El dólar cruza la barrera de los 500 pesos en el mercado informal cubano

El dólar estadounidense superó este 10 de febrero de 2026, a la 1:38 p. m. (hora de Cuba), la marca simbólica de los 500 pesos cubanos (CUP) en el mercado informal, según el registro de la tasa representativa del mercado informal (TRMI) que elabora el medio independiente elTOQUE. El nuevo nivel confirma la tendencia sostenida de depreciación del peso cubano y marca un nuevo capítulo en la crisis cambiaria que atraviesa la isla, en un contexto de colapso energético, escasez de divisas y profundos desequilibrios estructurales de la economía. No sabemos por cuánto tiempo mantendrá ese valor o cuáles serán las fluctuaciones en el futuro inmediato.
El cruce del umbral de los 500 CUP no llega como un episodio especulativo. De acuerdo con los análisis del Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba (OMFi), el comportamiento del mercado informal en las primeras semanas del año ha sido relativamente moderado, pese a la gravedad del escenario macroeconómico. Sin embargo, los modelos de pronóstico del observatorio ya anticipaban que el dólar superaría esa barrera durante febrero, con un valor central estimado de 530 CUP por 1 USD, aunque dentro de un rango de alta incertidumbre que va de 475 a 590 CUP.
El nuevo récord ocurre en medio de un shock energético de carácter excepcional. La paralización de los envíos de combustible desde Venezuela y México —los dos principales suministradores—, junto con tensiones geopolíticas y amenazas arancelarias desde Estados Unidos, ha restringido severamente la capacidad de Cuba para acceder a nuevos mercados energéticos. Las consecuencias se sienten en toda la economía: interrupciones en la producción, colapso del transporte, dificultades logísticas para las importaciones y una profundización de la escasez de bienes básicos.

Este choque de oferta negativo actúa como un potente catalizador inflacionario. La menor disponibilidad de productos, combinada con una estructura productiva ya debilitada por años de descapitalización, apagones y falta de insumos, presiona al alza los precios y erosiona aún más el poder adquisitivo de los hogares que dependen de ingresos en pesos cubanos.
En ese contexto, la depreciación del peso cubano frente al dólar se ha convertido en un termómetro de la crisis. Solo en enero, el peso se depreció alrededor del 11.5 % frente al dólar en el mercado informal. Tanto el dólar como el euro han marcado máximos históricos, mientras la Moneda Libremente Convertible (MLC) continúa perdiendo relevancia y confianza, con una cotización significativamente inferior a la de las divisas físicas.
A diferencia de episodios anteriores, la demanda de dólares no ha crecido de forma explosiva. El OMFi señala que la contracción del turismo —una de las principales fuentes de divisas para el mercado informal— limita la oferta, pero al mismo tiempo la incertidumbre logística y la parálisis productiva reducen la demanda de dólares por parte de mipymes privadas para realizar importaciones; y los recortes de vuelo y conexiones al extranjero disminuyen la demanda por parte de potenciales emigrantes. Esa combinación explica, en parte, lo que los analistas describen como una «extraña calma» en el mercado, aun cuando la tendencia de fondo sigue siendo claramente hacia la depreciación.
El comportamiento actual recuerda otros hitos recientes. En agosto de 2025, la TRMI de elTOQUE registró por primera vez la llegada del dólar a 400 CUP, un nivel que entonces parecía un techo psicológico y que terminó consolidándose. En aquel momento, el OMFi interpretó el fenómeno como la expresión de desequilibrios estructurales —caída del PIB, desplome del turismo, dolarización parcial y problemas en la gestión de reservas— y no como un pico especulativo aislado. La trayectoria desde los 400 hasta los 500 CUP refuerza ese diagnóstico.
Mientras tanto, el mercado cambiario oficial sigue rezagado. En el momento de preparar esta nota, la tasa del Segmento III registra una diferencia de 36 CUP con respecto a la tasa informal. Desde su establecimiento en diciembre de 2025, la tasa del Segmento III ha «flotado» hacia arriba, aunque siempre con una brecha con el mercado informal. La ausencia de reservas líquidas accesibles y de instrumentos creíbles limita la capacidad del Estado para competir de manera sostenida por las divisas.
Los costos sociales de esta dinámica son evidentes. La depreciación del peso encarece los productos importados, eleva el precio de la canasta básica y profundiza las desigualdades. Quienes reciben remesas en divisas mantienen un acceso relativo a bienes esenciales, mientras amplios sectores de la población ven cómo sus ingresos en CUP pierden valor mes tras mes.
Para el OMFi, el panorama de corto plazo sigue marcado por la incertidumbre. Sin reformas estructurales, sin una reconfiguración del acceso a divisas y sin un plan creíble de estabilización macroeconómica, el cruce del dólar por encima de los 500 CUP no es un punto de llegada.










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