Emma tiene 4 años y no deja de preguntar cuándo regresa su padre, aunque hace tiempo sabe a dónde lo llevaron. Lo dedujo sola, sin que nadie se lo explicara con esas palabras que nunca debiera conocer una niña: Ernesto Ricardo Medina, «Tico», está preso. Su esposa, Doris Santiesteban, le dice a la niña cuando lo menciona, cada vez con más frecuencia: «pronto volverá». Pero Doris no tiene certeza de que sea cierto.
El 6 de agosto de 2026 se cumplieron seis meses desde que Ernesto y su amigo Kamil Zayas Pérez, creadores del proyecto audiovisual El4tico, fueron detenidos en sus viviendas de Holguín por los videos críticos sobre la realidad cubana que publicaban en redes sociales.
Medio año después, no les han realizado el juicio ni la Fiscalía ha hecho pública ninguna solicitud de condena. Pero ambos continúan recluidos en la Prisión Provincial de Holguín, adonde llegaron a finales de marzo tras 47 días en el Centro de Instrucción Penal.
«El tiempo ha pasado rápido», dice Doris a elTOQUE. Ella imaginó que la detención de febrero sería de pocos días, y no que se convertiría en meses de presidio político para Ernesto e incertidumbre para su familia.
«Nosotras estamos bien, ahí…», agrega Doris y deja la frase en el aire. Habla con la cautela de quien ha aprendido a medir sus palabras: en realidad, hay días en que despierta muy desanimada. A la ausencia de su esposo se suman los apagones de varias jornadas y la escasez de agua, como en el resto del país.
Un día cualquiera detrás de las rejas
Doris cuenta que Ernesto ha cambiado en estos meses: «ha crecido más su fe en Dios, la prisión lo ha llevado a acercarse aún más a él». Añade que las vivencias dentro de la cárcel también transformaron su forma de ver las cosas.
Según le ha contado su esposo, él «se lleva muy bien con los presos comunes», pero no le permiten contacto con otros presos políticos. Intenta llenar el tiempo muerto entre los pases de lista y las comidas haciendo ejercicios o leyendo.
«Es aburrido», resume Doris, como quien no se acostumbra a ver la vida de Ernesto, una persona inquieta y llena de energía, detenida en ese limbo.
Las condiciones materiales en la prisión no son buenas. El agua llega solo por la mañana y en la tarde-noche. La comida es escasa y su preparación «es crítica». A veces, a Doris le permiten pasar algún almuerzo y le lleva un poco de lo que ella logra cocinar en casa.
El calor dentro del penal es «insoportable», agrega ella, pues la mayor parte del tiempo Ernesto está encerrado en una celda sin una abertura que permita suficiente aire.
Emma y su mamá tienen la posibilidad de ver a Ernesto cada 15 días durante dos horas, y las llamadas telefónicas están previstas los jueves, «cuando hay corriente en la prisión y si se puede», dice Doris.
La familia intenta aliviar la estancia en la cárcel. En cada visita, le llevan los artículos de aseo, sábanas y toallas que no garantizan en el penal, así como algunos alimentos que resistan un par de días sin descomponerse. Las autoridades no permiten los medicamentos, aunque por ahora Ernesto se mantiene con buena salud.
Kamil Zayas está en el mismo penal de Holguín, pero separado de Ernesto. Paula Amador Lobón, amiga cercana que ha difundido cartas enviadas por Kamil desde la cárcel, dijo en declaraciones a elTOQUE que son frecuentes los interrogatorios en la prisión, aunque hasta el momento no ha sido víctima de abusos físicos.
Sin embargo, Paula Amador señala «la tortura psicológica que significa que te estén interrogando y amenazándote» a cada momento.
En su opinión, las autoridades no quieren que un posible maltrato físico genere un escándalo mayor sobre el caso de El4tico, que fue muy comentado en redes sociales y repercutió hace unos meses en conocidos medios de España y Alemania, entre otros países.
¿Por qué siguen presos?
