El equipo Cuba no llega incompleto al World Baseball Classic, pero sí rodeado de una polémica que vuelve a demostrar que, en el caso del deporte cubano, la política casi nunca se queda fuera del terreno.
A pocos días del debut previsto para el 6 de marzo de 2026 en Puerto Rico, el Gobierno de Estados Unidos negó el visado a ocho integrantes de la delegación, todos vinculados a funciones administrativas o institucionales, con una única excepción deportiva: el entrenador de picheo Pedro Luis Lazo, otrora estrella del equipo Cuba.
La diferencia es clave. Ningún jugador del roster principal quedó fuera, tampoco el cuerpo técnico esencial que dirigirá el desempeño competitivo del equipo. Sin embargo, la decisión de participar o no en el principal evento beisbolero del mundo evidentemente está en discusión, según la nota oficial de la Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS).
«Ante esta situación, la FCBS analizará cómo proceder», advierten en el cierre del comunicado.
¿Quiénes son los afectados con la negativa de visas?
La información, difundida inicialmente por la FCBS, solo menciona a tres de los afectados por la negativa de visas: el presidente de la FCBS, Juan Reinaldo Pérez Pardo; el secretario de la FCBS, Carlos del Pino Muñoz; y el entrenador de picheo, Pedro Luis Lazo Iglesias.
Otra fuente, el periodista deportivo radicado en Miami, Francys Romero, detalló en su perfil de Facebook que las negativas alcanzaron principalmente a los directivos.
Además de los tres nombres antes mencionados, Romero añadió al vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), Raúl Fornés; a la funcionaria de relaciones internacionales del Inder, Gisleydi Sosa; y a la integrante de la FCBS, Judith Langaney.
Ningún pelotero fue afectado con la negativa de visas, lo que refuerza la idea de que la medida estuvo dirigida principalmente a perfiles institucionales.
El caso más visible es Lazo. Su ausencia no impide la participación deportiva del equipo, pero sí priva al staff de una figura histórica con peso en el manejo del picheo.
Funcionarios del régimen dentro de las delegaciones deportivas cubanas
Durante años, Cuba ha incluido en sus delegaciones deportivas a funcionarios que no cumplen funciones técnicas o deportivas, sino tareas administrativas y de supervisión institucional.
En torneos internacionales —especialmente cuando participan atletas reconocidos y con opciones de ser contratados en el extranjero de manera individual— esos cargos también han estado vinculados a mecanismos de control interno para evitar deserciones, según denuncias de periodistas y deportistas.
Por ejemplo, en mayo de 2021, el reportero Francis Romero denunció que, tras la fuga del pelotero César Prieto, en Florida, «agentes de la Seguridad del Estado retiraron los celulares a los peloteros que viajaron a Estados Unidos para participar en el preolímpico de béisbol».
«La confiscación de celulares ocurre en muchas delegaciones de Cuba cuando están en el extranjero; es un mecanismo bastante viejo para eliminar esta conexión con el exterior», señaló Romero.
Sobre este tema, el periodista Yasel Porto también cuestionó la presencia de algunos dirigentes sin un rol técnico directo en el equipo Cuba al VI Clásico Mundial.
«Raúl Fornés, primer vicepresidente del Inder, en su caso, no tenía ningún vínculo oficial con ese equipo Cuba (...). Este personaje, extremadamente negativo para muchos deportistas y periodistas, ha sido rechazado a ingresar con el equipo Cuba a territorio de Estados Unidos», precisó Porto el 25 de febrero de 2026 en su perfil de Facebook.
El contexto legal detrás de la decisión
La negativa de visados no puede entenderse sin el entramado legal que regula la participación cubana en eventos deportivos organizados en territorio de Estados Unidos.
La Federación Cubana señaló la aplicación de la Sección 243(d) de la Ley de Inmigración, una normativa que permite restringir visas a funcionarios de países considerados poco cooperativos en materia migratoria.
Según esta disposición, «cuando determinados países deniegan o retrasan la aceptación de sus nacionales con órdenes definitivas de expulsión de Estados Unidos, el Gobierno estadounidense puede imponer sanciones de visado (...); el Secretario de Estado podrá ordenar a los funcionarios consulares estadounidenses que implementen restricciones de visado».
Este tipo de disposiciones comenzó a impactar con mayor fuerza en las delegaciones deportivas cubanas tras el endurecimiento de las políticas migratorias de la actual Administración de Donald Trump.
Desde junio de 2025, una restricción parcial de viajes impuesta por Estados Unidos a ciudadanos de Cuba ha dificultado la obtención de visas, limitando la participación de varios deportistas de élite en competencias realizadas en territorio estadounidense.
Por ejemplo, el equipo femenino cubano de voleibol no pudo jugar el torneo Norceca Final Four en Puerto Rico, en julio de 2025, porque le negaron los visados a las 12 atletas.
Ese mes, la delegación cubana que participaría en el torneo clasificatorio del Caribe para la Serie Mundial de las Pequeñas Ligas de sóftbol femenino, categoría 9-10 años, tampoco viajó a Puerto Rico por la negativa de visas a los siete adultos que irían en el viaje.
Aunque el texto oficial establece excepciones para atletas y personal técnico que participen en eventos internacionales, en la práctica, los procesos han sido más rigurosos cuando se trata de funcionarios estatales o representantes de instituciones.
Además, la presencia de Cuba en el torneo requiere licencias específicas vinculadas al embargo económico, gestionadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), debido a que el World Baseball Classic implica premios económicos, acuerdos comerciales y transferencias financieras.
Ese marco legal explica de cierto modo por qué las negativas se concentraron en perfiles administrativos y no en los jugadores: el sistema de excepciones deportivas permite garantizar el espectáculo, pero mantiene filtros políticos sobre la estructura institucional que acompaña al equipo.
¿Existe riesgo real de que Cuba no participe en el VI Clásico Mundial?
Tras conocerse la negativa de visas, la Federación dejó abierta la posibilidad de revisar su presencia en el torneo. Sin embargo, ese escenario parece improbable.
El 25 de febrero de 2026, el diario USA Today citó «fuentes cercanas» a las Grandes Ligas que aseguraron que la participación cubana no estaba en riesgo.
Poco después, uno de los vetados para estar en el Clásico, el entrenador Pedro Luis Lazo, aseguró a la prensa de Nicaragua que «le hubiera encantado haber estado con el equipo, pero lamentablemente otros decidieron que no fuera así».
«Hay que seguir adelante y con la cabeza arriba. Me mantendré apoyando desde la distancia como si estuviera allí con ellos. Confiado en que podemos tener un gran resultado. Eso es lo más importante», confirmó el exlanzador pinareño.
Retirarse significaría un costo deportivo y mediático demasiado alto para una selección que busca mantenerse presente en el torneo más importante del béisbol a nivel internacional.
Aunque lo ocurrido no afecta directamente la alineación ni la competitividad del equipo Cuba, sí envía un mensaje claro sobre el enfoque de las autoridades estadounidenses: separar al atleta del aparato institucional que lo representa.
El equipo cubano jugará, pero la polémica ya está en marcha. Y en este Clásico Mundial, como ha ocurrido tantas veces en la historia del deporte cubano, el partido político comenzó antes del primer lanzamiento.











Comentarios
En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *