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Foto tomada del sitio carlosbua.com.

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La muerte de las salas de cine

El Paquete semanal, sus minisucursales especializadas, el amigo que llega a tu casa con un suculento disco duro cargado de películas, la patente de corso de la cartelera cinematográfica del ICRT, los mosqueados vendedores de DVD, tu computadora, tu memoria USB, todos, absolutamente todos, no son más que asesinos. La pequeña pantalla ha matado a la gigantesca de los cines en un combate de David contra Goliat, donde David por honda lleva una AK-47 y Goliat sufre de artritis crónica y parálisis cerebral.  Las salas de los cines han quedado vacías en la era de la intimidad. En un mundo globalizado, la privacidad comienza a adquirir su sentido más estricto y absurdo, y la mística del ritual cede terreno a la comodidad del humano contemporáneo, un ser vago y feliz que no suele interesarse por nada más allá del alcance de su mano.

***

Ver una película en casa es como ver la final del Mundial de Fútbol o de Wimbledon desde el televisor: se gana en detalles e intimidad, pero se pierde la mística, la espiritualidad, el sentimiento compartido o encontrado con el de al lado que no conoces y que, aún con su mirada triste o eufórica, te hace saber que tienen algo en común. Los verdaderos fanáticos del cine y del deporte saben y prefieren compartir el dolor y la alegría, son seres de naturaleza extraña, necesitados siempre de cómplices.

Una película en un cine es una historia que pasa ante tus ojos una vez y obliga a agudizar los sentidos y la apreciación para no perdernos nada. En el deporte pasa igual. Un partido de fútbol o de tenis grabado nos puede mostrar la milimétrica exactitud de una balón a punto de pasar la línea de gol, o la pirueta más veloz de Lio Messi en cámara lenta, o la complicada rotulación de la muñeca de Federer, pero es imposible que nos diga qué sucede al otro lado del campo, donde un portero sin aprietos reza porque la jugada de su equipo termine en gol y no en un mortífero contragolpe en su puerta, o cuáles son las manías de cambiar de raqueta cada cierto tiempo de algunos tenistas o de los sistemáticos problemas de Rafa Nadal con su ropa interior que parece molestarle en el trasero.

Una película en el cine es como un partido de cualquier deporte desde un estadio, irrepetible, única.

***

Excepto en ciertos días de diciembre, la sala oscura de un cine en La Habana es la intimidad pervertida, La Meca del sexo prohibido, la fantasía del voyeur, es sentirse parte de un club nudista de visita por un museo donde solo tú te has guardado de cubrirte los genitales y no tocártelos. A la vez, se exhiben varias películas: la de la pantalla (siempre la más aburrida), la de dos hileras al frente, donde una felación salvaje interrumpe los silencios, la de la platea alta, donde una pareja adolescente está próxima a reventar en llanto quién sabe por qué razón, y la de aquel señor de la esquina, sospechosamente inmóvil y encogido, que de pronto parece convulsionar en pequeños espasmos.

***

Muchos van al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano por puro snob, o por puro aburrimiento, o por puras ganas de verse con unos amigos para irse después a cualquier otro lugar, quizás seudointelectualemente más mundano. Por supuesto, nada de esto demerita el que hayan asistido: lo mejor de todo es que el cine sigue siendo algo “puro”.

Gran parte de los espectadores del Festival, esos que pasan horas enteras en largas filas matando el tiempo a golpe de cigarrillos o rellenando los bolsillos de vendedores de maní y rositas de maíz, suelen salir del cine sin la más mínima idea que qué diablos fue lo que vieron. Claro, ante el peligro de no parecer cinéfilos se guardan sus criterios despectivos sobre el gran filme que acabaron de ver o simplemente alaban cualquier bodrio cinematográfico. Para muchos, todo es cuestión de apariencias.

Asistir al cine en Festival es ir a la playa en temporada alta, pero ir por el mero hecho de ir es como pararse en el umbral un hotel de lujo en Varadero y ni siquiera poner los pies en la arena.

Asistir al cine fuera de los días del Festival para disfrutar de un filme va de otra cosa. Es ir a una costa de orillas contaminadas en el más frío de los inviernos y sentarse sobre el incómodo diente de perro con la única intención de ver el mar.

 

Este texto fue publicado originalmente en Cubalite y se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer información variada y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias. Su autor es Darío Alejandro Alemán Cañizares.

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En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

David(PRC)

Los cines Cubanos al igual qué la sociedad cubana ,están pidiendo a gritos una revolución ,una Revolución técnica,política,de concepto, me hace recordar hasta el cine de alta definición y 3D venía despegando en manos del TPC,y por cuestiones políticas , se prohibieron porque simplemente estaban ganando mucho,Meñique fue el pretexto para ilusionar al pueblo ,de la revolución qué supuestamente haría el Estado para renovar el cine cubano ,y al mismo tiempo exterminar la iniciativa de los TCP.
David(PRC)

Jorge

No estoy de acuerdo con este articulo, el cine es algo obsoleto y sin sentido, para q ir a un cine a ver una peli si puedes verla en tu casa, con la comodidad de tu hogar, sin q nadie te moleste, no como en un cine, en el q no hay intemidad, puedes ser molestado por alguna persona irrespetuosa, sin poder pausar la peli para ir al baño, o prepararte otras palomitas, ademas de te saldrá mas barato en tu casa, pues no tienes q pagar entrada, ni los altos precios de la comida, q es donde mas te clavan los cines
Jorge

Pregunta

Como puedo contactar al equipo detras de el toque???!!!
José Jasán Nieves Cárdenas

Estimado usuario,

Para dialogar con nuestro equipo, puede integrarse a nuestro grupo en la red social Telegram. Se llama “Debates con TOQUE” y es accesible a través de este enlace (debe tener instalada la aplicación de Telegram en su teléfono, si nos lee desde un móvil): https://t.me/DebatesConTOQUE

jose-jasan-nieves
Pregunta

Jorge

David q son los tcp??
Jorge

David(PRC)

George hermano es la siglas por la se conocen los “Trabajadores por Cuenta Propia”(TCP), y es una modalidad comunista del trabajo privado si llegar hacerlo.En su definición en la ley hay una gran contradicción fue es el uso de” Trabajador contratado”.según los clásicos del marxismo la plusvalía es la causante del Capital.
David(PRC)

Psiquis

No me gusto el artículo. No me trasmitió nada.Considero que ir al cine es una buena oportunidad para pasar un rato agradable.El éxito consiste en escoger un genero de preferencia,una síntesis del filme (que para eso están las carteleras) y una compañía que comparta nuestros gustos.Mi esposo y yo solemos ir en algunas ocasiones y siempre lo disfrutamos muchísimo.Con respecto a los cines 3D si concuerdo que es una pena que desaparecieran,era una opción muy atractiva para todos.Actualmente voy al cine Chaplin para poder ver pelis 3D allí. No conozco donde mas podemos disfrutar de ellas,además del Cinecito en San Rafael para los niños.
Psiquis

Kiko

La foto la agradezco por su actualidad. En cuanto al artículo, no pasa de la pretensión de referirse a un fenómeno muy local sin más detalles para no comprometerse; pero ninguna de las causas enumeradas en el primer párrafo son válidas para acercarnos a la triste verdad que los cines (135 en La Habana en 1958), fueran planificadamente eliminados luego de endosarles el célebre cartelito de “cerrado por reformas”, o “cerrado por reparación” y luego la consabida justificación de la falta de piezas de repuesto producto del bloqueo. El cierre paulatino y silencioso de todos los cines fue, evidentemente un gran aporte a la cultura cubana y una gran victoria en beneficio del pueblo.
Kiko

