El limbo de los bebés cubanos nacidos en Rusia

Cubanos en la entrada de la Iglesia Ortodoxa Nuestra Señora de la Zarza Ardiente

El limbo de los bebés cubanos nacidos en Rusia

25 / febrero / 2025

Con poco más de dos años, el pequeño Alain se vio de pronto alejado de su familia y entre personas extrañas que hablaban un idioma distinto al escuchado en casa. En octubre de 2024, él y otros 8 niños cubanos fueron llevados por las fuerzas del orden rusas al centro de servicios sociales de Neposedy, en Zheleznodorozhny (al este de Moscú), tras encontrarlos durante una redada en el lugar donde se alojaban junto a sus padres, migrantes irregulares.

No ayudó en nada el hecho de que Alain nació y ha vivido toda su corta existencia en esa ciudad. Para sacarlo de allí, donde ―según relataron otros niños de mayor edad― fueron maltratados, la madre de Alain, Ari, tuvo que luchar con uñas y dientes y apelar a cuanta persona o institución pudo, incluyendo el consulado cubano. Un par de meses después consiguió que se lo devolvieran y regresar a Cuba, la única opción que les dieron. 

Ari había llegado a Rusia procedente de La Habana, sin pasaje de vuelta, en octubre de 2021, atraída por promesas de trabajo y de una nueva vida. Lo del empleo no fue como le habían dicho, y lo de la nueva vida se cumplió, literalmente. Apenas unos días después de arribar al aeropuerto de Sheremétievo supo que estaba embarazada.

Los ahorros que traía se fueron en pocos días, por lo que no fue posible regresar, tampoco atenderse adecuadamente el embarazo y el parto. Con trabajitos precarios y haciendo malabares sobrevivió algunos meses y, cuando estaba en mínimos, alguien le habló de una iglesia que ayudaba a los cubanos, especialmente a las madres y niños. Gracias a la ayuda que recibió, no se vio en la calle y Alain nació en un hospital. Pero sus esperanzas de que obtuviera la ciudadanía rusa, y que eso les abriera un camino, no se cumplieron. 

Así, Alain fue creciendo en una especie de limbo legal, sin ciudadanía ni pasaporte de ningún país. 

Derecho de sangre

Según la Ley Federal sobre la Ciudadanía de la Federación Rusa, este país aplica un sistema de concesión de nacionalidad con predominio de ius sanguinis (derecho de sangre), según el cual un niño adquiere automáticamente la nacionalidad si al menos uno de sus padres es ciudadano ruso, independientemente del lugar de nacimiento.

Solo en casos muy puntuales se aplica el ius soli (derecho de suelo), si ambos padres son apátridas (que no tienen ninguna ciudadanía), o no pueden transmitir su ciudadanía al niño, o no se determina la nacionalidad de los padres. 

En general, Rusia intenta prevenir la apatridia mediante procesos para otorgar ciudadanía a niños nacidos en su territorio cuando no puedan adquirir ninguna otra nacionalidad. Pero ese no es el caso de Alain y otros como él, que podrían, teóricamente, acogerse a la ciudadanía de sus padres realizando los trámites ante las autoridades de Cuba.

Alain es uno de los cientos de niños de sangre cubana nacidos en la Federación Rusa en los últimos años, muchos de los cuales se encuentran en situación de apatridia e indefensión, sin derechos de ningún tipo. No se conocen cifras concretas. Rusia solo les entrega el certificado que expide el hospital. Solo una parte de los padres, a veces meses o años después, se dirige al consulado cubano; otros no lo hacen nunca por falta de información, tiempo, dinero o deseos. 

Zarza Ardiente

La Iglesia Ortodoxa Nuestra Señora de la Zarza Ardiente, situada al norte de la capital rusa, es muy conocida entre la comunidad cubana. Desde hace años esta institución, con el padre Antón al frente, ha acogido y apoyado a miles de cubanos en situación de necesidad. Entre ellos, las embarazadas y los niños han sido prioridad. 

Casi desde que llegó a Moscú, Bebita, una habanera de 51 años, se acercó a la iglesia y posteriormente se convirtió en un pilar importante de la misma, encargándose especialmente de las gestantes y recién nacidos que acudían en busca de ayuda.

«No puedo decirte a cuantas cubanas embarazadas o paridas hemos atendido aquí, más de 100, seguro. Hubo un momento en que teníamos unas 40 a la vez», asegura.

La mayor afluencia fue entre 2021 y 2022, cuando cientos de miles de cubanos marcharon rumbo a Rusia tras eliminarse las restricciones de viaje por la pandemia; pero siguen llegando, o quedando embarazadas una vez que ya están en Moscú. «Fíjate que solo en las dos primeras semanas de diciembre de 2024 nacieron 4 niños que conocemos. Y los centros de deportación están llenos».

Algunos de los menores sobrevivieron, literalmente, gracias a la iglesia que pudo conseguirles atención médica, alimentos o un techo, aunque fuese temporal. Varios, como muestra de agradecimiento de los padres, han sido bautizados en la fe ortodoxa. 

«Todas las madres que llegan pasan por lo mismo, no tienen nada para sus bebés, ni saben qué hacer para que las atiendan en el parto. A veces no tienen ni dónde quedarse, se les da algún apoyo en la iglesia, que cuenta con una fundación, y gracias a eso hemos podido ayudar a muchos cubanos en peligro, sobre todo a mujeres y niños», cuenta Bebita.

«Tuvimos a una embarazada de gemelos que recogí en la calle con neumonía, había pasado por la COVID, tenía problemas de presión, se le murió uno en el vientre y no tenía asistencia médica. La sacamos grave de aquí, y con ayuda del padre Antón se pudo atender y tener una cesárea en el hospital. Una organización le dio algún apoyo, un lugar donde quedarse y con su ayuda y la de la cónsul cubana pudo irse después con el otro bebé para Cuba».

«Tenemos casos de mujeres paridas con los maridos presos por drogas, porque se ven desesperados y se meten en eso».

Pero la iglesia no da abasto ni tiene los recursos suficientes para ayudar a todos los que lo necesitan. «He tocado las puertas de muchas instituciones rusas, pero solo unas pocas han dado ayuda, especialmente la Casa de la Mujer y el Niño. Pero no alcanza», afirma Bebita.

Aunque por ley el parto en Rusia es gratuito, incluso para las extranjeras en situación irregular (como es el caso de la mayoría de las cubanas), no son pocas las denuncias de cobros indebidos, fraude y extorsión, tanto por parte del personal de los hospitales de maternidad, como de personas inescrupulosas que ofrecen servicios de traducción o asistencia. 

Una vez nacidos, los pequeños en su mayoría no tienen la asistencia médica necesaria, ni vacunas, menos aún acceso a algún tipo de cuidados o educación. Solo pagando grandes sumas es posible recibir estos beneficios.

Por la propia situación de irregularidad e indefensión en que se encuentran muchas de estas madres, se hace difícil que accedan a hablar, pero a lo largo de varios años investigando el tema hemos podido recabar testimonios de varias de ellas, identificadas con seudónimos por su seguridad. 

Yudi: en la nieve y sin techo 

En diciembre de 2023, en pleno invierno moscovita, con temperaturas que pueden llegar a ­30° grados bajo cero, Yudi, una cubana de 28 años, con un bebé recién nacido en la capital rusa, pedía desesperada ayuda en las redes sociales para encontrar un lugar donde refugiarse. El dueño de la renta en la que vivían hasta ese momento los echó a la calle y no tenían dinero para ir a otro lugar. Una compatriota la acogió unos días, y entre muchas personas ayudaron para que pudieran mantenerse temporalmente.

«Yo vine con mi esposo, embarazada desde Cuba; creía que si mi hijo nacía aquí tendría más posibilidades, pero no fue así. Tuvimos que gastar todo el dinero que traíamos durante el embarazo, en el parto y los primeros tiempos. El parto no lo cobraron, pero todo lo demás sí, incluyendo el certificado del hospital» 

Unas rusas que se presentan como «traductoras» lucran con la necesidad de las cubanas, cuenta. «Me cobraron muchísimo dinero por cosas que luego supe que valen menos, o son gratis. El caso es que con el niño de menos de dos meses nos vimos en la calle. Pudimos resolver con la ayuda de otros cubanos», contó.

Han pasado más de dos años en los que han tenido que dar tumbos de un lado para otro. «Mi esposo ha estado trabajando en lo que aparece, y yo también cuando puedo, pagando a gente que me cuide al niño por ratos, pero siempre con el miedo de que se enferme, o caigamos en un centro de deportación. No sé qué haremos porque no tenemos medios para irnos para otro lugar, ni siquiera para Cuba».

