Pesista cubano en Chile arriesga su ciudadanía por competir en los Enhanced Games

Foto: Instagram del atleta.
En enero de 2026, Arley Méndez, pesista cubano nacionalizado chileno en 2017, anunció que participará en los Enhanced Games de Las Vegas, un evento conocido como «los juegos del dopaje libre», porque permite el uso de sustancias que mejoran el rendimiento físico.
Con esta decisión, Méndez ya no puede representar oficialmente a Chile, perdió la Beca Proddar —un apoyo económico mensual que el Estado entrega a deportistas de alto rendimiento— y quedó fuera del deporte federado y del camino a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La noticia provocó una reacción inmediata: un grupo transversal de senadores presentó un proyecto para revocar su nacionalidad por gracia, acusándolo de «ingratitud». Quien hasta hace poco era una leyenda del deporte chileno, premiado como mejor deportista del año en 2017 y 2018 y doble medallista mundial, hoy se encuentra en el centro de un intenso debate político y mediático.
Arley se defiende: la familia primero
Tras la polémica por su decisión de insertarse en los Enhanced Games, el pesista explicó sus razones en un video de Instagram.
«No me había pronunciado con respecto a los juegos donde se me anunció, pero creo que es hora de poder dar mi opinión. Veo muchos prejuicios y comentarios negativos hacia mi persona (...). Tengo una necesidad económica muy grande y lo único que sé hacer es levantar pesas (...). Tengo tres hijos, una familia que alimentar. No creo que haya cometido ningún delito al tomar esta decisión», detalló.
Méndez enfatizó que durante años cumplió con el país y sus compromisos deportivos:
«Yo era atleta federado, obtuve la nacionalidad por gracia (...). Vieron mi talento y me quisieron apoyar con ese proyecto. Creo que lo he hecho de manera bastante correcta. El único título que no pude obtener, y la verdad que como atleta, toda mi vida me he dedicado a esto, fue el sueño olímpico, que nunca lo llegué a lograr [sic]».
Para Arley, la polémica actual es un juicio sobre su vida personal, y no sobre sus méritos deportivos:
«Mi decisión creo que la tomé correcta. Yo ya me retiré del levantamiento de pesas oficialmente. Yo soy un atleta retirado, ya no pertenezco al Comité Olímpico, a la Federación Internacional ni a la Federación Nacional (...) Creo que me están machacando más de lo normal (...), voy a seguir adelante porque sé que me lo merezco, llevo muchos años en este deporte y necesito mantener a mi familia, que es lo importante».
Expertos alertan sobre el precedente legal y social
Luis Valenzuela, periodista chileno especializado en deporte, explicó a elTOQUE el trasfondo de esta controversia.
«La nacionalidad por gracia en Chile es un reconocimiento por un aporte sobresaliente al país y no está condicionada a un determinado comportamiento futuro. Entiendo que solo ha sido revocada en una ocasión, y en un contexto completamente distinto: por la comisión de un delito. Lo que vuelve particularmente llamativo este caso es que la iniciativa surge desde un grupo transversal de senadores, que va desde la derecha al Partido Comunista».
Valenzuela advirtió sobre el precedente que podría establecerse de revocarse la nacionalidad de Méndez, pues «se instalaría la idea de que la nacionalidad por gracia no es un estatus estable y pasa a ser revocable por el incumplimiento de expectativas no escritas. Existe cierta expectativa implícita de agradecimiento eterno del extranjero, que parece más un juicio moral que legal».
«En Chile, solo en casos muy excepcionales, los deportistas de disciplinas olímpicas logran alcanzar estabilidad tras el retiro, y generalmente ello ha dependido de factores externos al sistema deportivo. Que Arley busque ingresos fuera del sistema no debería ser cuestionado como un acto de ingratitud», sentenció.
De manera similar opinó el periodista deportivo cubano Carlos Morales, quien cuestionó en su perfil de Facebook que «mientras Arley ganaba medallas nadie cuestionaba su ciudadanía chilena, pero ahora que decidió cambiar de rubro se la quieren revocar».
«Arley cumplió. Dio gloria a Chile durante años. Fue el primer campeón mundial de halterofilia en la historia deportiva chilena. Agradeció públicamente el apoyo recibido. Pero no está obligado a ser atleta federado de por vida ni a vivir en la pobreza después de haber entregado su cuerpo y su juventud al deporte», apuntó.
Mientras Arley enfrentó lesiones, depresión y precariedad económica, sus éxitos pasados no fueron cuestionados. Nadie habló de «ingratitud» cuando ganó medallas mundiales, panamericanas y sudamericanas ni cuando llevaba la bandera chilena con orgullo en los eventos de halterofilia.











Comentarios
En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *