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Bastiaan Engelhard: En Cuba hay libertades restringidas y mayores violaciones de los derechos humanos

Bastiaan Engelhard. Foto: CADAL.

Bastiaan Engelhard: En Cuba hay libertades restringidas y mayores violaciones de los derechos humanos

13 / abril / 2022

Bastiaan Engelhard fue consejero y jefe de misión adjunto de la Embajada de los Países Bajos en La Habana durante cuatro años y medio (entre 2017 y 2022). Por su servicio de acompañamiento en el archipiélago fue el ganador de la séptima edición (2019-2021) del Premio a la Diplomacia Comprometida con los Derechos Humanos en Cuba que otorga el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

Engelhard —máster en Economía Internacional y Geografía Económica— obtuvo casi la totalidad de las nominaciones de la sociedad civil cubana; en lo fundamental de miembros del Movimiento San Isidro (MSI), del Centro de Estudios Convivencia y de activistas y periodistas independientes.

En entrevista que concediera a Jorge Elías, Bastiaan Engelhard ofreció detalles sobre su trabajo en Cuba, así como su percepción de la situación del país en materia de libertades y derechos humanos.

Durante los cuatro años y medio que permaneció en el archipiélago, opina Engelhard, acontecieron significativos cambios políticos. A saber: el término en la presidencia del país de Raúl Castro, una nueva Constitución (2019), la apertura de Internet y un ligero deshielo económico. Sin embargo, los anteriores sucesos, especifica Bastiaan, estuvieron acompañados por un «retroceso enorme en la situación de los derechos humanos». En el trascurso del tiempo tras su llegada al archipiélago, un entorno que era complicado empeoró de manera notable, especificó Engelhard.

Bastiaan recordó en su diálogo «episodios muy interesantes» e inéditos que vivió en Cuba: la protesta de jóvenes artistas e intelectuales frente al Ministerio de Cultura en 2020 y el estallido social del 11 de julio de 2021; suceso al que calificó de esperanzador y, quizá, motivador de un cambio en el país.

Durante y tras el 11J, precisó el diplomático, se vivieron los momentos más difíciles en términos de derechos humanos y de libertad de expresión y de prensa. Asimismo, en los últimos meses antes de su partida presenció cómo líderes jóvenes —activistas de la sociedad civil en su mayoría— tuvieron que abandonar el país. «Muchos se sintieron presionados por las autoridades o por otras circunstancias. También persiste el fenómeno de los regulados, quienes, aunque quisieran, no pueden salir. Y hemos visto a cubanos que están en el exterior y desean regresar —con su pasaporte y nacionalidad en orden— pero no pueden. Existe una gran variedad de maneras de bloquear las libertades de los cubanos, asunto que ha empeorado en los últimos años», agregó Engelhard.

Ese fue el contexto en el que se desenvolvió el trabajo de Bastiaan en Cuba. Su mayor desafío, contó, fue ver qué era posible hacer a pesar de las trabas y vigilancias estatales, qué tipo de apoyo moral podía ofrecer a los defensores de derechos humanos en el archipiélago. Lo más difícil para los activistas cubanos con quienes trabajó, especificó el diplomático, fue (y es) ser catalogados como enemigos del Estado, acusados de ser trabajadores de la CIA; «hay que vivir en Cuba para ver cómo funciona eso», concretó Bastiaan.

Como diplomático, cuenta Engelhard, uno de sus trabajos era mantener enlaces con la población y, para ello, invitaba de manera regular a representantes de todos los sectores de la sociedad cubana a la Embajada de los Países Bajos, o a su residencia, para dialogar. Sin embargo, cree Bastiaan que «para conocer realmente un país es muy importante visitar a las personas en sus hogares». En muchas de las ocasiones en que Engelhard visitó a activistas o periodistas independientes, estos se encontraban bajo reclusión domiciliaria. Afirma que no se sintió intimidado por la Seguridad del Estado cubana —aunque tampoco le hicieron preguntas— y que pudo acceder sin mayores dificultades a las viviendas.

Es difícil medir el miedo en Cuba, dijo también Bastiaan, «pero se siente en el aire». «Algunas personas se acercan a la comunidad internacional y hablan sobre los tipos de amenazas que reciben. A veces pueden ser sutiles. Puede ser una llamada amable, una amenaza porque compras algo en el mercado negro u otra que involucra a un familiar que trabaja para el Estado o al dueño de la casa que rentas. Cuando las personas dicen que no quieren cooperar entonces desaparece la sutileza. Empiezan los arrestos arbitrarios, ocurren en la calle y permanecen recluidos durante horas. Cada represión, decimos, quizá no es gran cosa, pero para una persona ese hostigamiento constante del Estado es fatigante. Esa es también una táctica, no es coincidencia, lo hacen para intimidarlos», agregó.

«Nuestro trabajo como comunidad internacional es dar apoyo a esas personas [activistas, defensores de los derechos humanos, periodistas independientes] para que tengan una voz. Como país sentimos que es muy importante que podamos trabajar con entes no estatales y eso es un problema en Cuba porque no hay libertad para establecer una fundación o iniciar un evento de película. Al principio me costaba entenderlo. Si alguien quería organizar un pequeño evento de cine en su casa, la policía política decía: «no, eso no es posible»; y si alguien iba lo arrestaban. ¡Los derechos en Cuba están tan restringidos!».

«Pero también trabajamos con el Estado cubano, sobre todo con programas de la ONU para mejorar e implementar sistemas que prevengan la violencia contra la mujer», contó Engelhard.