Saray: al borde del suicidio

Cuando la habanera Saray supo que estaba embarazada, a fines de 2021, casi se vuelve loca. Con 20 años, en un país extraño, en pleno invierno, sin dinero ni familia cerca, pensó en atentar contra su vida. «Sinceramente, quise hasta lastimarme», recuerda después con su bebé en brazos. 

Poco antes había llegado a Rusia con su novio con la idea de seguir para Italia, pero se les complicaron los planes. Y tampoco pudieron regresar a Cuba. «Nos estafaron con el pasaje, era solo de ida». Los que creían sus amigos les quitaron también el dinero de la renta, y se vieron de pronto sin nada para sobrevivir. «Cuando llegó el frío nos pasamos varios meses sin trabajo. Ahí me enteré de que estaba embarazada. Estaba muy flaca porque llevaba meses casi sin comer. Yo no quería tener hijos todavía, quería esperar a los 30 años. Esos fueron los peores meses de mi vida.»

Todo mejoró cuando conocieron a un ruso, Ruslan, que los ayudó mucho. «Es muy buena persona, yo estoy tratando por todos los medios de que no vaya a la guerra, porque no quisiera que le pasara nada malo», afirma Saray. «Él fue quien me ayudó con la niña, la lleva a la consulta, le compra la comida. Siempre está presente, yo pensé que personas como esa no existían. Es una persona mayor que no puede tener hijos, está solo y le ha cogido mucho cariño a la niña. Nos acogió a mí y a mi esposo desde que estaba embarazada. Se ofreció a reconocer a la niña para que obtuviera la ciudadanía rusa y nos ha ayudado siempre con todo. Mi esposo no está en contra y dice que es mejor dos padres que uno. La ayuda que nos ha dado no se la pagaría ni en toda mi vida».

Pero estas historias, con koniec feliz, son las excepciones.

«He conocido a otras madres a las que les han cobrado grandes cantidades por cualquier ayuda mínima, por una traducción o información. Me molesta que se aprovechen de los cubanos y principalmente de las mujeres embarazadas y con niños, que son lo más sagrado que hay en la vida. La ayuda se da de corazón, si tienes una intención detrás, no es ayuda», dice Saray.

Brittany: la esperanza armenia

El bebé de Brittany no nació en Rusia, sino en Armenia. A ese país vecino, exintegrante de la URSS, llegó embarazada procedente de Moscú con su esposo, siguiendo el sueño de obtener allí residencia a través de su hijo. Según le dijeron, el bebé nacería con ciudadanía y derechos. Pero la promesa pronto se tornó en una pesadilla de la que le costó despertar.

Acababa de empezar la guerra de Rusia con Ucrania cuando, creyendo a un cubano que les prometió trabajo, papeles y atención médica gratis en Ereván, emprendieron el viaje de 23 horas en tren. 

«Nos cobraron una pila de dinero por las visas y resultó ser mentira», cuenta después. «Estuvimos casi sin comer varios días, en el tren y luego en el aeropuerto. Ya yo estaba muy débil y desmayándome, y con dolores nos sacaron en una ambulancia para el hospital». 

Sin dinero para pagar, el resto del embarazo tuvo que hacerlo de reposo y con medicamentos, y tras un parto prematuro, se vieron en la calle con el pequeño Brian.

«El cubano con el que habíamos hablado dijo que la única forma de vivir aquí era que mi esposo dejara que me prostituyera», cuenta Brittany.

Su madre, quien se había quedado en Moscú con su hija mayor, de 9 años, esperando ir con ellos tan pronto se establecieran, tuvo que pedir ayuda en las redes. Gracias a eso lograron sobrevivir. 

«Pasamos de todo. Nos metimos un día sin corriente en pleno invierno, con el niño llorando de frío. Tuvimos que dejar de darle la leche de su tiempo y comprar leche inventada para alimentarlo por no tener dinero», relata. 

Brian no tenía nacionalidad, no era armenio ni cubano. En su condición de apátrida no tenía ningún derecho ni recibía ayuda. Tampoco podía viajar. Al no existir consulado cubano en Armenia, la opción que le dieron en Moscú fue ir al vecino Kazajistán a inscribirlo. Pero la salud de Briggitty se deterioraba.

