El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, endureció su discurso contra el conglomerado militar cubano Gaesa, al que Washington atribuye un papel central en la estructura económica de la isla y en el control de sectores estratégicos. El funcionario aseguró que en los próximos días aumentará la presión sobre el grupo empresarial.
En una entrevista realizada en Roma, Rubio dijo que Gaesa es un holding que ha generado miles de millones de dólares en ingresos sin que esos recursos beneficien a la población de la isla. Unos días antes, Washington anunció nuevas medidas contra entidades y responsables vinculados al conglomerado militar. Entre los sancionados está la presidenta ejecutiva, Ania Guillermina Lastres Morera, y la empresa Moa Nickel S. A.
Las nuevas sanciones coinciden con un momento de tensión en el sector turístico de la isla. Meliá Hotels International, una de las principales compañías hoteleras extranjeras en Cuba, redujo en un 50 % su capacidad operativa en la isla. La decisión se ha ejecutado de forma progresiva durante los primeros meses de 2026, según un informe de la cadena española. Las causas apuntan a la crisis energética, la caída de la demanda tras la reducción de los vuelos y las dificultades de abastecimiento.
Esa realidad contrasta con el discurso optimista del primer ministro cubano durante la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2026. En un mensaje dirigido a inversores extranjeros, Manuel Marrero afirmó: «Somos optimistas, pensamos que estas sanciones no serán duraderas y que podamos poco a poco volver a la normalidad. Para ello estaremos listos, estaremos preparados para poder ofrecer un servicio de mucha calidad a todos los que nos visiten».
Sin embargo, esa realidad es puesta en duda por varios expertos que no ven el turismo como una «locomotora» de la economía cubana tras la crisis de los últimos años.
A lo anterior se suma el anuncio de la compañía canadiense Sherritt International que suspendió su participación en empresas mixtas en Cuba y comenzó la repatriación inmediata de parte de su personal en la isla. La decisión se produce tras la emisión de una orden ejecutiva estadounidense que amplía las restricciones contra negocios relacionados con el aparato militar.
De acuerdo con estimaciones del economista Ricardo Torres, Sherritt llegó a concentrar entre el 70 % y el 75 % de la producción cubana de níquel, además de haber impulsado inversiones para ampliar la capacidad de la planta de Moa. Su salida, por tanto, impacta de forma directa una de las principales líneas de exportación de bienes del país.
Las cifras del comercio exterior reflejan la fragilidad del sector. Las exportaciones de níquel alcanzaron 961 millones de dólares en 2022, pero cayeron con fuerza hasta 88.6 millones en 2024, según datos del Observatorio de Complejidad Económica. En paralelo, la producción también se ha visto afectada por dificultades operativas, restricciones energéticas y la reducción de inversiones.
En ese contexto, Gaesa mantiene una posición central al controlar sectores considerados estratégicos para la captación de divisas. Las críticas hacia el conglomerado no solo apuntan a su peso económico, sino también a la falta de información pública sobre el manejo de sus recursos y operaciones financieras. Economistas y observadores han cuestionado reiteradamente la ausencia de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas sobre los fondos administrados por el grupo militar.
Una filtración de documentos reportada por el Nuevo Herald reveló que Gaesa habría acumulado importantes reservas. Se mencionan activos líquidos cercanos a los 18 000 millones de dólares.
Desde La Habana, las autoridades han calificado las sanciones de Washington como medidas de presión política. El Gobierno cubano sostiene que se trata de acciones que impactan en el conjunto de la economía nacional. Por su parte, Marco Rubio insistió en sus declaraciones en que las medidas están dirigidas a estructuras concretas del aparato militar.
Por otro lado, el jefe de la diplomacia estadounidense mencionó un paquete de ayuda humanitaria valorado en 100 millones de dólares para aliviar la crisis en la isla. Sin embargo, según dijo, esa ayuda no pudo concretarse por la falta de entendimiento con el régimen cubano.
Mientras tanto, continúan las denuncias sobre represión en Cuba. La llegada de creadores de contenido extranjeros ha derivado en nuevos episodios de conflicto. El youtuber estadounidense Nick Shirley denunció haber sido vigilado durante su estancia en la isla. Además, el activista colombiano Daniel Maldonado contó que fue detenido durante varias horas en Cuba y relató el interrogatorio al que fue sometido por la Policía política. Ambos testimonios se suman a otros casos recientes de violencia política.
*Estos temas son parte del nuevo episodio de Radiografía de Cuba, disponible en nuestras plataformas.
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