Kiko

La foto la agradezco por su calidad. En cuanto al artículo, no pasa de la pretensión de referirse a un fenómeno muy local sin más detalles para no comprometerse; pero ninguna de las causas enumeradas en el primer párrafo son válidas para acercarnos a la triste verdad que los cines (135 en La Habana en 1958), fueran planificadamente eliminados luego de endosarles el célebre cartelito de “cerrado por reformas”, o “cerrado por reparación” y luego la consabida justificación de la falta de piezas de repuesto producto del bloqueo. El cierre paulatino y silencioso de todos los cines fue, evidentemente “un gran aporte a la cultura cubana y una gran victoria en beneficio del pueblo”.
En cuanto a las opiniones, cada cual con su derecho a expresar su posición.
Lo que realmente está ocurriendo, a nivel global, es que el excesivo uso de las nuevas tecnologías terminarán por convertir al ser humano en un ente enejenado y antisocial, incapaz de recordar las tablas de multiplicar del uno al cinco y enfrascado en una lucha sin cuartel en las redes sociales, como el caso de facebook, donde los debates por cualquier bobería se han convertido en un intercambio de ofensas verborreícas y de corte extremadamente obsceno , incitando al odio entre nacionales por diferencias políticas o ideológicas, sin el menor recato; en otros casos ha servido para la autopropaganda sexual, especialmente entre jóvenes del sexo femenino, vendiendo sus cuerpos , prácticamente, a través de estos medios, que deberían servir para elevar el intercambio cultural y el sano esparcimiento.
No son las nuevas tecnologías las que están destruyendo al cine. En Cuba ya los cines fueron destruídos antes de la llegada de las nuevas tecnologías, que por cierto, aún no ababan de llegar plenamente.
Como buenos victimistas, mientras tanto, sigamos echándole la culpa al brutal bloqueo imperialista.
Kiko

Psquis

Excelente comentario Kiko.
Psquis

Didier Cruz

Es algo verdaderamente lastimoso el estado en que se encuentran los cines de nuestro país. En mi pueblo solo es una mezcla de recuerdos y añoranza. Aunque existe un cine ( como inmueble) ya prácticamente no funciona como tal, debido a la inexistencia de pantalla grande. Soy de los que prefiere ver el extremo de un buen filme en la pantalla mayor, pero para hacerlo tendría que ir hasta Santa Clara, y por supuesto, regresar a pié o hacer de la terminal de ómnibus mi refugio esa noche púes a la hora que la tanda termina ya el último transporte se a marchado
Didier Cruz

Henrick

Que triste.los cines deberian estar funcionando para el disfrute de la familia y amigos
Henrick

Tigre

Estoy totalmente de acuerdo es muy triste ver cómo se ha perdido la costumbre de la pantalla grande. En mi ciudad de Caibarien habían 3 cines y ahora ninguno, mis hijas pequeñas no lo conocen. Cómo yo disfruté de esa gran pantalla era una opción para compartir en familia.
Tigre

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El Paquete semanal, sus minisucursales especializadas, el amigo que llega a tu casa con un suculento disco duro cargado de películas, la patente de corso de la cartelera cinematográfica del ICRT, los mosqueados vendedores de DVD, tu computadora, tu memoria USB, todos, absolutamente todos, no son más que asesinos. La pequeña pantalla ha matado a la gigantesca de los cines en un combate de David contra Goliat, donde David por honda lleva una AK-47 y Goliat sufre de artritis crónica y parálisis cerebral.  Las salas de los cines han quedado vacías en la era de la intimidad. En un mundo globalizado, la privacidad comienza a adquirir su sentido más estricto y absurdo, y la mística del ritual cede terreno a la comodidad del humano contemporáneo, un ser vago y feliz que no suele interesarse por nada más allá del alcance de su mano.

***

Ver una película en casa es como ver la final del Mundial de Fútbol o de Wimbledon desde el televisor: se gana en detalles e intimidad, pero se pierde la mística, la espiritualidad, el sentimiento compartido o encontrado con el de al lado que no conoces y que, aún con su mirada triste o eufórica, te hace saber que tienen algo en común. Los verdaderos fanáticos del cine y del deporte saben y prefieren compartir el dolor y la alegría, son seres de naturaleza extraña, necesitados siempre de cómplices.

Una película en un cine es una historia que pasa ante tus ojos una vez y obliga a agudizar los sentidos y la apreciación para no perdernos nada. En el deporte pasa igual. Un partido de fútbol o de tenis grabado nos puede mostrar la milimétrica exactitud de una balón a punto de pasar la línea de gol, o la pirueta más veloz de Lio Messi en cámara lenta, o la complicada rotulación de la muñeca de Federer, pero es imposible que nos diga qué sucede al otro lado del campo, donde un portero sin aprietos reza porque la jugada de su equipo termine en gol y no en un mortífero contragolpe en su puerta, o cuáles son las manías de cambiar de raqueta cada cierto tiempo de algunos tenistas o de los sistemáticos problemas de Rafa Nadal con su ropa interior que parece molestarle en el trasero.

