 599 peticiones totales registradas en el país, lo que supone un incremento de más del 88 % respecto a las 22 288 de 2024.
Para Elaine Acosta, el gigante sudamericano podría consolidarse como país receptor de migrantes cubanos en 2026. Por tanto, las solicitudes de refugio —que constituyen una primera vía de regularización porque permiten permanecer en situación regular mientras se resuelve el trámite— podrían incrementarse.
Otro fenómeno que pudiera sumarse al aumento de migrantes cubanos en la región sería la salida de colaboradores de la isla en Venezuela hacia países cercanos, como Colombia.
La ruta de los volcanes, como se conoce a la travesía que inicia en Nicaragua, se abrió como una posibilidad en un contexto de tensión política para el régimen de La Habana tras las protestas del 11J; muchos lo interpretaron como un movimiento de alivio a la presión en la isla. Las noticias de cierre, por su parte, coinciden con la voluntad de la Administración Trump de controlar los flujos migratorios hacia Estados Unidos, en un momento en que aumenta la presión sobre la isla.
En ese contexto, el potencial aumento de los costos de las rutas terrestres que quedarán abiertas, como prevé Acosta, podría prolongar el tiempo de tránsito y elevar los riesgos —secuestros, estafas, desapariciones, explotación, muerte— que enfrentan los cubanos que seguirán intentando huir de la precarización y el deterioro de las condiciones de vida en Cuba.










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