Cuba comenzó 2026 con una nueva contracción en el turismo internacional. En enero, el país recibió 184 833 visitantes, unos 11 512 menos que en el mismo mes de 2025, lo que representa una caída del 9 %, según datos preliminares de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), los últimos publicados del sector. Sin contar los años más críticos de la pandemia, se trata del peor registro para un mes de enero en al menos 13 años.
Sin embargo, más allá de la caída general, el dato más llamativo es el desplome de los visitantes procedentes de la comunidad cubana en el exterior, en su mayoría radicados en Estados Unidos. De acuerdo con el análisis del doctor en Economía, Pedro Monreal, este segmento —tradicionalmente el segundo mayor emisor de viajeros hacia la isla— se redujo un 40,2 % respecto a enero de 2025, marcando el segundo nivel más bajo para ese mes en el período 2020-2026.
Entre los factores que podrían explicar el descenso de los viajes de la comunidad cubana, Monreal señala las crecientes restricciones migratorias en Estados Unidos, las complicaciones logísticas para viajar a la isla y el desgaste emocional asociado al agravamiento de la crisis interna. Problemas como los apagones prolongados, el deterioro del transporte, la acumulación de basura y la presencia de epidemias estarían desincentivando las visitas.
«Es prácticamente más caro pasar una semana en la isla, que ir a París. Yo soy de provincia. Cuando llego a La Habana, un carro me está cobrando hasta el pueblo donde vive mi familia 400 USD. Y no es que lo encuentres fácil por el tema del combustible. Debo invertir en los pasajes, llevar todo lo posible, allá comprar todo lo posible… Y ni así es una estancia tranquila. Llevo años viajando porque mi madre está enferma (nunca se quiso ir), y debo ayudarla y lo haré. Pero, hace mucho que no me da la cuenta. He hecho malabares para dejar mi trabajo aquí unos días y poder viajar. Sacrificios y sacrificios, y cuando llego a Cuba, te maltratan en cualquier lugar, te quieren sacar dinero por todos lados… No soy de los que va de vacaciones a hoteles y a tomar en cabarets; voy a ayudar a mi madre, pero desgraciadamente me está siendo casi imposible por muchos motivos», declaró a elTOQUE un cubano residente en Texas (EE. UU.), que pidió reservar su identidad por temas migratorios.
A esto se suman el encarecimiento de los viajes y la aparición de destinos alternativos para el reencuentro familiar, como República Dominicana, que ofrecen mejores condiciones y mayor estabilidad. En paralelo, el economista advierte que el endurecimiento del contexto geopolítico —incluido el cerco petrolero de Estados Unidos— estaría sacando al turismo de sus dinámicas habituales, colocándolo en lo que define como un escenario de «anti-turismo».
Los viajes a la isla de la comunidad cubana en el exterior también se redujeron en 2025, con una caída del 22,6 %, según la ONEI. En total, el pasado año, el país recibió 1 810 663 visitantes internacionales, un 18 % menos que en 2024 y el peor registro desde 2002 (sin incluir los años de la COVID-19), según datos oficiales.
Canadá, principal emisor, también registró una disminución significativa, al igual que los visitantes desde EE. UU., Rusia y países europeos como España y Francia.
El turismo es una de las principales fuentes de divisas de la isla, que enfrenta su peor crisis económica en más de tres décadas.