Una película en el cine es como un partido de cualquier deporte desde un estadio, irrepetible, única.

***

Excepto en ciertos días de diciembre, la sala oscura de un cine en La Habana es la intimidad pervertida, La Meca del sexo prohibido, la fantasía del voyeur, es sentirse parte de un club nudista de visita por un museo donde solo tú te has guardado de cubrirte los genitales y no tocártelos. A la vez, se exhiben varias películas: la de la pantalla (siempre la más aburrida), la de dos hileras al frente, donde una felación salvaje interrumpe los silencios, la de la platea alta, donde una pareja adolescente está próxima a reventar en llanto quién sabe por qué razón, y la de aquel señor de la esquina, sospechosamente inmóvil y encogido, que de pronto parece convulsionar en pequeños espasmos.

***

Muchos van al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano por puro snob, o por puro aburrimiento, o por puras ganas de verse con unos amigos para irse después a cualquier otro lugar, quizás seudointelectualemente más mundano. Por supuesto, nada de esto demerita el que hayan asistido: lo mejor de todo es que el cine sigue siendo algo “puro”.

Gran parte de los espectadores del Festival, esos que pasan horas enteras en largas filas matando el tiempo a golpe de cigarrillos o rellenando los bolsillos de vendedores de maní y rositas de maíz, suelen salir del cine sin la más mínima idea que qué diablos fue lo que vieron. Claro, ante el peligro de no parecer cinéfilos se guardan sus criterios despectivos sobre el gran filme que acabaron de ver o simplemente alaban cualquier bodrio cinematográfico. Para muchos, todo es cuestión de apariencias.

Asistir al cine en Festival es ir a la playa en temporada alta, pero ir por el mero hecho de ir es como pararse en el umbral un hotel de lujo en Varadero y ni siquiera poner los pies en la arena.

Asistir al cine fuera de los días del Festival para disfrutar de un filme va de otra cosa. Es ir a una costa de orillas contaminadas en el más frío de los inviernos y sentarse sobre el incómodo diente de perro con la única intención de ver el mar.

 

Este texto fue publicado originalmente en Cubalite y se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer información variada y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias. Su autor es Darío Alejandro Alemán Cañizares.

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David(PRC)

Los cines Cubanos al igual qué la sociedad cubana ,están pidiendo a gritos una revolución ,una Revolución técnica,política,de concepto, me hace recordar hasta el cine de alta definición y 3D venía despegando en manos del TPC,y por cuestiones políticas , se prohibieron porque simplemente estaban ganando mucho,Meñique fue el pretexto para ilusionar al pueblo ,de la revolución qué supuestamente haría el Estado para renovar el cine cubano ,y al mismo tiempo exterminar la iniciativa de los TCP.
David(PRC)

Jorge

No estoy de acuerdo con este articulo, el cine es algo obsoleto y sin sentido, para q ir a un cine a ver una peli si puedes verla en tu casa, con la comodidad de tu hogar, sin q nadie te moleste, no como en un cine, en el q no hay intemidad, puedes ser molestado por alguna persona irrespetuosa, sin poder pausar la peli para ir al baño, o prepararte otras palomitas, ademas de te saldrá mas barato en tu casa, pues no tienes q pagar entrada, ni los altos precios de la comida, q es donde mas te clavan los cines
Jorge

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Jorge

David q son los tcp??
Jorge

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George hermano es la siglas por la se conocen los “Trabajadores por Cuenta Propia”(TCP), y es una modalidad comunista del trabajo privado si llegar hacerlo.En su definición en la ley hay una gran contradicción fue es el uso de” Trabajador contratado”.según los clásicos del marxismo la plusvalía es la causante del Capital.
David(PRC)

