La música de William Vivanco marcó a una generación de cubanos. Desde 2025, el cantautor vive en España con su familia. Allí continúa su trayectoria artística. Esta es su forma de pensar Cuba.
Julio Antonio Fernández Estrada (JAFE): ¿Hace cuánto tiempo que no estás en Cuba? En los últimos años, han salido tantas personas del país que es difícil seguirles la pista. ¿Cómo te ha ido? ¿Dónde has estado?
William Vivanco: Estoy fuera de Cuba desde hace un año y pocos meses. Me he reinsertado muy bien, me he sentido acogido en gran medida. Yo siempre fui un migrante: me moví de Santiago de Cuba a La Habana, estuve también un tiempo en Santa Clara. Y ahora, desde La Habana, vinimos a España.
JAFE: ¿Has podido seguir con tu arte? Eso siempre me preocupa cuando alguien emigra: que tenga que dejar lo que sabe hacer.
WV: Vine con mi esposa y mi niño dispuesto a todo. Si me hubieran dicho que fuera a sembrar la tierra, lo habría hecho. Venimos con ganas de amar y trabajar por este país. Pero he tenido la suerte de poder dedicarme a lo que sé hacer: mi música, nuestros ritmos, lo heredado que ahora traemos de vuelta. Estoy cantando, tocando la guitarra, poco a poco.
JAFE: ¿Cómo te ha recibido la gente aquí?
WV: Muchos emigrantes sentimos que llegamos a nuestra segunda casa. Así me he sentido yo. Uno va haciendo amigos, encontrando hermanos cubanos y también colombianos, venezolanos, chilenos… Somos una gran fuerza.
JAFE: Te pregunto algo que me obsesiona: para un artista, salir de su entorno no debe ser fácil. ¿Cómo ha sido tu proceso creativo aquí?
WV: Lo disfruto. Siempre fui un cimarrón migrante. Dondequiera que estuve, aprendí. El arte es para mí una justificación para ser feliz. Absorbí de Santiago, luego de La Habana y, ahora, en España, conecto con el origen de la guitarra que fue a Cuba. Mi universo se amplía.
JAFE: ¿Y el mar? Aquí en Madrid no hay mar.
WV: Lo extraño, claro. Pero disfruto otras cosas. Es otra etapa de mi vida.
JAFE: ¿Y tu hijo? ¿Qué edad tenía cuando viniste?
WV: Tenía casi 2 años. Ya va para 3. Y aquí nació otro varón.
JAFE: Ser padre aquí cambia la percepción del país. El sistema de salud, el respeto a la familia, la posibilidad de estar presente en el parto…
WV: Exacto. Mi primer hijo nació en Cuba. No pude entrar al hospital. Aquí estuve en cada momento. Eso también te hace amar este país.
JAFE: ¿Qué has visto aquí que te gustaría que existiera en Cuba?
WV: El comienzo de la vida. El tratamiento a las embarazadas en nuestro país, el trato a las mujeres. Muchas veces son maltratadas incluso por las mismas enfermeras. Ahí debe empezar todo. Y luego todo lo demás que sabemos.
Cuba necesita un cambio, de estructura mental, sobre todo.
De hecho, como te decía antes, yo me considero un ciudadano del mundo, de este planeta. Para mí no hay fronteras. La migración es algo natural. Conozco a mucha gente que quiso ir a vivir a Cuba, que vivió allí, que quiso fundar proyectos, hacer su vida, construir cosas.
También sé que los emigrantes somos una fuerza vital en cualquier país. Por eso, para mí, toda migración es lícita si vienes a hacer el bien, a trabajar, a sembrar amor en los lugares a los que llegas.
No quiero para Cuba lo que he visto: personas de otros países, enamoradas de nuestro país, queriendo vivir allá, y que la vida se les haga imposible, tanto a extranjeros como a los propios cubanos. Eso ya lo sabemos.
Tampoco quiero para España que continúe con ese pensamiento antiguo en el trato a los migrantes. Somos una parte importante de la fuerza vital de este país. Hacemos muchos de los trabajos que otros no quieren hacer. La mayoría de los emigrantes vienen a amar este país y a trabajar por él.
Ralentizar los procesos, crear leyes que llevan al migrante a atolladeros sin salida, frena el desarrollo de este maravilloso país. Y yo, que vengo de Cuba, sé que España sería aún más grande si dejara atrás esa mentalidad de estar machacando al migrante.
Los trámites generan dinero, sí, pero son cantidades mínimas en comparación con lo que se ganaría si se hicieran más ágiles y se aprovecharan las ganas de trabajar de quienes llegamos.
Cuando llegué aquí, te lo dije: si me hubieran dicho «¿quieres ir a sembrar esa tierra?», lo habría hecho sin dudarlo.
JAFE: En tu día a día, ¿qué extrañas de tu niñez?
WV: Cuba siempre fue un país que le dio importancia a la cultura. Por eso tanta gente ama a esa isla, por esa energía que no se ha podido destruir; incluso con todos estos problemas, aún late esa cosa que tiene esa isla, de tanta migración y de tantas culturas.
En los 80 era maravilloso. Yo disfruté aquellos carnavales. Los carnavales eran los desfiles, los bailarines con sus capas llenas de colores, las serpentinas, todo un mundo de fantasía, de alegría y de fiesta. Porque Cuba es una isla para festejar y ser feliz.
Entonces, tratar de torcerle los huesos a la isla y convertirla en otra cosa rígida que no sabe bailar… nada de eso sirve. Cuba es un paraíso, podría ser, fue y tiene que volver a ser un paraíso del amor, de la confluencia, de la migración y de la cultura, porque así se hizo grande a principios del siglo XX, y todo el mundo miraba a Cuba.
JAFE: ¿Piensas volver a Cuba?
WV: Quisiera pegar varios temas, hacerme multimillonario y regresar para ayudar de verdad. Es el sueño de un artista. Mientras tanto, quiero grabar música nueva aquí que repercuta en Cuba.
JAFE: Yo sueño con una Cuba llena de gente riendo en las calles, bailando casino y guaguancó sin límites, con cine, teatro, democracia. Porque sin libertad no se puede bailar plenamente.
Gracias, William.
WV: Gracias a ustedes.








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