Desde principios de marzo de 2026, el nombre de una empresa de reciente creación en Cuba ha circulado entre empresarios en Estados Unidos con negocios de envío de remesas. Se trata de Antilla Capital, una entidad que se presenta como la primera institución financiera privada del país.
En un mensaje firmado por Maridiely Cabrera Moreno, quien se identifica como presidenta de la empresa, aseguran que están constituidos como Sociedad Anónima (S. A.) y que cuentan con la aprobación del Banco Central de Cuba.
Efectivamente, el 24 de febrero de 2026, mediante la Resolución 17, el Banco Central emitió una licencia a favor de Antilla Capital para ejercer como institución financiera no bancaria. Entre las capacidades que el Banco le otorgó a Antilla Capital, se encuentran la gestión de pagos digitales y transferencias electrónicas y la facilidad de «gestionar y distribuir remesas, así como desarrollar cualquier otra actividad relacionada con la trasmisión de dinero en el territorio nacional».
La constitución de las sociedades anónimas y la composición de sus capitales se detallan en el acta de creación, la cual se inscribe en el Registro Mercantil cubano. Sin embargo, dicho registro no es de acceso público, lo que dificulta conocer el origen de los fondos de la empresa.
Antilla no es la primera entidad que el Banco Central autoriza a gestionar remesas en el último año. En febrero de 2025, el Gobierno informó que una empresa con sede en Lituania, propiedad de un cubano y con relaciones con la mipyme INGENIUS, había sido aprobada para manejar remesas a través de criptomonedas. Su nombre es Ebioro y, más allá de aquella noticia inicial, no hay ningúna otra información o registro que confirme que, en efecto, estaba realizando envíos. Actualmente, el sitio de Ebioro se encuentra fuera de servicio.
Por otro lado, en diciembre de 2025 el Banco Central otorgó una licencia similar a la de Antilla a una agencia extranjera. Es el caso de Cubamax, una empresa constituida en Florida, que fue autorizada a «canalizar fondos, a través de instituciones financieras cubanas, para depósito en cuentas, tarjetas de débito, o carga de tarjetas prepago de beneficiarios en Cuba». A diferencia de la licencia de Antilla, la de Cubamax permite explícitamente entregar efectivo en moneda nacional o divisas a los beneficiarios del dinero aunque no la reconoce como una entidad financiera independiente sino que necesita utilizar otros actores licenciados en la isla para canalizar sus remesas.
Antilla Capital tiene una página web en la que aún no hay muchos datos. Tiene un número de contacto en España y un correo electrónico. Su dirección en Cuba es: calle 62 entre 7ma B y 9na #722 apto 1, en el barrio Miramar, en la capital.
Por el momento, la única función que aseguran tener activa es el envío de remesas a través de la plataforma Remmitte. En el futuro planean incorporar trading, criptomonedas y pago con tarjeta sin contacto, entre otras funcionalidades. Además, ofrecen la opción de contactar con un asesor y pedir una demo de sus productos.
elTOQUE envió solicitudes de información a través de los canales de contacto y trató de hablar con representantes de la entidad para conocer detalles de su funcionamiento, pero hasta el momento de nuestra publicación no ha obtenido respuesta.
En su mensaje a potenciales clientes, Cabrera Moreno comentó que su empresa tiene la capacidad de manejar volúmenes significativos de dinero, que el flujo de los envíos es transparente y documentado y que estos pueden hacerse a domicilio, con entrega de efectivo en Casas de Cambio (Cadeca) o acreditación en tarjeta bancaria. Esta sería la mayor novedad de la propuesta de Antilla: la capacidad de entregar efectivo a través de Cadeca; aunque la propuesta de la presidenta de Antilla Capital no aclara si el efectivo que entregaría sería en divisas extranjeras o en pesos cubanos.
Cabrera Moreno añadió que su negocio cuenta con seguridad jurídica y estabilidad para participar en el mercado de remesas cubano, uno de los mayores del Caribe.
Antilla Capital se presenta como una opción de regularización en el mercado en un contexto en que el régimen cubano incrementa sus esfuerzos por recuperar el control de los flujos de remesas; los cuales perdió tras las sanciones norteamericanas a Fincimex y Orbit, entidades estatales pertenecientes al conglomerado militar Gaesa y que actuaron durante años como contrapartes nacionales de remesadoras extranjeras, principalmente Western Union.
En principio, esa facilidad de operar de manera transparente y con riesgos reducidos sería una importante ventaja comparativa de esta nueva entidad. Sin embargo, hasta el momento, la oferta de Antilla Capital ha sido recibida con escepticismo. Remesadores residentes en el estado de Florida aseguran a elTOQUE que primero tendrán que evaluar el costo del servicio y la disponibilidad y la rapidez con que el dinero llegaría a Cuba, para ver si realmente supera en eficiencia al mecanismo preexistente.
Ric Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group, señala que «las remesas a Cuba siguen autorizadas bajo las regulaciones del CACR (Cuban Assets Control Regulations). La interrupción actual no se debe a una prohibición general, sino a que Orbit, el agente pagador designado anteriormente por Cuba, fue añadido en la lista restringida (Cuba Restricted List) del Departamento de Estado a principios del año pasado».
Supuestamente, añadió Herrero, «un agente pagador no sancionado podría facilitar las transferencias, pero Cuba tendría que licenciar a una entidad para operar en esa capacidad. Si el Banco Central de Cuba licenciara a una entidad privada como agente pagador de remesas, restablecería un canal formal. Pero luego habría que ver cómo responde el mercado. A menos que Antilla Capital pueda entregar remesas en divisas, incluso a través de Cadeca, y en lugar de eso cumpla en pesos cubanos, es difícil imaginar que mucha gente lo use. La brecha entre la tasa de cambio oficial y la informal, junto con la escasez crónica de divisas, hace que recibir pesos cubanos sea una opción poco atractiva para la mayoría de cubanos que dependen de remesas».
La aparición de Antilla Capital ocurre en un contexto de negociaciones entre el Gobierno cubano y el de Estados Unidos, que contendría un importante componente de apertura al sector privado cubano.
Luego de las sanciones a Fincimex en 2020 y la emergencia del sector privado en Cuba, aparecieron vías alternativas para enviar dinero a la isla.
El diferencial sostenido entre la tasa oficial y la del mercado informal incentiva que muchas personas prefieran recibir dólares o euros directamente en Cuba, donde pueden cambiarlos a un valor mucho más alto que si los recibieran por canales formales. Para los negocios privados también resulta práctico. Como no tienen acceso a un mercado legal de divisas funcional dentro del país para pagar importaciones o garantizar operaciones en el exterior, comenzaron a proliferar esquemas informales de compensación. En estos arreglos, intermediarios o remesadoras radicadas en el exterior pagan a proveedores internacionales de los emprendedores cubanos, mientras que en la isla los negocios privados entregan el equivalente en efectivo —por lo general en dólares o en pesos convertidos en el mercado informal— a distribuidores locales vinculados a esas remesadoras.
Ese entramado no solo modificó la dinámica tradicional de las remesas, sino que también consolidó un flujo de divisas que, en la práctica, queda fuera del control del Estado.
¿Quién está detrás de Antilla Capital?
En Cuba no existen registros públicos sobre los dueños de negocios privados, más allá de la concesión de algunas licencias que se publican en la Gaceta Oficial y que no identifican a personas, sino a marcas o empresas.
En una búsqueda profunda pudimos encontrar información sobre la presidenta de la nueva compañía, Maridiely Cabrera Moreno, que la ubican asociada o como propietaria o representante de varias empresas en el extranjero y en Cuba.
La referencia más antigua que encontramos es de 2011 en Ecuador. Cabrera Moreno aparece como representante de una empresa llamada Todo por 5 dólares, un establecimiento de venta de artículos al por menor en Quito. Según registros mercantiles ecuatorianos, la empresa cerró en 2014.
La segunda referencia más antigua es de 2016. De acuerdo con el boletín de la Oficina Cubana de Propiedad Industrial, Cabrera Moreno aparece como solicitante de abandono por no pago de concesión de la marca Café Presidentes.
Después, Cabrera Moreno aparece vinculada a dos empresas en Panamá como directora: una de ellas se llama IP Cargo International S. A. y la otra es GestcoBCP S. A.
Otro ciudadano cubano vinculado con IP Cargo y a GestcoBCP, según los registros, es Armando Braña Díaz, en ambos casos como presidente. En Cuba, Braña Díaz es asesor comercial de la empresa española Guarconsa desde 2002. Guarconsa es presidida por la española María Guardeño y trabaja en el mercado cubano desde 1992. Se dedica a la distribución y almacenamiento de material eléctrico, entre otros sectores.
Braña Díaz y Cabrera Moreno son conocidos en círculos empresariales cubanos por ser un matrimonio que además controla la mipyme BC Suministros Industriales. La actividad económica fundamental de BC Suministros es dar servicio a instalaciones eléctricas.
Esta empresa es promocionada en redes sociales por actores cubanos e influencers. Es principalmente conocida por su llamado showroom, un local donde exponen sus productos ubicado en el barrio Miramar, en La Habana.
En España, la presidenta de Antilla Capital aparece como administradora única de GESTCO BC S. L., una sociedad mercantil con el mismo nombre de su contraparte panameña, dedicada a la inversión y el holding. Según datos que han subido a la plataforma de lectura de documentos Scribd, Moreno Cabrera y Braña Díaz pusieron cada uno el 50 % del capital para formar esta sociedad. María Guardeño, de Guarconsa, aparece como apoderada de GESTCO en el registro mercantil.
La apertura a actores privados del negocio de las remesas, junto con la decisión de permitir a empresas no estatales importar combustible y encargarse de algunos componentes de la Salud Pública, han sido las muestras recientes de apertura en medio de la crisis más aguda que ha enfrentado el régimen comunista desde su toma del poder en 1959.