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No me gusto el artículo. No me trasmitió nada.Considero que ir al cine es una buena oportunidad para pasar un rato agradable.El éxito consiste en escoger un genero de preferencia,una síntesis del filme (que para eso están las carteleras) y una compañía que comparta nuestros gustos.Mi esposo y yo solemos ir en algunas ocasiones y siempre lo disfrutamos muchísimo.Con respecto a los cines 3D si concuerdo que es una pena que desaparecieran,era una opción muy atractiva para todos.Actualmente voy al cine Chaplin para poder ver pelis 3D allí. No conozco donde mas podemos disfrutar de ellas,además del Cinecito en San Rafael para los niños.
Psiquis

Kiko

La foto la agradezco por su actualidad. En cuanto al artículo, no pasa de la pretensión de referirse a un fenómeno muy local sin más detalles para no comprometerse; pero ninguna de las causas enumeradas en el primer párrafo son válidas para acercarnos a la triste verdad que los cines (135 en La Habana en 1958), fueran planificadamente eliminados luego de endosarles el célebre cartelito de “cerrado por reformas”, o “cerrado por reparación” y luego la consabida justificación de la falta de piezas de repuesto producto del bloqueo. El cierre paulatino y silencioso de todos los cines fue, evidentemente un gran aporte a la cultura cubana y una gran victoria en beneficio del pueblo.
Kiko

Kiko

La foto la agradezco por su calidad. En cuanto al artículo, no pasa de la pretensión de referirse a un fenómeno muy local sin más detalles para no comprometerse; pero ninguna de las causas enumeradas en el primer párrafo son válidas para acercarnos a la triste verdad que los cines (135 en La Habana en 1958), fueran planificadamente eliminados luego de endosarles el célebre cartelito de “cerrado por reformas”, o “cerrado por reparación” y luego la consabida justificación de la falta de piezas de repuesto producto del bloqueo. El cierre paulatino y silencioso de todos los cines fue, evidentemente “un gran aporte a la cultura cubana y una gran victoria en beneficio del pueblo”.
En cuanto a las opiniones, cada cual con su derecho a expresar su posición.
Lo que realmente está ocurriendo, a nivel global, es que el excesivo uso de las nuevas tecnologías terminarán por convertir al ser humano en un ente enejenado y antisocial, incapaz de recordar las tablas de multiplicar del uno al cinco y enfrascado en una lucha sin cuartel en las redes sociales, como el caso de facebook, donde los debates por cualquier bobería se han convertido en un intercambio de ofensas verborreícas y de corte extremadamente obsceno , incitando al odio entre nacionales por diferencias políticas o ideológicas, sin el menor recato; en otros casos ha servido para la autopropaganda sexual, especialmente entre jóvenes del sexo femenino, vendiendo sus cuerpos , prácticamente, a través de estos medios, que deberían servir para elevar el intercambio cultural y el sano esparcimiento.
No son las nuevas tecnologías las que están destruyendo al cine. En Cuba ya los cines fueron destruídos antes de la llegada de las nuevas tecnologías, que por cierto, aún no ababan de llegar plenamente.
Como buenos victimistas, mientras tanto, sigamos echándole la culpa al brutal bloqueo imperialista.
Kiko

Psquis

Excelente comentario Kiko.
Psquis

Didier Cruz

Es algo verdaderamente lastimoso el estado en que se encuentran los cines de nuestro país. En mi pueblo solo es una mezcla de recuerdos y añoranza. Aunque existe un cine ( como inmueble) ya prácticamente no funciona como tal, debido a la inexistencia de pantalla grande. Soy de los que prefiere ver el extremo de un buen filme en la pantalla mayor, pero para hacerlo tendría que ir hasta Santa Clara, y por supuesto, regresar a pié o hacer de la terminal de ómnibus mi refugio esa noche púes a la hora que la tanda termina ya el último transporte se a marchado
Didier Cruz

Henrick

Que triste.los cines deberian estar funcionando para el disfrute de la familia y amigos
Henrick

Tigre

Estoy totalmente de acuerdo es muy triste ver cómo se ha perdido la costumbre de la pantalla grande. En mi ciudad de Caibarien habían 3 cines y ahora ninguno, mis hijas pequeñas no lo conocen. Cómo yo disfruté de esa gran pantalla era una opción para compartir en familia.
Tigre
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