El Gobierno de La Habana ha cancelado, anulado y prohibido regresar a la isla a decenas de artistas, intelectuales y ciudadanos cubanos durante años. El motivo, disentir de las políticas estatales o hablar públicamente en contra del sistema. Estos mecanismos represivos, además, son verticales y de nada sirve reclamar o exigir por su arbitrariedad. La impunidad en bandeja.
Sin embargo, cuando a artistas e intelectuales que de varias formas han apoyado las políticas gubernamentales comienzan a impedirles presidir ciertos festivales o cantar en ciertas salas, representantes del funcionariado estatal salen a «protestar enérgicamente» y afirman que se trata de «odio y revanchismo de la derecha cubana en el extranjero».
«Esos que se alinean en el bando de los que odian y deshacen, presionaron a los organizadores del evento», afirmaron desde la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba en un mensaje en apoyo a la poeta Nancy Morejón.
Morejón iba a ser la presidenta honorífica del Marché de la Poésie en París, pero tras una campaña que inició el escritor cubano Jacobo Machover y apoyó el Pen Club francés, los organizadores del evento tuvieron a bien retirarle la presidencia honorífica.
Por otro lado, la Mayor de las Antillas continúa siendo un escenario surrealista: los cubanos pasan carencias de todo tipo y los influencers se filman y disfrutan en el «paraíso» caribeño.