«No teníamos ni para comer, yo estaba enferma y sin atención médica, ¿cómo iba a ir a Kazajistán?», cuenta después.  

Con sangramientos abundantes, fiebre alta y sin diagnóstico preciso, se vieron sin techo más de una vez. «Dormimos en la calle dos días, justo el día del año de mi bebé. Nos recogieron unos cubanos y vivimos escondidos en un hostal por un mes».

En septiembre de 2023, casi al borde de la muerte, Brittany logró regresar a Cuba gracias a la ayuda de la oficina de la ONU en Armenia y con el apoyo de los consulados de Cuba en Rusia y Kazajistán. Brian, aún indocumentado, viajó con un permiso especial.

Cuba como última opción

Durante el transcurso de la investigación para este reportaje, en varias ocasiones intentamos solicitar información a las autoridades cubanas en Moscú, pero no fue posible obtener datos concretos ni comentarios referentes a los niños que se han inscrito en el consulado o recibido cartas de viaje.

Aunque algunas madres reconocen haber obtenido los documentos que necesitaban y algún apoyo en situaciones críticas, otras se quejan de dificultades para inscribir a los niños, de demoras en los trámites y de sus altos precios, que no siempre están en condiciones de pagar. Algunas refieren que no confían o se sienten desprotegidas, o que prefieren no inscribirlos como cubanos porque creen que así tienen alguna posibilidad de obtener ciudadanía rusa. 

Con frecuencia optan por dirigirse al consulado solo en situación extrema, mientras intentan mantenerse en Rusia a cualquier coste.

Bebita ha conocido varios de estos casos. «Hace poco me contactó una muchacha que se vio desesperada en la calle, y se le arrodilló a una rusa y le dijo que quería entregarse a la policía para que la deportaran, porque estaba con dos bebés, uno de un año y otro de pocos meses. La rusa la ayudó a meter a los niños temporalmente en un orfanato, pero cuando ella quiso recogerlos porque ya tenía dónde vivir en una ciudad cercana a Moscú, no se los querían dar y ni siquiera se los dejaban ver», relata. Después, «con la mediación de la embajada, logró recuperarlos presentando unos pasajes, pero al final decidió quedarse. Dijo que no podía volver para Cuba, que está en ‘candela’, con las manos vacías y dos niños chiquitos».

La situación se volvió más compleja a partir de enero de 2025 con nuevas medidas de las autoridades rusas contra la inmigración ilegal, que llevan aparejadas redadas frecuentes y deportaciones exprés, lo que conlleva mayor desprotección, riesgo e inestabilidad para los menores de padres en situación irregular. 

A pesar de todo, siguen llegando desde Cuba mujeres embarazadas o en edad fértil a Rusia, y siguen naciendo en ese país niños cubanos que estarán en un limbo legal.

toque-promo

Si crees que nuestro periodismo es relevante para Cuba y su pueblo, queremos que sepas que este es un momento crítico.

Detrás de cada publicación hay un equipo que se esmera porque nuestros productos cumplan altos estándares de calidad y se apeguen a los valores profesionales y éticos.

Pero mantener la vigilancia sobre el poder, exigir transparencia, investigar, analizar los problemas de nuestra sociedad y visibilizar los temas ocultos en la agenda pública; es un ejercicio que requiere recursos.

Tú puedes contribuir con nuestra misión y por eso hoy solicitamos tu ayuda. Selecciona la vía que prefieras para hacernos llegar una contribución.

Evalúe esta noticia

cargando ...

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

R.D

Que tristes historias por cuánto sufrimiento pasa el emigrante obiligado a salir de los graves problemas de su país y se encuentra con otros tan malos como los que dejó atrás. Resiliencia, mucho valor y fuerzas para todos los emigrantes del mundo!!!
R.D

MERCADO INFORMAL DE
DIVISAS EN CUBA (TIEMPO REAL)

toque_logo_white
1 EUR345.00 CUP
1 USD340.00 CUP
1 MLC280.00 CUP
Calendar iconCUBA
test
bell-notification

No te pierdas nuestras novedades

Suscríbete a las notificaciones y entérate al instante de todo lo que tenemos para ti: breaking news, alertas de mercado, transmisiones en vivo ¡y más!

No te pierdas
nuestras novedades

Suscríbete a las notificaciones y entérate al instante de todo lo que tenemos para ti: breaking news, alertas de mercado, transmisiones en vivo ¡y más!

bell-notification