CADAL Y EL PREMIO A LA DIPLOMACIA COMPROMETIDA

CADAL otorga el Premio a la Diplomacia Comprometida con los Derechos Humanos en Cuba desde 2003, año en que el desempeño de diplomáticos extranjeros acreditados en el archipiélago fue decisivo en el apoyo y acompañamiento a los prisioneros políticos de la Primavera Negra.

El objetivo del galardón consiste en valorar e incentivar el trabajo de los diplomáticos que se caracterizara por brindar reconocimiento, estímulo y apoyo a los actores democráticos cubanos. También por sus acciones comprometidas frente a las violaciones de los derechos humanos en el país y la defensa del pluralismo político.

Cuando se cumplió el sexto aniversario de la Primavera Negra, CADAL entregó en retrospectiva los premios correspondientes al período 2003-2008. Los diplomáticos galardonados fueron:

  1. Daniel Gromann. Exencargado de Negocios de la Embajada de Polonia en La Habana.
  2. Stanislav Kázecky. Ex primer secretario de la Embajada de la República Checa en La Habana. Kázecky había comenzado su misión en Cuba en abril de 2001 y fue expulsado del país en 2006. El Gobierno cubano lo acusó de trabajar para Estados Unidos y de realizar actividades «subversivas». Por ese motivo no renovó su visa y le dio un plazo de 72 horas para abandonar el archipiélago.
  3. Michael Parmly. Exjefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (2005-2008). El período de labor de Parmly en Cuba fue tenso, debido a las acusaciones del Gobierno cubano de que su labor consistía, sobre todo, en alentar a la disidencia para que cometiera actos subversivos.
  4. Melanie Hopkins. Ex segunda secretaria de la Embajada de Gran Bretaña en La Habana.
  5. Hans-Ulrich Lunscken (1952-2008). Exembajador de la República Federal de Alemania en Cuba. Lunscken fue quien, luego de 2003, «adoptó como costumbre invitar a representantes de la incipiente sociedad civil cubana a las recepciones del día nacional de su país. Esta “diplomacia del canapé” fue adoptada desde entonces por otros Gobiernos, en especial europeos», narra el sitio web Infobae.
  6. Andrea Brouillette-Rodríguez. Exfuncionaria de DD. HH. en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

En 2009-2010 el premio correspondió a Ingemar Cederberg, ministro y jefe de misión adjunto en la Embajada de Suecia en La Habana (2005 - septiembre de 2010). Sobre su experiencia de trabajo en Cuba contó: «Ha sido un gran privilegio haber tenido la oportunidad de conocer a fondo las difíciles condiciones de vida y el arduo trabajo de la oposición cubana. Durante mis 18 años en distintas funciones diplomáticas en América Latina no he conocido violaciones contra la libertad de expresión tan vilmente elaboradas como en el caso de Cuba. Por ejemplo, la violación del derecho a Internet, del derecho de organizarse y reunirse. Nunca se me borrarán de la mente las fuertes impresiones que he sentido por los contactos humanos con los disidentes cubanos».

Joaquín Monserrate, jefe de la Sección Económica y Política de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (septiembre de 2009 - julio de 2012) recibió el premio de la tercera edición, en el período 2011-2012. Al ser notificado del reconocimiento, Joaquín Monserrate expresó: «quienes menos fácil lo tuvieron no fuimos los extranjeros con licencia e inmunidades diplomáticas. Fueron, y desafortunadamente siguen siendo, los cubanos. Para los cubanos que tienen que fajarse para tratar de hacerse escuchar, para reunirse y para poder opinar; para ellos este asunto no es nada fácil. Se juegan todo: el trabajo, las relaciones familiares, la libertad y, a veces, hasta la vida misma».

La cuarta edición del premio (2013-2014) la obtuvo el checo Frantisek Fleisman, quien se desempeñó como tercer secretario de la Embajada de la República Checa en Cuba (2010-2014). Fleisman dijo que el galardón significaba un honor para él, sobre todo porque reflejaba la opinión de los demócratas cubanos a quienes se dirigía su atención. «Son personas que todos los días muestran su coraje cuando en condiciones muy difíciles no dejan de exigir los derechos no solo para ellos, sino también para otras personas. Son mujeres y hombres dignos de admiración y solidaridad», agregó.

En 2015 el galardón recayó en manos de Micael Lagergren, tercer secretario de la Embajada de Suecia en Cuba (mayo de 2010 - abril de 2015). Lagargren se alzó con el premio entre otros siete nominados y recibió 119 votos de un total de 169 referentes democráticos cubanos.

Filip Vurm obtuvo el premio del período 2016-2018. Vurm se desempeñó como tercer secretario de la Embajada de la República Checa en La Habana entre julio de 2014 y agosto de 2018. Entre los argumentos que ofrecieron referentes del movimiento cívico cubano para la nominación de Vurm destaca: «ha sido muy profesional, pues ha combinado su deseo de realizar el bien, orientado a hacer valer los valores y derechos universalmente reconocidos y el respeto a nuestra propia identidad y creencias (…). Un ejemplo de ello está en la visita que ha hecho a la vivienda de diferentes miembros de la sociedad civil cubana autónoma, cuando han sido reprimidos».

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José Román

CADAL ??? Si a alguien le quedaba dudas de la careta de uds...ya no la hay. CADAL es un think thank superderechista...y Uds. son una banda de mercenarios je je je. chao, El toque...ni pintan, ni dan color...
José Román

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