Para el régimen del Partido Comunista (PCC) señalar públicamente a la «dictadura» o defender el derecho del pueblo a manifestarse, es una herejía dentro del dogma del castrismo. La rápida popularidad de Ernesto y Kamil en redes, donde sus videos desenfadados alcanzaban decenas de miles de visualizaciones en poco tiempo, los convirtieron en un objetivo de la Seguridad del Estado.
La Fiscalía Provincial de Holguín informó el 12 de febrero de 2026 que los jóvenes de poco más de 30 años estaban detenidos con una «medida cautelar de prisión provisional», imputados bajo los cargos de «propaganda contra el orden constitucional» e «instigación a delinquir», utilizados en Cuba para criminalizar la libertad de expresión.
La ONG Cubalex alertó que los delitos imputados podrían significarles a Ernesto y Kamil hasta nueve años de cárcel. Asimismo, documentó irregularidades desde el momento de la detención: los agentes que allanaron la vivienda de Ernesto se negaron a mostrar la orden de registro cuando él la solicitó, y el operativo se realizó sin la presencia de los testigos que exige la ley.
Sobre el estado del proceso judicial, Paula Amador Lobón, la amiga de Kamil que tiene conocimiento del caso, dijo a elTOQUE: «Todavía no hay petición fiscal [de una condena en específico] porque no han cerrado la supuesta investigación que están haciendo». También describe «visitas» de la Seguridad del Estado a la familia para «aconsejarles» qué hacer respecto al caso, y presionando para que Kamil no publique mensajes desde su encierro.
Asimismo, cuando la familia visita a Kamil en el penal «les quitan todos los teléfonos, la mayoría de las veces hay alguien presente [del Minint] e incluso les han pedido que cambien de tema cuando están hablando de algo “complicado”».
Por su parte, Ernesto, en una carta difundida en Facebook por su madre Mileydi Machín, denunció que agentes de la Seguridad del Estado lo presionaban para que grabara un video de «arrepentimiento y retractación». Según escribió, rechazó hacerlo en múltiples ocasiones porque implicaría admitir acusaciones que considera falsas y contribuir a una campaña de desacreditación en su contra.

Carta de Ernesto Ricardo enviada desde prisión.
Paula Amador dijo a elTOQUE que también «le han ofrecido a Kamil grabar videos arrepintiéndose y “colaborar” de alguna forma, pero él ha dicho que no».
La organización Cubalex ha documentado de forma reiterada el uso de amenazas, coacciones y otras presiones para obtener declaraciones o autoinculpaciones de personas investigadas o privadas de libertad, prácticas incompatibles con el derecho a no autoincriminarse y con las garantías del debido proceso.
Un patrón represivo
Seis meses de prisión sin juicio no son una anomalía dentro de la represión política en Cuba.
El abogado de Cubalex Alain Espinosa ha explicado a elTOQUE que esta medida cautelar es, por ley, excepcional: su único objetivo debería ser asegurar que la persona comparezca al juicio oral y no entorpezca el proceso.
Sin embargo, su aplicación contra personas disidentes «es un patrón represivo y un mecanismo de castigo y tortura debidamente registrado y documentado por Cubalex y por el resto de las organizaciones de la sociedad civil independiente cubana», dice el experto.
Espinosa atribuye ese patrón a la voluntad política del Gobierno cubano de generar un «efecto inhibitorio» en activistas, periodistas independientes, defensores de derechos humanos y ciudadanos comunes que muestran ideas disidentes.
Las personas cercanas a Ernesto y Kamil viven en la incertidumbre. «¡Cuánto quisiera yo saber del proceso penal de Tico y Kamil, presos injustamente, alejados de su familia!», lamenta Doris Santiesteban.
La expectativa está puesta en que, quizá, tras el sexto mes de prisión provisional habrá algún movimiento de las autoridades: «a ver si finalmente cierran el caso o qué hacen», dice Paula Amador.
Para Emma, el tiempo transcurre de otra manera. No entiende de meses ni procesos judiciales, sino la ausencia diaria de su padre. Mientras Ernesto y Kamil siguen esperando su juicio, o al menos una petición fiscal que no llega, la niña ha aprendido, a su manera, a esperar también.






